Amor en cueros, la magia sensual del sadomasoquismo
LECTURAS RECOMENDADAS
Definiciones de la Real Academia Española
Qué es sadomasoquismo como patología
Sociedad Española de Psiquiatría, Intersep
Aproximación de Javier Ardouin y otros
Qué es sadomasoquismo como opción sensual
Opciones en el sadomasoquismo sensual (SM)
Mitos acerca del sadomasoquismo sensual
Cómo iniciarse en el sadomasoquismo sensual
Sadomasoquismo, conducta sexual alternativa; difiere de lo normal pero no es criminal en sí
Agresividad: Modelos explicativos, relación con los trastornos mentales y su medición.
Origen de la cultura y la agresividad
Perspectiva etológica o evolutiva.
La etología y el comportamiento agresivo del hombre
Definiciones de la Real Academia Española
Sadismo: (Del Sade nombre propio de un novelista francés) Perversión sexual del que provoca su propia excitación cometiendo actos de crueldad en otra persona. 2. Figurado. Crueldad refinada, con placer de quien la ejecuta.
Masoquismo: (Del nombre del novelista austriaco L. Sacher – Masoch) Perversión sexual del que goza con verse humillado o maltratado por otra persona. 2. Cualquier otra complacencia en sentirse maltratado o humillado.
Perversión: acción y efecto de viciar con malas doctrinas las costumbres, la fe, el gusto, etc. 2. Perturbación del orden o estado de las cosas.
Qué es sadomasoquismo como patología
Sociedad Española de Psiquiatría, Intersep
ente: http://www.intersep.org/F60-69.htm Trastornos de la personalidad y del comportamiento del adulto.
Consiste en una preferencia por actividades sexuales que implican el infringir dolor, humillación o esclavitud. Si el enfermo prefiere ser el receptor de tales estimulaciones entonces se denomina masoquismo, si es el que lo ocasiona se trata entonces de sadismo. A menudo un individuo obtiene excitación sexual tanto de actividades sádicas como de masoquistas.
Es frecuente que se utilicen en grados leves de estimulación sadomasoquista para potenciar una actividad sexual que por lo demás sería normal. Esta categoría (la psiquiátrica) debe ser únicamente utilizada si la actividad sadomasoquista es la fuente más importante para la estimulación o si es necesaria para la gratificación sexual.
El sadismo sexual es difícil de distinguir de la crueldad en situaciones sexuales o de la cólera no relacionada con el erotismo. El diagnóstico puede hacerse con claridad cuando la violencia es necesaria para la excitación sexual.
Aproximación de Javier Ardouin y otros
Fuente: Agresividad: Modelos explicativos, relación con los trastornos mentales y su medición. Monografía realizada por Javier Ardouin, Claudio Bustos, P. Fernando Díaz y Mauricio Jarpa. Disponible en:
http://www.udec.cl/~clbustos/apsique/anor/agresividad.html#35
Según Kaplan y Sadock(1987), existen tipos de personalidad caracterizados por elementos de sadismo, masoquismo o por una combinación de ambos (sado-masoquismos). En la práctica se encuentra que en una misma persona se dan elementos de conductas sádicas y masoquistas.
El sadismo consiste en el deseo de producir dolor en los demás, ya sea a través de abusos sexuales o a través de abusos de carácter general. Según Freud, "el sádico conjuraba el miedo de castración y sólo era capaz de alcanzar placer sexual cuando podía hacer a los demás lo que temía que le iban a hacer a él" (Kaplan y Sadock, 1987, p.398).
El masoquista se caracteriza por alcanzar gratificación sexual mediante el dolor propio. Más comúnmente, el masoquista busca la humillación y el fracaso más que el dolor físico.
Según Freud, la capacidad del masoquista para alcanzar el orgasmo se encontraba alterada por los sentimientos de ansiedad y culpa hacia el sexo, que son aliviados por su propio sufrimiento y castigo.
Qué es sadomasoquismo como opción sensual
Fuente: Los secretos del sadomasoquismo. CALIFIA, Pat. Ediciones Martínez Roca. Barcelona, 1994. 188 páginas.
El sexo que implica adoptar roles de fantasía, producir tensión o dolor eróticos y crear intercambios consensuados de poderes entre los participantes. 2. Capacidad para erotizar el dolor. 3. Es cualquier actividad sexual de disfrute entre adultos consistentes que implique un juego de roles de dominación y sumisión, ataduras físicas o dolor erótico (placentero).
El sadomasoquismo también se conoce como Bondage y disciplina o Dominación y sumisión.
