Dos Semanas en China |
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Introducción Del 15 al 30 de mayo de 2001 hice mi primera visita a China, uno de los países que estaban en mi lista de "HAY QUE VISITARLO". Hasta finales del 2000 el viaje del año 2001 planificado no era precisamente para allá, sino para Croacia, Europa Central, donde se realizaría el Congreso Mundial de Esperanto (Universala Kongreso de Esperanto). El periplo incluía Milán, Venecia, Liubjana, Zagreb (ciudad sede del congreso), Budapest y Viena. Tremendo viaje!, cuatro nuevos ítems se añadirían a mi lista de países visitados!. Pero dado que mi amiga Audrey Montero (mismo apellido pero no somos familia), quien es correligionaria bahá'í, insistió tanto en que Katiuska (mi esposa) y yo fuéramos a visitarla, que decidimos cambiar el lugar de nuestras vacaciones de Europa Central a China. Audrey es una maracucha que se enamoró de China en su primer viaje en 1994 y quiso regresar para vivir allá. Después de mucho batallar, encontró un trabajo como profesora de inglés en el Wenzhou Medical College, en la ciudad de Wenzhou, a unas 8 horas en autobus al sur-oeste de Shanghai. Dio el gran paso en Junio 2000 y meses después le siguió mi amigo guyanés Lancelot "Lance" Pilgrim, con quien Audrey se casó en febrero 2001. Lance, quien conoció a mi amiga en Maracaibo, igualmente es profesor de inglés en el WMC. Habiendo decido ir en enero 2001, nos dimos cuenta, días después, que Katiuska tenía un mes de embarazo, así tuvo que aplazar su viaje a China "por ahora". A partir de enero comenzó un constante flujo de e-mails entre Audrey y yo para prepar mi viaje al fabuloso país oriental de China y ésta es su historia
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| Mayo 14 Llegada a Hong Kong. El Aeropuerto. Garden View Hotel. Primeras impresiones. Después de un relativamente agradable viaje de 15 horas desde Los Angeles (vuelo UA1 de United Airlines), llegué a las 6:15 pm hora local a la mundialmente famosa ciudad, isla, territorio de Hong Kong. Muchísimas expectativas e incertidumbres me había creado con mi visita a este destino del extremo oriente (según la visión occidental). Como material "anti-sorpresa", presentaron en el avión, poco antes de aterrizar, un pequeño video sobre la ciudad y qué hacer al bajarse del avión: qué pasillo seguir, dónde estaba el control de pasaportes (inmigración), aduana y en qué carrusel estarían nuestras maletas. Sabía que el aeropuerto de Hong Kong fue inaugurado el 6 de junio de 1998, construido en la isla de Chep Lap Kok y la Lam Chau, y sobre una buena cantidad de terreno tomado del mar, tiene capacidad para manejar hasta 35 millones de pasajeros al año y es uno de los más grandes y modernos del mundo. Tenía mucha ansiedad por conocerlo. Apenas al salir del avión, un gigantesco 747, entramos al pasillo que nos llevó al famoso terminal aéreo, la fama la tiene bien ganada, nada tiene que envidiar a los grandes del mundo. Moderno, limpio, bien mantenido. Caminamos y caminamos, largas caminerías mecánicas, llegamos a la parada del pequeño tren que nos llevaría hasta el control de pasaportes. A pesar de la cantidad de pasajeros, el control de inmigración fue rápido. Luego de encontrar mi maleta y demás "macundales" (siempre me asusta esta parte de los viajes, temo que mi maleta no llegue), me senté en una de las sillas del gran salón de espera para leer |
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Vista del Aeropuerto Internacional
de Hong Kong sobre las islas de Chep Lap Kok |
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| una vez más, las instrucciones de Audrey sobre qué hacer al llegar. El primer paso era cambiar dinero, dado que tenía que pagar dos días de hotel, unos 150 dólares americanos, las comidas y los "por si acasos", decidí cambiar 500 dólares. El cambio fue de algo más de 7 dólares de Hong Kong por dólar (HK$), de manera que fue fácil calcular cuántos bolívares costaban las cosas, ya que el cambio en bolívares estaba a 700 algo, simplemente le agregaba dos ceros a la derecha del monto en HK$. Siempre se dice que cuando uno está en el exterior no es bueno calcular en bolívares lo que cuestan las cosas, puesto que de hacerlo así no se compraría nada, que lo mejor es simplemente calcular cuánto dinero se tiene disponible. En este caso, dada la facilidad de calcular la conversión a bolívares, hacerlo era inevitable, especialmente cuando me di cuenta de que las cosas no eran tan caras. Recuérdese que el bolívar en estos años está muy sobre valuado. Hong Kong que es uno de los lugares más costosos del mundo, no me pareció tan caro, y hasta me hizo recordar los viejos tiempos del llamado "4.30" (la época de los petrodólares en Venezuela). | |
