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Esto fue parte de un viaje que hice por algunos países de Europa Occidental en 1989, regresando de mi peregrinaje bahá'í en Haifa, Israel DACHAU
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| El miércoles 3 de mayo de 1989 fue el día en que
visitaría a uno de los lugares de más tristes recuerdos para la humanidad
contemporánea: el campo de concentración de Dachau (pronúnciese Dajáu ). Estuve en la Munich, la capital de Bavaria al sur de Alemania, como parte de un recorrido que hice por Europa Occidental en 1989 de regreso a mi peregrinaje a los Sitios Sagrados Bahá'ís en Israel. En Munich me hospedé en casa de una doble colega (bahá'í y esperantista), Annegret Meyer, a quien contacté mediante Pasporta Servo, una lista de personas que ofrecen sus casas para hospedar a otros esperantistas. Annegret me explicó muchas cosas referentes a Dachau, de cómo llegar y qué cosas iba a ver allá. Me dijo varias veces "No creas todo lo que te digan, las cámaras de gas nunca las usaron". Total, que después de hacer algunas diligencias en Munich, salí de la casa rumbo a Dachau casi a las once de la mañana. |
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Atalaya del campo de concentración de Dachau |
| Llegué hasta la estación de tren, que era la misma línea S2 del sistema del metro, en dirección norte. El viaje duró sólo una media hora, hasta entonces yo tenía la idea de que Dachau era sólo un sitio, que lo único que había era el campo de concentración, pero en realidad es todo un pueblo!. Un pueblo que desesperadamente quiere hacerse conocer en el mundo por algo diferente al terrible lugar de torturas y realmente tiene con qué. Es un lindo pueblo, con más de 1200 años de historia, sólo que como siempre, lo malo es lo que más se recuerda. En la estación se pueden encontrar folletos turísticos que tratan de resaltar sitios diferentes al Memorial Site. Una vez en la estación me entró la terrible duda ¿y ahora?, por simple intuición seguí al "rebaño" formado por personas de cierta edad y que tenían aspecto de turistas. Me convertí así en una oveja más con la esperanza de que alguien allí sabría a dónde ir. Caminamos un par de cuadras y finalmente llegamos a una parada de buses donde había un letrero que decía Concentration camp and Memorial site. Al subir todos decían al chófer "To the Memorial site", por supuesto, hice lo mismo. El bus no nos dejó exactamente en la entrada, pero gracias a Dios, siempre hay alguien que sabe el camino. Éramos un grupo como de veinte personas, caminamos 10 minutos hasta que divisamos la torre blanca y la entrada. |
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Parada de bus para ir hasta el Memorial Site cerca de Dachau |
| El día estaba un
poco gris, nublado, buena temperatura, la entrada era gratis, sin embargo, había unas
cajas donde uno tomaba un folleto y dejaba algo de dinero en colaboración. El edificio
central ahora es un museo. Dachau fue el primer campo de concentración en la Alemania nazi, fue construido en 1933. También fue el último en ser liberado (1945). Fue diseñado para alojar 5000 prisioneros, pero desde 1942 nunca bajó de 12000. Es famoso porque allí los médicos nazis hacían experimentos con humanos. Un buen relato de esto se pude encontrar en un libro que leí hace años, Yo fui médico del Diablo de Karl von Veriter (pronúnciese karl fon feráiter). Éste fue un médico alemán durante la durante la Segunda Guerra Mundial al cual la esposa, mediante una trampa, hace que lo pongan preso en este campo para ella irse con un general. Estando en Dachau, Karl von Vereiter cuenta cómo él participó en estos terribles experimentos. Hasta el hijo del comandante del campo, que estudiaba primer semestre de medicina, iba para allá a "practicar" con los internos.Lo primero que hice fue entrar al museo, el cual contiene principalmente fotos con textos explicativos en alemán con muy breves resúmenes (cuando existen) en ruso, inglés, francés e italiano. También muestran afiches y documentos tales como órdenes de arresto, listas de prisioneros, etc. Algo que me llamó la atención