Siembra y salva
Letra y Música: Gabriela Loria
Hoy me encontré en el pueblo con el
viejo ermitaño
acusado de ser un personaje extraño.
Me habían ocultado la
verdadera historia
los que, de cazar en su propiedad, se
vanaglorian.
El había escapado alguna vez de la guerra,
no quería
matar, sólo sembrar la tierra.
Y enseñó a sus hijos que cada árbol que
plantaban
una vida en el mundo salvaban.
Pionero, pacifista,
forestador respetado,
con sus manos nuestros bosques él había
cuidado.
Tuvo una familia, once perros y un rebaño,
pero la guerra
insistía con hacerle daño.
Y a sus hermosos hijos, un borracho
demente
se los roba para pelear en el frente...
Cuando el mundo se hunde
bajo una lluvia de balas
el viejo empuña su pala.
Siembra y salva,
siembra y salva,
Siembra y salva, siembra y salva.
Hoy, los niños del
pueblo también juegan con armas,
como en las series de TV americanas.
Y
cuando pasa el viejo ermitaño, ellos disparan
la inocencia cruel contra su
alma.
Pero yo, como el viejo, pienso que hacen falta
ejércitos de
hombres con palas,
que luzcan en su pecho la gloriosa medalla
de no haber
tocado jamás un arma.
Siembra y salva, siembra y salva,
Siembra y
salva, siembra y salva.
Reservados los derechos de autor de esta obra (Registro de Propiedad Intelectual de la República Argentina / SADAIC)