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| Número 11- Septiembre 2000 |
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Escribe: Vicente Peña Palominos (Chile) | |
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En el contexto social, el hombre crece y se nutre de la diferencia, de lo heterogéneo y va tejiendo la maraña cultural que deja descubiertas distintas realidades sociales y culturales, desde los tiempos más remotos. Así nacen las sociedades humanas, gestándose en ellas una relación mutua, que no les hace perder su autonomía e identidad, que nace de la aceptación de lo heterogéneo, en el que es posible conservar el pasado, los valores y las costumbres de un país, pero con la apertura necesaria que le permita asimilar elementos de otras sociedades, con un conocimiento de sí y del Universo. Es muy posible que, mediante el contacto cultural, las sociedades involucradas puedan desarrollarse y crecer mutuamente; pero también es posible que esto no ocurra, ya sea por la ignorancia de las culturas o por la relación de exterminio que pudiera existir entre ellas, como ocurrió con algunos pueblos indígenas de América durante la conquista. En todo caso, se postula que el conocimiento que se pueda adquirir de otras culturas, sirve para el enriquecimiento propio. La fuerza de la cultura se evidencia en los elementos extraños que se incorporan. América Latina se caracteriza, fundamentalmente, por su heterogeneidad cultural. Al mismo tiempo que la era tecnológica avanza con su paso automatizado, existen prácticas del realismo mágico, mitos y supersticiones. Se vive en un presente, que recibe aportes de distintas etapas históricas que aún permanecen (Antigüedad , Edad Media, aspectos del Renacimiento). Esta heterogeneidad cultural se convierte en fuente posibilitadora del desarrollo en la medida que exista una real integración entre los pueblos. La diversidad como unidad permite una hibridez cultural, síntesis de lo heterogéneo, crecimiento propio a través de lo ajeno. La música afro-norteamericana nos ilustra la existencia de hibridez cultural, ya que ella es producto de la fusión de elementos culturales africanos, con elementos culturales cristianos occidentales. De esta manera, el africano traído a América se incorpora a ella, generando una cultura de subsistencia primero, y luego, una cultura musical que explica los distintos procesos por los que el afro-norteamericano ha pasado en su integración en la sociedad norteamericana. En cuanto a las relaciones culturales, todo el mundo parece estar de acuerdo en este momento sobre cual es su estado ideal. “La cuestión es digna de asombro: mientras que los comportamientos racistas pululan, nadie se declara de ideología racista. Todo el mundo está a favor de la paz, de la coexistencia mediante la mutua comprensión, de los intercambios equilibrados y justos, del diálogo eficaz; las conferencias internacionales así lo afirman, los congresos de especialistas están de acuerdo, las emisiones de las radios y televisión lo repiten y, sin embargo, seguimos viviendo en la incomprensión y la guerra. Parecería que el mismo acuerdo sobre en qué consisten en el fondo los buenos sentimientos, la convicción universal de que el bien es preferible al mal, privan de toda eficacia a ese ideal.” Tzvetan Todorov. Desde que existen las sociedades humanas, éstas mantienen entre sí relaciones mutuas. "La identidad nace de la toma de conciencia de la diferencia. De esta manera, la aceptación de lo diferente se transforma en principio fundamental de la Educación, ya que se ha de satisfacer todas las necesidades que el alumno demanda, sin distinción alguna. Así, las escuelas han de hacer accesibles a él la oferta educativa, entregando una educación apropiada que permita su desarrollo integral. Es imprescindible, además, que las escuelas sean fuente del ambiente adecuado en que prime la confianza, el respeto, entusiasmo y amor, donde el ser humano desarrolle la conciencia de sí y el entorno que le rodea, ejercite su libertad, asuma responsabilidades y se sienta respaldado como persona”. Gabriel Castillo. Uno de los principales problemas que enfrenta la educación actual es la carencia de una integración y atención apropiada de todos los alumnos con necesidades especiales o sin ellas. Así también, es abismal la diferencia de ofertas educativas y, unido a ello, la baja calidad y pertinencia de los aprendizajes. Aunque en nuestras unidades educativas los proyectos privilegian la atención de todos los alumnos en forma integral, en la práctica nos encontramos con una educación homogeneizante, característica que se manifiesta en los programas tipos que, aunque flexibles, son casi imposibles de adaptar de acuerdo a las exigencias administrativas y técnicas. Además, los sistemas de evaluación en el ámbito nacional (Simce) se han convertido en una presión constante para los maestros, los cuales, muchas veces, deciden trabajar específicamente para estos sistemas de medición. Otro tópico a considerar, es la dificultad de la profesionalización del rol docente. El modelo educacional, a pesar de la reforma, privilegia la asignación de un rol técnico y autoritario,en que es mas importante la homogeneización de los procesos que la adaptación de los aprendizajes a los diferentes ritmos de los educandos En nuestra práctica profesional, es muy común encontrar un rol docente de carácter tecnocrático, en que los protagonistas son los métodos, las técnicas y las políticas educativas y no los maestros y alumnos, el factor humano. Así, la mayoría de las innovaciones que el profesor ensaya en forma aislada en el aula chocan con barreras administrativas, barreras que entraban el rol de facilitador del aprendizaje, transformándolo en un informador de las materias y no un formador que permita el desarrollo y crecimiento mutuo, al tenor de la aceptación de las diferencias individuales y colectivas. Algunas de las condiciones que dificultan la profesionalización del rol docente se deben entre otras a que: a) La formación y capacitación, aún, se orientan mas bien
en el sentido de capacitación para la ejecución del rol docente operante
y, frecuentemente, para el desempeño del rol técnico, que no siempre es
llevado a la práctica. d) Los sistemas de administración y supervisión que
apuntan a controlar la norma más que los procesos y resultados reales del
trabajo docente. Es menester, entonces, apuntar a una renovación pedagógica total, en que los docentes asumamos un rol protagónico. Renovación que intente la modernización de los instrumentos escolares, el mejoramiento de sus técnicas, para cambiar progresivamente las relaciones en las Escuelas y la vida, entre los niños y los maestros, para readaptar la escuela al medio, para un mejor rendimiento de nuestros esfuerzos comunes. La renovación pedagógica es un intento que parte radicalmente de la base. El actor de los cambios no es el Estado, sino el educador, quien ha de reafirmar el amor a su oficio y, así, el amor a los niños. Al mismo tiempo, recuperar la sensibilidad, el equilibrio, la maestría y la autoridad, factores determinantes en la eficiencia del éxito. Las innovaciones en nuestra práctica pedagógica han
de permitir el crecimiento mutuo de los educandos en la interacción
constante de todos los elementos heterogéneos. Estas innovaciones se
asocian a las prácticas cotidianas en aulas y escuelas, como también en la
relación con la comunidad. He aquí la importancia de que, a través de la
renovación pedagógica, es posible acelerar la reforma educacional en
marcha, instancia que permita participar activamente de las políticas
educacionales. Además, es viable pensar en un cambio cultural que permita
romper con los estereotipos que dificultan el aprendizaje y la relación
armónica entre los alumnos y personas en general; cambio que ha de
producirse a través del enriquecimiento mutuo en la interrelación diaria,
aceptando la heterogeneidad propia de la diversidad humana. Ha de
generarse así la hibridez cultural como proceso que permite una práctica
docente que privilegie el factor humano por sobre las normas
homogeneizantes, creación cultural a partir del enriquecimiento de todos
los actores de la sociedad, en sus diferencias.
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