Antología Poética
Epoca: Secretos (1990)
Poema del condenado Mensajera
Guayaquil, Enero 20 de 1990
Es tu amor la paloma que perdida
va dejando mensajes en la nada
porque toma la ruta equivocada
que debería llevarla hasta mi vida.

Vuela ciega, nerviosa y confundida;
tiene rotas sus alas... va cansada
y es al rato una sombra enamorada
prisionera, apagada y sin salida.

Pasa un día y otro día pasará
y como siempre el ave no vendrá
y leyendo poemas desde el monte

miro cómo otra noche triste avanza;
vuelvo a casa mirando el horizonte
oscuro, falso y falto de esperanza.
Guayaquil, Enero 19 de 1990
¿Cómo podría yo dejar de amarte?
¿cómo dejar, de pronto, el sentimiento
a la deriva?¿cómo voy a olvidarte
sin morir de amargura en el intento?

di intangible mujer ¿piensas acaso
dejar mi corazón así que insista
bebiéndose su llanto de payaso
y fingiendo una sonrisa masoquista?

Hoy recuerdo que mía fue la culpa
al no dejarte la primera vez
en libertad... no sirve la disculpa;
tartar volver... es una estupidez.

Y así calla mi boca y no te llamo
aunque en silencio sólo yo me engaño
y así te pienso, te imagino y te amo
aunque este amor tan sólo me haga daño.
Como tú quieres...
Guayaquil, Enero 21 de 1990
Poemas de viento
Yo no puedo querer... como Tú quieres
yo no puedo olvidar como Tú olvidas...
no soy bueno, ¡Señor!, como Tú lo eres
ni me aflijen las penas de otras vidas.

Yo no puedo enseñar mi faz desnuda,
yo no sé perdonar a quien me hiere
y si alguien necesita de mi ayuda
a veces no le doy lo que pidiere.

Yo no tengo palabras que pudieran
contagiar de esperanza a los demás,
mis versos no son versos que leyeran
los que quieran dejar su llanto atrás.

Yo no soy así... mi amor es muy pequeño,
yosoy un hombre bañado de dolor
pero cuánto quisiera que en mi sueño
me lastime el aroma de una flor...

... y aunque soy un ser por más meditabundo
bien sé que hay muchas cosas qué aprender...
¡Dios, Tú puedes amar a todo el mundo,
yo sólo sé querer a una mujer!.
Guayaquil, Enero 24 de 1990

Aunque el tiempo y la distancia
nos llegara a separar
por medio de estas letras
me tendrás que recordar...
Cuando separe el tiempo y la distancia
nuestras bocas y maten lo que siento,
cuando ya no me toque tu fragancia
y no grite poemas para el viento...

... volveré a las aulas ya vacías
con un cuaderno viejo bajo el brazo,
volverán a mi mente aquellos días
y buscaré tus besos y tu abrazo.

Pasaré y llegaré hasta las bancas
que escribieron la historia de éste amor
y a ciegas buscaré tus manos blancas,
tu cintura, tu rostro y tu calor...

Cuando llegue el adiós y sea eterno,
sin vida, algo, en el suelo irá a quedar...
¡Seguirá tu retrato en mi cuaderno
y mis poemas al viento he de gritar!
Tan sólo amor
Guayaquil, Enero 26 de 1990
De mañanaverán tus tiernos ojos,
del jardín, que una rosa ha de brotar;
pero al mirar sus pétalos tan rojos
una cosa de tu ala ha de faltar.

Te nacerá un deseo tan intenso...
como niña, en la lluvia, has de jugar,
mas sentirás un frío tan inmenso
y una cosa en tu pecho va a faltar.

Sin saber velarás por mi regreso
mas otro hasta tu puerta ha de llegar;
te dará en la mejilla sólo un beso
y una cosa en tu vida va a faltar.

Y te preguntarás de noche y día:
"¿Qué me falta, qué causa éste dolor,
qué me estremece tanto todavía?".
Y a lo lejos diré: "Tan sólo amor".
Imagina
Guayaquil, Febrero 5 de 1990
Cuando sola te encuentres... imagina
que yo regreso y corre a la ventana;
cuando sientas mi boca a ti cercana
envuélvete, mi amor, en la cortina

y no te dejes ver que el que camina
podría no ser yo sino una arcana
nostalgia. Pero sigue vida, ufana;
cuando sola te encuentres imagina

que van quedándose en tu historia impresos
la locura exitante de mis besos.
Si no regreso corre las ventanas,

escucha el enigmático murmullo
del viento y escucharás unas campanas
cantando que soy eternamente tuyo.
Arráncame los ojos
Guayaquil, Febrero 10 de 1990
Cuando te miro quedo yo extasiado,
cuando te miro quedas tú tranquila,
la tarde vaga en una muerte lila
o el reloj se detiene al fin cansado.

Otras veces me siento hipnotizado
cuando a tu cuerpo encuentra mi pupila,
el corazón dentro del pecho oscila
o al espíritu algo extraño lo ha tocado.