El Marqués de Sade. Donaciano Alfonso Francisco, conde de Sade (París 2.6.1740-Charenton 2.12.1819). Escritor francés.
Nacido en una familia de la más alta nobleza, pasó 27 años de su vida en distintas prisiones y manicomios, acusado tanto de libertinaje, sodomía e impiedad, como de moderación revolucionaria en la época del terror jacobino. Su obra, no publicada en su totalidad hasta el s. XX, comprende novelas, relatos, obras teatrales, panfletos, diálogos y un rico epistolario. Entre sus narraciones se destacan: Los infortunios de la virtud, Los 120 días de Sodoma, Aline y Valcour, Justine y Juliette.
Su obra política y filosófica se encuentra en el movimiento sensualista del s. XVIII y evoluciona hacia la crítica de las idas de progreso positivo y civilización: Diálogo entre un cura y un moribundo, La filosofía en el tocador.
El redescubrimiento de Sade en el s. XX se debe fundamentalmente a los psiquiatras I. Bloch y R. Von Krafft-Ebing; en el ámbito literario sus obras despertaron un especial interés entre los artistas ligados al movimiento surrealista (Breton, Paulhan, Bataille, Klossowski) así como a la renovación cultural de los años 60 (Barthes, Deleuze, Foucault, etc). Murió a los 74 años recluido en un sanatorio.
Leopold von Sacher – Masoch. (Lemberg 27.1.1836-Lindheim 9.3.1895) Escritor austríaco.
Tras estudiar derecho y matemáticas en Praga y Graz, se estableció en su ciudad natal, donde ejerció su actividad docente. De su producción narrativa sobresalen sus relatos y novelas de costumbres, de ambientación regionalista: El último rey de los magiares, Historias de Galitzia; así como sus novelas de ambiente burgués, de base autobiográfica, en las que impera una sensualidad condicionada al sufrimiento y la humillación: La venus de las pieles, Diderot y Catalina.
Fuente: Sade y Masoch. DONATIEN. Disponible en:
http://www2.gratisweb.com/daf_de_sade/Masoch.html
Desde el momento en que se comenzaron a considerar los placeres de sufrir y de hacer sufrir como una misma cosa, los apellidos de Sade y Masoch han quedado inevitablemente unidos bajo el término "sado-masoquismo". Sin embargo, pese a sus indiscutibles méritos, el señor Leopold von Sacher-Masoch está, a mi modo de ver(el del autor de la página), muy por debajo del divino marqués, y su importancia en la historia de la Literatura y la Filosofía es indiscutiblemente menor.
La más importante de sus obras es, sin duda, La Venus de las pieles. En ella se narra la hisoria de un tal Severin, que se define a sí mismo como "hipersensual" y que pide a una mujer llamada Wanda que le permita ser su esclavo. Pero, ¿qué es un hipersensual para Masoch? Es un ser extremadamente intelectual, que se ha apartado hasta tal punto del mundo de los sentidos que es incapaz de dejarse llevar por ellos y por las sensaciones naturales que le ofrecen. Mire donde mire, sólo ve ideas, conceptos y razonamientos. En el lado opuesto están las culturas mediterráneas (griegos y romanos), quizás menos decentes y con una moral más relajada, pero más capaces de disfrutar de una manera natural, de ser felices y de vivir en un mundo real. El hombre nórdico, por el contrario, vive siempre en un mundo de sombras. Se encierra en su casa, lee a Hegel y se entrega a profundas meditaciones.
Pero estas meditaciones, por muy morales que sean, por mucho que le permitan progresar en ciertos aspectos, le apartan de la realidad y forzosamente le convierten en un ser extraño y retorcido; un ser que realmente se emociona, por ejemplo, al leer una descripción de la Primavera, pero que, cuando ésta llega, no oye el canto de los pájaros ni aparta su mirada de los libros para dirigirla a las flores; un hombre que escribe excelentes poesías a su amada y que siente por ella el afecto más puro y sublime que pueda imaginarse, pero que es incapaz de besarla cuando la tiene delante, o saldría corriendo si ésta se desnudase delante suyo, o se insinuase de una manera demasiado atrevida. Esta concepción de la mentalidad nórdica puede leerse en las palabras que pronuncia la diosa Venus al principio de la obra:
A vosotros los modernos, a vosotros los hijos de la reflexión, os incomoda el amor entendido como goce supremo, os incomoda la divina jovialidad. Ese amor os trae desgracias. Os hacéis vulgares en cuanto quereis mostraros naturales. La naturaleza se os presenta como algo hostil; a los risueños dioses de Grecia nos habéis convertido en diablos y a mi, como a todas las diosas, me habéis transformado en una diablesa.Lo único que sabéis hacer es, o bien desterrarme y maldecirme o bien inmolaros como víctimas ante mi altar, poseídos por una locura propia de bacantes; y si uno de vosotros ha tenido alguna vez la osadía de besar mis rojos labios, peregrina descalzo y con hábito de penitente a Roma y aguarda con paciencia que florezca su seco bastón, mientras bajo mis pies brotan a todas horas rosas, violetas y mirtos, cuyo perfume no percibís.
