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COACHING I: EL
LIDERAZGO DE HOY PARA EL FUTURO DE LOS EQUIPOS DE
TRABAJO
A estas alturas de la década, en el ámbito de la
gestión organizacional, nos puede parecer algo antigua,
repetida y bastante “manoseada” la
supuesta intención de acortar la brecha existente entre lo que
es la “prédica” y la
“práctica” de las
estrategias para hacer frente a los cambios del entorno. Sin
embargo, pese a lo antigua que es tal intención y a la
constante alusión que se hace de ella, parece ser que no ha logrado aquello fundamental por
lo cual justamente se repite y repite, vale
decir, la aplicación práctica -en el puesto de trabajo- de las
estrategias planificadas.
De este modo, de seguir las condiciones y
estilos actuales para liderar o dirigir organizaciones y/o
empresas, francamente creemos difícil que la situación se
revierta, más aun, es muy probable que para algunos pueda
comenzar a transformarse en una especie de “utopía” el alcanzar
la concreción de los discursos. No obstante, creemos
firmemente que esta “especie de utopía” no existe como
tal, puesto que las
posibilidades de llevar a la práctica concreta las intenciones
y discursos realmente existen, es sólo que tal vez en algunas
(la mayoría) empresas no se ha tenido esta
gratificante experiencia.
El Coaching mucho más que una herramienta para la
gestión, es un MODO DE SER Y DE HACER
COTIDIANAMENTE EN LA GESTIÓN, es decir trasciende más allá de
cualquier técnica universal o receta de cocina aplicable para
todos por igual. Este modo de ser y hacer tiene por
consecuencia directa el representar una “pauta”, una guía,
una forma de dirigir a un equipo humano tanto desde su
dimensión colectiva como desde cada una de las dimensiones
individuales de las personas que lo componen.
El
verdadero líder no tiene
como aspiraciones principales el ser reconocido como
tal, no es eso lo que busca, sino más
bien sus aspiraciones se canalizan hacia el surgimiento propio y el logro de sus
objetivos a través del descubrimiento de nuevos líderes que
reemplazarán paulatinamente sus tareas
específicas. El coach no está pre-ocupado
de “quién se llevará el
crédito”, porque él de por sí ya se
siente exitoso, y la manera de disfrutar ese éxito es
fortaleciendo, corrigiendo y potenciando su modo de ser y
hacer, a través de la observación de como otros van logrando,
desarrollándose, creciendo, aprendiendo y siendo cada vez más
autónomos. El coach
sabe que su aprendizaje es permanente a la vez que
exponencial, de ahí que siempre tiene
“sed”
de aprender; de conocer y conocerse, de vivir y de vivirse, de
compartir y compartirse en la experiencia con otros que
lógicamente también buscan su desarrollo personal, profesional
y en armonía sinérgica con el desarrollo de su equipo de
trabajo y de toda una organización.
Como todas las personas, este líder tiene
competencias y habilidades técnicas específicas, pero
manejando desde sus
competencias y habilidades tiene la capacidad para generar en
otros lo que a él lo complementa. Es un
experto en su tema, y disfruta compartiendo sus conocimientos
con otros.
Su
interactividad con los colaboradores es tal que él faculta
pero en la conciencia que será también facultado. Tiene la
capacidad de abrir puertas y ventanas en los demás, a la vez
que él está siempre en la apertura personal de sus propias
puertas y ventanas. Genera la inquietud suficiente, a través
de “preguntas
precisas” más que de “afirmaciones certeras”, como para despertar en otros la misma “sed” que él posee y
caminar juntos en una búsqueda común, con un nivel de
compromiso mutuo realmente consistente, y en la visión de
saciar justamente esa sed que ahora es común.
Así avanza, y permite avanzar, se desarrolla y facilita
el desarrollo de otros, se desplaza en su ser modelo sin
desplazar a nadie, y emerge desde sí mismo a través de los
otros para focalizar su energía y potencial en las necesidades
de la organización.
Autor: Andres Cardemil <ECOLIDER CONSULTORES>
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