Me pierdo al contemplarte tan sencilla
o al rozar mi mirada tu mejilla
o agonizo al mirar tus labios rojos.

Pero ya cuando tu alma más no quiera
que yo te mire... ¡arráncame los ojos!
más seguiré mirándote aunque muera.
Como las cosas
Guayaquil, Marzo 4 de 1990
Nada queda
Si no hallara a tu boca, dulcemente,
extraviada en la mía, o tu cintura
no hiciera estremecer a mi alma dura
dejaría de amarte - de repente -

mas intacta te encuentras en mi mente
que un poema de amor y de amargura
acaricia tu cándida figura
al recordar que ya no estás presente.

¿Y las noches vacías que llenaste?
¿y las cosas inertes que tocaste
te amarán como yo que pude amarte?

¡no, no!... no, se las ve tan silenciosas.
¡Amor, quisiera estar como las cosas
que parecen estar sin recordarte!
Guayaquil, Marzo 20 de 1990
Como si fueras el primer amor
tus manos me vistieron con su seda,
el riachuelo escuchaba tu rumor;
pero ahora, de aquello, nada queda...

En vano busco acariciar tu cuello;
en vano, en vano busco algo que pueda
recordarme el color de tu cabello
porque ya nada queda, nada queda...

Nada queda... ni el rezo de tus palmas
ni la danza calmada de tus dedos
ni el imposible sueño de nuestras almas
ni el fuego inquieto de tus ojos quedos

Nada queda... ni el rito de tus labios
ni la garúa mansa de tu voz
ni el callado perdón a mis agravios
ni las palabras dichas en tu adiós...

no, perdón... todavía algo se aferra:
desde mis ojos de infeliz viajero
una lágrima va cayendo a tierra
para morir gritando que te quiero.
Leve gaviota
Guayaquil, Mayo 10 de 1990
Aunque me hayas pintado de amargura
me hará feliz lo poco que me quede
y aunque se queme la hojarazca muda
quedará la madera de tu vientre.

Volarán tus palabras de topacio,
se partirán tus besos de manzana;
pero tu boca quedará en mis labios
tal como una semilla germinada.

Pasará tu marea de deseos,
se romperán tus redes de ternura;
pero en mi arena quedará tu cuerpo
dibujado con alga y con espuma.

¡Ay! me duele que puedan ser de otro
y me duele el rumor de tu mirada
pero en mis ojos quedarán tus ojos
como una melodís de montañas.

Mas si pasan montañas y madera,
semilla, espuma,cauces, barcas y alga
como leve gaviota que se entierra
tu recuerdo me dolerá en el alma.
Amor de pobre
Guayaquil, Mayo 29 de 1990
Cuántas veces dije "quiero"
cuántas otras la mirada
levanté incansable al cielo
para ver inmensa tu alma...

Pero tú... indiferente
desde arriba me mirabas;
esras algo que se mira,
que se mira y no se alcanza.
05H00
16H00
Guayaquil, Junio 27 de 1990
¿En qué estarás pensando ahora, amor?
Ahora que no estás conmigo aquí
¿dormirás abrazada a mi calor
o estarás tú también pensando en mí?

Cinco horas me he pasado meditando
sobre la noche y sobre tu recuerdo
¿Será que yo me estoy enamorando
o es acaso que siento que te pierdo?

Será porque en mi cuita estás presente
o será que muy cerca te prefiero?
Si por ti se me alborotó la mente
¿será acaso que desde hoy te quiero?

Y, luego, cuando sea de mirarte
¿esto que siento yo podré fingir?
No, no sé si yo podré engañarte,
lo que sé es que sin ti no sé vivir,
no sé vivir...
Guayaquil, Junio 30 de 1990
Me has hecho tan feliz con tu mirada
que mis ojos no saben qué es llorar
pero si callo y no te digo nada
no me digas que no te quiero más:

es que a veces me embriago de infinitas
obseciones que son inaccesibles;
es que le tengo miedo a las mentiras,
despertar de éste sueño y que termine.

Te quiero... ¿sabes cuánto te quiero?
¿cuántas gaviotas viven en el mar?
¿cuántas luces descuelgan en el cerro?
¿que son muchas?... pues yo te quiero más.

Y si a veces me alejo de tu lado
es que temo causarte más dolor
mas si esto no es estar enamorado
que baje Cristo y que me diga ¡No!
12H00
03H00
Guayaquil, Julio 4 de 1990
Es extraño... parece que estás cerca:
tu aroma se perpetúa en el ambiente
y en mis ojos tu rostro se refleja,
tus recuerdos son cada vez más fuertes.

Amor, amor, te estoy amando tanto
que no sé cómo puedo amarte más.
Te necesito riéndote a mi lado
pero vuelvo la cara y tú no estás.

Ven conmigo, despacio... vuelve a mí
y olvidemos el mundo en un instante.
Recuperaré el tiempo que perdí:
juntemos nuestras bocas, hoy, como antes...

Quedan tantas preguntas por hacerte:
¿de dónde vienes? ¿qué estrella eres tú?
¿quién eres que me obligas a quererte
mientras pintas mis sueños con azul?