Existe una cierta relación, creo yo, entre La Venus de las pieles y el Werther de Goethe. De hecho, la actitud de Werther también es un tanto hipersensual, y yo casi me atrevería a decir que quien sea un Werther, está a un paso de ser un Severin. La manía de dejar a un lado los goces sensuales para reducirlo todo a una idealizacón del ser amado, a una especie de amor intelectual, es algo que, por muy virtuoso que pueda parecer a primera vista, sólo puede acabar conduciendo a las más extrañas aberraciones o a actitudes estúpidas y ridículas. De hecho, La Venus de las pieles, constituye justamente una crítica contra estas actitudes. Al final, el pobre Severin, escarmentado de los sufrimientos recibidos de la manos de Wanda, decide vivir con una joven virtuosa a la que trata sin miramentos, a pesar de que es bien sabido, sin embargo, que el propio Masoch era aficionado a este tipo de tratos.
Pero a la hora de comparar a Masoch con el marqués de Sade, se hace casi imposible ignorar la enorme distancia que los separa. La obra del primero es curiosa e interesante, y no se le pueden dejar de reconocer ciertos méritos, pero no vemos en ella, ni remotamente, la increíble altura de miras desde la que Sade observaba los pequeños prejuicios y las pequeñas normas morales de la humanidad. El mismo Severin reconoce continuamente ser un diletante, y no parece tampoco que Masoch pretendiese reflejar la grandeza y la fuerza de carácter en los personajes de sus obras, al menos en los masculinos. Qué diferencia, en cambio, con los personajes de Sade, todos ellos extraordinarios, todos situados en el extremo del vicio o de la virtud, siempre ingeniosos, siempre expresándose a través de discurso elevado y llevando a cabo acciones inauditas. Sin embargo, hay que añadir que Masoch no es nunca pretencioso y en todo momento es consciente de la calidad de su trabajo y de su justa importancia. Esta modestia, tan loable como rara entre los escritores, eleva a su autor tanto como a otros les hunde su soberbia, y le hace digno, si no de admiración, sí al menos de aprecio por una obra que cumple bien su objetivo.
Respecto al tratamiento del masoquismo, propiamente dicho, es interesante observar que los dos autores lo tratan desde perspectivas muy distintas, hasta el punto de que casi podríamos hablar de dos masoquismos. El de Masoch es en realidad una relación de dominación-sumisión, mientras que el de Sade es un placer surgido de la humillación y del propio dolor físico. Severin no disfruta de los latigazos como tales; lo centra todo en su ama, a la que ve continuamente como una diosa. Si le produce placer ser maltratado por ella es más que nada porque ello constituye una prueba de amor supremo, de entrega total. El masoquismo de Masoch es una especie de amor enfermizo que va más allá de la entrega habitual de los enamorados y llega a la esclavitud. Pero en el fondo, el esclavo sigue deseando a la mujer adorada y disfrutaría también si ella le amara dulcemente. Únicamene ocurre que la sumisión, al ser una situación más fuerte, le resulta más excitante.
