Dos Semanas en China III

Mayo 18

Segunda charla en el "English Corner". Wenzhou "at night".

Aunque me levanté temprano, como siempre, la mañana iba a ser bastante tranquila, el único programa para ese día era la charla para los alumnos de Lance. Después del tradicional desayuno "Lancesco" (de Lance), ambos se fueron a sus respectivas clases. Yo regresé a mi habitación y me puse a preparar la charla de esa tarde, esta vez quería estar mejor preparado para hablar de Venezuela, así que preparé un esquema cronológico. Con eso y con la lectura de mi libro La Aventura del español en América, además de una que otra "zorrita" (dormidita), revisé mi correspondencia electrónica, los periódicos venezolanos en internet y así se me pasó la mañana.

Después de almorzar, Lance me invitó a ver una película en la computadora, es uno de los pasatiempos favoritos de mis amigos. Ellos compran estas películas en CD "piratas" en la tienda cerca de la universidad. No me acuerdo el nombre de la película pero era con Tom Hanks y trataba de una cárcel donde estaban recluidos reos que esperaban la pena de muerte. No la terminé de ver porque ya era hora de ir a la charla.

La charla esta vez era con los alumnos de Lance, casi todos estudiantes de post-grado, más serios y más maduros.

Lance, con su ánimo característico me presentó y yo comencé presentándome y agradeciendo la oportunidad tal como lo había hecho el día anterior, pero esta vez estaba mucho más tranquilo y seguro de lo que hacía. Era ya mi segunda charla en inglés, además tenía preparado un "guión" de lo que les iba a decir sobre Venezuela. Les hablé de la historia, de por qué los americanos teníamos sangre china, hacía miles de años, personas de lo que hoy es China habían atravesado el estrecho de Bering para llegar a América. Les dije también que mis hijos (Raquel y Samuel) tenían los ojos achinados.

La sesión de preguntas y respuestas fue también estimulada por los billetes. Hasta hubo uno que me pidió que les cantara una canción en español. Estuve un rato pensando hasta que alguien dijo "canta el himno nacional de Venezuela", así lo hice, no sin antes advertirles que yo cantaba tan horrible que a veces ni yo mismo me aguantaba, y que era difícil que alguien reconociera las canciones que cantaba, aunque cantara el himno nacional. Una de las preguntas finales fue de uno que dijo "esta pregunta es gratis, no tiene que pagar", yo le dije "yo no estoy pagando por preguntar, el dinero que les doy no vale nada, es sólo un sourvenir", bien, aclarado el punto, la pregunta fue "¿cómo van las cosas con la huelga en la industria siderúrgica en Venezuela?", me sorprendió la pregunta en el sentido que estaba muy actualizada, le pregunté cómo sabía eso, que era algo que estaba ocurriendo en ese momento, me dijo que lo había escuchado en The Voice of America por radio de onda corta. Casualmente estaba al tanto del asunto ya que yo ese mismo día había entrado en internet en las páginas de periódicos venezolanos. Otra de las preguntas fue, que cómo había conocido a Lance. No sabía cómo responder a esto, ya que responder implicaba mencionar la Fe Bahá'í. Audrey me había dicho que en sus clases y en todas las dadas por extranjeros, habían "monitores", personas que vigilaban el contenido de lo que se decía en las clases. Y por lo de enseñanza religiosa, no me atreví a responder, le pedí a Lance que lo hiciera por mi. Simplemente dijo, "Germán es bahá'í, yo soy bahá'í, la Fe bahá'í es nuestra religión, y nos conocimos en el Centro Bahá'í de Maracaibo hace unos años atrás".

Así transcurrió la charla, me sentí mucho más satisfecho con esta que con la del día anterior.

