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21 enero
2001 - Nº 1724

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Londres se ha comprometido en secreto a llevarse el submarino antes del 19 de mayo

La Armada británica está preparada para remolcar la nave si no se logra repararla en Gibraltar

JOHN CARLIN, Londres
Reparado o no, el submarino nuclear Tireless partirá rumbo al Reino Unido antes del 19 de mayo, día en que se cumple el primer aniversario de su llegada a Gibraltar. Fuentes británicas informaron a EL PAÍS de que, tanto por razones políticas como meteorológicas, existe consenso en la Royal Navy (Marina Real) y en el Gobierno británico sobre la fecha límite para la permanencia del sumergible averiado en el Peñón. Si no se efectúan las reparaciones necesarias para que se pueda reactivar a tiempo y con total seguridad el reactor nuclear y éste pueda navegar por sus propios medios, se remolcará el sumergible según un plan elaborado en secreto poco después de la llegada del Tireless a Gibraltar el pasado mes de mayo.


El submarino nuclear Tireless, atracado
en el puerto de Gibraltar (J. Bienvenido).
Un portavoz del Ministerio de Defensa no confirmó pero, tras repetidas preguntas, tampoco negó que existiese un plazo dentro del cual el Tireless zarparía del puerto de Gibraltar. La pregunta no era relevante, insistió el portavoz, porque la Marina tiene la total seguridad de que la reparación estará completada antes de fines de marzo.

El Gobierno español parece compartir el optimismo británico. Según un portavoz, Fernando García Casas, los expertos nucleares españoles que siguen el desarrollo del arduo proceso de reparación del submarino están "satisfechos" con la última información recibida de la Marina británica sobre el calendario y el plan de reparaciones previstos, facilitada en una reunión mantenida el pasado día 11. "Esperamos el traslado del submarino por sus propios medios o, si fuera necesaria, otra opción para finales de marzo o principios de abril", afirmó García Casas. "Lo importante es que se cumpla el calendario".

El "calendario" previsto contempla iniciar la reparación del submarino, en concreto la soldadura de una nueva sección de tubería en el reactor, "en torno al 22 de enero". Es decir, mañana.

El Gobierno de Gibraltar tiene otras ideas, porque los expertos nucleares que han contratado para supervisar el proceso de reparación se han mostrado menos satisfechos con la información recibida de la Marina británica que sus homólogos del Consejo de Seguridad Nuclear español. "Las reparaciones no comenzarán el lunes 22 de enero", afirmó tajantemente el Gobierno gibraltareño en un comunicado emitido el jueves.

Según el comunicado, el ministro principal de Gibraltar, Peter Caruana, tuvo tres conversaciones telefónicas el miércoles y jueves pasados con el ministro de Defensa británico, Geoffrey Hoon, tras las que el Ejecutivo británico aceptó no comenzar ninguno de los trabajos de reparación del Tireless sin antes recibir el visto bueno del Gobierno de la colonia, que a su vez basará sus decisiones en las recomendaciones del panel de expertos que ha contratado.

Lo que demuestra que ese organismo, compuesto por tres científicos británicos, se ha convertido en la práctica en el que determinará el destino del Tireless. Según reconoce la misma Marina británica, las diferentes fases del proyecto de reparación —soldadura, prueba hidrostática, arranque— se someterán a continuas y minuciosas pruebas.

Será el panel de expertos contratado hace seis meses por Gibraltar, cuyos conocimientos sobre el funcionamiento de submarinos nucleares son mayores que el del panel del Consejo de Seguridad Nuclear español, quien tendrá la última palabra y decidirá el ritmo del proceso de reparación y cuándo estará o no en condiciones el submarino para arrancar sus motores.

El poder que tiene el panel, cuyo líder es un reconocido científico nuclear llamado John Large, se ha demostrado a través del veto que han impuesto sobre el plan británico de comenzar la soldadura mañana. Un memorándum al que ha tenido acceso EL PAÍS, firmado el pasado viernes por los tres integrantes del panel de expertos, indica que es poco probable que el Tireless esté listo para zarpar, sin ayuda, antes de fines marzo.

"El panel considera", dice el memorándum, "que existe una gran incertidumbre acerca del tema de la soldadura... que no le brindan la suficiente confianza para poder concluir que la reparación será finalmente exitosa".

El panel especifica en el memorándum que se carece, por ejemplo, de la información necesaria sobre las causas de la fuga inicial para saber con seguridad que el metal en el nuevo tubo, fabricado por la empresa Rolls Royce, no volverá a fallar una vez que se ponga en marcha el reactor del submarino.

Tampoco el panel está convencido de que la Marina haya logrado reunir un equipo de soldadores lo suficientemente grande y con los conocimientos necesarios para poder llevar a cabo un trabajo que nunca se ha hecho en la historia de la marina nuclear, y que el mismo Ministerio de Defensa británico considera ser extraordinariamente delicado y que requiere un alto grado de especialización.

Orgullo nacional

J. C, Londres
El Ministerio de Defensa británico reconoce que una vez comenzada la reparación, ésta tendrá que ser sometida a pruebas constantes. "Como cuando se construye una casa", explicó un portavoz. "Cada fase, comenzando por los cimientos, tiene que ser aprobada por un inspector antes de que se pueda proceder con la próxima fase".

Los inspectores más relevantes son los expertos británicos contratados por el Gobierno de Gibraltar. Y aunque tanto ellos como todas las partes implicadas a nivel oficial en el problema del Tireless entienden que sería mejor para todos que el submarino logre salir de Gibraltar y regresar a su base en Inglaterra utilizando su propio motor, se sabe que existe un plan para llevar el submarino a remolque, en el verano, con un mínimo de riesgo.

El plan lo elaboró un equipo especializado en rescate y salvamento de la Marina Real que inspeccionó el Tireless a pocos días de su llegada al puerto de Gibraltar. El equipo de rescate, consciente de que los submarinos nucleares no tienen siquiera proa y no están diseñados para navegar en superficie, examinó todas las opciones durante una semana de intenso trabajo y concluyó que sería complicado pero no imposible llevar el sumergible a remolque a Inglaterra. Siempre y cuando la operación se llevase a cabo en el verano.

A principios de junio del año pasado, para sorpresa de los especialistas que elaboraron el plan, Londres tomó la decisión de no llevar a cabo el traslado y —sin saber con precisión la naturaleza de los daños que había sufrido— reparar el submarino en Gibraltar. Como ahora se sabe, la Marina británica subestimó la seriedad del problema, no entendió que afecta no sólo al Tireless sino a otros 11 submarinos británicos de similares características. Pero en ese momento se decidió dejar el submarino en Gibraltar no por motivos prácticos, como explicó una fuente cercana a la Marina Real, sino por cuestiones de dignidad histórica, de orgullo nacional.

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