En Sade, en cambio, el amor no pinta nada. Ya no vemos un arrebato enfermizo de un hombre excesivamente enamorado, sino la desesperación de un libertino que, tras haber agotado todos los senderos habituales del placer, busca como sea sensaciones nuevas y exitantes y, al no encontrarlas ya en lo agradable, las busca en lo desagradable. Es bien sabido lo insitente que era Sade al recalcar que nuestros placeres son independientes de los de la otra persona y que sólo debemos ocuparnos de los nuestros, ya que, desde el momento en que nos preocupamos en hacer gozar al otro, estamos disminuyendo nuestro propio goce. Nada que ver con la adoración de Severin hacia Wanda. El libertino sólo busca sensaciones: que le pinchen, que le azoten, que le golpeen, pero nada de anhelos metafísicos. En algunas ocasiones, esta tendencia aún se refina más: Sade señala que, para quien se ha sumergido en el vicio, resulta excitante que le traten como a un monstruo. El hecho mismo de ser odiado, maltratado, de sumergirse en el fango de las más despreciables bajezas resulta excitante para quien odia a la virtud. Este tipo de sensaciones es todo lo contrario de las anteriores: en lugar de gozar con el sufrimiento físico, el libertino disfruta del hecho mismo de serlo, de provocar odio y repulsión a los demás, tal y como se explica en cierto momento de Las 120 jornadas de Sodoma, en el que Durcet comienza diciendo:
"Nada más simple que amar el envilecimiento y encontrar goces en el desprecio. El que ama con ardor las cosas que deshonran descubre placer en serlo y debe empalmar cuando se le dice lo que es. La bajeza es un goce muy familiar a ciertos espíritus; uno gusta de escuchar lo que se complace en merecer, y es imposible saber hasta dónde puede llegar en esto el hombre que ya no se sonroja de nada. Es lo mismo que la historia de determinados enfermos que se complacen de su cacoquimia". "Todo esto depende del cinismo", dijo Curval sobando las nalgas de Fanchon: "¿quién no sabe que el mismo castigo produce entusiasmos? ¿Y no hemos visto ponérsela tiesa a alguien en el momento en el que se le deshonraba públicamente? Todo el mundo conoce la historia del marqués de ***, el cual, en cuanto se le comuicó la sentencia que le condenaba a ser quemado en efigie, sacó la polla de los calzones y exclamó: "¡Me cago en Dios!, he llegado al punto que quería, ya estoy cubierto de oprobio y de infamia: ¡dejadme, dejadme, tengo que correrme!". Y lo hizo en aquel mismo instante."
Viendo hasta donde llegan las atrocidades que narra Sade y comparándolas con las románticas relaciones de dominación-sumisión de Masoch, creo que es fácil darse cuenta de la enorme distancia que los separa, pero cada uno ha aportado a la Literatura aquello que conocía y que era capaz de expresar, y ambos han sabido hacerlo de tal manera que merecen nuestro reconocimiento.
Opciones en el sadomasoquismo sensual (SM)
Juegos de roles de sumisión - dominación: el profesor y la alumna, el policía de tránsito y el conductor distraído, la monja y la madre superiora, etc.
Bondage. Alguna de los interesados es inmovilizado (mediante esposas y/o grilletes), atado (cuerdas, bufandas, etc.), suspendido (arneces), privado sensorialmente (vendado), amordazado, etc.
Juegos de Sadismo – masoquismo, propiamente dichos. Consisten en explorar los límites físicos y de tolerancia al dolor de uno de los interesados mediante prácticas de esfuerzo físico (lagartijas, abdominales, etc.), cosquillas, presión (poner pinzas o apretar de diversas formas partes del cuerpo), temperatura (pomadas, hielo, vela derretida), fricción (lijas, limas, cepillos, uñas) y flagelación (palas, fustas, varas, látigos, manos).
Escenas. Las tres modalidades suelen practicarse independientemente o mezcladas y con diversos grados de ‘sufrimiento’ de acuerdo a lo que los involucrados hayan acordado. También es común que involucren elementos de travestismo o fetichismo. "A un encuentro sexual para el que se pactan los roles y la actividad SM se le denomina ‘una escena’. Las escenas pueden incluir bondage mental o físico, excitación verbal o ‘humillación’ erótica, azotes, juegos con cera caliente o pinzas, flagelación, adoración corporal, instrucción del esclavo, travestismo y otras cosas".
Mitos acerca del sadomasoquismo sensual
No es cosa de violadores y pervertidos, de hecho los juegos deben ser el resultado del diálogo y el acuerdo entre las partes que han decidido la fantasía que representarán, los roles que cada uno asumirá y los límites que por ningún motivo cruzarán.
No es adictivo. Según Pat Califia, la mayoría de quienes lo practican, siguen teniendo sexo 'normal’ periódicamente.
Los masoquistas no se odian a sí mismos ni los sádicos odian a todos. Quienes lo practican más bien lo consideran un don, un talento especial o, por lo menos, una forma especial de sentir.
No necesariamente es una patología, por lo tanto, quienes practican el SM no requieren tratamiento psicológico. Por el contrario, es común que su práctica produzca un efecto terapéutico y catártico.
No es peligroso para la salud física y mental si se practica acompañado de sexo seguro, se respetan los límites de los participantes, se investiga sobre las técnicas más complejas y se aplica sentido común al practicarlo.
Los roles de sádico y masoquista, dominante y dominado, activo y pasivo; no corresponden necesariamente. Es decir, puede haber un masoquista, dominante, pasivo o cualquier otra combinación.