Después de allí, Lance, Audrey, Warren y yo fuimos a pasear por las calles comerciales de la ciudad. Eran ya como las 7:30 pm, nos fuimos caminando hasta encontrarnos con una gran avenida, llena de luces y de tiendas. Audrey y Lance le decían la "5 de Julio de Wenzhou" (la avenida 5 de Julio es una de las principales avenidas comerciales de Maracaibo, es como decir la 5ª Avenida de Nueva York, Los Campos Elíseos de París o la Vía Veneto de Roma). Llegamos a una pasarela, pudimos ver a un policía de tránsito en medio de donde confluyen varias avenidas, dirigiendo el tráfico. Era un espectáculo ver esto desde allí, aunque el policía hacía sus indicaciones de pasar o no pasar con los brazos, nadie… léase bien NADIE, le hacía caso. Era el verdadero caos!. Lance me explicó que allá nadie se detiene, ni los autos ni la gente!. No importa que hayan semáforos, policías, ni nada. Las personas tampoco se detienen al cruzar las calles, es más, los conductores no esperan que los peatones lo hagan y Warren me decía que no hay que detenerse en media calle, esto puede ser más peligroso que seguir andando. Lance siempre me advertía "no corras, no corras al cruzar la calle, siempre camina a la misma velocidad sin detenerte". Es increíble las "maromas" que hacían los autos y las personas para seguir sin chocar. A pesar de todo esto, no vi ningún choque.

Pasamos por un sinnúmero de sitios parecidos a discotecas que tenían unos letreros grandes que decían KTV. Warren me explicó que esos eran "kareokes", discotecas donde la gente canta siguiendo la letra de las canciones que aparecen en un pantalla de televisión. Habían muchísimos, y Warren me dijo "estos son los más obvios", hay muchos más no tan visibles. Tiendas y tiendas, casi todo estaba abierto. Éramos un cuarteto interesante de lauais un negrito oscuro, una morenita oscura con ojos un poco achinados, un moreno que podría pasar por egipcio (yo) y un "cara pálida" gringo. La gente se nos quedaba viendo por todos lados, Lance siempre les decía Ni hao!.

Llegamos al restaurant favorito de Lance y Audrey. Es uno de esos que tiene una barra donde hay una plancha caliente de hierro donde el cocinero prepara la comida frente a uno. Al entrar fuimos la sensación, casi todos los clientes volteaban para vernos. Pedimos algo para beber, todo "zanahoria" (es decir, nada de alcohol, sano), Audrey pidió, para ella y para mi una extraña bebida que estaba de moda. Era como una especie de avena suave, como filtrada (sin hojuelas), y con unas frutitas redondas negras. Se toma con un pitillo grueso para que las frutillas pasen. No es que estaba "repugnante", pero la textura tanto del líquido como de las frutillas era un poco desagradable para mi. Me tomé la mitad como para no quedar mal con Audrey, que había pedido la bebida con tanto entusiasmo. Pero dada la confianza con mi amiga, y viendo a Lance tomándose su Coca Cola, que también pedí una "Coca-Colá" (como dicen los chinos).

Audrey pidió la comida que ella pensó podría comer, le había pedido que no me diera de comer cosas muy raras como perros, sapos, culebras y demás animales no comestibles en nuestra parte del mundo. Y que si por casualidad comía alguna de estas cosas, que me lo dijeran por e-mail al llegar a Venezuela. Me gusta mucho viajar, pero en comidas soy muy malo. Uno de mis héroes, Tibor Sekelj, un verdadero viajero mundial (más de 90 países, bien vividos), decía que si él iba a un país y no comía los platos típicos era casi como no haber ido. Pues yo no puedo hacer eso. Yo agradezco infinitamente a McDonald's, Wendy's, Pizza Hut, Burger King, KFC y demás cadenas de Junk Food por el esfuerzo que hacen en estar en todas partes del mundo!. En mi viaje a Egipto en 1998, estuve casi las dos semanas comiendo este tipo de comidas rápidas. De regreso, en el avión entre Milán y Caracas, casi me muero (exageración) con el revolvimiento de estómago. En el viaje de 9 horas sólo tomé tres vasos de agua. ¿Por dónde iba?… Ah sí, el restaurant en Wenzhou. Bien, lo cierto es que Audrey se portó bien y pidió cosas comestibles muy sabrosas, y me las comí con mis "palitos". Con ellos como bien, el problema es cuando queda poco en el plato, agarrar un bocado cuando hay poca cantidad de comida todavía me cuesta.