fue que no solamente habían judíos allí, sino también gitanos, homosexuales, políticos, etc. de muchas nacionalidades, incluso españoles. También se exhiben objetos como uniformes de prisioneros (de rayas celestes y grises con la estrella de David formada por dos triángulos), los zapatos que en muchos casos eran grandes suecos de madera estilo holandés, escritorios y otras cosas similares. Pude haber entendido mejor la exposición si hubiera entendido los textos, pero lo peor del caso es que a la salida del museo vendían por 11 dólares un librito con la traducción de los textos en inglés, pero no me iba a devolver para comenzar todo otra vez. |
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La famosa inscripción "Arbeit macht frei" |
| Al salir del museo, me dirigí hacia la antigua entrada principal que está a un lado, no es un lugar muy visible, hay que buscarlo. Quise ir hasta allá para ver la famosa inscripción que estaba en algunos de los campos de concentración nazi en las rejas de los portones: Arbeit macht frei (pron. Arbáit maj frai), esto es "El trabajo os liberará", bastante irónico por cierto. Finalmente lo encontré, estaba abierto y no se podía leer la inscripción, salí por la puerta, en la otra parte sólo había un terreno enmontado, no había nadie, cerré la puerta para poderle tomar la foto, y en ese momento pensé en toda esa gente atribulada que pasó por ese mismo sitio y que nunca salieron de ese infierno. Sentí un poco de miedo, tomé mi foto y regresé al patio central. Otra de las cosas por la cual este campo es famoso es por sus cámara de gas y los crematorios, ya que están muy bien conservados. Según Annegret, las cámaras de gas de Dachau nunca fueron usadas, y esto lo confirman otros documentos que he leído como en What was it like in the Concentration Camp at Dachau escrito por el arzobispo de Munich, Dr. Johannes Neuhausler, allí se puede leer "Dachau had, in the last year, also its own gas chamber. But its "shower" never were used". |
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La cámara de gas |
| Antes de llegar al edificio de
"desinfección", hay un pequeño bosquecito, me interné en él y al fondo
paredones, que utilizaban para fusilar a prisioneros, así como también pequeñas
piscinas de arena que según lo que decía una inscripción "eran las cenizas de
muchos de los que fueron cremados". Las habitaciones donde realizaban las desinfecciones (para desparasitar y despiojar a los recién llegados) eran más pequeñas de lo que imaginé, al igual que las cámaras de gas. Las personas entraban allí desnudas, les decían que iban a unas duchas, pero en realidad lanzaban por aberturas en el techo, pastillas de Ziklon C, que era una sustancia que al entrar en contacto con el aire, expedía una gas altamente venenoso. Pero, bueno, insisto, se cree que las cámaras de gas de Dachau nunca fueron usadas. El crematorio
consistía en una serie de hornos donde quemaban los cuerpos para reducir el espacio al
enterrarlos. Desde lejos se veía el humo de las chimeneas. Al salir de allí me dirigí
a una serie de monumentos y capillas que han construido en el campo diversas
denominaciones religiosas como es el caso de una capilla hecha y mantenida por la orden de
los Carmelitas, construido en 1964. También hay una capilla protestante (1965) y un
monumento judío. |
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Monumento "Nunca jamás" en la entrada principal |
| De
las 15 barracas sólo han dejado dos, una reconstruida y la otra la dejaron
tal como quedó al ser liberado el campo en 1945. Del resto sólo quedan las
bases en el suelo. Entré a la barraca reconstruida, aunque se ven muy bien,
las literas y letrinas, todo limpio y en orden, no es difícil imaginarse
los terribles momentos que vivieron tantas personas en ese lugar.
Lo último que vi con detenimiento fue el monumento llamado "Nunca jamás", que es como un gran alambre de púas y que clama porque estas cosas no ocurran nuevamente en ninguna parte del mundo.
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Germán Montero Alcalá Septiembre 2000 |
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