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Vista de una de las áreas del Aeropuerto Internacional de Hong Kong |
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| El segundo paso era ir hasta el Hotel, tenía
una reservación en el Garden View Hotel. La instrucción decía que debía tomar una
especie de tren llamado "Airport Express" que me llevaría hasta la estación
"Hong Kong" y que tomaría unos 25 minutos llegar allí. Encontré la venta de
boletos, el costo fue de 90 HK$ (9000 bolívares aprox. / 12 US$), tal como me dijo
Audrey. Llegué al tren, muy confortable y moderno, habían pocas personas en mi vagón,
unas quince, de las cuales no más de cinco eramos "no-chinos". Había un aviso
hecho con leds (bombillitos electrónicos) rojos que indicaban el recorrido. Me
hizo recordar que el aeropuerto está a un lado de la isla de Lantau, y que para llegar
hasta Hong Kong debía cruzar algunos puentes y túneles por debajo del agua. Al arribar a la estación Central de HK, sin mucho esfuerzo encontré el sitio donde se toman los taxis, llegan uno tras otro, hay personas uniformadas que lo ayudan a uno a tomar el taxi y a colocar las maletas en el auto. Una de las primeras cosas que me extrañó del comportamiento de las personas allí, es que no me pidieron propina. Le le dije al chofer: I need to go to the Garden View Hotel, 1 McDonell Road, do you know where it is? ("necesito ir al Garden View Hotel, ¿sabe dónde es?), sin responderme, de una vez accionó el taxímetro (que comenzó en 15 HK$) y salimos del sitio rumbo, así lo esperaba, al hotel. Hice un pequeño comentario sobre el calor o algo así, como para entablar conversación con el taxista, pero no me contestó ni habló nada hasta que llegamos, el taxímetro indicaba 22, le dí 25 y además le dije que se tomara el cambio, nada, me devolvió los 3 KH$. O el tipo no hablaba inglés o no aceptaba propinas. |
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Vista externa del View Garden Hotel |
Mi habitación en el View Garden Hotel |
| Total, llegué al View Garden Hotel casi a las
8:30 pm de la noche. Me atendió una muchacha china con un inglés que apenas entendía.
Estaba todo en orden, la habitación además de estar reservada, ya había sido pagada. Al
ver mi nombre en el pasaporte para tomar los datos, arrugó la cara en un gesto de no
entender nada. Me di cuenta que mis datos en el pasaporte están escritos en letra
corrida. Tuve que escribirle en un papel aparte en letra de imprenta mis datos para que
los pudiera entender. Todos los pasaportes deberían ser escritos en letra de imprenta,
¿cómo es que al personal de extranjería en Venezuela no se le haya ocurrido pensar que
esos datos pueden ser leídos por agentes cuyo alfabeto no sea el latino?. Haré esta
sugerencia la próxima vez que saque el pasaporte (NOTA: ahora que escribo la palabra
"sacar" tuve dudas si estaba aceptado en español el uso de "sacar" en
el sentido de obtener, conseguir o lograr. Efectivamente es la 9 acepción del Diccionario
de la Real Academia de la Lengua Española, vigésimo primera edición. Y como dato
curioso, tiene 29 acepciones en dicho diccionario). Me dieron la habitación 1404. Llevé yo mismo la maleta y mis peroles. Nada de "botones", es decir, cero propinas. El hotel pertenece a la YWCA (Young Women Christian Asociation), a un lado parecían estar la zona real del YWCA, porque el hotel era un hotel normal. La habitación estaba muy limpia y bien arreglada, televisor, aire acondicionado, todas las comodidades (menos mini bar). En verdad yo esperaba una habitación al estilo chino según las películas de los años 40, es decir, con ventiladores de techo que giran despacio, baños del tipo letrina, arabescos chinos, etc. pero nada, de los más occidental. Al entrar a la habitación, como usualmente hago, comencé a encender todo (cuando hay bell boys ellos lo hacen), las luces, el televisor, pero nada funcionaba!, solo la luz que está justo a la entrada de la habitación, "me dieron una habitación con problemas eléctricos" fue lo que pensé. Cuando me devolvía a reclamar, al ir a cerrar la puerta, vi una