Antología Poética
Epoca: Encuentro (1989)
Querida gitana Centavitos
Guayaquil, Enero 1 de 1989 Guayaquil, Enero 16 de 1989
En vacías calles, mi corazón
desafió a un punzante y cruel cuchillo;
será fácil decía, muy sencillo
una vez en mí no habrá desazón:

"Baile, siga así, ya está en el portón...
¿qué piensa asaltar en este castillo?
cargo sólo penas en mi bolsillo...
¿necesita algo más señor ladrón?

Pero usted tiene cuerpo de mujer
de velo negro y danza de gitana...
esta noche en usted me voy a perder

y abrazados nos hallarán mañana...
¡vamos ya que comienzo a enloquecer!,
quiero sentirle a mi herida cercana".
Caen, brillantes, de noche, de día;
sí, con lluvia, con sol, siempre; ahora
desde tus ojos, tu boca; poesía
dulce de amor a nacer con la aurora...

Caen girando y llegan a tus pies;
para tirar a un pozo y que desees
felicidad, tesoros o talvez
mi corazón o los versos que lees...

Chocan, suenan y bailan en el suelo;
son tierra, son agua, flores, jazmines,
azucenas, claveles; son desvelo,
pesadilla, ilusión, lo que imagines...

Tienes todos; están para cumplir
de tus caprichos los más pequeñitos;
mira, mi alma sólo quiere pedir
de tu amor unos pocos centavitos.
Pesadilla
Pídeme lo que quieras
Guayaquil, Enero 31 de 1989
I
S
oñar contigo. Despertar; pensar
en ti; buscar la manera de verte
me enloquece; tranquilo... a recordar...
por el parque, a las seis... ¡qué buena suerte!

Al parque los viernes... ¿o será hoy jueves?
no importa, igualmente me arriesgaré;
talvez a tu perrito a correr lleves,
entonces un hueso le llevaré...

para que no moleste, y para ti:
historias de amor, romances sin fin;
¿poesías, bombones...?, ¿flores?... ¡sí!,
aquellas rosas rojas del jardín.

II
M
i mente es un libro abierto al ayer;
mi alma con alas de felicidad
de mi pecho escapa y deja caer
a mi corazón en la ansiedad

de tu abrazo; en la soledad oscura
de tus ojos; en la dulce canción
de tu voz que lo sumerge en la pura
sangre, gran torrente de mi ilusión;

en tu ausencia; en, en... ¡tu ausencia!... ¿qué hora es?...
¡pantalón, camisa!.... ¡el otro zapato!
¡las cinco!... ¿perfume?... sí, no, talvez;
manos llenas... al pasador, ¿cómo hato?

III
¡A
l fin!... bien, ya estoy aquí bajo una sombra;
el sol golpea fuerte en mis cicatrices
y mi amor desesperado te nombra;
abrazados serenos tan felices

así como, así... como esa pareja,
esa... ¡pero si eres tú!... ¡qué dolor!
mi corazón agoniza, se queja
sobre las ruinas de nuestro amor...

Solo ya me puse a pensar: se rieron,
mi mirada se quedó fija en ti
y a propósito hasta un beso se dieron;
las flores se cayeron y yo me fui.

IV
D
os mese pasaron y me llamaste:
"No sabía cómo explicar - dijiste -
no me diste tiempo y te alejaste"
Sí, no entiendo cómo conmigo diste;

las flores de mi jardín se secaron,
me convertí en un olvidado mimo
y cuando alma y vida me abandonaron,
¡ja!, me sales con que ese era tu primo.
Guayaquil, Febrero 5 de 1989
Pídeme todo, todo lo que quieras
sin temor, pídeme hasta lo imposible
que has llegado a mi punto más sensible,
que si el corazón por error perdieras

y a buscar por el mundo me pusieras
en esa misión sería invencible
llegaría al lugar más increíble
para que éste a tu pecho repusieras.

