Parafilias:

Perversión, excitación o creatividad, el dilema de otras prácticas sexuales

Parafilias, algunas consideraciones básicas *

Introducción *

Delimitación del término "parafilias" *

Denominación proveniente de la Sexología. *

Condiciones de la parafilia *

Bibliografía *

Parafilias "Perversiones sexuales" *

Concepto general *

ETIOLOGÍA DE LAS PERVERSIONES *

Psicodinámica *

CLASIFICACIÓN DE LAS DIFERENTES PARAFILIAS *

Exhibicionismo *

Descripción *

Características personales y sociales del sujeto *

Etiología Psicodinámica *

Etiología Conductual *

Fetichismo *

Descripción *

Características personales y sociales del sujeto *

Etiología Psicodinámica *

Etiología Conductual *

Tratamiento Conductual *

Pedofilia *

Descripción *

Características personales y sociales del sujeto *

Etiología Psicodinámica *

Etiología Conductual *

Tratamiento Conductual *

Masoquismo sexual *

Descripción *

Características personales y sociales del sujeto *

Etiología Psicodinámica *

Etiología conductual *

Fetichismo transvestista *

Descripción *

Etiología Conductual *

Voyeurismo *

Descripción *

Características personales y sociales del sujeto *

Etiología conductual *

Etiología Psicodinámica *

Otras parafilias *

Zoofilia *

Descripción *

Características personales y sociales del sujeto *

Frotteurismo *

Descripción *

Características personales y sociales del sujeto *

Etiología Conductual *

Consideraciones finales *

Referencias *

Parafilias *

Parafilias típicas *

Travestismo *

Sadismo *

Masoquismo *

Fetichismo *

Parafilias atípicas *

Coprofilia y urofilia *

Frotteurismo *

Clismafilia *

Necrofilia *

Escatología telefónica *

Las parafilias: importancia médico - legal *

Introducción *

Clasificación de las perturbaciones sexuales *

Definición de parafilia *

Concepto de parafilia *

Grado de manifestación de las parafilias *

Características semiológicas *

La sexualidad y su incidencia en el crimen *

Importancia del diagnóstico de personalidad en las perturbaciones sexuales *

El proceso de sexuación. La motivación de la conducta sexual *

El delito parafílico *

Otras manifestaciones sexuales *

La estructura psicopática sexual *

Grados de peligrosidad *

La peritación sexológica *

Bibliografía *

Parafilias, algunas consideraciones básicas

Psiquiatría Forense - Sexología - Praxis

Dra. Isabel Boschi

www.app.org.ar/publicaciones/forense

Introducción

El empleo del término "parafilias" para reemplazar el concepto de "perversiones" es un hallazgo de la sexología del siglo XX. No se trata meramente de una nueva denominación diagnóstica.

Presupone un enfoque humanístico científico que integra desde los descubrimientos del funcionamiento cerebral, según quiere la neurociencia, hasta las maniobras sistémicas de los terapeutas que tratamos la conducta sexual humana.

Conocer las variantes del erotismo en sus diversas formas de estimulación y su expresión comportamental acrecienta el conocimiento de la sexualidad llamada "normal".

Solemos emplear criterios estadísticos o ideológicos para clasificar las formas del deseo, la excitación y el orgasmo humano. Havelock Ellis, el eminente médico inglés, se refiere a las alternativas o variantes sexuales cuando expresa: "Todo el mundo no es como usted, ni como sus amigos y vecinos. Incluso sus amigos y vecinos puede que no sean tan semejantes a usted como usted supone". Comprender las parafilias implica saber hasta dónde los hechos del desarrollo del sexo y sus emociones pueden ser uniformes y constantes.

Delimitación del término "parafilias"

Denominación proveniente de la Sexología.

La Sexología es una ciencia proveniente del siglo XIX. Presupone el estudio de los seres humanos como individuos sexuados, en su carácter de varones, mujeres o ambiguos. Incluye sus sentimientos, en cuanto a sentirse varones, mujeres o ambiguos (identidad de género), y sus conductas, sentimientos, fantasías derivadas de su ser sexuados. También estudia las dificultades en sus actividades sexuales y la resolución de los problemas sexuales.

También la Sexología se ocupa de las diversas formas en que podemos ser sexuales. Es decir, de las variantes de la conducta sexual. Cuando esa conducta sexual varía, con referencia a una presunta norma, según una cantidad de condiciones que pasaré a considerar, hablamos de "parafilia".

Condiciones de la parafilia

Se llama "parafilia" a lo que en la ley se denomina "perversiones". Algunos psicoanalistas y psiquiatras aún la denominan así.

En Sexología se evita estigmatizar imponiendo sobre tópicos tan controvertidos como la sexualidad humana un etiquetaje discriminatorio.

"Parafilia" proviene del griego "para" = junto a; "filein" = amar.

La etimología alude a un amor paralelo a la forma convencional. En efecto: el sexo convencional es heterosexual, coital, con finalidad declarada procreativa y en general con el hombre en posición del misionero (encima de la mujer).

Es de imaginar que una actividad constreñida así no se corresponde con la intimidad sexual de las parejas actuales, según lo demostró, ya en 1948, el pionero sexólogo americano Alfred Kinsey en su encuesta a miles de norteamericanos.

Formas de estimulación diversas, y no sólo en el fore-play (o inicio de la relación sexual), sino como finalidad en sí misma, representan un porcentaje nada desdeñable de la conducta sexual de la población que nos consulta.

El DSM-IV las caracteriza por consistir en impulsos sexuales intensos y recurrentes, fantasías o comportamientos que implican objetos, actividades o situaciones poco habituales.

Suelen crear alteraciones desfavorables en la vida familiar, laboral y social del individuo por su carácter de compulsivas. John Money, estudioso neozelandés del tema de las parafilias en nuestro siglo, consigna cerca de cuarenta. Las más difundidas por los medios, a raíz de que pueden suponer ofensas sexuales son: la paidofilia, el exhibicionismo, el frotteurismo, el sadismo sexual, el voyeurismo, el fetichismo.

Las parafilias incluyen algunas de estas posibilidades:

- Objetos humanos;

- Infligir sufrimiento o humillación a sí mismo o a la pareja;

- Involucrar a prepúberes o personas que se resisten a la propuesta sexual.

Estas fantasías o estímulos específicos son requisito indispensable para que el individuo parafílico logre excitarse y llegue al orgasmo.

A veces, con su pareja, emplea su imaginería erótica para poder funcionar sexualmente. En ocasiones, logra la complicidad de su acompañante quien, por ejemplo, juega a trasvestirse o trasvestirlo para que pueda desarrollarse la actividad sexual habitual.

En vivo o en diferido, las imágenes parafílicas acompañan al individuo, quien puede tener un mayor o menor control de su conducta sexual, según las características de su yo fuerte o débil.

En tal caso, su parafilia será:

- leve, ocasionalmente expresada;

- moderada, implica mayor manifestación conductal;

- severa, si lo lleva a niveles de compulsión.

Esta compulsión a veces implica que el individuo parafílico comete actos delictivos, cuando su parafilia es asocial.

Así, el exhibicionista mostrará sus genitales a la gente por sorpresa; el necrofílico violará cadáveres. El paidofílico espiará, toqueteará o abusará de los niños o les hablará sobre la sexualidad en términos inconvenientes para su edad. O les pedirá que le muestren los genitales. El sádico sexual producirá deliberadamente dolor a su víctima y en ello residirá su placer. Estas conductas lo suelen llevar a la cárcel y a condenas que no modifican su próxima crisis parafílica.

Cuando hay un claro descontrol de la conducta, muchos individuos presentan un malestar anticipatorio que algunos autores comparan con los prodromos de las epilepsias temporales.

La persona afectada teme su salida parafílica porque cree no manejarla.

En el trabajo interdisciplinario, la medicación con un antiandrógeno, en caso de parafilias asociales, permite, junto con las terapias sexuales, tranquilizar al victimario que suele sentirse víctima de su propia compulsión.

Esta despersonalización ocasional es referida por algunos consultantes que aluden a su conducta compulsiva con frases como la siguiente: "No soy yo quien va a espiar a los baños. Son mis pies los que me llevan".

Para que una conducta sea considerada parafílica debe haber tenido sus antecedentes tempranos en la biografía del sujeto. La niñez y la pubertad, en las historias sexuales levantadas a sus protagonistas, revelan tempranos estímulos visuales, auditivos o táctiles que por razones variadas adquirieron un particular significado para cada individuo.

Las explicaciones de por qué predominan las parafilias en los varones y es escasa su aparición en las mujeres, tienen que ver con la teoría del predominio de la erotización visual en el hombre a diferencia de la erotización táctil en la mujer, atribuible a la posición prenatal en el período de determinación del dimorfismo sexual cerebral.

Implica predisposiciones que la vida postnatal desarrollará en el período crucial de los 18 meses. Allí natura y nurtura enlazarán, con el comienzo de la adquisición del lenguaje y la construcción del esquema corporal, las sensaciones que componen un universo imaginario erótico: los mapas del amor o "Lovemaps", como lo denomina el creador de este concepto, John Money.

En el mapa del amor figura la imagen del amado, sus características arquetípicas, la escena sexual excitante imprescindible para despertar el deseo, encender la excitación y culminar con el orgasmo.

El mapa del amor está en la mente y en el cerebro. De allí que tras su formación entre los 5 y los 8 años de edad del individuo, sea resistente al cambio.

Es como un idioma nativo que persistirá a lo largo de la vida, cualquiera sea la pareja que nos acompañe. Su vandalización a temprana edad, es decir, la interferencia en los juegos sexuales infantiles con los que se lleva a la acción el mapa del amor, origina las parafilias.

Por desplazamiento, distorsiones u omisiones de las conductas sexuales deseadas, una acción erótica se transforma en una desviación sexual. La vandalización causante de la parafilia se produce por:

- Abuso sexual infantil;

- Prohibición cruel y reiterada de las manifestaciones sexuales de los niños (juegos de ensayo eroto-sexual, curiosidad infantil en torno de temas sexuales).