Cómo iniciarse en el sadomasoquismo sensual
Comunicación. Si tienes curiosidad acerca de alguno de los juegos contemplados en la gama del SM o sospechas que tu pareja la tiene, puedes empezar generando un diálogo al respecto, buscando un momento y el ambiente propicios para que la conversación fluya con honestidad, comprensión y respeto. Pueden soportar los argumentos con base en textos que desmitifiquen el SM y den ideas sobre su amplia gama de posibilidades e intensidades. Hablar sobre las fantasías más recónditas puede generar entre los involucrados un clima de complicidad y erotismo propicios para un mayor grado de intimidad.
Negociación. Si se animan a jugar, deberán diseñar su fantasía teniendo en cuenta los deseos de los dos, o si tienen fantasías distintas, comprometiéndose a alternarlas o mezclarlas Una vez decidido el qué, deberán ponerse de acuerdo sobre los roles qué interpretara cada quien, la escena que representarán, los límites, una contraseña (puede ser que decir "no" o "detente, por favor" en realidad signifiquen "sigue") cuándo, dónde, cómo se distribuirán los gastos, qué métodos anticonceptivos o de sexo seguro emplearán, etc.
Seguridad. Es importante asegurarse de que las prácticas sean seguras y, para avanzar a estadios más complejos del SM, buscar asesoría o ir lentamente.
Consejos y reflexiones de Pat Califia:
"Juega fuerte, pero juega seguro. Nadie debería morir solo porque le gusta el sexo elegfante y duro".
"Representar el papel de un severo pero amante amo (o ama) requiere un corazón ético y sensible".
"Nos encanta jugar, y el sexo es uno de los pocos ámbitos en el que los adultos son libres para recrear este placer infantil".
"En un mundo ideal, quizá no llevaríamos con nosotros a la cama nada más que ternura y altruismo, pero el sexo en el mundo real no es tan simple ni tan desinteresado. Los adultos tiene una gama muy amplia de reacciones emocionales conflicitvas ante el hecho de desnudarse, excitarse y perder el control en presencia de otro individuo. Si no expresamos parte de nuestros sentimientos más turbios o prohibidos, el sexo puede perdewr su riqueza y volverse insípido y automático. Nuestro ser en la sombra contiene un montón de energía y pasión y el SM es un modo de sacar parte de ese material a la luz y ventilarlo, articularlo y alterarlo."
Sadomasoquismo, conducta sexual alternativa; difiere de lo normal pero no es criminal en sí
por Joel C. Hernández Mendoza
SALAMANCA. Cuando los hábitos sexuales se dan a la luz pública en un asesinato, lo que se castiga es el crimen, no la conducta. "Para el psicoanálisis, la sexualidad perversa es normal; está inevitablemente presente en el desarrollo psicosexual del individuo."
La sexología considera el sadomasoquismo como una conducta sexual alternativa, una que difiere de lo "normal" pero cuya finalidad, como acto sexual, es proporcionar placer a quien la practica.
Secundino Segura Peñaflor, Psicoterapeuta sexual certificado por el Instituto Internacional de Sexología Científica de Ginebra, actualmente perito médico legista de la Procuraduría General de Justicia del Estado, explica lo anterior.
En nuestro país, no existen estadísticas. Los estudios que al respecto se han elaborado, reflejan el modo de vida de países del primer mundo, sociedades diferentes a las latinas, donde las manifestaciones de agresividad, no se pueden manifestar abiertamente y que así, son motivo de estudio.
"Dolor y erotismo han sido relacionados entre sí desde hace siglos. En el Kama Sutra, hay descripciones de este tipo de comportamiento, aunque no existen "escenas" masoquistas".
Actualmente, en el análisis del sadomasoquismo y otras conductas sexuales, influyen por un lado el psicoanálisis, los conceptos freudianos y sus consecuencias en la formación del individuo, por otro lado, la sexología que desmenuza las tendencias de cada individuo.
Conceptos
En términos sencillos, el sadomasoquista es el individuo capaz de experimentar un placer sexual en cualquiera de las dos situaciones, sadismo o masoquismo. El sadismo se define como el trastorno psicosexual del que provoca su propia excitación al realizar actos de crueldad en otra persona.
En el masoquismo, se obtiene el placer orgásmico a través del dolor físico y diversas humillaciones. Difícilmente pueden considerarse enfermedades.
Sadomasoquismo
Cuestionado en torno a lo que es el sadomasoquismo desde el punto de vista clínico, Segura Peñaflor explica, "el término sadomasoquismo es utilizado en sexología para designar formas mixtas de estas dos perversiones. Ha sido recogido por el psicoanálisis, especialmente en Francia por Daniel Lagache, para subrayar la interrelación de estas dos posiciones, tanto en el conflicto intersubjetivo (dominiosumisión), como en la estructuración de la persona (autocastigo)". Sadomasoquista es la persona capaz de experimentar un placer sexual en cualquiera de las dos situaciones mencionadas.