Pídeme al amanecer más dorado,
que viva, que ría o llore a tu lado,
que robe al arco iris cualquier color,

que mate toda pena que tuvieras.
Pídeme todo, todo lo que quieras
¡mas no me pidas que te olvide amor!
Escribir quiero
Guayaquil, Febrero 8 de 1989
Escribir quiero tu nombre en el cielo,
mientras lo hago, ir lento deletreándolo;
tenderme sobre la hierba, en el suelo
y ver cómo las nubes van borrándolo.

Robar de tu voz quiero una palabra
de amor para mí, una sílaba loca;
cuando suceda y quedamente se abra,
tapar quiero con mi boca tu boca.

Un firmamento quiero despejado
que escribir quiero tu nombre en el cielo;
no te escondas, sal y ven a mi lado
que confundirme quiero con tu pelo.

Robar a plena luz quiero del sol
para que sepas que he sido el ladrón;
lento huir quiero como un caracol,
que veas que he robado tu corazón...

que escribí luego tu nombre en el cielo
que mientras lo hacía, iba deletreándolo;
me tendí sobre la hierba, en el suelo...
¡vi cómo las nubes fueron borrándolo!
Ojos negros, ojos chinos
A veces necesito
Guayaquil, Febrero 17 de 1989
Ojos negros que en las calles
de mi barrio conocí;
cuando mi amor en tu alma halles
será tarde para mí.

Ojos chinos que quisiera
contemplar hasta morir;
si un día ella no me viera
no podría más vivir.

Años cuatro ya han pasado
y otros cuatro pasarán
y yo sigo enamorado
de tus ojos... ¿qué dirán?

¡Cuán desiertos los caminos,
pero qué triste hoy me siento!
ni ojos negros, ni ojos chinos;
hoy se fueron con el viento.

Ya no hay más que resignarse
sin tus ojos: mi ilusión;
mi amor no puede acabarse
¡qué le digo al corazón!
Guayaquil, Febrero 24 de 1989
A veces necesito reir en tu alma oscura,
pero otras llorar sobre tu vestido de azur;
soy nada sin ti, casi estoy ciego sin tu figura,
y mientras estás al Norte, te busco hacia el Sur.

¿Dónde encontrarás amor más sincero que el mío
que utilizó la mentira para poseerte?
¿Dónde buscarás hoy los desiertos; dónde el río?
¿Dónde hallarás la vida; dónde hallarás la muerte?

A cada paso que doy, en todas partes te encuentro
pero jamás en mi camino, nunca te pienso;
de mi ser eres mi corazón, mi esencia, el centro
pero otros corazones le dan vida a mi lienzo.

No era para ti, mas leíste mi primer verso;
desde ahí: ¡Cuán feliz se siente mi alma al quererte!,
de pronto, cambia de opinión y todo es aderso;
entonces: ¡Cuán feliz se siente mi alma al perderte!...

y se me van tus ojos, tus besos, tu cintura:
el Norte, ¡tanto brillo me deja casi ciego!;
de nuevo necesito reir en tu alam oscura,
entonces busco la forma de entrar en el juego.
Amor eterno
Canción enamorada
Guayaquil,Marzo 4 de 1989
Quiero saber qué pasará mañana
cuando no podamos correr tan lejos
y no nos reconozcan los espejos,
cuando las palabras nos suenen huecas,
cuando estrenemos nuestros marcapasos
y mi corazón ya no sea el mismo,
cuando vayamos al ras del abismo
y ya estén vencidas las hipotecas.

Quiero saber qué pasará después
cuando no soportemos más heridas
y tengan telarañas nuestras vidas,
cuando me confundan con un mendigo,
cuando vayan creciendo los muchachos
y le temamos a la soledad...
respóndeme, tengo curiosidad
quiero saber: ¿estarás tú conmigo?
Guayaquil, Marzo 16 de 1989
Yo no sé qué me ha pasado
que me siento diferente
que he aprendido a vivir
desde que te conocí
y mis días son distintos
porque el sol brilla más, más;
dime ¿cómo tú has podido
¡ay!, llegarme a enamorar?