calcomanía que decía: "introduzca aquí la llave para activar la energía eléctrica". El llavero era una llave grande de plástico, la introduje en la ranura y voilá todo comenzó a funcionar (incluyendo el acondicionador de aire). Este sistema, muy inteligente por cierto, estaba en todos los hoteles donde me hospedé tanto en HK como en China continental. Lo primero que hice darme un duchazo como de media hora con agua caliente. Inmediatamente después, ya "empiyamao" (con el pijama puesto), procedí a llamar por teléfono a Mireya Hoa, la amiga de Audrey que vive en Hong Kong, venezolana de padres chinos, se casó con un señor chino en Caracas y se vino a vivir a esta ciudad oriental. Trabaja desde hace unos 3 años en la sucursal del Banco Bilbao Vizcaya de España en Hong Kong. Audrey le pidió que me ayudara en mi visita a esa ciudad y fue ella quien me arregló lo del hotel y me ayudaría a sacarme la visa para entrar en la China continental además de orientarme. La llamé a su teléfono celular, extraño, me respondió en español, estaba esperando mi llamada. Me dijo que estaba en plena clase y que me llamaría como a las 9:30 pm. Me puse a ver televisión, lo primero que vi fue el programa de ¿Quién quiere ser millonario?, por supuesto, en chino. Todo es exactamente igual al de Radio Caracas TV, el mismo escenario, las mismas sillitas, las mismas pantallas para las preguntas, los mismos sonidos cuando presentan los comodines y la misma música para presentar el programa y cuando hacen las preguntas. La presentadora era una mujer. Ya casi me quedaba dormido cuando a las diez sonó el teléfono, era Mireya, quien me pidió disculpas por haberse tardado en llamar, pero es que se fue a pie y como casi no puede caminar por su estado de preñez, llegó un poco tarde a su casa. Me preguntó cómo me fue en el viaje, nos pusimos de acuerdo para vernos al día siguiente en su oficina para pagarle lo de la habitación (70 US$ por noche), arreglar lo de la visa y entregarle las maltas y cachapas que le había traído desde Venezuela. Ella tenía 7 meses de embarazo y tenía un fuerte antojo de estas dos cosas que no venden en Hong Kong. Me preguntó que si había cenado, le dije que no, y que no lo iba a hacer porque estaba muy cansado y ya estaba listo para dormir. Me dijo "¿Cómo te vas a acostar sin ver un poco de Hong Kong?, vienes de tan lejos para dormir, además tienes que comer algo. Una pizza por ejemplo. Por qué no sales y tomas un bus y te vas hasta Cause Way, allá hay muchos sitios para comer, ánimo!". Bueno, me convenció. Me volví a vestir, bajé, le pregunté a las muchachas del desk cómo podía tomar un bus para ir hasta Cause Way, me dijeron: "toma un taxi", insistí "¿no hay posibilidad de ir en bus o a pie?", "mejor toma un taxi", ellas también insistieron. No les hice mucho caso y comencé a caminar según mi instinto de orientación (bien malo por cierto). Antes de salir, les pedí que me indicaran en el mapa dónde estaba el hotel, por si acaso (siempre lo hago al llegar a cualquier hotel en cualquier ciudad), también servía para orientarme. El hotel estaba en una montaña en la zona central, los grandes edificios, estaban justo al pie de la colina y hacia allí me dirigí. El hotel era el número 1 de la calle McDonell. Comencé a bajar por la Garden Road, a unos 200 metros encontré un cruce de autopistas, seguí por donde había acera, continué descendiendo por la Kennedy Road, hasta que empecé a subir, había como un parque, pero cada vez se veía menos gente y mneos luz. Después de 15 minutos caminando decidí cortar mi paseo y regresar por donde vine. Lo que vi en mi pequeña primera caminata por Hong Kong no me pareció tan extraordinario, es como ir caminando por las Colinas de Bello Monte en Caracas, salvo que algunos de los grandes edificios iluminados que se veían desde allí eran realmente imponentes. Al regresar al hotel, le dije a una de las muchachas que si había por allí cerca un
restaurant de pizzas. No me entendían, les dije tal como se dice en italiano
"pitsa", pero nada, cuando se las describí me dijeron "Ahhh, pisa!, you
said pitsa
", casi me pongo a explicarles que no se pronuncia así, pero
total, estaba muy cansado, lo peor fue que me dijeron que por allí no había nada cerca,
y me dieron un folleto de "Pizza Hut" para que la pidiera "delivery free
of charge". Hice que estaba tomando nota, les agradecí, les pedí que me
enseñaran cómo decir gracias en chino y me dijeron "om goyng" (o algo