La clínica de las parafilias reúne técnicas diversas. Las terapias sexuales incluyen información a los pacientes sobre los conocimientos actuales sobre el tema de consulta, medicación cuando el grado de ansiedad no les permite la relación terapéutica, un fuerte vínculo con los terapeutas quienes deben manejar técnicas diversas: dramatizaciones, Gestalt, genogramas familiares, entrevistas de otros significativos (parientes, amigos) dispuestos a ayudarlo. Y, sobre todo, los profesionales de la salud deberían carecer, en la mayor medida posible, de un criterio de valoración discriminatorio sobre la persona que los consulta.

Comprender las parafilias presupone develar por qué somos los humanos tan variables en nuestras gratificaciones sexuales, cómo adquirimos y seleccionamos el estímulo que nos procura placer y qué proceso validó que uno (o unos pocos) prevalecieran por sobre los demás.

Si ese estímulo sexual no es convencional, si se impone en automático, si provoca malestar al individuo y es de larga data, hablamos de parafilias.

Bibliografía

1. Edward Blecher, Investigadores del sexo, México, Grijalbo, 1973.

2. Hugo Bleichmar, Introducción al estudio de las perversiones, Buenos Aires, Helguero, 1976.

3. Otto Fenichel, Teoría psiconoalítica de las neurosis, Buenos Aires, Paidós, 1966.

4. Michel Foucault, Vigilar y castigar, Buenos Aires, Siglo XXI, 1976.

5. A. Kinsey, W. Pomeroy, C. Martin, P. Gebhard, Conducta sexual de la mujer, Buenos Aires, Médico Quirúrgica, 1954.

6. R. Kolodny, W. Masters, V. Johnson, Tratado de Medicina Sexual, Barcelona, Salvat, 1983.

7. Luigi de Marchi, Sexo y civilización, Buenos Aires, Helios, 1961.

8. John Money, Love and Lovesickness, Baltimore, The Johns Hopkins University Press, 1981.

9. John Money, Lovemaps, Nueva York, Irvinton Publishes, 1986.

10. John Money, "Pediatría, sexología y salud sexual en la infancia", ponencia al XI Congreso Mundial de Río de Janeiro, Brasil, 1-5 de junio de 1993.

11. L. Sirlin, Diccionario sexológico, Buenos Aires, Caymi, 1973.

Parafilias "Perversiones sexuales"

Concepto general

La existencia de las necesidades sexuales supone la presencia de un "instinto sexual", que analógicamente, como se le llama hambre al instinto de nutrición, en lo relativo a lo sexual se llama libido.

Los que primero estudiaron las perversiones les dieron el carácter de patológicas o degenerativas, pero luego se fueron dando cuenta que el hombre común integra en su vida sexual gran parte de estas extralimitaciones. Sin embargo, ciertas perversiones se alejan tanto de lo normal que si se consideran patológicas, como por ejemplo, las que vencen el pudor, la repugnancia, el espanto y el dolor.

Generalmente se acepta como desviación sexual a la acción tendiente a la satisfacción de los propios impulsos, sin llegar a la unión genital con otro individuo o donde esta unión se realiza bajo condiciones que no pertenecen a la naturaleza del acto sexual; por lo tanto, se constituye en un tipo de comportamiento que interfiere total o parcialmente con la reproducción (3).

Según el DSM IV, son desórdenes sexuales caracterizados por fantasías sexuales especializadas, así como necesidades y prácticas sexuales intensas, que suelen ser repetitivas y generan molestias o ansiedad en el individuo (5). Se refieren a comportamientos sexuales caracterizados por la excitación del sujeto ante objetos y situaciones que no son patrones normativos o se alejan de estímulos sexuales normales; la anormalidad, en este caso, está determinada por cada cultura (4).

Etiología de las perversiones

Psicodinámica

En relación a la etiología, es importante considerar que las perversiones manifiestan una fijación a tempranas formas pregenitales de gratificación. La regresión a puntos de fijación son por lo general evidentes y suelen demostrarse desde la infancia como una inclinación hacia la gratificación que implica su etapa de fijación. Pueden existir desde entonces exacerbaciones, remisiones y ocasionalmente puede darse un largo intervalo entre las experiencias infantiles de fijación y las manifestaciones de la perversión en la posterior vida adulta (1).

No solamente las pulsiones sexuales infantiles no se han modificado, sino que los mecanismos de defensa que podrían haberlas transformado en síntomas neuróticos tampoco han funcionado como tales; por lo tanto, lo más importante en las perversiones es el proceso de fijación más que el de regresión, es decir, son un trastorno en la maduración de los impulsos (3).

"Una neurosis es el negativo de una perversión"(2), lo que quiere decir que un neurótico reprime y sólo libera simbólicamente a través de los síntomas, el pervertido lo expresa directamente en su conducta sexual.

En las perversiones se consideran anormales las cualidades de los impulsos sexuales y el objeto de éstos (?).

También se piensa que las perversiones podrían ser formaciones defensivas, donde los elementos sexuales infantiles pasarían por el complejo de Edipo, que los desviaría. Este fragmento infantil, sobre el cual es desplazado el placer primitivo, debe tener una relación especial con el yo para poder escapar a la represión; de esta manera, el yo toma como propia una porción del instinto y autoriza su expresión conciente, mientras que el resto sufre la represión. La perversión no sólo representa una defensa contra la ansiedad de castración, sino contra los sentimientos de culpa: el miedo a la castración proviene del impulso de penetrar en la vagina de la madre que está ocupada por el pene paterno, donde los deseos pasivo-femeninos en relación a este pene implican el peligro de castración, que depende de los impulsos oral-sádicos (3).

Clasificación de las diferentes parafilias

Exhibicionismo

Descripción

Desviación sexual donde el alardear de sí mismo se convierte en el fin en sí y en la fuente de gratificación sensual (2). La característica típica de los exhibicionistas es que muestran sus genitales para que, en reciprocidad, les sean enseñados los de la persona atacada. Se distingue porque, en vez de preparar al fin sexual normal, lo reprime.

Se obtiene excitación al mostrar los genitales en lugares públicos a personas que, por lo general son desconocidas (4). Es importante para el exhibicionista conservar la sorpresa y la forzosidad de la observación de sus genitales (3). La excitación ocurre al anticiparse mentalmente la situación, y el orgasmo es producido por la masturbación (5).

Características personales y sociales del sujeto

Generalmente esta conducta comienza en la adolescencia, con prevalencia entre los 20 y 30 años de edad; en la mayoría de los casos, esta conducta es de carácter compulsivo. La personalidad del exhibicionista es de ser un sujeto tímido, retraído y dependiente, con dificultad en habilidades sociales y heterosexuales. Esta conducta puede darse en hombre mayores, solitarios, sin pareja o abandonados por éstas, generalmente debido a problemas de impotencia.

Se da casi exclusivamente en hombres (4). El exhibicionista masculino es tímido, taciturno, sumiso, carece de agresividad normal y posee sentimientos de incapacidad o inseguridad. Por lo general son inmaduros, y probablemente criados en familias con actitudes puritanas y reglas rígidas sobre el sexo, con madre poderosa y absorbente.

En su mayoría el exhibicionista está casado, pero sus relaciones sexuales son defectuosas, creando dudas y temores de su masculinidad, juzgándose débil sexual (5).

Es común que un exhibicionista, aunque sea sorprendido por la justicia, reincida una y otra vez en su conducta (3).

Etiología Psicodinámica

El exhibicionismo es de los tipos de perversiones, en los que la cualidad de los impulsos instintivos conservan su forma pregenital y su gratificación sexual depende del _________ de la descarga, en este caso, la contemplación después de la exhibición. Es perversión cuando el poder que se opone al deseo de contemplar y ser contemplado, en este caso el pudor, ha sido derrotado (?).

En el exhibicionismo, el sujeto busca lograr tres pruebas: la reacción de los demás como prueba oral de la existencia de su pene, la liberación de su ansiedad por medio del desplazamiento y una reacción en espejo por la cual espera ver mujeres con pene, para eliminar la ansiedad de castración.

Generalmente, se produce por el conjunto de cinco factores:

Predominio de las pulsiones infantiles en la forma de seducción,

Lucha contra la castración por la evitación del coito y la imposición de los genitales,

Intención de combatir la castración en el momento que la mujer muestre su pene,

Defensa contra los impulsos homosexuales y

Autocontemplación narcisista en la identificación con el observador (3).

Etiología Conductual

El inicio puede asociarse a una experiencia de excitación sexual posterior a una exposición casual, posiblemente en juegos infantiles o ante médicos o enfermeras. La adquisición de la conducta es por influencia del impulso sexual que al mantenerse en el tiempo, pierde el carácter sexual y toma matiz compulsivo (4).

La conducta exhibicionista comienza con sentimientos de insignificancia, sin embargo, cuando empieza tardíamente refleja trastornos emocionales (5).

Fetichismo

Descripción

Por fetichismo se entiende la perversión sexual, dentro de la cual el impulso sexual se dirige hacia un objeto inanimado tangible y manejable. Algunas veces el objeto es una prenda íntimamente en contacto con la piel y en otras ocasiones, son partes inanimadas del cuerpo femenino (3).

Esta sustitución se hace en base a otro objeto relacionado con el objeto normal, pero que es totalmente inapropiado para el fin sexual (?). La excitación sexual al observar o manipular objetos inanimados, por lo general va acompañada de la masturbación (4). El acto sexual se transfiere al objeto, íntimamente ligado al cuerpo.

Se distinguen varias graduaciones para el fetichismo, que van desde la simple preferencia por el objeto fetiche dentro del acto sexual, hasta la completa sustitución del compañero por el fetiche.

El fetichismo posiblemente se asociaría a dos patrones: la cleptomanía, o robo compulsivo de objetos con valor simbólico y gratificación sexual consecuente; y la piromanía o deseo compulsivo de prender fuego con implicaciones sexuales, donde la excitación y gratificación se obtiene al observar las primeras etapas de compulsión, que derivan en un sentimiento de culpa después del orgasmo (5).

En el fetichismo atenuado se produce la sobrevaloración de ciertos atributos físicos que son especialmente deseados, o que son condición indispensable para el acto. En el fetichismo se produce una pérdida del interés por los genitales hasta llegar, en los caso más graves, al desinterés por la persona que se convierte sólo en el vehículo del fetiche. En el fetichismo profundo ya sólo interesa el objeto, obteniendo el orgasmo por la manipulación de éste, sin la necesidad de portadora (3).