¡No me mires!, no fue por tus ojos
¡no, no me hables!, no fue por tu voz
¡no me beses!, no fue por tu boca
¡pero ámame que fue por tu amor!

Eran tantas aventuras
que vivíamos tú y yo
poco a poco nuestras vidas
olvidaban que eran dos
y a la luz de luna llena
me apresaste con tu amor
dime: ¿cómo estar sin ti
¡ay!, si a tu alma unido voy?

¡Déjame!, nunca he tenido algo
¡mátame que no tengo temor!
córtame en dos si eso es lo que quieres
¡pero ámame! preciso tu amor.
Ellos vendrán
Estrellas
Guayaquil, Marzo 24 de 1989
También ellos vendrán hacia la noche
y desde los rincones te verán
ya que harán de tu vida un derroche
de sustos y de miedo... ¡eso harán!

Anda agáchate y ve bajo la cama
¡no te tapes la cara así cobarde!
habrá ojos y una voz que te llama;
mira ahora o después será muy tarde.

Y si de lo que digo tienes dudas
te agarrará la pierna ese tintín
de uñas largas y manos más peludas
que araña y sentirás muy cerca el fin.

Cúbrete con la sábana... ¡qué esperas!
aún si te escondiera en un cajón
te encontrarán huesudas calaveras...
de un susto saltará tu corazón.

Ni siquiera te confíes en tu osito
que el peor monstruo puede resultarte,
tomárá vida propia ese maldito
y por toda la casa irá a acosarte.

También ellos vendrán... ¿que quiénes dices?
pues brujas que a ratón te cambiarán
hombres feos de grandes cicatrices
monstruos, fantasmas... todos juntos vendrán.
Guayaquil, Abril 10 de 1989
Si algún día deseas las estrellas
pues estira los brazos lo que puedas...
sé exigente y ni un poco retrocedas
o tendrás por rival a todas ellas.

Trátalas como tratan las doncellas;
vale más el esfuerzo que monedas...
ni siquiera un descanso te concedas
si algún dia deseas las estrellas.

Sé optimista conforme a tu futuro,
luego ignora al mediocre y salta el muro
vence al tiempo y destruye las cadenas...

deja a una lado el fracaso y sé constante
y recuerda mirar hacia adelante
y por siempre tendrás tus manos llenas.
Mil veces
Libertad
Guayaquil, Abril 24 de 1989
Guayaquil, Abril 26 de 1989
Tú mil veces, mi niña, en mi mundo
apagado, rapaz, desorientado
e indeciso existir de un errabundo
y mil veces, de ti, enamorado.

Mil estrellas brillando en lo profundo
y en la paz de tu pecho inmaculado
y en mi piel de culpable moribundo
va mil veces tu nombre bien grabado.

Tu presencia es mil veces espejismo
y mil veces verdad y hasta yo mismo;
eres tierra y hasta polvo sideral

y la sombra gradual de mil cipreses
y mi sangre en mil copas de cristal
y mi vida y mi amor eres mil veces.
Nunca has visto la astucia que poseo
de creernos dos presos y huir contigo
ni imaginas los sueños que paseo
por tu cuerpo al correr así conmigo.

Y subir a tu boca ya me veo
o esconderme en la cueva de tu ombligo
o perdernos en el bosque del deseo
y alcanzar el amor que te persigo.

o subir la ladera de tu falda
o correr por el campo de tu espalda
y cruzar la frontera azul de tu alma

para así conseguir mi libertad
y dormir a la sombra de una palma
para amarnos por una eternidad.
Ofrenda A tu regreso
Guayaquil, Abril 27 de 1989 Guayaquil, Abril 30 de 1989
¡Oh, Señor! Tú que sabes del pesar
que lastima mi pecho todavía
tanta así que me aflije hasta llorar
y me amarga la fe que te tenía.