así) y regresé a mi habitación. Me empiyamé otra vez, y cuando me dí cuenta ya eran
la 6 am del día siguiente. Central Plaza. Mireya Hoa. Kowloon. Me desperté a eso de las 7:00 am, tenía que estar en la oficina de Mireya a las 9:30 am, volví a estudiar el mapa y calculé que tenía tiempo para irme caminando. A las ocho ya estaba saliendo del hotel, por cierto, sin desayuno, el cual no está incluído. Supuse que podría encontrar algo en el camino. Seguí la misma ruta que la noche anterior, es decir, salí por la Garden Road llegando a la Kennedy Road, seguí y seguí caminando, comencé a subir, a un lado estaba el Hong Kong Park se veían allí muchas zonas verdes y una estructura que parecía un invernadero. Seguí subiendo, hasta que a los diez minutos decidí regresar, había dejado atrás lo que parecía ser una de las entradas del parque, y según mi mapa, habían salidas que podían llevarme hasta la Cotton Tree Drive. Entré al parque, habían personas caminando por allí, niños uniformados que parecían ir hacia sus escuelas, señoras con sus bebés. Me topé con un parquecito interno muy bonito especial para hacer Tai Qi ("Tai Chi", Chi en chino significa energía), este es el famoso ejercicio (me dicen que una vez fue un arte marcial) donde se hacen lentos movimientos con las manos y piernas, como estando en cámara lenta. Bien, este "court" parecía sacado de Shangri La, con bonsais, pequeños laberintos, caminerías, etc. En esta oportunidad no me atreví a entrar porque había algunas personas practicando su Tai Qi y me dio miedo que fueran a perder la concentración por mi culpa. Seguí caminando por los caminos que esperaba me llevaran hacia la salida que daba a la Cotton Tree Drive, era un asunto fácil ya que los gigantescos edificios (como el del Bank of China) servían de guía. Mientras tanto me encontraba con pequeñas lagunas artificiales, con muchos peces de colores, jardines, fuentes, etc. |
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| Vistas del Hong Kong Park | |
| Finalmente llego a la Cotton Tree Drive, sigo bajando por la acera, y puff!, al fin me encuentro con el tráfico y la gente, me estaba acercando a la zona central. Atravesé pasarelas, pasé a un lado del Lippo Center, que son dos torres altísimas super modernas sigo y sigo hasta que me llrgué a la | |
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Las Torres Gemelas del Lippo Center |
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| avenida Harcourt. Camino una cuadra hacia el este, veo la posibilidad de poder ver de cerca el estrecho que separa la isla de Hong Kong con Kowloon, así que cruzo por una de las calles y llego hasta una especie de paseo por la orilla, desde allí se ve una magnífica vista de Kowloon al frente. Muy pocas personas estaban por allí, supongo que de noche es un buen sitio para pasear. Desde ese sitio diviso el imponente Central Park, el edificio más alto de Hong Kong, 78 pisos, fue inaugurado en 1992, es ahora uno de los edificios que más contribuyen al famoso "skyline" (silueta) de la ciudad. Es prácticamente imposible perderse si uno desea ir a un sitio cerca del edificio. Pasé a un lado del Hong Kong Convention & Exhibition Centre Extension (que es muchísimo más grande que el Exhibition Centre original), y entre pasarelas, caminitos y parquecitos, llegué hasta la antesala del egregio Central Park. Había allí una muy bella fontana en medio de un jardincito, al fondo habían unas banderas y oh sorpresa!, entre las 9 ó 10 que allí estaban, ondeaba la bandera de Venezuela, es muy grato saber que en un sitio tan extraño como ese hay algo de uno. La razón de que allí estuviera el tricolor nacional es por que en el piso 39 funciona el Consulado de Venezuela. | |
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El edificio
Central Plaza, con sus 78 pisos es el más alto |
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| Sin esperar más entré
al edificio, la entrada es también imponente, muy lujosa, muchos agentes de seguridad,
cantidades de personas de aquí para allá, algunos de estos edificios están
interconectados por pasarelas (los hoteles Hyatt, Renassance, Exhibition Centre, Great
Eagle Centre
, pasé por todos estos sin bajar hasta el nivel de calle). Los
ascensores están en un nivel más arriba, subí por las escaleras mecánicas, había un
puesto de información, no sabía si podía subir o debía identificarme primero.