Características personales y sociales del sujeto

Parece constituir una condición previa, la disminución del impulso hacia el fin sexual normal, por ejemplo, la debilidad funcional del aparato sexual (?).

En su mayoría el fetichista es hombre y heterosexual, y muchas de sus fantasías son sado-masoquistas (4). Un gran número de fetichistas son débiles mentales, de inteligencia subnormal o psicóticos, que en este caso, actúan en torno a la frustración, la ira, la soledad y la desesperanza (5).

Los fetichistas desarrollan sus actividades en forma solitaria, siendo la expresión más socialmente inadaptada, la instancia en que roban sus fetiches (6).

Etiología Psicodinámica

La elección del fetiche se demuestra por dos causas. Por una parte se trata de la influencia continuada de una intimidación sexual experimentada desde la infancia, por otro lado, de una asociación de ideas simbólicas e inconcientes por parte del sujeto (1). Se trata de una elección cuya función es la de impedir el intenso temor a la castración ya que el fetiche representa el órgano sexual, negando con ello la existencia del ser castrado (2). Por la intolerancia a estos seres, tampoco puede sentir atracción o deseos eróticos hacia ellos. La función del fetiche es la protección de la madre contra los ataques sádicos, el alivio de la ansiedad de castración y la satisfacción de los deseos orales hacia el pene del padre.

En la mente del fetichista existen dos ideas, el conocimiento de la falta de pene de las mujeres y la negación de esta idea, las que el yo concilia con el fetiche: algo que realmente existe,a diferencia del pene simbólico femenino.

El mecanismo defensivo subyacente es la disociación del self y la realidad, fantaseando con la existencia de un pene en la mujer y la identificación con ésta (3).

Etiología Conductual

La causa estaría dada por condicionamiento del aprendizaje, uno de los procedimientos sería la incorporación del fetiche a través de la imaginación y por masturbación, apareciendo posteriormente el orgasmo que fortalece la unión objeto-placer. Otra hipótesis etiológica controversial es la asociación entre fetichismo y epilepsia temporal (4).

El fetiche se asocia, durante la infancia, con la excitación sexual o amor y aceptación que alguna vez recibió de la madre. Al reforzar las experiencias infantiles y hábitos de la niñez, se constituyen las causas del fetichista de buscar bienestar y placer sexual mediante los objetos (5).

De hecho, existen diversas teorías, sin embargo, ninguno de los postulados ha sido lo suficientemente consistente con la conducta sexual (6).

Tratamiento Conductual

La mayoría de los tratamientos que ha tenido éxito en la extinción de la conducta fetichista han estado basados en los principios del aprendizaje. Una de estas terapias es la aversiva, en la que se relaciona la imagen del fetiche con estímulos desagradables físicos, como el shock eléctrico, o internos, como la sensación de verguenza (6).

Pedofilia

Descripción

Se trata de un tipo de perversión donde sólo se encuentra perturbado el objeto de la tendencia sexual, donde es reemplazado por otro antinatural (2). Es la presencia de fantasías o conductas que implican actividad sexual entre un adulto y un niño. El sujeto debe presentar por al menos seis meses, deseos sexuales intenso y recurrentes hacia menores de trece años (5). Puede darse de diferentes formas: en relación a la orientación, puede ser de tipo heterosexual, homosexual o ambas; en relación a objeto, éste puede ser exclusivamente pedofílico o no.

Las conductas de la pedofilia van del simple exhibicionismo hasta la penetración. El adulto suele ganarse la confianza y el cariño del niño y, por lo general, es alguien conocido o familiar (4).

Se distinguen dos variantes en la pedofilia: la sentimental homoerótica y la agresiva heterosexual. Los sentimentales homoeróticos tienen poco o ningún interés por las mujeres, toda su capacidad sexual se concentra en los niños, concretándose bajo la forma de caricias que le provocan el orgasmo. Los agresivos heterosexuales intentan satisfacer sus impulsos con niñas, con métodos que van desde la seducción a la violencia, terminando (muy pocas veces) en homicidio sádico-criminal (3).

Características personales y sociales del sujeto

En su mayoría los pedofílicos son hombres, menos agresivos que los violadores; muchos de ellos son alcohólicos o psicóticos de mente torpe o asociales, y su edad fluctúa entre los 30 y 40 años; generalmente, de fuertes convicciones religiosas (5). En general, son hombres débiles, inmaduros, solitarios y llenos de culpa (6).

La personalidad del agresor de mediana o mayor edad es de un individuo solitario y con dificultad para establecer relaciones heterosexuales normales, suele tener baja autoestima, con pocos recursos para enfrentar situaciones de stress y frecuentemente abusa del alcohol y/o sustancias. Por lo general, no presenta trastorno psicopatológico (4). Sin embargo, se ha visto que dos tercios de los reclusos pedofílicos maduros llevaron a cabo esta conducta en momentos que sufrían de situaciones estresantes (6).

Etiología Psicodinámica

El pedofílico no se acerca a los adultos debido a que teme ser castrado por ellos, que son representantes de sus padres, hacia los que dirige sus impulsos incestuosos.

El pedófilo se identifica con su madre y se relaciona con los niños de la misma manera como fantasea que debiera ser su relación con ella, por ese motivo es que elige a niños que puedan representarlo a él mismo. El temor a la castración intensifica su narcisismo, por la necesidad de protegerse a sí mismo (3).

Etiología Conductual

Poco se sabe de las causas, pero se dice que una de ellas es el aprendizaje de actitudes negativas hacia el sexo, como experiencias de abuso sexual durante la niñez, sentimientos de inseguridad y autoestima baja, con dificultad en relaciones personales, etc; lo que facilita la relación adulto-niño. En cuanto al condicionamiento, éste no se extingue por condiciones gratificantes (4).

Tratamiento Conductual

En algunos casos de pedofilia resulta beneficiosa la técnica de la desensibilización encubierta, en la que se asocian los factores estimulantes para el sujeto con situaciones aversivas que resultarían de la expresión de sus impulsos; al avanzar el tratamiento se entrena a los pacientes para que imaginen la atracción por mujeres adultas. Frecuentemente se observa una disminución de la atracción hacia las niñas y una disminución aún mayor en la ansiedad producida por las mujeres (6).

Masoquismo sexual

Descripción

Se analiza en conjunto con el sadismo, como una tendencia a causar dolor al objeto sexual o a ser maltratado por él. Su nombre deriva del novelista austríaco Leopold von Sacher-Masoch (1836-1895), quien narra sus experiencias sexuales. El sadismo, por su parte, deriva del francés Marques de Sade, quien también cuenta sus historias sexuales.

Algunos autores las describen como dos formas expresivas del mismo fin, placer por el dolor, en forma activa (sadismo) o en forma pasiva (masoquismo). Por lo tanto aquí el dolor es el fin en sí mismo, tanto el emitirlo como el recibirlo (?). Tal conducta implica alivio de la culpa generada por el sexo, donde es un requisito que el dolor recibido sea planeado, para la obtención de placer (5).

Generalmente estas conductas comienzan en la adolescencia y tienen curso crónico (4).

Para muchos sexólogos, los masoquistas no es que deseen sufrir, sino que desean hacer significativa su resignación hacia su compañero y su sumisión hacia el maltrato físico y mental (5).

Características personales y sociales del sujeto

La algolagnia activa o pasiva (nombre que denota el placer del dolor), puede hallarse fácilmente en el sujeto normal. Por ejemplo, la sexualidad de la mayor parte de los hombres muestran una mezcla de agresión y de tendencia a dominar (?) y, a veces, está asociado a una personalidad antisocial.

Según algunos estudios, el masoquismo se da con mayor frecuencia en mujeres que en hombres, y el conjunto de estas dos conductas se puede asociar a fetichismo y fetichismo transvestista (4). El sadismo, por el contrario se da mayormente en los hombres (5).

Etiología Psicodinámica

Esta tendencia a dominar puede tener una significación biológica, cuya necesidad es la de vencer la resistencia del objeto sexual. El sadismo, entonces, es un componente agresivo del instinto sexual exagerado, independiente y puesto en primer término y en medio de un desplazamiento. Corresponde a la exclusiva conexión de la satisfacción con el sometimiento y maltrato del mismo.

"El masoquismo parece alejarse más del fin sexual convencional que el sadismo. Existen dudas si aparece originariamente o si más bien se desarrolla partiendo del sadismo y por una transformación de ésta. Se trata de una continuación del sadismo dirigida hacia el yo, que se coloca ahora en el puesto del anterior objeto sexual" (1).

La perversión resulta del vencimiento a la restricción que es el dolor, como antes era el pudor en el exhibicionismo.

Cuando somos pequeños, el instinto de vida deriva al instinto de muerte hacia el exterior: la parte proyectada al servicio de la satisfacción sexual se constituye en el sadismo y la otra parte que queda fijada constituye el masoquismo erógeno. Aun así, el instinto de muerte proyectado hacia el exterior puede ser introyectado de nuevo para producir el masoquismo secundario.

Sadismo erótico: sólo consigue excitación cuando puede hacer a los demás lo que teme que le hagan a él. Se enfrenta a la ansiedad de castración y a los impulsos fanáticos que dirige hacia los otros. La finalidad de este acto es que la víctima ame al agresor y lo perdone, para liberarse de la culpa; por lo tanto, este amor es primitivo y narcisista.

Sadismo criminal: surge como consecuencia de la defusión del Eros y el Thanatos, con la desviación del último, que se expresa sin la modificación de la líbido.

Masoquismo: evitación del dolor temido a la castración gracias al sufrimiento real, debido a experiencias que hayan unido el placer al dolor, creencia que la autocastración sustituye la castración verdadera, anticipación del daño esperado para poder controlarlo y la sumisión como medio inconciente para obtener la protección del padre.

Masoquismo femenino: el deseo de ser amada por el padre se expresa en la fantasía de ser castigada por él, originada en los estados precoces del Edipo. Tiene dos finalidades, la de desplazar al exterior el daño que teme del pene "malo" que ha introyectado y la de que éste destruya lo malo que hay en su interior, contrarrestando la acción de los objetos peligrosos que han sido incoporados.

Masoquismo moral: existe un sentimiento inconciente de culpa, que motiva la búsqueda de sufrimiento y el efecto llamado "reacción terapéutica negativa" (oposición al cambio). El masoquismo procede del yo, que pide ser castigado por el super yo, el padre, o por elementos externos (3).