¡Oh, Señor! Hoy te vengo a confesar
que esa angustia que crece cada día
no me deja del mundo disfrutar
ya que cruel me cercena la alegría.

Ya Tú sabes que vino inadevrtida
que la amé más que a nada en esta vida,
que al partir me dejó profunda su huella

y al sentir traspasándome la muerte
sólo mi alma podría yo ofrecerte
porque mi corazón ya se lo di a ella.
Las mañanas escuchas el trinar
de los pájaros, mas en mi heredad
es tu voz la que siento exorbitar
en mi oscura y absorvente soledad.

¿Cuándo habrás de volver y enredar
nuestras manos traviesas con crueldad?
¿Volverás con la lluvia y acelerar
el remanso podrás de nuestra edad?

¿Volverás con las noches ya serenas?
¿Volverás como el mar a las arenas?
¿Volverás como el preso al que se absuelve

para darme tu amor todo en un beso?
"¡Vuelve, vuelve!". Me vi gritando: "¡Vuelve,
nuevos trinos se oirán a tu regreso!"
Me muero ¡Mentira!
Guayaquil, Mayo 15 de 1989 Guayaquil, Mayo 17 de 1989
Te miro sin mirarte y desespero
sabiéndote imposible como un sueño;
me muero por quererte y no te quiero
viviendo como llama sobre el leño.

Tus besos se ma van de Enero a Enero,
más lejos de ti estoy... de ser tu dueño
¿No importa que haya sido yo el primero?
¿Complace observar cómo me despeño?

¡Oh, dime!... ¿fue mentira quizás eso?
¿y qué me dices tú del primer beso,
del cariño que no regresará?

Y no te quiero no porque no quiero;
abrázame y mi cuerpo te dirá:
"si no te quiero muero... ¡yo me muero!"
Hoy que dices adiós estremecida
mientras que con horror mi alma te mira
pues te vas implacable de mi vida
me consuelo gritando que es mentira.

Mi cerebro no entiende tu partida;
mientras muere tu amor se aviva mi ira
con la angustia que causa en mí tu herida
y hasta al cielo le grito que es mentira.

A una piedra, a los libros, a los bancos,
a los niños, a los hombres, los barrancos
y a los muertos les grito que es mentira.

¡Es mentira, mentira... yo te adoro!
y en la noche despierto como loco y lloro
y a mi almohada le grito que es mentira.
Mujer misteriosa Relación
Guayaquil, Mayo 19 de 1989 Guayaquil, Mayo 25 de 1989
Intentando olvidarte anoche me encontraba
y soñé una mujer amable y misteriosa;
no podía mirarla pero igual yo la amaba
con su ingenuo besar y su pecho de rosa.

Los ojos le brillaban y su alma era muy blanca
y me amaba y de lágrimas el córazón me untaba
¡que si era sincera?... es mujer, la más franca;
no podía mirarla pero igual yo la amaba.

Mi cerebro enojado, loco la dibujaba
con pasos encontrados entre nuestros caminos;
no podía mirarla pero igual yo la amaba
con su piel de algodón y sus dedos de pinos.

Sólo bastó abrazarla y sentir el galope
de toda la alegría que ella me entregaba
para hacer que mi vida llegara hasta su tope
no podía mirarla pero igual yo la amaba.

Con su cabello de oro muy tierna me enredaba,
con sus suaves palabras la noche me alumbró;
no podía mirarla pero igual yo la amaba
pues porque ella jamás me respondió que no.

Sin pedirlo me dió la flora de su mundo...
no me prometas nada siempre le susurraba
que los sueños bonitos terminan al segundo;
no podía mirarla pero igual yo la amaba.