Pregunté a una de las muchachas que allí atendían por el Consulado de Venezuela y el
Banco Bilbao Vizcaya, efectivamente, la información que me había dado Mireya era la
correcta (nunca lo dudé, pero la intención de hacer la pregunta era para ver si me iban
a dejar pasar o no, o si debía registrarme), le pregunté como subir y me señaló el
área de los ascensores. Dado que eran apenas las 9:00 am, preferí pasar primero a
saludar al vice-cónsul de Venezuela en Hong Kong, Claudio Niño, el cual según Mireya
era un personaje bastante joven y atento. Marqué el piso 39, al abrir el ascensor sus
puertas me encontré con un laberinto de pasillos, pero gracias a las señalizaciones
encontré rápidamente el Consulado. Era una pequeña oficina, tenía el clásico escudo
nacional, de los que se colocan en las sedes diplomáticas, la puerta era de vidrio y
dentro estaba una muchacha y una señora china, hablando con la empleada a través de una
especie de taquilla. Como el lugar era pequeño, esperé afuera, cuando dejaron el
recinto, entré, la empleada era una señora china, le pregunté en español por el Sr.
Niño, igualmente me contestó en castellano, pero del tipo español de España. El
vice-cónsul aun no había llegado, me dijo que vendría a eso de las 10:30 am, le dije
que vendría luego y que sólo venía a saludarlo. Salí de la oficina, me dirigí
nuevamente al ascensor, pero éste sólo llegaba hasta el piso 47. Regresé hasta el
consulado (por cierto, la recepcionista estaba preparando te, tuve la esperanza de que me
invitara, pero nada), la señora me indicó que para ir hasta el piso 69 tenía que ir de
nuevo al Lobby y tomar el express lift (ascensor expreso) que llegaba hasta el
llamado Sky Lobby que estaba en el piso 47, allí debía de cambiar de ascensor
hasta los pisos superiores. Efectivamente, así lo hice, al llegar al Sky Lobby me
detuve, la vista desde allí es extraordinaria, me fui a los cuatro lados para ver a Hong
Kong en toda su amplitud. Este "piso 47" tiene la altura como de tres pisos, o
sea, que si este piso lo cuentan como uno, el edificio en realidad tiene más de ochenta
pisos normales de alto. Luego de unos minutos de éxtasis visual, entré a los ascensores
para los pisos superiores y así llegué al 63, donde estaba el famoso banco español
Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA). Entré al banco, también tenía su área de atención al cliente. Todo parece nuevo, esto no es una oficina bancaria del tipo general, imagino que tienen sucursales en sitios más accesibles, o quizá la idea del banco es sólo negocios con grandes consorcios, total, que no es un sitio donde viene mucha gente. Pregunté en inglés por Mireya, por cierto ya eran las 9:45am. Esperé unos minutos y finalmente apareció Mireya Hoa, una muchacha como de 26 años, étnicamente china, pero como ella misma me dijo "más venezolana que la arepa y la cachapa". Lo primero que me dijo fue "me tenías muy preocupada, acabo de enviarle un e-mail a Audrey diciéndole que no se qué ha pasado contigo". Yo le dije que no era para tanto, tan sólo me había retrasado unos 15 minutos, y la razón fue que primero pasé a visitar al vice-cónsul. Mireya estaba en su séptimo mes de embarazo, su primero, super gorda, caminaba con dificultad (igual que para sentarse y levantarse de la silla). Pues, Mireya había nacido en Caracas, donde se crió, estudió y se graduó en la Universidad Metropolitana. Hacía unos 7 años se casó con un señor chino y se vinieron a vivir a Hong Kong. Mireya resultó ser una persona muy simpática y atenta. Ella me hizo los trámites del hotel, incluso pagó la habitación. Lo principal ahora era sacar la visa para China Continental (Mainland China), me dijo que ella ya había llamado a una agencia de viajes que se encargaba de eso y que a las 11.30 iban a venir por mi pasaporte una foto y 350 HK$, que se lo podía dejar a ella y venir por la visa (y el pasaporte) a las 6:30 pm. También me explicó