Etiología conductual

La conducta masoquista se desarrollaría por actitud de verguenza y disgusto hacia las relaciones heterosexuales normales, empleando dolor y autocastigo para lavar su culpa por deseos sexuales; una causa del sadismo o crueldad sexual puede ser enseñada conciente o inconcientemente (5).

Fetichismo transvestista

Descripción

Se limita al uso de ropas del sexo opuesto. Se refiere a hombres heterosexuales con fuertes impulsos y fantasías de vestirse con ropas femeninas para excitarse, agregado al coito o masturbación. Es una condición que puede iniciarse en la niñez o adolescencia y también con el paso del tiempo. A veces, el uso de las ropas es constante y puede existir una prenda predilecta.

Los transvestistas experimentan placer y relajamiento al portar ropas del sexo opuesto y manifiestan fruición por la sensación física de la ropa y por mirarse al espejo. Le permite al hombre expresar su lado sensual, delicado, gracioso, fino, suave y tierno.

Etiología Conductual

Al comenzar la niñez, esta conducta puede ser causada por el rechazo manifestado por lo progenitores por el sexo del hijo. En ocasiones se inicia durante la adolescencia, época en la que no se desarrolla por el rechazo de los padres y se efectúa lejos de la vista de los demás (5).

Voyeurismo

Descripción

"Puede considerarse como la forma sexualizada de la curiosidad, convirtiéndose esta curiosidad como fin en sí" (2). La contemplación constituye una perversión cuando se limita exclusivamente a los genitales, cuando aparece ligada al vencimiento de la repugnancia, o cuando en vez de preparar el fin sexual lo reprime (?).

Es la obtención de excitación sexual al observar en forma oculta y sin el consentimiento de las victimas, quienes están desnudas o realizando alguna actividad sexual. Tal acto frecuentemente va asociado a la masturbación, pero no hay realización de acto sexual posterior a dicha conducta. El voyeurismo adquiere carácter compulsivo, puede ser pasajero pero frecuentemente es de curso crónico (4).

Características personales y sociales del sujeto

Esta conducta es predominante en hombres generalmente heterosexuales. La personalidad de los voyeuristas parece no mostrar rasgos patológicos, pero coinciden con hombres tímidos durante la adolescencia y tienen dificultad en establecer relaciones heterosexuales (4).

El voyeurismo grave es sólo practicado por hombres y el voyeurismo encubierto es más precticado por las mujeres (3).

Etiología conductual

Esta desviación sexual por lo general comienza en la adolescencia y su inicio va asociado a la excitación sexual después de la observación, tal vez, casual de una mujer desnuda, una pareja durante el acto sexual, etc.. Posteriormente el sujeto asocia las fantasías con la masturbación, condicionando la excitación sexual (4)

Etiología Psicodinámica

Se origina en la necesidad del sujeto de revivir la observación de los genitales o el coito paterno para lograr un control sobre éstos; además, consigue la evidencia de que no es castigado con la castración debido a la contemplación. Representa un desafío para el super yo, porque intenta evitar el sentimiento de culpa.

Evita la dependencia frente al objeto sexual y las implicaciones de esta, además de expresar el odio hacia el objeto (3).

Otras parafilias

Zoofilia

Descripción

Se considera zoofilia cuando se encuentra perturbado el objeto sexual de la tendencia sexual hacia los animales, siendo éstos el fin específico de su motivación sexual.

Características personales y sociales del sujeto

Pese a ser asociada generalmente a los enfermos mentales, la experiencia aporta la evidencia de que en tales enfermos no se observan aberraciones sexuales distintas que las que se observan en la población general. Esta parafilia se puede presentar en cualquier individuo, ya sea que desarrolle todas sus áreas en forma normal o que presente una total anormalidad.

Frotteurismo

Descripción

Es la obtención de placer exclusivo a través del frotamiento de los órganos genitales contra el cuerpo de una persona desconocida y sin su consentimiento (4), a veces utiliza las manos y acaricia a su víctima (5), se realiza en lugares públicos y concurridos. Esta conducta no es preludio de actividad sexual; en su mayoría, la masturbación acompaña al recuerdo de tal situación.

El frotteurismo suele ser pasajero con prevalencia entre los 15 y 20 años de edad (4).

Características personales y sociales del sujeto

El frotteurista generalmente es una persona pasiva y aislada.

Etiología Conductual

La aparición de esta conducta se asocia a la observación de la misma conducta en otras personas y la posterior imitación (4).

Consideraciones finales

Bajo el concepto de instinto comprendemos una representación psíquica de una fuente de excitación, continuamente corriente o intrasomática, a diferencia del estímulo producido por excitaciones aisladas procedentes del exterior. Es uno de los conceptos límites entre lo psíquico y lo físico, donde la fuente es un proceso excitante en un órgano y su fin más próximo está en hacer cesar la excitación de dicho órgano.

En las perversiones, entonces, encontramos anormalidades tanto en la cualidad de los impulsos sexuales como en el objeto. Es así como el sadismo, el masoquismo, el voyeurismo y el exhibicionismo muestran perturbada la naturaleza del impulso sexual. En cambio, en la pedofilia y la zoofilia, el objeto normal ha sido reemplazado, lo que lo convierte en anormal.

Al dársele gran importancia etiológica a los puntos de fijación en las formas pregenitales de gratificación, deberían considerarse como manifestaciones de un desarrollo sexual interrumpido, antes que como una desintegración de la sexualidad madura a sus componentes pregenitales.

Referencias

(1) ALEXANDER, F y ROSS, H. (1979). Psiquiatría dinámica. Buenos Aires: Paidos.
(4) BELLOCH, A; SANDIN y RAMOS. (1995). Manual de Psicopatología, Volumen I. Madrid: McGraw-Hill.
(3) CODERCH, J. (1991). Psiquiatría Dinámica. Barcelona: Herder.
(7) FELDMAN, P. (1987). Sex and Sexuality. London: Longman.
(2) FREUD, S. (1985). Tres ensayos sobre teoría sexual. Madrid: Alianza.
(5) McCARY, J y McCARY, S. (1996). Sexualidad humana de McCary. México: El Manual Moderno.
(6) SARASON, I y SARASON, B. (1986). Psicología Anormal. Los problemas de la conducta desadaptada. México: Trillas.

Parafilias

suredajl@movinet.com.uy

http://users.movinet.com.uy/~suredajl/temas.htm

JOSÉ LUIS SUREDA

Parafilias en la sexología moderna es sinónimo de desviaciones sexuales que fueron llamadas aberraciones y perversiones por la psiquiatría clásica y el psicoanálisis.

Para la persona la imaginación o los actos inusuales o extravagantes son necesarios para la excitación sexual, la que alcanza en forma exclusiva de esta manera.

Hasta hace no poco tiempo se consideraba desviado todo acto sexual que no fuera la penetración del pene en la vagina. La liberación sexual de los años sesenta y los adelantos de la sexología han contribuido a enmarcar en este concepto a situaciones mas concretas y delimitadas.

Gran aporte en este campo ha realizado la Asociación Norteamericana de Psiquiatría en el DSM, ese listado en donde se actualiza permanentemente la lista de los considerados trastornos psicológicos, a la luz de las últimas investigaciones y progresos en este campo.

Entre los actos y situaciones que han dejado de considerarse desviados podemos destacar la masturbación (mejor llamada auto estimulación) , la homosexualidad, la gerontofilia ( relacionamiento con adultos mayores, hoy considerada una auténtica discriminación, basada en que la sexualidad desaparece con los años ) y la transexualidad, que se trata de un trastorno de la identidad sexual.

Para una mejor comprensión presentamos la clasificación de las parafilias del DSM:

TÍPICAS: fetichismo, exhibicionismo, travestismo, voyeurismo, zoofilia, masoquismo sexual, paidofilia y sadismo sexual.

ATÍPICAS: coprofilia, necrofilia, frotteurismo, escatología telefónica, clismafilia y urofilia.

Existen otras pero dada su poca incidencia no aparecen en las clasificaciones.

Vamos a explicitar aquellas menos conocidas o que requieren una mejor explicación.

Parafilias típicas

Travestismo

Parafilia en que una persona necesita vestirse con ropas del sexo opuesto para lograr el placer sexual.

No debe confundirse con el travestismo homosexual para ejercer la prostitución, en este caso es un uniforme de trabajo, tampoco con el uso de ropas de mujer por parte de hombres para caracterizar papeles femeninos en el teatro, la televisión o el cine.

Tampoco se considera como trastorno en el caso del transexual, lo que hace en realidad es adecuar su vestido con su identidad de género.

Sadismo

El placer sexual se logra a través de actos que causen dolor físico o humillación y degradación. Hay una sustitución del coito por estas acciones. Es independiente de que la pareja consienta o no, es una parafilia muy grave que puede llevar a delitos sexuales como la violación y la tortura.

Masoquismo

Al igual que en el sadismo el placer sexual se obtiene por sustitución del coito por actos que causen dolor y hasta lesiones físicas y humillación y degradación moral.

A diferencia del sadismo la persona provoca intencionalmente estas situaciones.

Fetichismo

En esta parafilia la persona, casi exclusivamente hombres, necesitan de objetos no vivos ( ropa, cabellos, uñas ) o parte de la persona (pies, cola, manos) deseada para lograr la excitación sexual, la masturbación y el coito.

Para terminar con las parafilias típicas daremos una definición breve de las restantes: la zoofilia ( sexo con animales ), paidofilia ( con niños ), exhibicionismo ( el clásico paseante de los parques en las películas que al divisar una víctima abre de golpe su sobretodo para mostrar su desnudez, o necesitar ser visto para llevar a cabo el coito ) y el voyeurista ( el caso contrario al exhibicionista, necesita ver ).

Parafilias atípicas

Coprofilia y urofilia

Relacionadas ambas con los esfínteres, en la coprofilia el placer sexual se da a través de las materias fecales, en la urofilia por la orina.

Frotteurismo

Es el conocido caso del que aprovechando lugares muy congestionados, como ómnibus o colas obtiene placer refregando sus genitales contra las personas.

Clismafilia

El placer sexual se logra por la realización de enemas.

