LETANÍA DE LA DICHA PERDIDA
Señor, dame un hogar
donde pueda mi alma tan cansada saciar
esta sed infinita que yo tengo de amar.
Un dulce hogar emblema
de dicha humilde y de paz serena
y que tu divinidad en él sirva de lema.
Un hogar donde tenga
solícito cariño cuando venga
cansado de la lucha y que mi fe sostenga.
Que en él esté la buena
y dulce compañera que serena
todas las inquietudes y es bálsamo en la pena.
Señor, haz que interceda
tu divino poder para que pueda
vivir con ella en él la vida que me queda.
Que bajo el tibio techo
compartamos los dos el mismo lecho
y me brinde el solemne refugio de su pecho.
Que ella sea canción
de sagrado ritmo en mi devoción
y bajo nuestro alero resuma la creación.
Será luz en mi vida
y tierna claridad en la agonía
de mi alma de poeta dolorosa y sombría.
Que sea faro en mi sueño
y bondad hecha espíritu en mi ensueño
y cumbre de dulzura en mi esfuerzo
y mi empeño.
Que sea en nuestra casa
madre que al hijo cariñosa abraza,
hermana, novia, amiga, canto, fuego, brasa.
René Jiménez Malaret.