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Tod Haynes and Christine Vachon interview.


La siguiente entrevista fue publicada en el diario "La Nación". Fue realizada en el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires.

VELVET GOLDMINE ~ El rock llena los cines

Para acompañar las proyecciones de este film, que insólitamente todavía no tiene asegurado su estreno local, llegaron anteayer a Buenos Aires tanto Haynes como su prestigiosa productora, Christine Vayon.

"Es realmente conmovedora la avidez de la gente no sólo por nuestra película, sino por conocer detalles del cine que se hace en los Estados Unidos al margen de las grandes estructuras", dice Haynes en diálogo con La Nación. "Más allá del enorme esfuerzo que significó hacer este film, lo más gratificante fue ver la apasionada reacción que en todo el mundo, en decenas de sites en Internet, despertó el tema en miles de chicos que no superan los 20 años."

Prácticamente desconocido en la Argentina (aunque evidentemente la intelligentzia porteña tiene muy en claro de quién se trata), Haynes ha pasado de la categoría de director de culto en el pequeño circuito de cine-arte que logró con sus más que controvertidas "Poison" (inspirada en tres relatos de Jean Genet) y "Safe" (una ácida descripción de la vida de una ama de casa californiana) a la de estrella del cine independiente con la exitosa y multipremiada "Velvet Goldmine".

Con 38 años, Haynes se dio el gusto de viajar por el mundo y hasta de competir en la mismísima sección oficial del Festival de Cannes (donde recibió un premio especial a su aporte artístico) con este personalísimo acercamiento al mundillo del glam rock británico de los años 70, esa experiencia que excedió el mero hecho musical para invadir también terrenos como la puesta en escena, el vestuario, la actitud frente a la vida y hasta las costumbres sexuales.

Al igual que sus dos largometrajes (y varios cortos) anteriores, "Velvet Goldmine" desató numerosas y encarnizadas polémicas, que el mismo director enumera: "David Bowie nos quitó su colaboración y nos prohibió que usáramos su música, los periodistas ingleses especializados en rock nos mataron porque dicen que no respetamos los hechos históricos, y algunos medios masivos de los Estados Unidos me pegaron por el fuerte contenido sexual".

En efecto, Haynes es uno de los directores más provocativos, excesivos y ambiciosos del cine contemporáneo. "Velvet Goldmine", definida por varios críticos como ""El ciudadano" del rock" por las similitudes estructurales con el clásico de Orson Welles es, casi, una glorificación de aquel movimiento, de su música y de su abierta tendencia hacia la homo y bisexualidad. En el film hay desde desnudos frontales masculinos hasta una elegía a Oscar Wilde, considerado el "santo patrón" de aquel movimiento en el que participaron, además de Bowie, figuras como Iggy Pop, Lou Reed, Brian Eno, Gary Glitter, T. Rex y Bryan Ferry y su Roxy Music.

"Velvet Goldmine" -título extraído de un oscuro tema de Bowie compuesto en 1971- contó con el escocés Ewan McGregor (el protagonista de "Trainspotting", Jonathan Rhys Meyers, Toni Collette (la ex gordita de "El casamiento de Muriel) y Christian Bale en los papeles protagónicos.

"Hicimos un exhaustivo casting en los Estados Unidos, Inglaterra y Australia para encontrar exactamente los actores que necesitábamos; tipos capaces de abrirse por completo, de vencer sus propias miedos y resistencias, de explotar como finalmente lo lograron", dice un cansado pero generoso Haynes, a pocas horas de pisar suelo argentino.


-¿Cuándo comenzaste a interesarte por el glam-rock y por qué decidiste describirlo en un film?
-En realidad, yo llegué un poco tarde a esa moda. Yo conocía la música de Bowie o de T. Rex, pero fue recién en 1974, a los 13 años, cuando descubrí un disco de Roxy Music y me di cuenta de que allí había algo nuevo, revolucionario. Luego empecé a interiorizarme más en todo ese movimiento, su vinculación con Oscar Wilde, uno de mis escritores favoritos, y la impresionante creatividad musical y extramusical que se generó en aquellos años. Pero la idea de la película surgió sólo después de terminar "Poison".

-Whit Stillman (director de "Los últimos días del disco") sostuvo que las otras películas sobre los años 70, como "54" o "Boogie Nights" fueron realizadas por jóvenes cineastas que no vivieron esa época y que ofrecen una visión demasiado mítica.
-No creo que Stillman se haya atreviddo a ver mi película, pero, en todo caso, ¿qué problema hay en glorificar los '70? Desde mi punto de vista fue la última década en la que se produjeron movimientos políticos, sociales y artísticos importantes. El ambiente musical nunca más alcanzó el nivel creativo de aquel entonces. Y en el cine ni hablar: la Generación del '70 fue el último intento por cambiar Hollywood. Los últimos grandes directores surgieron en ese momento. Entonces, ¿qué problema hay en mitificar esos años si realmente se lo merecen?

-Con la aparición de artistas como Marilyn Manson, existe una revalorización del glam-rock.
-Puede ser, aunque es algo limitado aa un puñado de músicos. Lo que realmente sorprendió fueron las decenas de libros y biografías sobre esa época que se publicaron en los últimos años. En Internet hay miles de páginas personales de adolescentes que reivindican la forma de actuar, de vestirse y de relacionarse que proponían los artistas del glam.

-¿Por qué tuvieron una reacción tan fuerte por parte de Bowie, líder indiscutido de aquel movimiento?
-Sólo puedo darte la versi&oaccute;n oficial, porque no conocemos la trastienda de los hechos. El estuvo involucrado desde el comienzo en el proyecto, al punto de que leyó cuatro versiones diferentes del guión. Pero después se abrió porque dijo que prefería preparar personalmente un film o un musical sobre aquellos años.

-¿Cómo se las ingeniaron para armar la banda de sonido sin los temas de Bowie?
-Creo que, de alguna forma, resultó beneficioso para la película el hecho de prescindir de su música, porque corríamos el riesgo de ligarla demasiado a su figura y a sus temas. Para el armado de la banda sonora contamos con la supervisión de Randall Poster y con el generoso aporte de Michael Stipe (líder del grupo R.E.M. y productor ejecutivo del film). Conseguimos los derechos de temas de Roxy Music, Lou Reed, T. Rex y Brian Eno, pero además armamos dos superbandas, una norteamericana y otra inglesa. En las grabaciones participaron músicos originales de Roxy Music y los Stooges, pero también de Sonic Youth, Suede, Elastica, Teenage Fanclub, Placebo y Mudhoney. Es uno de los grandes logros de este proyecto mesiánico.

-¿Por qué mesiánico?
-Porque fue demasiado grande, ambicioso, doloroso, solitario. Filmamos en Inglaterra con muchas locaciones, un gran despliegue de shows en vivo, y grabando paralelamente los temas para la banda de sonido. Sólo cuando todo estuvo en marcha se sumó al proyecto la compañía Miramax. Pero muchas veces sentíamos con Christine (Vachon) que el proyecto nos excedía.

-¿Recibieron presiones por parte de Miramax?
-¿Por el contenido, la ambigüedad sexual, decís?

-Exacto.
-Afortunadamente, no. Ellos compraron los derechos, pero no tenían derecho a meterse con el corte final. Nos sugirieron acortar un poco la duración, pero nada más.

-¿Esta independencia que has preservado te ubica más en el lugar de un "autor" europeo?
-Puede ser, aunque no me considero un autor, en el sentido que le da la teoría cinematográfica francesa, sino más como un observador y un intérprete de lo que pasa a mi alrededor.






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