Audrey le decía al cocinero, un muchacho joven, que yo era un visitante de Venezuela, y que yo decía que la comida estaba muy buena, etc… Audrey inventó sus cosas allí. Fue muy interesante ver cómo los cocineros que estaban en la habitación de atrás (creo que la cocina) y que se comunicaban con el lado del restaurant por medio de una ventanilla justo detrás de donde el cocinero "externo" preparaba la comida se peleaban para asomarse en la ventana y ver a los lauais. La comida estuvo muy buena, y la experiencia también. Salimos del restaurant, todas las miradas de los clientes nos seguían, les dijimos Ni hao a todos y salimos del local otra vez a la gran avenida.

Vimos de pronto un McDonald's, Warren me dice que es bastante nuevo, sólo un par de meses. Les propuse entrar a comprar un helado. Entramos. Los chinos en vez de "mac-donal" (como decimos en español), dicen "Mei dang lao" (creo que en español se parece un poco más). Había bastante gente. Aquí comprobé lo que Audrey me decía, los chinos no hacen cola, no saben qué es eso, es algo complicado comprar aquí. A un cuando sea el turno de uno, de estar frente al empleado, si uno titubea, alguien puede "colearse" hasta allí mismo. Y para los empleados es algo completamente normal!. Nos comimos nuestro helados, e igualmente nos regresamos caminando. Algo curioso es que algunos de los semáforos no tienen luz amarilla, sino una pantalla que al encenderse la luz verde, muestra en cuenta regresiva desde 30 a cero los segundos que faltan para la luz roja.

 

Mayo 19

Paseo por Wenzhou. La isla de la pagoda. Cena con la FAO
en el Olympic Hotel

Sábado. Al despertarme me asomé por el balcón y vi a algunas personas haciendo Tai Qi ("taichí", en maracucho), prendí el televisor y en uno de los canales también había un programa de alguien explicando cómo hacer Tai Qi, como un programa de "aerobics". Casi me dieron ganas de hacer, es más, lo intenté por unos segundos, pero "no me dio nota".

Lance y Audrey estaban libres. Les dije que quería comprar unos zapatos de goma, más cómodos, ya que sólo tenía unos zapatos de cuero. El plan del día era ir a pasear a una islita frente a la ciudad donde hay un parque (a veces tengo duda en qué tiempo usar, si debo de decir "había un parque" o "hay un parque", tengo tendencia a tomar la segunda opción porque la islita aun está allí. En una revisión posterior de este escrito revisaré esto) con un templo budista. Decidimos entonces, comprar primero los zapatos y luego ir a la islita.

Tomamos un autobus frente a la universidad, era un bus bastante trajinado, al estilo Ruta 6 de Maracaibo. Audrey siempre es la que pagaba y preguntaba, es la única que hablaba mandarín. Llegamos al centro de la ciudad, entramos a una tienda por departamento que se me pareció mucho a Fin de Siglo 5 de Julio de Maracaibo (estilo K-Mart pero en un edificio de unos 5 pisos). Dimos vueltas y vueltas por el laberinto que formaban los pasillos de la tienda. Finalmente encontramos una sección donde vendían zapatos deportivos, Lance trató de convencerme de que comprara de esos zapatos grandes, pero preferí (también con la aprobación de Lance) unos Converse "Designed en the USA", del tipo basket ball. Me costaron 20 mil bolívares aproximadamente (28 dólares). Me las llevé puestas, la compra de los zapatos fue también una gozadera con las bromas de Lance con la vendedora, que no hablaba nada de inglés, como todos en la tienda. Con mis flamantes zapatos, salimos de la tienda rumbo a la islita.