dónde comprar el boleto para el avión. Le pregunté si en el mismo sitio podía comprar el pasaje de bus para Cantón, dijo que no sabía, que mejor llamaba a Audrey. Fue a hacerlo, esperé unos minutos y regresó con la respuesta de Audrey, en el mismo sitio puedo comprar ambos boletos. Quedé con Mireya que regresaría a las 6:30 para buscar el pasaporte y entregarle las maltas y las cachapas que le había traído desde Venezuela. Salí del edificio, tomé el pasillo que me llevó hasta el Immigration Tower, justo al lado del Central Plaza. Por una pasarela crucé la avenida Gloucester Road, "full" de carros y de personas, 90% chinos y un 5% de indios (de la India) y 5% todo lo demás. Por cierto, posteriormente leí en el Lonely Planet China que para ser ciudadano con todos los derechos en China (incluye HK) hay que ser étnicamente chino. Existen en HK más de 100 mil personas de origen hindú, que nacieron en Hong Kong, nunca han salido de allí, sólo hablan cantonés (el idioma de HK) y sin embargo no tienen la ciudadanía!. Otra cosa que llama la atención es la cantidad de personas con teléfonos celulares, también leí en alguna parte que Hong Kong tiene el mayor número de celulares por habitante del mundo. Vi a muchas muchachas con sus teléfonos colgados al cuello con cadenitas. A un lado de la pasarela (al mismo nivel) pasé por el primer McDonald's que vi en la ciudad. Luego de unos 10 minutos encontré la agencia de viajes donde tenía que comprar los boletos. Me atendió una chinita como de 20 años (todas las chinitas parecen muy jóvenes, quién sabe cuántos años tendría realmente, pero ésta se veía como una aprendiz, preguntaba mucho a las otras empleadas) hablaba algo de inglés. Con ayuda de mapas, señas, una que otra palabra en inglés, finalmente logré comprar el pasaje en avión para desde Guangzhou (Cantón) hasta Wenzhou y el pasaje de bus desde Hong Kong hasta Guangzhou. El primero costó 950 HK$ (120 US$) y el segundo 100 HK$ (13 US$). Me indicó dónde debía tomar el bus. Éste salía desde la 7am. Yo compré uno que salía a las 10.30 am, llegaba a Cantón a las 2.30 pm aprox. Y puesto que mi vuelo salía a las 5:10pm, tendría casi 3 horas entre la llegada a Cantón y la salida a Wenzhou, parecía fácil. De la agencia me dirigí al sitio desde donde me habían indicado que era la parada de los buses. Estaba en el Wanchai Ferry Pier, esto es, el muelle de transbordadores de Wanchai. Wanchai es la zona donde estábamos, una de las más céntricas de HK. Siguiendo mi mapa llegué al sitio, al Bus terminus, pero no había nada parecido a una estación terminal, sólo un estacionamiento de buses. Le pregunté a dos diferentes personas que trabajaban allí y ambos me dijeron que esa era lugar. Ya como a las 12m me dispuse a almorzar, por supuesto, lo primero que se me ocurrió fue el McDonald's que vi camino a la agencia de viajes. No me gustan mucho los McDonald's en Venezuela (son para mi la última opción), pero siempre que viajo, a cualquier parte del mundo, lo primero que hago es ubicar a los McDonald's, normalmente cerca de ellos están los otros establecimientos de comida rápida como Pizza Hut, Kentucky, etc. Los avisos esos "McDonald's a 500 metros" son muy útiles, y la "M" amarilla que se ve desde lejos. Pues, parece que en China eso no funciona, están todos aislados, cada quien por su parte, es más no recuerdo ningún "KFC" en Hong Kong. Pedí mi primer Big Mac combo por escasos 1800 bolívares (2,5 US$) aquí en Venezuela están costando 2900 bolívares (4 US$). Es más, el helado sólo cuesta 200 bolívares. Hong Kong tiene fama de ser una de las ciudades más costosas del mundo, para mi hasta ahora, no me pareció caro, aun más, hasta barato. Todo por el dólar barato de los petrodólares y la economía artificial que tenemos en nuestro país, escapa a mi control, pero al menos nos permite viajar al exterior. Con el tanque lleno, no había desayunado, comencé a caminar por las avenidas que me