POR LAS "AGUAS VIVAS"

La comba alabastrina de la fontana encierra 
la celeste pureza que le imprimió el celaje, 
tornando los cristales de sus aguas, turquesas 
inquietas, cantarinas, que desbordantes caen.

Enjóyanse vergeles con lágrimas de estrellas, 
exóticos diamantes temblando en los follajes, 
entre esmeraldas de hojas, lozanas sedas, 
para morir al fuego de áureos besos solares.

También de las oscuras entrañas de la tierra, 
gran crisol misterioso brotan los manantiales,
en la dulce pureza de una espontánea ofrenda,
refrigerio de exhaustos, sedientos caminantes.

Rocíos de los cielos o aguas de la tierra 
para las tiernas hierbas y cálices florares, 
jamás tendréis vosotros la impoluta pureza 
de la fuente evangélica, pródiga e inmutable.

Señor: te damos gracias por tu eterna fontana 
de "aguas vivas de vida", que aplacan toda sed; 
haz que siempre tengamos abundancia de tu agua, 
por la infinita gracia de tu amor santo. Amén.

Joaquín O. Aboy