Tomamos un taxi que nos dejó en el sitio donde llegan las "chalanas" (transbordadores) que permiten el paso hasta la famosa isla. El boleto es bastante barato. Llegamos justo cuando uno de los transbordadores iba saliendo, al entrar unos señores chinos vienen para vernos, especialmente a Lance. Audrey nos dijo "¿Saben qué estaba diciendo el tipo que llamaba a los otros?", "hey, vengan a ver!, vengan a ver a estos lauais!. Se reunieron como 6 chinos y cuando Audrey nos dijo eso, Lance se fue hasta donde estaban ellos, y les dijo Ni hao, Ni hao!, y se quedó con ellos hasta que casi llegamos al otro lado. El viaje duró unos cinco o seis minutos. Entre los pasajeros había una pareja de novios vestidos a la usanza occidental, como si vinieran de la iglesia. La novia con su vestido blanco, velo, etc. Y el muchacho con su traje negro (smoking). Según Audrey, muchas parejas vienen a la isla vestidos de novios para tomarse fotos.

Llegamos a la famosa isla, que se llama… un momento, voy a buscar el boleto que me dieron, aun lo tengo. Aquí está, puff!, está todo en Chino!. Bien, tendré que enviarle un e-mail a Audrey para que me diga el nombre de la isla. Tenía dudas si habíamos atravesado un estrecho de agua de mar o era un río. Sospechaba que era agua dulce (de río) porque era de color marrón, como si trajera mucha tierra. Luego vi en un mapa que Wenzhou está en la desembocadura del río (según mi mapa de National Geographic) Ou.

En realidad todo es un gran parque, multitemático. Según el Lonely Planet este parque es lo único en Wenzhou que podría llamarse "turístico". Tiene una entrada con venta de comida, helados, recuerdos. Hay mapas del parque, comenzamos a caminar por rumbos aleatorios. Pasamos por lagunas, habían personas en lanchitas alquiladas, de esas con pedales. Gansos, patos. Por donde pasábamos, la gente se nos quedaba viendo. Habían tres señoras ya de cierta edad, sentadas en una especie de "bohío chino", una estructura con techo y adornos típicos chinos que era como para sentarse a descansar. Estas señoras se nos quedaron viendo, como es la política de Lance, fue hasta donde estaban ellas y les dijo el popular Ni hao, Ni hao!, y como se "cayeron en gracia", nos tomamos unas fotos con ellas.

Más caminitos, más lagunas, encontramos una zona de un parque infantil con figuras mal copiadas del Pato Donald y el Ratón Mickey, también un poco descuidadas, por cierto, habían muy pocas personas por allí. Llegamos a un sitio donde vendían agua y refrescos, compramos agua, nos sentamos por allí a descansar.

Nos encontramos con un verdadero templo budista, entramos, todo adornado con muchísimos detalles chinos. En la entrada estaban los típicos dos estatuas de guerreros o dioses guerreros que guardan el umbral del templo. Lo mismo vi en Japón en la entrada de una de las calles tradicionales de Tokyo. Atravesamos la entrada (tuvimos que pagar algo, no mucho), apareció un pequeño patio interno, en el centro había una mesa con muchas velas. Un monje joven quitaba la esperma de las velas. El templo estaba lleno personas que cantaban, también habían algunos que tocaban instrumentos de percusión como tambores, platillos y campanillas. Mucho incienso. Tratamos de ver, todas las personas tenían como unas sotanas y los hombres y mujeres estaban separados, cada cual en su lado del templo. Se escuchaba muy bien, esto era China!.

Salimos del templo, al lado había un museo de porcelana china. No me acuerdo por qué no entramos, a lo mejor era cansancio, o era muy caro, o no estabamos tan interesados.

Por un caminito subimos hasta llegar a una pagoda. Es como una torre cilíndrica con muchas ventanas y varios pisos de alto. Esto según me di cuenta luego, era el hallmark (símbolo) del parque. Bajamos por otro lado, llegamos al frente de la isla desde donde se tiene una muy buena panorámica de Wenzhou, me tomé algunas fotos. Y regresamos a la entrada Audrey y yo, a esperar a Lance que no había querido subir hasta la pagoda.