Necrofilia

En este caso se trata de una parafilia en que la relación sexual se realiza solo con cadáveres.

Escatología telefónica

Quien no ha recibido mas de una vez alguna llamada con fuerte contenido erótico, quien llamó sufre de esta parafilia.

Para concluir debemos aclarar que rasgos de algunas de las parafilias explicadas se dan en una relación sexual normal.

En los juegos previos a la relación se puede dar un strep-tease, algunos mordiscos o juegos de dominación, pero lo que determina la parafilia es la necesidad de realizar repetidamente y exclusivamente estos actos para lograr el placer sexual.

Las parafilias: importancia médico - legal

Prof. Dr. Juan Carlos Romi

Introducción

Para los fines de esta comunicación nos interesa delimitar conceptualmente el concepto sexológico de parafilia (DSM-IV) como perturbación sexual cualitativa, dadas las dificultades que aún presenta para su interpretación en el campo de la Salud Mental y de la Medicina Forense.

Llamada por el CIE-10 OMS desviación sexual, todavía no es clara para muchos su delimitación psicopatológica, ya que se la confunde con denominaciones de vieja raigambre de escuelas psicológicas tradicionales.

Clasificación de las perturbaciones sexuales

En nuestra tesis doctoral Delimitación conceptual de las perturbaciones sexuales, Facultad de Medicina, UBA, 1980, dividimos las perturbaciones sexuales en general en cuantitativas (disfunciones sexuales) y cualitativas (desviaciones sexuales o parafilias).

Las disfunciones sexuales (tanto para el CIE-10 de la OMS como para el DSM-IV) son perturbaciones sexuales cuantitativas por desequilibrio en más o en menos del deseo o apetito sexual (erotización) y de la capacidad funcional o rendimiento coital (sexogenitalización).

El rasgo esencial es la exaltación o inhibición de los deseos eróticos (más frecuentemente el bloqueo) y/o los cambios psicofisiológicos durante el coito, que caracterizan el ciclo completo de la respuesta sexual.

Las desviaciones sexuales (CIE-10 OMS) o parafilias (DSM-IV) son perturbaciones sexuales cualitativas (como veremos) cuyas manifestaciones sexuales se caracterizan por la deformación de la imagen de la pareja (DIP) o por la deformación del acto sexual (DAS) es decir, anomalías del fin sexual.

Definición de parafilia

Se configura la parafilia cuando se necesita sustituir la finalidad sexual biopsicosocial en circunstancias en que ésta es posible, por cualquier otro tipo de expresión sexual que determina la única manera de poder excitarse en forma sistemática y preferencial.

De modo que los medios se convierten en fines, en forma repetitiva, configurando un patrón de conducta rígido que adquiere carácter opresivo (pérdida de libertad) e impidiendo tener opciones libres entre alternativas.

Por lo tanto lo que configura la parafilia no es el "qué" de la expresión sexual, sino el "cómo" se instrumenta.

Es necesario hacer un diagnóstico de personalidad para establecer la genuinidad de la manifestación sexual (egosintonía) o su sintomaticidad (egodistonía).

Concepto de parafilia

De acuerdo con las definiciones precedentes, las parafilias se caracterizan por la excitación sexual como respuesta a objetos o situaciones sexuales que no forman parte de los estímulos adecuados o normativos o convencionales y que en diversos grados pueden interferir con la capacidad para una actividad sexual afectiva recíproca.

El término "parafilia" subraya concretamente que la desviación (para) se encuentra en aquello por lo que el individuo se siente atraído (filia), fijando un patrón de conducta regular sistemática preferencial y a veces único. La imaginación o los actos inusuales o extravagantes son necesarios para la excitación sexual. Tales imágenes o actos tienen que ser insistentes e involuntarios y por lo general suponen:

_ La preferencia por el uso de objetos no humanos para la excitación sexual.

_ La actividad sexual repetida con humanos en la que hay sufrimiento.

_ La actividad sexual repetida con parejas que no consienten o no son partidarias de ese tipo de expresión sexual, hecho que puede tener significación psicopatológica y/o psicojurídica.

Los individuos que presentan estas alteraciones tienden a no considerarse a sí mismos como perturbados sexuales

Grado de manifestación de las parafilias

Pueden expresarse con distinta intensidad y con diferente modalidad. Así se observan las siguientes formas:

Mínima: expresión erótica fantaseada (imágenes, pensamientos, recuerdos) o actuada, reconocida como placentera por el individuo y que aparecen espontáneamente sin perturbar las actividades sexuales convencionales; pueden aparecer en forma espontanea, reiterada o persistente.

Acentuada: expresión erótica fantaseada o actuada reconocida como placentera por el individuo y que se busca insistentemente para lograr satisfacer las actividades sexuales convencionales.

Predilecta o dependiente: expresión erótica que interfiere manifiestamente la actividad sexual convencional reemplazándola en forma electiva (selectiva) preferencial (prevalente) o única (exclusiva).

Características semiológicas

Interesa fundamentalmente la forma predilecta o dependiente, que se caracteriza por la excitación sexual como respuesta a objetos o situaciones sexuales que no forman parte de los estímulos convencionales y que en diversos grados interfieren con la reciprocidad afectiva, fijando un patrón de conducta regular, sistemático, preferencial y a veces único.

Las características semiológicas son:

Carácter opresor: pérdida de libertad para tener una opción libre entre alternativas. No puede dejar de actuar así.

Carácter rígido: la excitación sexual es tributaria sólo de determinadas situaciones y circunstancias, estableciéndose un patrón de conducta.

Carácter impulsivo: necesidad de repetir la experiencia, ya que lo único que "calma" la excitación sexual es la ejecución de ese tipo de opción.

En nuestra experiencia sólo tienen relativa posibilidad de modificar su conducta los egodistónicos, que son muy pocos y en la inmensa mayoría son sintomáticos de una alteración psiquiátrica de base.

La sexualidad y su incidencia en el crimen

Al analizar al agresor sexual dentro del Código Penal Argentino se debe partir de los siguientes presupuestos:

1) Para comprender los delitos sexuales se debe estudiar la conducta sexual de cada individuo;

2) Estos delitos puede ser cometidos por individuos considerados "normales" y la conducta sexual delictiva puede estar ligada a una circunstancia:

_ Personal (biografía, personalidad previa, etcétera) o

_ Ambiental momentánea (consumo de drogas y/o alcohol, situación desencadenante, etcétera).

3) Las perturbaciones sexuales "per se" no son delictivas si no están tipificadas como tales por el CP.

4) No es lo habitual que los delitos sexuales sean cometidos por perturbados sexuales (disfuncionales y/o parafílicos o desviados).

5) En la dinámica de las conductas sexuales delictivas se encuentran dos elementos de importancia:

_ La particular sexualidad individual del victimario, y

_ El comportamiento eventual de la víctima (tiene mucha importancia).

6) Los delitos sexuales más comunes son la violación, el abuso deshonesto, el estupro, el abuso sexual con menores, el exhibicionismo, la prostitución, el crimen sádico, etcétera.

Con respecto a la sexualidad y su incidencia en el crimen se pueden realizar las siguientes reflexiones:

1) Las conductas sexuales que configuran delito son una realidad de observación cotidiana y se utilizan todas las manifestaciones sexuales que el ser humano puede imaginar.

2) Algunos autores sostienen que detrás de todo delito sexual se esconde un problema de perturbación sexual. Si bien esta afirmación es evidentemente excesiva, es cierto no obstante que la sexualidad perturbada (disfuncional y/o desviada) es potencialmente generadora de conductas desadaptativas que pueden desembocar en conductas delictivas.

3) De manera que es importante estar en condiciones de entender las conductas sexuales humanas y si estas se dan o no en el marco de una personalidad con perturbaciones psicosexuales y/o psicopatías sexuales.

Psicogénesis de la conducta sexual delictiva

En la psicogénesis de la conducta delictiva se observa que:

1) El individuo que delinque, cualquiera sea su forma, tiene una personalidad, por lo tanto el estudio de la conducta sexual delictiva debe hacerse en función de ésta y en el marco de su contexto social.

2) El individuo en sus continuas tentativas de adaptación al mundo en que vive; las conductas adquieren una significación y una intencionalidad que constituyen un todo organizado (portador de un sentido) y están dirigidas a un fin.

3) Así, la conducta sexual delictiva es una conducta concreta del victimario, expresión de su relación con la víctima en un lugar (espacio) y en una fecha (tiempo) determinados.

4) La dificultad del delincuente para aceptar la ley implica dificultades en el desarrollo de su personalidad, ya que significa una alteración, violación o transgresión de la norma establecida.

5) Es tarea de la sexología y la psiquiatría forenses establecer los aspectos de la personalidad de cada delincuente sexual y diferenciar con la mayor exactitud posible la génesis y dinámica del fenómeno criminal en cada caso particular.

Importancia del diagnóstico de personalidad en las perturbaciones sexuales

Para poder analizar este punto debemos saber si tras una perturbación sexual se esconde básicamente una alteración de la personalidad. La sexualidad no escapa al ser humano, por lo tanto cuando nos encontramos ante una perturbación sexual, cualquiera sea su nombre, lo primero que tenemos que preguntarnos es qué alteración de la personalidad presenta el individuo a investigar. Para hacer comprensible esta postura es necesario enunciar algunos conceptos básicos de cómo llegar a la delimitación de la personalidad.

Comenzaremos con el concepto de individuo. Se entiende por tal todo ejemplar concreto de una especie cualquiera de seres vivos. Esto supone cierto grado de unidad y organización interna. Así "individuum" es unificado en sí mismo, por consiguiente distinto del resto. Es decir, el individuo tiene una individualidad y está organizado en forma tal, que tiene un organismo y un psiquismo intrínsecamente unificado, siendo el hombre el que ha alcanzado el más alto nivel de perfección.

Todo individuo interacciona en un medio. En éste se distingue un ambiente objetivable físicamente (por ejemplo el habitat) y un mundo psíquicamente subjetivo (por ejemplo las vivencias y experiencias, etcétera).