parecían más transitadas por las personas. Según mi mapa caminé por la Jaffe Road hacia el este, de vez en cuando me metía por pequeñas transversales. Esto era más o menos una de las visiones que tenía de HK, muchísima gente, muchísimas tiendas, anuncios de neón en chino, los famosos tranvías de dos pisos, los buses estilo Londres de color amarillo y verde. Encontré la entrada a un mercado, techado y con aire acondicionado, incluso con escalera mecánicas ya que tenía unos cuatro pisos. En uno vendían verduras y pescado, y cantidad de frutas y semillas que nunca había visto. En el tercer piso había un restaurant de esos muy simples, de los que sirven la comida en platos de peltre, todos los menús estaban en chino, y algunas señoras se me acercaban invitándome a sentarme a comer. Paso. Primero ya había comido y segundo, he escuchado tantas cosas de la comida china que no me provocaban cosas raras (una vez más, gracias a Dios tenemos McDonald's). Salí de nuevo a la calle, joyerías, ventas de ropa, parecían calles de Manhattan pero más limpias y llenas de chinos. Camina que camina, llegué al Victoria Park. Este parque tiene muchas canchas deportivas, de fútbol, basket y tennis. Compré un refresco y me puse a descansar en uno de los bancos del parque. El mapa que tenía finalizaba hacia el este (east) con este parque, la ciudad sigue pero deduje que si no sale en el mapa es porque no es de interés turístico, así que después de descansar comencé mi regreso por la Lockhart Road, paralela a la Jaffe Road por donde había venido. El paisaje urbano era el mismo, tiendas, gente, taxis, tranvías, edificios. Es de hacer notar que casi todos los edificios parecían nuevos, uno que otro podría hacer recordar la época de los años 60. Muy pocas cosas son chinas, todo es completamente occidental. En el zócalo de algunos edificios vi como unos nichos con inscripciones en chino y algunos palitos de incienso ¿mini altares?. |
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El Muelle de Ferrys "Star" en Kowloon |
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| Ya como a las 3 de la tarde me encontré Harcourt Garden, allí descansé un rato, observando los modernísimos edificios, seguí caminando, crucé la calle y llegué a un muy lujoso Mall llamado Pacific Place, recorrí los cuatro niveles, muchas tiendas "de marca", ropa, perfumes, joyerías. Al salir me topé con Riz Khan, el periodista de CNN Internacional. Traté de llegar a mi hotel por la Justice Drive y caí en un complejo de grandes hoteles, como el Marriot, el Island Shangri-La y el Conrad Iternational. De repente se acabó la acera, y tuve que devolverme, volví a tomar la avenida que da a las torres Lippo comencé a subir por la Cotton Tree Drive, más o menos por donde había pasado en la mañana. Apareció una entrada poco transitada del Hong Kong Park. Dado que está en una colina, el camino subía, había señalizaciones que indicaban que estaba en la vía del Museo de Teteras (Museum of Teaware) habían allí unas seis salas de exposición de diferentes tipos de teteras, desde las muy antiguas (de la época de las primeras dinastías) hasta muy modernas hechas en recientes años. Me pareció interesante, pero me llamó la atención que en alguna parte leí que ese era uno de los sitios más importantes que todo turista no debería dejar de ver. De allí concluí que si esto era una de las cosas más importantes, es que realmente Hong Kong, como tal, no es una ciudad turística. | |
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Museo de Teteras en el Hong Kong Park |
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| Siguiendo por el parque,
volví a pasar por las lagunitas con peces exóticos, los jardines y el Tai Qi Court
y puesto que no había nadie, decidí entrar. Era mucho más acogedor de lo que esperaba,
pasillos con arcos, bonsais, riachuelos, tal como una partecita de Shangri-La. Es un sitio