De los orígenes que hay en el individuo, explica "según la perspectiva freudiana, el origen se encuentra inmerso en la sexualidad normal; es una apreciación evidentemente psicoanalítica, en la que la sexualidad perversa no es la marginación del proceso sexual, como si se hablara de sexualidades periféricas, más bien, es algo que está en el fundamento mismo de lo normal, como parte inevitable en el desarrollo psicosexual del individuo.
No puedes evitar que surja, querer hacerlo es negar el desarrollo mismo de la persona. Al encarar su origen bajo estas posiciones, la perversión se sustrae a las apreciaciones ideológicas y en la medida en que ya no se considera como una desviación o aberración del proceso sexual".
"Lo anterior es evidentemente psicoanalítico. En términos estrictamente sexológicos, el sadomasoquismo puede ser una conducta sexual alternativa en la que una persona utiliza esta conducta de forma repetitiva en todas sus relaciones y únicamente obtiene placer por esta vía".
Incidencia
El sadomasoquismo es una conducta que se realiza en la intimidad, no hay manera de conocer con certeza cuánta gente se haya involucrada en ella.
En referencia a los grupos sociales en los que se presentan con mayor frecuencia este tipo de acciones, Segura Peñaflor refiere que estudios antropológicos como los de Padersen (1988), "indican que las entnias más proclives a estas actividades son los anglosajones y judíos de la Europa Oriental, lo que puede llevar a suponer que este tipo de conductas, son más frecuentes en aquellas culturas en las que se reprimen las manifestaciones de agresividad. Esto explicaría su menor presencia entre los latinos". Una conducta sádica o masoquista, difícilmente se puede etiquetar como una patología, una enfermedad.
Segura Peñaflor precisa, "en la literatura especializada en relación a sádicos y masoquistas, es escasa la referencia a un tratamiento. Por lo general, las personas involucradas no suelen buscar ayuda".
Aquí, entran estudios realizados por Kinsey en los que se determinó que "en personas normales de ambos sexos, (25 de cada 100), es sexualmente excitante recibir o proporcionar agresiones cariñosas como mordiscos, pellizcos o someterse voluntariamente a ciertas fantasías de dominación, sumisión durante la actividad sexual".
Hunt encontró que 4.8 por ciento de los hombres y un 2.1 por ciento de las mujeres (norteamericanos), infringían dolor. Un 2.5 de los hombres y un 4.6 de las mujeres, habían experimentado gozo sexual al recibirlo. En nuestro país, desgraciadamente este tipo de trabajos no existe.
Es sabido que en algunos centros de reunión para homosexuales, se pueden contratar este tipo de servicios o actualmente, a través de internet, en los sitios donde se ofrecen.
Por la existencia de grupos que promuevan el sadomasoquismo y otras prácticas sexuales no "comunes", el psicoterapeuta sexual asegura, "efectivamente, existen grupos que promueven el intercambio de parejas en reuniones colectivas de fin de semana".
Riesgos
La pregunta: ¿el sadomasoquismo o alguna otra práctica representan riesgos para la salud mental de la persona?
"A partir de la óptica psicoanalítica, la perversión se encuentra ligada al desarrollo psicosexual normal del individuo".
La Juventud
Hablar de "medidas preventivas" es complicado por no existir "grupos" de edad. Sin embargo, Segura Peñaflor establece, "esta conducta suele comenzar en la adolescencia y tiene un curso crónico".
Explica, que gradualmente el individuo la practicará hasta que no encuentra, fuera de ella, otra manera de obtener placer sexual.
"Frecuentemente se asocia el sadismo y masoquismo con fetichismo y fetichismo trasvestista, de ahí la importancia de que la información sobre sexualidad humana se pueda proporcionar a los jóvenes, pero no nada más en una embarrada de información para decir, "políticamente" que se está haciendo algo. Eso no sirve de nada".
Cada centro educativo debería tener a un profesional, grupos pequeños con un circuito donde se revisen cada uno de los temas, donde lo que importa es la actitud reflexionada hacia la propia sexualidad y la de los demás. Hablo de profesional, no de personas que multipliquen la información como acostumbra la Secretaría de Educación Pública. Por eso, este tipo de programas son un fracaso. La forma de prevención, se encuentra ahí. Sobre esto, sería interesante ahondar y hablar de la sexualidad en las aulas, en un discurso manido, tendencioso, lleno de paradojas.