Y no sé esa mujer de qué lugares vino
mas se fue en un segundo de esa misma alborada
muy triste entre las sombras de su ambiguo destino;
¿quién era esa mujer?... no sé, no lo adivino...
desperté y me encontré con tu aroma en mi almohada.
Dices que soy un ridículo, un tonto
que de todos mis versos te reías,
que sólo fui un adorno que tenías
y del que te censaste muy, muy pronto.

Que al verte me ponía como loco
y que al volverte miel me volvía oso;
que yo era un limonero espinoso
y que tú eras el dulce agua de coco.

Que fui la mala hierba que cortaste
que fui una nube negra que opacó
la gracia de que el cielo te dotó
y que con tus palabras me engañaste.

Pero olvidas decir lo de tus ojos
que al acercarme suaves se cerraban
y de cómo tus manos me temblaban
al robarme un limón tus labios rojos

Que a mí primero diste tu ternura
y que a tu alma mi lira humedecía.
Sólo basta decirte con premura
que si soy un loco tú eres mi locura;
que si soy un tonto, tú mi tontería.
El ciego
Una sola cosa
Guayaquil, Mayo 27 de 1989
Vi sus ojos brillando como estrellas
y a su mano enredarse como una hiedra
vi sus labios en dos bahías bellas
mas no a su corazón que era de piedra.

Vi un arete colgarse con pereza
y a su rostro llenarse de inocencia
vi una corte marchando a la realeza
mas no cuando dictaron mi sentencia.

Vi sonriendo las noches más extensas
y a la leche regarse por el piso
vi colgando doradas sus dos trenzas
mas no vi que jamás ella me quiso.

Vi al mundo correr dentro mi mente
y a la música suave de mi piano
vi una rosa nacer sobre su frente
mas no vi su cariño tan enano.

Me quemé por no ver que ella era el fuego
y aprendí desde entonces a mirar;
mas, Señor, ¿es que no oyes tanto ruego?
¡hubiese preferido quedar ciego!
casi muero al mirarla ayer pasar.
Guayaquil, Mayo 25 de 1989
No preciso tu boca mentirosa,
de tus ojos pequeños la tristeza
yo no quiero beberme tu belleza
necesito de ti una sola cosa...

Mucho menos requeiro mariposa
arrancarte las alas con presteza
ni persigo llenarte de aspereza;
necesito de ti una sola cosa...

Necesito un minuto nada más
de los días que tú a mi lado estás;
un minuto volverlos a vivir...

un minuto volverte a enamorar,
guardarlo y no dejarlo escapar
y mirarlo hasta la hora de morir.
Renunciación
Ilusión
Guayaquil, Mayo 29 de 1989
Tú serás el día cuando el sol
por llorar demasiado se apagó;
tú serás la lectura en mi farol
del poema que nunca se escribió...

Me darás en consuelo tu recuerdo
en las flores que lleves a mi tumba;
tú serás todo aquello en que me pierdo
y la noche en que mi alma sucumba.

Tú serás mi alegría más penosa
tremolando las rimas en mi mente;
te veré caminar con otro hermosa
y serás las arrugas en mi frente.

Y si acaso saber quieres si es que
aún te puedo amar con tanto esmero,
esta tierna ilusión ocultaré
y mordiendo mis labios te diré:
"Hace algún tiempo ya que no te quiero".
Guayaquil, Mayo 29 de 1989
Hasta ayer fui feliz; solo hasta ayer
te sentí, corazón, saltar del pecho...
¡dime quien pudo darte ese derecho
de lanzarte a las garras de un querer!

Alma mía, no llego a comprender
esta pésima suerte... ¡di qué has hecho!
¡di por qué tengo el sueño tan desecho
si yo apenas acabo de nacer!

