Moralmente:
Por qué no existe Dios

 

 

Moralmente, Dios no debe existir en nuestras mentes porque nos impide superarnos y realizarnos en todos los aspectos de la vida.

Supongamos que Dios es perfecto, por definición. Saber que la perfección existe nos intimidaría mucho a todos, pobres seres imperfectos, rebosantes de errores. Cada persona debe intentar superarse a sí misma día a día, hora a hora, segundo a segundo. Mi yo de mañana quiero que sea mejor que el de hoy, en todos los aspectos. Cada uno debe intentar alargar la mano y rozar la perfección. Pero, el día que la alcanze... ¡pobre de Dios, porque va a conocer la muerte de mi mano! Voy a asesinar a Dios el día en el cual alcance la perfección, y entonces podré convertirme en el nuevo Todopoderoso y no dejaré que nadie me destierre. Como efectivamente todos podemos mejorar, no hay nadie ahí arriba que nos lo impida, y por tanto Dios no existe.

La propia existencia de un Dios está en contra de todas las ideas de superación y mejora. Si Dios -la perfección- existiese, todos estaríamos subordinados a ella, seríamos sus esclavos... y yo no quiero ser ni esclavo, ni subordinado a nadie. No deseo sentirme inferior, y por lo tanto moralmente para mí Dios no existe. Moralmente, para mí Dios es una idea tirana a la que hay que derrocar y cortar la cabeza.

No necesito que nada ni nadie me dé órdenes sobre cómo actuar, cómo comportarme, dónde ir después de la muerte (si es que hay algo después de la muerte) y lo que hacer. ¡Me niego, diablos! Mientras viva, e incluso después de muerto, haré lo que yo quiera. ¡Asqueroso déspota! Jamás me humillarás porque jamás me pondré bajo tus pies. Nadie tiene derecho a pisotearme, ni siquiera tú, chulo insolente, que te crees que todo lo puedes.

El Dios cristiano transmite estas ideas de borreguismo tan explícitamente que me da náuseas leer La Biblia. ¿Por qué tengo que ser pobre y humilde? ¿Por qué no tengo derecho a mejorar, a poseer riquezas? ¿Por qué tengo que dar a otros lo que no se han ganado? ¿Por qué tengo que ser solidario? ¿Por qué tengo que ser obediente, rezarte y amarte sobre todas las cosas? Por ahí no trago... El Dios cristiano promueve unos ideales muy claros de rebaño: solidaridad, humildad, obediencia... "todos a una" es algo que no me gusta nada, porque pierdo mi identidad y mi individualidad dentro del rebaño. En vez de promover la solidaridad, hoy en día estaríamos mucho mejor con los ideales grecorromanos clásicos de autosuperación. En vez de ayudar al prójimo, cada uno debe intentar superarse a sí mismo y ser mejor cada día. Así nadie necesitaría la miserable ayuda de otro. Y superarse a sí mismo no tiene nada que ver con pisar a los demás, que es precisamente lo que no quiero que haga conmigo ese sujeto egoísta y prepotente que se hace llamar "Dios".



CARLOS GRIMA
This page created with Cool Page.  Click to get your own FREE copy of Cool Page!