SONETO
En aquel río que bordea la cabaña,
donde reflejan los árboles sus ramas,
y tejen con paciencia las arañas
sus telas bajo melodías claras,
mejor capta el alma, en tan umbroso paraje,
tal cual aquel Hombre que anduvo en la tierra
dejó en el recuerdo, su fraterno mensaje,
que con amor nos enseña que es mala la guerra.
Sí, busco allá lejos su santa presencia.
y siempre la encuentro en el límpido río.
En esos momentos comprendo las ciencias,
aun la más difícil de todas ellas;
y aunque haya tempestad, no siento frío:
su amor da calor a la natura bella.
RITA ÁLVAREZ KEMP