De la interacción hombre-medio surge en el individuo la posibilidad de adquirir el rango de persona, ya que es el único ser vivo que está capacitado para desarrollar dotes de ser racional (es el único ser vivo que puede pensar que piensa) y autónomo (puede escapar del determinismo biológico y hacer uso libre de lo pulsional), por lo que podemos decir que "personalidad" es a la persona lo que individualidad es al individuo en un nivel más jerarquizado. Se entiende por personalidad el estilo de vida común a todas las conductas o de un número predominante de ellas que hacen identificable a una persona de otra. Por lo tanto, en una personalidad bien integrada se advierte "un estilo propio", un sello particular que la diferencia de la otra. Se reconoce en la personalidad una parte estática o aptitud, dada por lo biológico del ser, y una parte dinámica o actitud dada por lo psicosocial. La personalidad se expresa por conductas ya sean implícitas o explícitas. La personalidad interacciona permanentemente con el medio, en este caso a través de un micromundo, la familia, y un macromundo, la sociedad, generando un proceso de retroalimentación entre dos polos: la asimilación y la transmisión. La personalidad "asimila" lo exocultural haciéndolo endocultural, es decir, la sociedad que le preexiste le "trasmite" al hombre a través de las generaciones su carga cultural, su mensaje codificado por pautas que éste debe asimilar aprendiéndolas y aprehendiéndolas. Por lo tanto, la personalidad se desarrolla históricamente en base a su propia capacidad y la interacción con lo sociocultural. De ello dependerá el grado de adaptación o adecuación a las pautas normativas y el grado de valoración judicativa y ética que la personalidad asuma.

El proceso de sexuación. La motivación de la conducta sexual

A través del área biológica del SS se expresa el dimorfismo sexual a nivel cerebral, genital, etcétera, configurando el sexo del individuo, es decir, lo que genéricamente "es": macho o hembra. Se manifiesta explícitamente a través del sexo morfológico o genital.

A nivel social del SS se expresa el papel sexual, es decir, el rol de género que le asigna al individuo el medio, de acuerdo con las pautas de la cultura (familia, sociedad) a la que pertenece (expresión pública), de manera que el individuo debe aprender desde su nacimiento a identificarse con la sexualidad que se le asigna. Es lo que "se espera que sea": que adopte roles masculinos o femeninos.

A nivel psicológico del SS se expresa la identidad de género, es decir la convicción a edad temprana (alrededor de los tres años de edad) de que se es niño o niña. Es la internalización psicológica como experiencia privada de los roles de género asignados culturalmente como expresión pública, tomando el niño o la niña conciencia de su masculinidad o feminidad. Los "moldeadores" ambientales (aprendizaje-educación) normatizan las funciones que el individuo debe "actuar" (sexualidad de asignación).

De la mayor o menor concordancia entre el sexo morfológico o genital (área biológica) y la sexualidad de asignación (área psicosocial) del SS surgirá la identidad sexual, que es un sentimiento íntimo y personal de pertenecer a tal o cual sexo y la factibilidad de concordar con las expectativas que la cultura a la que pertenece espera de él. Si existe indefinición, surgirá un sentimiento confuso de ambivalencia, conflicto que deberá enfrentar y/o esclarecer en el decurso de su guión personal (desarrollo de la personalidad). La identidad sexual posibilita que el individuo "se sienta" varón o mujer.

El proceso de sexuación de una persona no depende de la edad cronológica, sino de la posibilidad de sortear los diferentes obstáculos ambientales que se le van presentando en el trascurso de su historia vital.

Así se reconocen distintos momentos en su evolución psicosexual. Se describen una etapa autofílica (obtener placer consigo mismo), una etapa isofílica (identificación placentera con el mismo sexo) y una etapa heterofílica (placer puesto en el otro sexo).

El desarrollo de la personalidad sexual se establece por un guión personal, es decir, la motivación interna que acompaña históricamente al individuo, a través de la cual obtiene su orientación sexual, que es la capacidad de sentir atracción erótica por objetos sexuales. La interacción entre el guión con el deseo sexual despierta la relación con "el otro".

Los objetos sexuales pueden ser vivientes o no vivientes. Los vivientes pueden ser humanos o no humanos. Dentro de los humanos se reconocen distintas alternativas que despiertan atracción a un sujeto: el mismo sujeto-objeto (orientación autosexual), una persona del mismo sexo (orientación homosexual), una persona del otro sexo (orientación heterosexual) o indistinta.

El delito parafílico

Se debe tener en cuenta que:

1) No se trata de justificar los comportamientos parafílicos y menos aun las psicopatías sexuales, pero la condenación por el hecho de tenerlos, si no transgreden pautas legales, si se viven en la privacidad y no perjudican a terceros, es una intolerancia social.

2) Todo consiste en hacer que el sujeto tome conciencia de que debe vivir su sexualidad parafílica con los mismos criterios de responsabilidad que los que presiden el ejercicio de la sexualidad convencional. Nadie es responsable de sus tendencias: sólo es responsable de las formas cómo las vive.

3) La parafilia no es una elección, sino un destino, pero, al igual que la sexualidad convencional, debe ajustarse a las pautas normativas de convivencia en el respeto por el otro.

Así, por ejemplo, si un sadomasoquista con su comportamiento sexual daña el cuerpo o la salud de otro o distorsiona la sexualidad de un menor, aunque medie consentimiento de quien lo sufre, constituye un delito, ya que la producción de lesiones está contemplado en los arts. 89, 90 y 91 del CP.

4) El llamado crimen sádico (parafilia como móvil del homicidio) está contemplado en el art. 80 inc. 4º del CP (homicidio por placer), ya que la causa y la razón del hecho tiene un origen sexual. El código dice: "...quien mata por placer y al hacerlo:

a) Experimenta una sensación agradable;

b) Encuentra en ello satisfacción o;

c) Se regocija perversamente al destruir la vida..."

Es decir, el acto sádico (placer) que lleva al homicidio (por causa y razón sexual), configura un homicidio agravado por el placer y puede ser:

a) Si el actor mata para provocar su sexualidad (simbolismo sexual homicida);

b) Si mata para lograr el objeto que le provoca placer (fetichismo);

c) Si mata para profanar el cadáver (homicidio necrofílico);

d) Si mata a otro para saciar su deseo ya despertado por una tercera persona (celos y envidia) (homicidio "justiciero y reivindicador");

e) Si mata por estar decepcionado por el comportamiento que presenta la víctima, opuesto al "esperado y fantaseado por el actor" (placer en la expiación de una actividad sexual "impura");

Quedan descartados aquellos en que la muerte es el resultado de una violación (ocultación del delito, art. 81 inc. 7º, CP) y la actividad necrofílica (si no hay homicidio, no hay delito).

5) La necrofilia (el muerto es una cosa) es una parafilia que "per se" no configura delito si el actor no mató a la víctima previamente para realizar la actividad necrofílica.

El resto de las llamadas "parafilias" quedan en el estricto problema de lo íntimo de cada persona y no suelen ser ni frecuentes ni generadoras de importantes conductas delictivas.

Otras manifestaciones sexuales

Dentro del amplio campo de las perturbaciones sexuales sobre todo cualitativas (desviaciones y/o parafilias) sólo enumeraremos aquí a aquellos comportamientos sexuales parafílicos o no que con relativa frecuencia se observan en el quehacer médico-legal:

1) El fetichista que roba el objeto fetiche puede ser causa de examen pericial (diferenciar de la cleptomanía o robo compulsivo). Éste es un robo de clara base sexual para obtener el objeto deseado y gozar con su colección u obtener placer orgásmico solitario con su presencia.

2) Los mironistas, los escoptofílicos, los exhibicionistas y los frotadores suelen crear conflictos sociales que terminan en problemas judiciales, si bien comparados con los sádicos son los delincuentes menores de la sexualidad y suelen mover a irritación o sorna. No obstante, a veces suele observarse en la escalada de las personalidades con parafilias múltiples que comienzan como mirones, luego como exhibicionistas, siguen como paidofílicos y así progresivamente frotadores, acosadores, abusadores y por último violadores sádicos, etcétera.

3) La homosexualidad y el trasvestismo no constituyen "per se" delitos, ya que el CPA no los tipifica como delito, por lo tanto no debe considerarse al homosexual o al trasvestista como delincuentes por el solo hecho de ser tales.

Existen homosexuales que cometen delitos al igual que los heterosexuales. Las conductas sexuales de algunos homosexuales (tal vez debido a la marginación social o a que muchos presentan trastornos psíquicos) pueden ser consideradas socialmente peligrosas o por la estructura de su personalidad ser portadores de un estado peligroso predelictual.

En estos casos a nivel criminógeno el homosexual frente al CP puede situarse en una doble actitud antijurídica:

1) Por un lado mediante la comisión directa de delitos motivados por su frecuente estructura emocional inestable; así se obser
va en los casos de homicidios o lesiones entre homosexuales por celos o venganza, que en la mayoría de los casos presentan la peculiaridad de ser más violentos y sangrientos que los denominados "pasionales" cometidos por heterosexuales. Según los criminólogos, los "celos" entre homosexuales juegan como un elemento de máxima peligrosidad, y

2) Por otro lado los homosexuales pueden delinquir (igual que los heterosexuales) para satisfacer sus necesidades y/o apetencias sexuales; tal es el caso de la corrupción, el abuso deshonesto, el exhibicionismo, etcétera, sobre todo cuando tienen una estructura psicopática, al igual que algunos heterosexuales.

Los homosexuales prostitutos (por lo general bisexuales), por ejemplo algunos de los llamados "taxi boys", a veces generan conflictos sociales y conductas delictivas, ya que suelen algunos extorsionar a los homosexuales que abonan sus servicios, robar y hasta matar cuando no logran sus objetivos.

Se han observado casos de "homosexuales latentes" que temen por sus inclinaciones eróticas y que matan en serie a otros homosexuales como una actitud "reivindicatoria social" y como reaseguro frente a su virilidad cuestionada.

Los trasvestistas son personas que siendo inequívocamente de un sexo se visten con ropas del otro sexo acompañando este hecho a veces con la utilización de hormonas para desarrollar caracteres morfológicos externos sexuales similares a los del otro sexo, por ejemplo el desarrollo de las mamas.

No necesariamente son todos homosexuales ni suelen tener tendencias transexuales (intento de cambio quirúrgico de sus genitales externos). Muchos de ellos presentan conductas delictivas, ejercen la prostitución o son detenidos por transgresiones a las normas jurídicas, pero no por su conducta sexual si es ejercida en privado.

