SONETO DE LA ELEGIA SIN MOTIVO

Esposa, hijos, estrechad mi mano, 
y entremos en la clara luz del día, 
mi corazón rebosa de alegría 
entre las flores blancas del manzano.

Siento la vida simple del gusano, 
del mar insomne y de la nieve fría, 
escucho una canción que antes no oía 
y en cada hombre al pasar, veo un hermano.

El insecto, la hoja, el loco viento, 
todo trae un mensaje de contento 
desde la tierra y su negror profundo.

¿Somos planta o criatura? En todo caso, 
esposa, hijos, apurad el paso 
que hoy siento nuevo y delicioso el mundo.

Fermín Estrella Gutiérrez