Ya lo ves tú, mi dulce y amarga vida
que por tu indecisión quedas sola.
Defendiéndose dice la atrevida:

"¡Tu cerebro es culpable pues cambióla
de mujer a una rosa de campiña
cuando sólo tu dueña era una niña!"
Este amor
Vivir
Guayaquil, Mayo 31 de 1989
Este amor que no sabe a dónde ir
tanto mira luciérnagas tranquilas
que su vida de insecto ha de extinguir
a la luz de tus húmedas pupilas
como luna que llena se reboza
transparente en un lago majestuosa.

Este amor que dejate abandonado
en el beso furtivo de una tarde
a la voz de un cariño lastimado
sollozó al alejarte pues cobarde
en los versos más tristes se ocultó
y una musa, poeta lo llamó.

Fue tu nombre el de Sandra Jaqueline
y te quise en exceso y así tan pronto
y si es que éste es tu adiós, pues es el fin
y por última vez me dices: "¡tonto!".
Este amor que no sabe a dónde ir
a tu amor ha dejado de escribir.
Guayaquil, Julio 5 de 1989
Si he de vivir será por ti tan sólo;
por tu cuerpo que siento pequeñito,
por tu boca que beso y descontrolo
que me obliga a gritar ¡te necesito!

Sí, viviré, lo haré por esta sed
que demarca mis límites mortales,
viviré por tu nombre en mi pared,
por tu respiración en los cristales

y por los continentes descubiertos
en la luz de tus párpados abiertos
pues no existe ninguna otra salida

y esta noche de luna me sentencio
a travez de tu tiempo y mi silencio
adorarte por el resto de mi vida.
Renacer
Dominio
Guayaquil, Julio 10 de 1989
Guayaquil, Julio 12 de 1989
Puede seguir el sol cegándome los ojos;
en el desierto el viento, golpeándome el ser
pero mira al final con pasión mis despojos
que aún en el infierno sé que te he de querer.

puede que los océanos en sus tantos enojos
de un poco de su agua fresca me prive su placer
pero sé que al mirarme muriendo en mis antojos
ternura de tus lágrimas me darás de beber

y yo seguiré regio y audaz en tu mirada.
Si tú estás junto a mí no necesito nada
mas si llega el fatal momento de tu adiós

sé que me matarás pero he de renacer
en el recuerdo cruel de tu armónica voz
y en los nocturnos brazos fríos de otra mujer.
Hay momentos que olvidas que te quiero
y me dan unas ganas de hasta odiarte,
de volverme demente y asesinarte
aunque sé que sin ti también me muero.

Yo quisiera abrazarte fuerte pero
por temor me resigno a contemplarte;
no me atrevo siquiera ni a tocarte
y en mi angustia insufrible espero, espero...

pues si intento destruyes mi caricia
y me ves con desprecio y tu malicia
se sumerge en mi tráquea y con llanto

me provoca una frase: "¡Nunca más!"
Sólo entonces un gesto en donde estás
y te vuelves a atarme con tu encanto.
Encuentro con ella
Es por éste camino
Guayaquil, Julio 31 de 1989
Guayaquil, Agosto 3 de 1989
Ella es todo lo que, si no tuve perdí
es la tierna ilusión que una noche extravié
es la flor del desierto, lo que soy, lo que fui
es mi blanca mentira, mi esperanza, mi fe.

Son sus ojos el cielo, una daga, el amor
tiene el alma de ensueño, tiene miedo al adiós
ella entiende el pasado, no reprocha un error
cada vez que me besa es un beso de Dios.

Y si hubiera manera de encontrarla en la Tierra,
si tuviera la suerte de topármela un día
le daría la vida y el amor que ella encierra

le diría: "¡Cariño, al nacer te quería!"
y le iría pintando en el alma una estrella...
Si tuviera la suerte de encontrarme con ella.
Es por éste camino que se llega al amor:
una casa encendida a mitad de la vida
con ventanas abiertas y mi perro al umbral.

Mi mujer junto al fuego y la mesa servida
me estarán esperando cuando toque el portón.

Me deleito pensando con miradas perdidas
que se rompe el silencio en su seno de amante.