que invita a meditar. Regreso al caminito, atravieso una zona boscosa, a un lado el gran invernadero y salgo al la Kennedy Road y de allí a Garden Road y con esto llegué a mi hotel a eso de las 4:30 pm. Me eché un baño con agua fría y caliente como de media hora, descansé un rato recogí las maltas y las cachapas y a las 6:00 volví a salir rumbo al Central Plaza a buscar mi pasaporte con la visa china. Llegué al banco BBVA a las 6:45pm, Mireya me vuelve a decir que ya estaba muy preocupada, bueno, ya me lo esperaba. Me entregó el pasaporte con la visa, todo sin problemas. Me había costado unos 35 mil bolívares (50 US$) y una foto, en Maracaibo el gestor de la agencia de viaje me quería cobrar más de 100 mil bolívares (140 US$). Mireya me dijo que si la esperaba unos 15 minutos podríamos ir juntos hasta Kowloon, donde ella vive, para conocer un poco ese lado de Hong Kong. Me pareció buena idea y la esperé. Cuando me dijo que nos iríamos en el transbordador (ferry) en vez del metro, le dije que no hacía falta, dada su condición de avanzado embarazo, insistió tanto en ir via ferry, que no tuve más que acceder. Bajamos y llegamos al Wanchai Ferry Pier a pocos metros del edificio, pagamos los 2.20 HK$ y entramos a la zona de embarque. Es una manera muy barata de atravesar el canal, pero también es la más clásica y la que ofrece una vista única de ambos lados del canal. El recorrido dura unos diez minutos. Kowloon, significa "9 dragones", es una zona residencial y comercial. Me da la impresión que tiene aun más vida que la isla de Hong Kong. Llegamos al Kowloon Public Pier, inmediatamente nos encontramos con la Torre del Reloj, a un lado hay una especie de mirador al cual se sube por una escalerita caracol que da a la terraza. Mireya esperó abajo, me dijo: "todo el mundo viene aquí a ver la increíble vista de Hong Kong", subí y efectivamente!, qué clase de vista!. Miles de edificios y anuncios publicitarios. Resalta sobre todos el Central Plaza que tiene una iluminación de color púrpura y la cúpula o pirámide superior, amarillenta. Mireya me llevó hasta la "Quinta Avenida" de Kowloon, la Mathan Road. "Full" de avisos luminosos, tráfico, gente por todas partes, todo tipo de establecimientos comerciales. El verdadero Hong Kong. Entramos a un pequeño centro comercial donde había un McDonald's, yo hubiese preferido otra cosa, pero Mireya tenía antojo de un Big Mac. Mientras comíamos Audrey llamó al celular de Mireya, mi primer contacto teléfonico con ella desde mi llegada a China. Le indiqué las diligencias que había hecho y la hora a la que llegaría a Wenzhou, sería mañana 16 a las 7:30 de la noche. Habían por allí muchas tiendas de equipos electrónicos, Mireya me advirtió "no se te ocurra comprar nada electrónico aquí, todo es chimbo, o sino te engañan de alguna forma", pregunté: "¿pero hasta en las tiendas de marca?", "sip", me respondió. Antes de despedirme de Mireya, cambié 100 HK$ en moneda de China Continental, el yuan o RMB (remembi) a un cambio de 8 y algo por dólar americano. Mireya tomó un bus para llegar a su casa, no sin antes explicarme muchas veces cómo regresar. Yo estaba tranquilo, no era tan difícil regresar pues estaba cerca del muelle de los transbordadores. Y en el peor de los casos tomaría un taxi. Mireya me dijo que me iba a llamar a las 10:30 al hotel para asegurarse de que había llegado bien. Le dije que me llamara a la 11:00 por si acaso. Me devolví igual que como vinimos. Llegué de nuevo a Wanchai y me puse a caminar para ver este lado de Hong Kong de noche. Definitivamente, el lado de Kowloon tiene mucho más vida. Luego de caminar y caminar, y ver que ya se estaba acercando la hora y puesto que el camino que me sabía estaba cerrado (cruzando el Hong Kong Park), decidí finalmente tomar un taxi, llegué al Hotel a las 10:55 y a las 11:00 estaba ya en mi habitación, un minuto antes de la llamada de Mireya. |
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