La estructura psicopática sexual

La psicopatía sexual no debe definirse como el carácter perturbado del comportamiento sexual, como habitualmente se hace, pues esto supondría la colocación abusiva de una etiqueta peyorativa sobre toda actitud no conformista. Ya hemos visto que las perturbaciones sexuales cualitativas se denominan "parafilias" o "desviaciones sexuales", no siendo obligatoriamente estas psicopatías sexuales, es decir, los comportamientos parafílicos son modos de vida sexual simplemente desviados, sin alcanzar en la inmensa mayoría de las veces el grado de verdaderas sexopatías. Por lo tanto los comportamientos sexopáticos no deben limitarse a conductas sexuales parafílicas; la sexualidad más ortodoxa puede ser vivida en forma psicopática.

Hay muchas maneras de vivir la psicopatía sexual; por ese motivo resulta difícil generalizar el concepto de estructura sexopática. La psicopatía sexual está configurada cuando la actividad sexual convencional o desviada se da en el marco de un comportamiento psicopático.

Desde el punto de vista semiológico se describen cinco elementos que nos permiten avalar la estructura psicopática sexual:

1) Transgresión: es una conducta antisocial, voluntaria, consciente y erotizada; realizada como búsqueda de placer sexual (objeto sexual).

2) Malignidad: al desviado sexual no sexópata le es indiferente la idea de mal
dad, no valora su desviación porque ella genere daño. El sexópata goza con el mal, le produce placer el dañar a los demás.

3) Justificación: la contradicción del sexópata es que al tiempo que busca el placer a través de la transgresión y la maldad, se pretende justo; es decir, siempre encuentra la justificación del hecho que comete, no logrando nunca la autocrítica.

4) Proselitismo: el sexópata no tiene escrúpulos frente al otro, lo reduce a objeto, lo destruye moralmente a través del escándalo, la mentira, la degradación, etcétera. Es decir, monta la escena erótica, el juego prevalece sobre las vivencias, por eso prevalece la destrucción psíquica sobre la física. Luego pretende reducir a su objeto sexual en cómplice. Es decir, pretende ampliar la nómina de perturbados de la que forma parte, justificando "no soy el único".

5) Refractariedad: ningún sexópata intenta modificar su comportamiento; sus tendencias le satisfacen y son una razón para vivir. A veces se ponen en manos de un terapeuta para paliar algún problema con la justicia, pero en el fondo no tienen intención de tratamiento, y una vez solucionado el asunto (bien o mal) desaparecen. Hay desviados, a diferencia de los sexópatas, que sufren por sus tendencias (egodistónicos), siendo ésta una indicación de terapia, aunque ello no asegura el éxito. Los sexópatas, desviados o no, son siempre egosintónicos, por lo tanto refractarios a cualquier tipo de cambio a través de un tratamiento. Por último debemos recordar que desde el punto de vista médico, el ejercer presión sobre una persona al margen de su voluntad para realizar un tratamiento, nunca llega a buen término.

La criminalidad sexual y el art. 34 inc. 1º del CPA

En la relación existente entre la criminalidad sexual y el art. 34, inc 1º del CP se debe tener en cuenta que:

1) La valoración médico-legal de los delitos de origen sexual supone relacionar el tipo de delito cometido con la personalidad del delincuente, valorando, como ya es habitual, si en el momento del hecho que se le imputa el actor ha tenido capacidad de comprensión y la voluntad para dirigir su acciones o estuvo impedido de ello como consecuencia de padecer una alteración morbosa de las facultades, un estado de inconsciencia o de insuficiencia de las mismas (art. 34 inc. 1º CP).

2) La comprensión suele estar conservada en todos los trastornos psicosexuales, salvo el caso de algunos oligofrénicos, en demencias con trastornos orgánicos de la personalidad y ocasionales cuadros psicóticos. También debe valorarse la situación del conocimiento bajo la influencia de sustancias tóxicas, preferentemente el alcohol y/o drogas. En general lo único que hacen los tóxicos es aflorar la patología de base.

3) En el estudio de la voluntariedad de los sujetos que llevados por su trastorno psicosexual llegan a la comisión de un delito es frecuente observar que se los pretenda encuadrar en situación de una ideación obsesivante patológica, es decir un estado de "compulsión automatizada" que le haya impedido dirigir sus acciones. Si bien no se puede descartar que esta situación podría eventualmente darse, podemos afirmar que esta posibilidad es un hecho excepcional.

Debemos hacer notar que cuando se habla actualmente de un trastorno obsesivo compulsivo (no "impulsivo") y se utilizan ambos términos, se está haciendo referencia a los pensamientos (obsesivos) y las conductas (compulsivas) que caracterizan a esta neurosis.

4) Las obsesiones son definidas como ideas, pensamientos, imágenes o deseos persistentes o recurrentes que son ajenas al Yo (reiteración sobre un tema o problema), es decir que no se experimentan como algo producido voluntariamente, sino más bien como ideas que invaden el campo de la conciencia. El individuo por lo tanto realiza intentos por ignorarlas o suprimirlas sin éxito (ideación parasitaria), hecho que lo angustia.

5) Las compulsiones son conductas que se experimentan no como el resultado de la volición del individuo, sino que van acompañadas tanto de una sensación de impulso irracional a efectuar alguna forma de acción, como por una lucha o deseo a resistirse. Sin embargo, el impulso permanece como impulso y no es ejecutado por el individuo, ya que este teme "perder el control" de su conducta.

Estos impulsos, aunque no conducen a la acción, provocan gran ansiedad en el individuo y le obligan a tratar de evitar la situación o el objeto que le provoca el impulso. Por ejemplo no querer asomarse a un balcón por temor a sentir el impulso de tirarse al vacío.

En ocasiones la conducta compulsiva se vuelve muy elaborada y repetitivamente esterotipada, haciendo el neurótico lo que denomina "rituales compulsivos", por ejemplo lavarse las manos tres veces o comenzar a caminar con el pie derecho ante el temor a las infecciones o a caerse en la calle, etcétera.

A veces estos rituales se vuelven tan complejos, que llevan a interferir casi todas las actividades diarias del paciente.

Tanto las obsesiones como las compulsiones son egodistónicas (ajenas al Yo) para el individuo. Sólo en forma excepcional se han observado que las obsesiones bajo la forma de un deseo imperativo de realizar actos disvaliosos (reñidos con los principios del individuo y su manera de ser) se cumplan en la acción y sólo luego de luchas internas (compulsiones) que pueden llevar hasta al agotamiento al individuo. Ejemplo de ello son los a veces intrascendentes actos de cleptomanía o los no tan intrascendentes episodios de piromanía u homicidios.

Para que ello se configure como una idea obsesivante patológica tiene que aparecer como una conducta repentina e imposible de controlar y ejecutada sin prevención o cálculo premeditado y a veces frente a la presencia de terceros testigos, ya que la impulsión es tan fuerte que el individuo no puede evitar, controlar o postergar la acción temida de ejecución para una circunstancia más propicia o menos comprometida. Luego de un momento de un gran alivio por la ejecución del hecho tensionante, el individuo, como no lo quería hacer (conciencia clara de la ilicitud), siente un gran remordimiento y necesita expiar la culpa que su accionar le ha generado; no olvidemos que es una conducta neurótica y no psicopática.

En estos casos excepcionales la conducta sexual perturbada se expresa como un patrón de comportamiento que se reitera y se sistematiza frente a los estímulos sexuales que "detonan" la compulsión, tornándolos reincidentes y particularmente peligrosos por su impulsión irrefrenable.

Dicha situación de inimputabilidad es excepcional; lo habitual no son estas "neurosis obsesivas compulsivas automatizadas", sino las impulsiones psicopáticas conscientes y premeditadas.

6) Los impulsos o pulsiones, a diferencia de lo que hemos descripto, se observan con frecuencia en las conductas psicopáticas (acting out) y se dan en los trastornos antisociales de la personalidad, en las personalidades psicopáticas o psicopatías clásicas, y corresponden a un tipo rígido de estructura que se caracterizan por presentar:

_ Una manifestación instintiva ya sea global (nutricional, sexual y social) o exclusivamente sexual (ya sea implícita o explícita);

_ Una base psicopática, es decir un individuo no alienado (ausencia de delirios, alucinaciones, etcétera) que obtiene gratificación o placer en la transgresión de las pautas éticas, sociales o jurídicas;

_ Una actuación (acting out) impulsiva, reiterada, egocéntrica y placentera;

_ Una actitud posterior al acto; presenta falta de arrepentimiento o culpa, no le interesa aprender con la experiencia y expresa promesas (falsas) de cambio como medio de sortear la situación policial o penal en la que se halla involucrado.

Cuando en estos trastornos de la personalidad se observan conductas sexuales perturbadas o delictivas como un componente intrínseco (egosintónico) de la personalidad anómala estamos ante una psicopatía sexual (como ya hemos visto).

7) Por lo expuesto, las conductas delictivas sexuales que suelen ejecutar estos individuos corresponden a un hecho que el actor premedita, anticipa y ejecuta en forma coordinada hacia un objetivo que responde a sus necesidades placenteras utilizando conscientemente el ardid o el engaño para lograr su finalidad, de manera que lo realiza con clara valoración de la ilicitud (por eso engaña) y se toma el tiempo necesario que las circunstancias le requieren (no es un hecho compulsivo, irrefrenable, reflejo o automático que responde a una ideación obsesiva patológica, como ya vimos).


Semiología de la conducta delictiva

Que tal comportamiento pueda adquirir características de habitualidad y ser el producto de una situación histórica (biografía de la personalidad anómala) que explique psicológicamente su conducta, tal accionar no puede ser justificado médico-legalmente si el actor no presenta alguna perturbación mental de las contempladas como eximentes en el art. 34 de CP y que por ende le hayan impedido en el momento del hecho comprender la criminalidad del acto y/o dirigir sus acciones.

