LA PASIÓN DE LA CUMBRE
Necesitamos incendiar el mundo
con la pasión genuina
de la cumbre, con el ideal profundo
de plantar nuestras tiendas
donde la luz inunda la divina
serenidad azul de la montaña.
¡Si podemos vivir sobre la cumbre,
salgamos de la sórdida cabaña!
Necesitamos sumergir la vida
en cristalinas fuentes;
purificar nuestra miseria humana
en aguas transparentes.
Llevar en nuestro ser lo luminoso
de una clara mañana;
vibrar como sonido de campana
terso, limpio y hermoso;
ser puros como límpidos cristales,
diáfanos como el agua,
y finos como bellos madrigales...
¡La pasión por la cumbre es nuestro grito
en un siglo marchito!
¡La sublime obsesión de la montaña,
y el juego consumiendo la cabaña!
Francisco E. Estrello