TU CRISTO DE CADA DIA

El no es un héroe tampoco un
superhombre ni un galán de
película...

Es un hombre que tiene sus sandalias
polvorientas, una túnica humilde y
apenas doce soldados sin armas...

Es un hombre; un hombre como tú o
como yo. El es mi Cristo de cada
día.

No es sólo el que murió en una cruz,
al que maltrataron, a quien muchos
amaron y muchos más odiaron...
El no es sólo eso. . .

El es el hombre que hace que yo te
ame, que yo viva, que sienta, que
respire...

Se adueñó de mi ser y se instalo en
éste, mi pequeño mundo; dejando
todavía alguna paja de su pesebre
antiguo..

Sé que quieres encontrarlo...
Hace tiempo que lo buscas, pero el
camino es cada vez más difícil y...
¡No expliques nada!

El te ama y estás a tiempo...
Esos pasos que sientes son los suyos,
que busca en tu casa una nueva
morada, la tierra prometida, tu
corazón. . .

Y ese hombre, ese niñito, ese
anciano, tu amigo. . .
Ellos, ellos vienen a ti, para ser tu
Cristo de cada día.

Gabriela Cecilia Mosse