La esperanza me vuelve al mirar su sonrisa
y las penas se entierran en los pasos que doy,
porque sé que ella es madre, que es mujer y que es niña...

Es por éste camino que se llega al amor...

Y a la casa encendida al final de la vía,
a la balsa del río y a mi lecho abrigado
donde guardo recuerdos de las cosas más lindas.

Nada más necesario que saberse querido
y sentir en el pecho agitarse la vida.

Estoy lejos, lo sé. Estoy sólo lo sé.
Pero sé que al llegar agotado a mi villa,
a esa villa donde arde el calor de un hogar,
estará quien me espere, estará quien reciba
en sus labios febriles, en sus manos de seda,
en su ardiente mirada, en su alma de ninfa,
en sus brazos ansiosos y en su vientre fecundo
(donde duermen los hijos que darán alegrías)
a mi cuerpo sediento de ilusiones y paz...

Hoy la noche se alarga y los sauces suspiran...

Es por éste camino que se llega al amor...

Cuando el viento desnude la florida campiña
y mi bella me envuelva en su traje de novia
y su mano despeja las caricias cautivas,
brillarán, hoy, por dentro, las estrellas curiosas
y estará eternamente nuestra casa encendida...

Es por éste camino que se llega al amor:
al amor encendido en milagro de dicha.
La primera vez
Guayaquil, Agosto 12 de 1989
No hubo tierra ni casa abandonada,
el camino y los árboles fugaron;
sólo el río y la brisa murmuraron
la canción que jamás fuera entonada.

No hubo campo ni noche despejada...
un instante a los dos nos olvidaron;
tus ojitos delincuentes confesaron
la pasión que llegara inesperada.

Como si no existiera el universo:
no hubo mundo ni historia... no hubo verso
ni ciudad, ni oficinas, ni niñez...

no hubo besos ni mesa... no hubo lecho;
sólo un fuego ignorado por mi pecho
ardió al mirarte por primera vez.
Aniversario
Sin salida
Guayaquil, Octubre 6 de 1989
¿Hacia dónde fueron esos besos
que forjaste en mi boca casi un año?
¡Fueron coleccionando mil tropiezos!
yo los vi, yo los vi haciéndome daño.

Este viento una y otra vez me miente
y un recuerdo viajero se ha partido
tirando piedras crueles al torrente
de éste amor trstemente entristecido.

La ilusión y mis sueños ya no ruedan,
tu silencio me ha dejado solitario...
hoy me han abierto el corazón y quedan
la sangre y penas de un aniversario.
Algo falta
Guayaquil, Octubre 6 de 1989
A paso lento por la calle
va una pareja de la mano
bajo sombra se han quedado
porque el sol está que arde.

Y los besos entre ellos
me recuerdan al amor
que hasta ayer llenó mi vida
de alegría y de ilusión.

Brotan lágrimas y mis ojos
ya los miran con dolor
como tonto corro pronto
sin saber a dónde voy.

Y es que tú me has dejado sin salida
eres parte de mi vida
y no te puedo arrancar
y es que tú me dijiste que me amabas
y después esas palabras
no contaron nunca más.

Y es que yo me he entregado en un segundo
me he puesto en contra de todo el mundo
para amarte sin control...
y eso tú no supiste valorar.
Guayaquil, Diciembre 1 de 1989
Algo falta en mis cosas... la perdida
nota fa de mi flauta: tú mi amada
qué lejana te encuentras, cuán cansada
e infeliz te extravías en mi vida.

No me das tu caricia... va extinguida
tropezando sus pasos con la nada;
no me toca tu mágica mirada,
ya no besa tu voz sobre mi herida.

Lo común me parece ahora extraño
y mi propia alegría me hace daño...
sólo soy un soñador que está soñándote.

Miro al mundo rozando tu recuerdo;
vuelvo a mí, me doy cuenta que te pierdo
aunque débil y ciego siga amándote...