Agresividad: Modelos explicativos, relación con los trastornos mentales y su medición.
Fuente: Monografía realizada por Javier Ardouin, Claudio Bustos, P. Fernado Díaz y Mauricio Jarpa. Disponible en:
http://www.udec.cl/~clbustos/apsique/anor/agresividad.html#35
Freud postuló la teoría del doble instinto, en la cual se concibe al hombre como dotado de "una cantidad o quantum de energía dirigida hacia la destructividad, en el más amplio sentido, y que debe inevitablemente expresarse en una u otra forma". (Hill, 1966, p.136). Si se obstruye su manifestación, este deseo sigue caminos indirectos, llegándose a la destrucción del propio individuo. Posteriormente, se concibió la agresión como un aspecto de deseos que son biológicamente primitivos, o sea, "los deseos más primitivos o las formas más primitivas de satisfacer deseos dados, son también más agresivos o más destructivos" (Hill, 1966, p.136). Durante el desarrollo disminuye el carácter primitivo - y por tanto agresivo - de los deseos, sustituyéndose los comportamientos más primitivos que no brindan satisfacciones por otros más complejos para lograr disminuir la angustia.
Origen de la cultura y la agresividad
Según Roldán (1993) el mito fundamental propuesto por el psicoanálisis freudiano sobre los orígenes de la cultura, apartándose de toda la tradición filosófica imperante en occidente, sería su inicio basado en la guerra o en una violencia originaria; cultura y violencia son para el Psicoanálisis dos realidades que se implican mutuamente. El sentido de violencia alude a una fuerza vital presente en el origen de la vida. En otros términos incumbe a la lucha por sobrevivir. De ahí su conexión primordial con al cultura como algo referido también a cultivar.
Para explicar la imposible armonía entre ley y deseo o de su ambivalencia fundamental, Freud recurre al mito del asesinato del padre. Toda la familia humana debe su génesis a un crimen fundador. De acuerdo a esta concepción:
"En los comienzos de la sociedad humana, los individuos vivían en pequeñas hordas bajo la dominación de un hombre todopoderoso, autocrático, que era el padre de todos. (...) Cuando el padre escogía uno de los hijos como su sucesor, los otros hijos eran expulsados e la tribu y se organizaban para desafiar y matar al padre. Después de consumado el patricio, los hijos comenzaban a luchar entre ellos por el poder. Al descubrir que la agresión fraternal era peligrosa, ellos formaron el primer contrato social, que se basaba en la renuncia a la gratificación instintiva. (...) El amor fraternal fue instituido para controlar la agresión entre los miembros de la misma sociedad, y la agresión era canalizada en alguna forma declarando la guerra a otras sociedades, sirviendo así la guerra el propósito de mantener el grupo unido"
(Barra, 1998, p.28-29)
Perspectiva etológica o evolutiva.
Las teorías evolutivas de la agresividad consideran que la agresividad humana, como tanta otras conductas, tendría sus bases en la filogenia. De esta manera, las situaciones de agresión que se dan en animales serían análogas a aquellas que se presentan en humanos siendo entonces la agresión un producto natural, consustancial al ser humano. Según las palabras de Lorenz: "no cabe ninguna duda, en opinión de cualquier hombre de ciencia con mente científica, de la agresión intraespecífica es, en el Hombre, un impulso instintivo espontáneo en el mismo grado que en la mayoría de los demás vertebrados superiores" (J.D. y Ebling, F.J, 1966, p.5).
La agresión, dentro de este enfoque, lo constituirían "la lucha intra o interespecífica e incluye, aparte de la lucha misma, los desafíos, amenazas, actitudes de imposición, de apaciguamiento y de sumisión, posturas de defensa, ceremoniales ritualizados de combate u otras manifestaciones activas o pasivas utilizadas en la lucha en sus sucedáneos" (Cermignani, 1991, p.25). No se consideraría agresión la relación entre predador y presa.
A través de la etiología, se han identificado diversas formas de conducta agresiva:
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Clase |
Estímulo provocador |
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1.- Predatoria |
Objeto natural de presa |
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2.- Afectiva |
Intentos de escape, defensivo |
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3.- Entre machos |
Machos co-específico, al cual el atacante no se ha acostumbrado |
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4.-Irritable |
Ira o furia |
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5.- Defensa territorial |
Invasión por intrusos |
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6.- Maternal |
Proximidad de amenaza al crío |
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7.- Instrumental |
Respuesta aprendida, hay refuerzos por atacar. |
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8.- De fuga |
Presencia de agresor al cual no se puede atacar |
Además de esta estricta clasificación, se ha acuñado el concepto de "conducta agonista", que denota todo comportamiento en situaciones de conflicto, incluyendo ataque, defensa y huida. Suele identificarse el aspecto afectivo de la conducta agresiva con rabia y disgusto, sin embargo, muchas conductas agresivas no están motivadas por tales afectos. Existe agresión motivada por incentivos, por ejemplo, si la conducta sirve a una finalidad diferente de la expresión de ira, como el ladrón que agrede a un guardia sin necesariamente estar enojado con éste.