Y en la soledad... ¡cuánta falta me hacen
tus palabras, tus bromas!... ¿qué te digo?
sólo quiero abrazarte, quiero amarte
pero tú no estás conmigo.
Guayaquil, Julio 27 de 1990
Mirando unos momentos a tu foto
encuentro más razones para amarte
miro tu cuerpo, pelo, cejas, ojos
y pareces a ratos tú mirarme.

Ojos, ojos de ausencia
de luz pálida, pícara y de ensueño
y me hacen recordar que tú los cierras
cada vez que te voy a dar un beso.

Cejas, tus cejas son cualquier camino
a la melancolía:
te quiero tanto y tú no estás conmigo...
eres mi solitaria melodía.

Tu pelo, pelo que destroza el viento
así como yo lo hice con mis manos...
yo te busco en secreto
con mi dolor en el maizal dorado.

Y tus labios se encuentran llenos de amor,
ríen, besan, dominan, hablan, callan.
Quiero sentir hoy en mi boca el calor
donde se funde mi alma...

Y tú... ¿cómo pretendes que te quiera
si esta angustia no vienes a calmar?
¡cómo me haces sufrir de esta manera!
pero te quiero y te amo mucho más.
Unos niños
Cero horas
Guayaquil, Agosto 16 de 1990 Guayaquil, Noviembre 4 de 1990
Evocan mis memorias ya gastadas,
los momentos de ayer, que ya no son,
de los juegos y de los cuentos de hadas:
que hacen enternecer a mi corazón...

Y por las calles duras e indomables
de estrépito, licor y de mendigo
que hacen estallar sentimientos inefables
y que acaban conmigo,

pues, de pronto algo incita mi mirada;
son unas manos sucias, trapos viejos,
es la cara de un niño muy manchada,
y su voz temerosa que me habla de lejos:

- ¿le lustro?... ¿ o le cargo?... ¿o le vendo?-,
su olor indeseable en el ambiente,
sus ojos trasnochados que se me quedan viendo
confunden las leyendas en mi mente...

- Vaya dando limosna patroncito
verá que no he comido de hace días...
verá no más, no sea usted malito
que yo no he de volver con mis manos vacías...
con mis manos vacías... -

Caminé por los parques-cama-bancas
donde vi lacerándose las almas,
donde se forjan sus pies de peregrinos,
donde matan su infancia... unos niños;

y seguí entre lóbregos portales
donde un cartón y el frío son los panes,
donde van esfumándose los sueños,
donde ellos ya olvidaron los "te quiero"...

Caminé el día entero
y me encontré a Juanito betunero,
vi gritar a José periodiquero
vi llorar a Carlitos panadero...

¿Dónde se quedarán sus manos de betún?
¿dónde se escuchará su voz de madrugada?
¡quien pensará en su piel de levadura
y sentir absolutamente nada!

Dejarán su mirada en letanía,
unos niños,
en la morgue;
ellos acabarán como Luis pandillero
y no tendrán la madre que los llore.

No sabrán de las sábanas calientes
o de un juguete en la navidad
ni las aceras a ellos les han cantado
aserrín, aserrán.

Desde entonces
mis memorias no evocan
los momentos de ayer, más bien temores,
porque de estas historias no son pocas...

Yo recogí en mis bolsas penas, males,
y seguí entre lóbregos portales,
caminé por los parques-cama-bancas
y a oir a las aceras más calladas

donde están los cartones de una noche,
donde forjan sus pies de peregrinos
y asesinan sin risas sus infancias...
unos niños.
Te has ausentado de mis sueños.
Ayer
no pude dejar de llorar.
Te desafié a que no lo haría
pero no,
no pude sostener mi palabra,
no pude,
no pude,
no pude, Amor.

¿Cómo poder hacerlo?
Recordaba:
tus manos llenas de teorías
que no querrán acariciarme
tus ojos
color de corteza,
tu pelo bailando
al ritmo del vendaval,
tu carita plenilunia,
y tu frescor,
y Tú...
A ti
que tantas veces tuve
entre mis brazos de agua
te me escaparás en la orilla
como una
caracola.

Tu figura
que se deslizaba
como una caricia
en mis oníricas noches
ya no está.

¿Dónde te buscaré
Amor?
¿Dónde quedarán
los valles de ternura,
el jugo de fruta de tus labios,
el secreto de tus brazos
Pandora?
¿Qué haré con las sílabas
de tu nombre?
¿En qué baúl?
¿Bajo cuántas llaves
guardaré estas lágrimas,
estos poemas?

Hoy es un nuevo día.
Ayer
te recordaba.
A pesar
de todo
no regresas a mis sueños.
Por eso
despierto a media noche
y escribo:
a tus labios de manzanas
que no me besarán
a tus dedos marinos
que no me enredarán
con el vaiven de tus caprichos.

No;
estás lejos de mí y no hay manera
de decirte:
Ven.
Te amo.
Perdóname
He comprendido
que me haces falta.