8) Por otra parte, si al actor presenta un perfil de personalidad mal estructurado, producto de una historia vital (desarrollo de personalidad) donde interviene:

_ Su aptitud (modo de ser), carga genética constitucional o terreno predisponente y

_ Su actitud (modo de actuar) consecutivo a su biografía, sus vivencias infantiles, la matriz educacional, su modo o estilo de vida o conductas anómalamente aprendidas como forma de gratificación de sus necesidades sexuales primarias, que configuran sus rasgos de carácter o condición disposicional para la realización de comportamientos sexuales delictivos como los ya descriptos, debemos tener en claro que no es resorte médico legal (queda a criterio del Tribunal) discernir sobre su imputabilidad o la existencia de algún tipo de atenuación de la pena si a criterio del magistrado el actor ha presentado (como consecuencia de su biografía) algún tipo de disminución o minusvalía de su capacidad mental frente al delito.

9) Por lo tanto podemos decir en general que en la mayoría de los casos observados el agresor sexual conoce lo que realiza y el valor antijurídico de su conducta y realiza lo que quiere o desea intencionalmente.

La imagen del sexópata agresivo e impulsivo, insaciable en su necesidad de ultrajar y/o asesinar a sus víctimas, no es un hecho habitual o común dentro de la delincuencia sexual.

La mayoría de los agresores sexuales no matan a sus víctimas, solamente disfrutan o gozan con el placer que le determina su conducta sexual perturbada.

10) Se debe saber diferenciar las perturbaciones sexuales sintomáticas dadas en una personalidad psicótica (alienada) o con disturbios mentales graves (oligofrénicos, trastornos de la personalidad con las distintas variantes psicopáticas, la estructura borderline y los episodios o reacciones vivenciales anormales) de los perturbados sexuales genuinos cuya disfunción y/o desviación o parafilia configura un patrón sexual impulsivo o una estructura sexopática de difícil modificación.

Grados de peligrosidad

La tarea de predicción de la peligrosidad de un delincuente sexual ha de tener en consideración la gravedad y la frecuencia de las agresiones sexuales mostradas en la carrera delictiva. La presencia de los siguientes indicadores está asociada a un riesgo elevado de reincidencia:

1) Si el delito incluyó la violencia y puso en riesgo físico a la víctima;

2) Si hubo acciones excéntricas y/o la presencia de rituales;

3) Si es reincidente (no cambia su comportamiento ni aprende con la experiencia);

4) Si ha existido evidencia de alteraciones psicopatológicas graves;

5) Si el sujeto no reconoce el delito o lo racionaliza y no concientiza la idea de ser ayudado terapéuticamente.

6) Si no le interesa controlar su conducta sexual y se mueve con impulsión sexual gratificante;

7) Si vive en un medio sociocultural adverso;

8) Si su comportamiento es vivido en forma egosintónica.

La peritación sexológica

El modelo a utilizar en la peritación sexológica dependerá de tres elementos: el caso, el actor y el perito. En términos generales se debe tener en cuenta tres momentos clínicos que deben responderse como interrogantes: ¿Por qué? = Etiopatogenia; ¿Qué? = Diagnóstico; ¿Para qué? = Conclusiones.

Los pasos del examen pericial de acuerdo con todo lo expuesto deberán cumplir cuatro momentos:

1) Diagnóstico psicopatológico de la personalidad del actor y su relación con su contexto sociocultural;

2) Diagnóstico de la perturbación sexual;

3) Investigación semiológica de la conducta delictiva;

4) Nexo psiquiátrico-forense.

Bibliografía

1. Abraham-Passini, Introducción a la Sexología Médica, Grijalbo Barcelona, 1980.

2. Achával, Delito de Violación, Abeledo Perrot, 1979.

3. Achaval, Manual de Medicina Legal, 3ª Ed. Abeledo Perrot, 1988.

4. Álvarez Gayou, Sexología Integral, Manual Moderno Méjico, 1986.

5. Alzate, Sexualidad Humana, Ed. Temis Bogotá Colombia, 1988.

6 A.P.A., Diagnostic Criteria From DSM IV, The American Psychiatric Association. Psychosexual Disorders, Washington, 1991.

7. Bancroft, Desviaciones de la Conducta Sexual, Fontanella, Barcelona, 1978.

8. Bass-Gelof, Derecho a la sexualidad y responsabilidades del deficiente mental, Ed. Fontanella, 1976.

9. Bianco, Manual Diagnóstico de las Enfermedades en Sexología, Ed. WAS Caracas, 1988.

10. Bruno A. Romi J.C., Importancia de la Semiología delictiva en la Peritación psiquiátrico-forense penal. Rev. Psiquiatría Forense Sexología y Praxis, Año 2 Vol. 2 Nº 2, págs. 82-91, 1995.

11. Calabuig, Medicina Legal y Toxicología, 4ª Ed. Salvat, 1991.

12. Chazaud, Las perversiones sexuales, Ed. Herder, 1976.

13. Chesser, Aspectos humanos de las desviaciones sexuales, Ed Central, 1975.

14. Delgado Bueno S. y col., Psiquiatría Legal y Forense, 2 t., Ed. Colex Madrid España, 1994.

15. Freedman-Kaplan-Sadok, Tratado de Psiquiatría, 2 tomos, Salvat Barcelona, 1982.

16. Flores-Colombino, Cuadernos de Sexología, 10 tomos, Ed. Punto Laser, Montevideo, 1988.

17. Fontan Balestra, Delitos sexuales, Ed. Arayú, Bs. As., 1953.

18. García Andrade J., Psiquiatría Criminal y Forense, Editorial Centro de Estudios Ramón Areces SA, Colección de Criminología, Madrid, España, 1993.

19. Garrido Genovés, Técnicas de Tratamiento para delincuentes, Editorial Centro de Estudios Ramón Areces SA, Colección de Criminología, Madrid España, 1993.

20. Green, Sexualidad Humana, Conceptos Médicos Básicos, Interamericana, Mejico, 1981.

21. Granoff-Perrier, El problema de la perversión en la mujer, Ed. Crítica, 1980.

22. Giese-Gebsatel, Psicopatología de la Sexualidad, Ed. Morata, 1968.

23. Gimbernat E. y col., Sexualidad y Crimen, Instituto Editorial Reus, Madrid, 1969.

24. Karpmann, El crimen sexual, sus motivaciones, Ed Hormé, Bs. As., 1972.

25. Karpmann, El delito y los delincuentes sexuales, Ed. Hormé, Bs. As., 1972.

26. Kolodny y col., Tratado de Medicina Sexual, Ed. Salvat, España, 1982.

27. Kvitko, La violación, Ed. Trillas, Méjico, 1988.

28. Lopez Bolado, El Médico y el Código Penal, Ed. Universidad, Bs. As., 1987.

29. McCord, El Psicopata, Hormé, 1967.

30. Masters-Johnson, Homosexualidad en perspectiva, Intermédica, Bs. As., 1976.

31. McCary, Sexualidad Humana, Ed. Manual Moderno, 1978.

32. OMS, CIE-10, Trastornos Mentales y del Comportamiento, Madrid, España, 1992.

33. Pellegrini, Sexología, Morata, España, 1966.

34. Romi, Ensayo sobre Prostitución en un Barrio de la Capital, Rev. Arg. de Sexología, Vol. I, Nº 3, 1970.

35. Romi, Impotencia Sexual y neurosis, Rev. Arg. de Sexología, Vol. I Nº 2, 1970.

36. Romi, Intento Terapéutico con Homosexuales en una Institución Mutualizada, Asociación Argentina de Sexología, Bs. As., 1970.

37. Romi, Conducta Sexual de los Alienados, Asociación Argentina de Sexología, Bs. As., 1970.

38. Romi, La Relación Sexual Humana, Rev. El Día Médico, Año XLV,Nº 45, Bs. As., 1973.

39. Romi, Enfoque Integral de la Homosexualidad, Rev. Neuropsiquiatría, 1975, VI (4), Bs. As.

40. Romi, Psicopatología de la Relación Sexual de Pareja, Rev. Neuropsiquiatría, 1977, VII(3).

Asociación Argentina de Psiquiatras 1996
41. Romi, Delimitación Conceptual de las Perturbaciones Sexuales, Tesis de doctorado, Facultad de Medicina, UBA, Bs. As., 1980.

42. Romi, La Educación de la Sexualidad como atención primaria de la Salud. Monografía Inédita presentada en el Concurso de Monografías Inéditas de CRESALC, Mención Honorífica, Bogotá, Colombia, 1984.

43 Romi, Consideraciones Básicas Sobre Educación Sexual, Rev. Latinoamericana de Sexología, 1986, Vol. I, Nº 2, 225-241, Bogotá, Colombia.

44. Romi, Sexualidad y Alcoholismo, Rev. Neuropsiquiatría, 1982, XIII, 1-100 (1-2).

45. Romi, Las Perturbaciones Sexuales: Reflexiones sobre su delimitación Conceptual, Rev. Neuropsiquiatría, 1982, XIII 1-108 (3).

46. Romi, Niveles de Prevención para el Bienestar Sexual, Rev. Alcmeón, 4:466-478, 1991.

47. Romi, Curva de Autoevaluación Sexológica, su aplicación en Sexología Forense, Rev. Alcmeón, Vol. 2, Nº 2, 241-266, 1992.

48. Romi, Las Parafilias. Su delimitación conceptual. Rev Psiquiatría Forense, Sexología y Praxis Año, 1 Vol. 1, Nº 1, 45-49, 1995.

49. Romi, Reflexiones sobre la conducta sexual delictiva, Rev. Psiquiatría Forense, Sexología y Praxis, Año 2, vol. 2, Nº 2, 117-130, 1995.

50. Romi, La algolagnia: Aspectos sexológicos y médico-forenses, Rev. Psiquiatría Forense, Sexología y Praxis, Año 3, vol. 2, Nº 4, 318-333, 1996.

51. Segú, Romi y col., Las conductas sexuales inadecuadas, Ediciones Lumen, Bs. As., 1996.

52. Segú, Sexología Básica, Ed. Planeta, Bs. As., 1992.

53. Tieghi, Delitos Sexuales, Ed. El Ábaco, 1983.

54. Von Krafft-Ebing, Las psicopatías sexuales, 2 tomos, Ed. Sagitario, 1970.

55. Von Hentrig, La criminalidad del Homofilo, Espasa Calpe, 1976.

56. Von Hentrig, La Criminalidad de la Mujer Lésbica, Espasa Calpe, 1976.

57. Von Hentrig, El Hombre Necrótopo, Espase Calpe, 1976.

58. Yungano, Responsabilidad de los Médicos, Ed. Universidad, Bs. As., 1986.