La agresión intraespecífica se refiere a aquella que se da entre individuos de una misma especie. Existirían dos tipos principales: la hiperestésica, "basada en exceso de impulso, y que en su forma más usual consiste en errores de identificación, tomando una cosa por otra parecida" (Fisher, J. 1966, p.14) y la taxógena, que se daría entre individuos muy similares dentro de una misma especie que se produciría por la posesión de territorios, por la búsqueda de compañera sexual o ante la falta de fuentes de alimentación; el resultado final de esta agresión sería llevar a la evolución de la especie, al permitir sobrevivir a los más fuertes.
Dentro de la forma taxógena de agresión intraespecífica, podemos encontrar la lucha ritual y abierta. La primera es un encuentro con reglas estrictas y la segunda sería una lucha a muerte; el segundo caso es muy difícil de encontrar.
El comportamiento de los animales sería, esencialmente, un intento de evitar la lucha intraespecífica. La mayoría de las "armas" que presentan los mamíferos serían instrumentos de agresión interespecífica (defensa o predación de animales de especies distintas) y no intraespecífica. "Las armas son potencialmente tan peligrosas que el combate se ritualiza convirtiéndose en despliegue, amenaza, sumisión o aplacamiento, de modo que los combates no suelen ser más que pruebas de fuerza seguidas de separación y rápida retirada del más débil" (Fisher, 1966, p.36). La lucha abierta sólo se daría en situaciones de falta de recursos del medio o en animales cautivos e incluso en estas condiciones el más débil podría escapar y salvar con vida. "Los animales despliegan actitudes agresivas que pueden tener valor para la supervivencia, pero en condiciones naturales no luchan hasta la muerte con miembros de su propia especia; el conflicto es ritualizado, de modo que se hace poco daño."(J.D. y Ebling, F.J, 1966, p.6)
En la lucha ritual como en la abierta se produce un conflicto entre los intereses del individuo y los de la especie. Si bien el individuo no quiere tener rivales y por eso ataca a sus congéneres, si esto se llevara al extremo no quedarían individuos dentro de la especia. La misma selección natural debe haber preservado formas de comportamiento no demasiado dañinas: los animales que las poseían deben haberse extinguido. Existiría una inhibición muy grande en el vencedor animal, que le impide matar a su víctima.
En definitiva, tal como dice Cermignani (1991) "la lucha lleva a la selección de los machos [o de las hembras] más corpulentos y hábiles, mientras que la ritualización parcial o total de la misma tiende a reducir el gasto de energía y/o a eliminar las posibilidades de muerte del vencido".
La etología y el comportamiento agresivo en el hombre.
El hombre presentaría comportamientos de agresividad interespecífica: lucha por territorio, ante individuos semejantes con ligeras diferencias, etc. La diferencia fundamental entre el hombre y los animales sería el grado de destructividad en su agresión; el que en el hombre la lucha fatal sea más común podría estar asociada al uso de herramientas (ya que las armas son muy peligrosas y matan rápidamente) o, incluso, el que no existieran los mecanismos de inhibición de la conducta agresiva intraespecífica.
Según Rapaport(1992) la agresión es un impulso que es propio de la naturaleza del hombre, por lo que tendría características universales y estaría profundamente enraizado en la historia humana. Este planteamiento considera que existen dos "pulsiones" opuestas en interacción permanente que serían la construcción-destrucción o síntesis-desintegración, las cuales serían la base de todos los comportamientos agresivos. En este sentido, la conducta humana estaría influida por el interjuego de ambos factores y que a poco irían tomando la forma de fuerzas dirigidas a la auto-preservación y desarrollo o en fuerzas auto-destructivas, a través de formas y modos que podrían estar socialmente aceptados (competencia, superación, logro) o formas desviadas o patológicas (sadismo, masoquismo, suicidio, violencia).
Desde este punto de vista, la agresión sería un impulso primario, que durante el proceso de la evolución sufre decisivos momentos de neutralización, desagresivización como transformación y canalización que hacen que su energía sea canalizada hacia diversos objetivos.