¡OH, SACRA BIBLIA!

Libro eterno, divino y consagrado 
que pleno de inmortal sabiduría 
con parábolas de oro y de poesía 
reviven los misterios del pasado.

Libro augusto, bendito y saturado 
de profunda y genial filosofía, 
donde al eco de rara teogonía 
la palabra de Dios se ha vinculado.

Libro santo, que llenas de fulgores, 
de místicos y extraños resplandores 
las doctrinas de todos los profetas.

¡Libro Sol de radiosas claridades, 
tú alumbras en el mundo cien edades 
y eres numen de sabios y poetas!

Ferdinand R. Cestero