LOS REYES MAGOS

Bajo el azul de un cielo conmovido de estrellas
vienen los Reyes Magos de un incierto confín,
y la arena florece donde quedan sus huellas;
y se hace más fragante la noche del jazmín.

Vienen siguiendo a un astro para encontrar a un niño
que será como un astro para la humanidad. 
Al cruzar el desierto, con sus mantos de armiño, 
parece que se agrandan frente a la soledad.

Sobre camellos blancos, reyes de maravillas, 
se acercan a un pesebre como a un divino edén; 
y los camellos quieren postrarse de rodillas, 
porque saben que acaban de llegar a Belén.

Y dan los soberanos su corona al infante,
sus púrpuras de Menfis y sus perlas de ormuz.
Se posternan; sus barbas son un rezo vibrante;
y al salir, la Vía Láctea los corona de luz.

Y se van por el mundo derramando fortunas, 
conocen que un imperio no es nada ante un portal;
y en recuerdo del Niño visitan a las cunas, 
y por dar más, se valen del brazo maternal...

Pedro Miguel Obligado