Antología Poética
Poemas a mi Madre
"A la señora de negros cabellos
a mi naranja de cualquier instante
a los muebles, paredes, casa, espejos
a ese pecho de nueces... a mi madre:
a Nancy"
Madre mía
Así te quiero mamá
Jóven señora de negros cabellos
de nariz perfilada y de ojos bellos;
señora que está siempre preocupada
por la vida de sus hijos mejorada.

Ahora me inclino ante usted Señora
genial y esmerada trabajadora
bella profesora, madre y estudiante
a quien con razón quieren bastante.

¡Madre mía! contigo siempre estaría
y compartiendo toda mi alegría;
mas nostalgia siento por las mañanas

cuando no estás. Poco mi herida sanas
cuando llego en las noches y yo diría
"¡Madre mía, te extraño!", y más te querría.
Eres virgo sin duda alguna
y eres una esperanza blanca,
como es en la noche la luna
al mirar desde una banca.

Estás preciosa a cada instante
estás en plena juventud
y te escribo para que cante
notas al cielo a tu salud.

Tu voz es suave y musical
pero al mismo tiempo orden es
y hasta el sol se oculta a la vez,
¡Ay de mí si algo he hecho mal!

Y cuando creo conocerte
me doy cuenta que no es verdad,
creo que no podré entenderte
si cambia la tranquilidad.

Y pensar que toda mi vida
has estado siempre conmigo
sin darme cuenta que caprida
terminas al darme un higo.

Y hoy te dice gracias mi corazón
y también te dice que así te quiero,
esto no es poesía, es canción
para ti Madre de tu hijo primero.
¿Qué darte mamá?
Cuando entra...
Decir: "te quiero mamá",
es poco comparado con lo que tú dirías
si tus palabras lloverán
como siempre han venido
colmadas de cariño
dedicadas a un hijo
que no las puede superar.

Regalarte una flor mamá
es poco comparado con lo que tú me has dado
si toda tu vida ha sido dedicación
utilizando hasta tus dulces lágrimas
aunque herido esté tu corazón.

Dedicarte un canto mamá
es poco comparado con lo que tú has hecho
si me has dedicado de tu pecho:
vida, ternura, amparo y luz
además de aquel derecho
de llamarte con orgullo:
mamá.

Crearte un sueño mamá
es poco comparado con el cielo
de fantasías que me has guardado;
en tus pupilas han quedado
y te adoro porque has tejido
un mundo verde
campiña de esperanza
con tus manos de seda
en mi futuro.

Escribirte ahora mamá
es todo lo que puedo hacer,
espero que captes mi cariño,
un beso te dejo mamá
no lo vayas a perder
quedaría herido;
aún mi alma es la de un niño.
Cuando la soledad
por las ventanas entra como brisa
como sucede ahora: por las noches
dejo todas las luces encendidas
y busco una respuesta,
el guayacán yo busco de las sillas,
los secretos idilios de zapatos,
el cristal centinela de vitrinas,
los frascos de remedios
y las mudas paredes de la casa
pero definitivamente aquí
algo falta...

Pero no son los platos plenilunios
de china porcelana

Tampoco son las sábanas oníricas
que templan horizontes en mi cama

Aquí están las cucharas bulliciosas,
también el calor-frío de la plancha.

Aquí están los juguetes y los libros,
las ollas, los espejos y las tazas.

Muebles, sartenes, cuadros, mesas, radio
y la mínima arruga de mi ropa.

El techo, las cortinas, el armario
y hasta los huesos de la flaca escoba.

Hoy me miran... me encierran y me asustan
con su silencio... inmóviles las cosas.

Cuando mima el rloj las seis y media
a la puerta alguien toca.

Entonces la alegría por las ventanas
entra agitada como un huracán.
Y es entonces que el corazón me grita
¡que ha llegado Mamá!
2
23 de Septiembre
Quiero extendert mi mano de agua fresca
para exncontrar tu mano de manzana
y quiero hacer rodar mis azucenas
hasta encontrar tus pies de pan y nata.

También quiero encontrar tus años muchos
junto a todos mis locos años pocos.
Quiero apoyar, acacia, mis arbustos
muy junto a tus endurecidos troncos.

Quiero alargar mi matinal olfato
y encontrar tu café, maduro y verde
y luego quiero desmayar a ratos
sobre tu pecho de color de nueces

y quiero rebozarme la garganta
de brisa y vendaval de tus pupilas.
Quiero hallar el calor de tu mirada
y olvidar esta vida de semilla.

Quiero hallar el otoño en mis estrellas
y juntarme en la cesta de tus brazos.
Naranja quiero ser, melón, ciruelas.
Yo quiero ser el jugo de tus labios.

Porque el nefasto día en que no te encuentre
tú dejarás a un hijo por las calles
y el día que no me busque más tu frente
serás sólo el retrato de una madre.

no seré más melón, semilla, estrella,
agua fresca, naranja, otoño, arbusto.
No serás más la nuez, manzana, cesta,
nata, tronco, café, jugo y maduro.
El primer botón de tu rosal
que pinta en tus mejillas el color,
la estrella que no deja de brillar
en tu constelación llena de amor...

la primera fogata que encendida
te quise calentar,
la mayor de tus crías
por la vida se va... se va... se va...

¿Qué pasará con éste amor eterno?
¿qué pasará entonces con mis versos,
con los te quiero mucho y con los besos?
¿Dónde quedarán nuestros locos juegos?

¿Y me acariciarás como yo lo hago
cuando llegue el silencio
en las paredes, puertas, libros, cuadros
sin recibir respuesta ni consuelo?

¿Y al arreglar la mesa llorarás
al colocar tan sólo cuatro platos?
Se va... se va... se va...
el que te quiere tanto.

Pero en la lejanía
bajo los brillos mágicos de luna
me acordaré de ti ¡ay, madre mía!
¡mi madre bella! ¡Madre, madre... una!