Mientras esperábamos vimos a un equipo profesional de fotógrafos, tomándole fotos a una modelo que estaba metida en un riachuelo frente a nosotros donde había una cascadita. Probablemente hacían fotos publicitarias. Lo más interesante fue ver a la muchacha que tenía dificultades para salir del río, tenía que caminar por unas piedras. Llegó Lance, esperamos el próximo barquito, y regresamos a la ciudad.

El jefe de la FAO, el señor Wang, nos había invitado a una cena en mi honor, en el Olympic Hotel, era ese mismo día a las seis de la tarde. Audrey me dijo que cuando alguien lo invita a uno a cenar o a su casa, aunque no está escrito en ninguna parte, siempre se espera que el invitado lleve algún regalo para el anfitrión. Yo le había dicho a Lance que en el Congreso de Cámara Junior en Atlanta, del que recién había participado, un amigo de República Dominicana me había regalado un "puro" (tabaco) hecho a mano. "Hey, eso es un buen regalo para Mr. Wang, él es un gran fumador", me dijo Lance cuando vio el "puro". Pero todavía faltaban regalos para Mr. Ma y la traductora oficial. Fuimos a un supermercado, Audrey compró unos chocolates, mientras mucha gente, como siempre, se nos quedaba viendo. Me aparté un poco de Lance, para ver mejor la reacción de la gente al verlo y realmente era cómico. Ví como un señor llamaba a su hijo y señalando a Lance le decía que viera al extraño lauai.

Desde hacía meses uno de los vidrios de mis anteojos tenía una "cicatriz" en el extremo izquierdo, no me molestaba, pero debía cambiarlo por un vidrio nuevo ya que ese tipo de "remiendos" no dura mucho. Lance insistió en ir a una tienda de lentes que estaba frente a la universidad, justo al lado del hospital, para que me hicieran un examen y cambiáramos el vidrio. Así lo hicimos. La compra incluía, gratis, el examen de vista. El optometrista era un muchacho joven que ya se había hecho amigo de Lance. Me presentó, e inmediatamente pasamos al consultorio. Me hizo el chequeo de vista, afortunadamente el optometrista hablaba inglés, y comprobamos que la fórmula que me habían dado en Maracaibo estaba bien. Me dio la fórmula con la cual debíamos ir a la tienda para que me reemplazaran el vidrio. Pero antes, me dieron ganas de orinar. Mientras me hacían el examen de vista, Lance había ido al baño, así que como ya sabía donde era, le pedí que me explicara. Se ofreció en acompañarme, el asunto era en el hospital. Éste se parecía bastante un hospital público venezolano, pero quizá un poco mejor mantenido. Íbamos por los pasillos diciéndole a todo el mundo Ni hao, Ni hao!. Al final del pasillo, Lance me dice: "sigue derecho allí está". El baño no tenía puerta, el urinario era uno de esos donde uno orina en la pared y en la parte de abajo hay un canal que lleva el orine hasta el desagüe. Eso no tiene problema, el asunto es que no había puerta, todo el mundo que pasaba por allí lo veía a uno orinando. Era un hospital, muchísimas personas estaban pasando por allí. Me rehusaba a hacerlo, pero Lance me decía en voz alta "da la espalda, da la espalda y ya está", bueno, así lo hice, "al país que fueres, haz lo que vieres". Así que oriné allí delante de todo el mundo. Pero gracias a Dios las ganas que tenía era de orinar y no de otra cosa, porque mientras aliviaba mi vejiga, llegó un señor que abrió una puertita que estaba a mi lado, era como un cubículo de un metro cuadrado, cuyas paredes no tenían más de un metro de alto, donde se accedía por la mencionada puerta. El tipo, entró, cerró la puerta y se puso en cuclillas a defecar!. Todo el mundo podía ver la cabeza del hombre allí agachado, y yo que estaba orinando al lado de él, lo veía completo, tremendo espectáculo!. Terminé mi cosa y salí volando de allí.

En la tienda, el mismo optometrista me recomendaba cambiar los dos vidrios y la montura. Me convenció con lo de los vidrios, me dijo que nunca eran exactamente iguales, que mejor hiciera los dos de la misma marca. Era verdad, mis lentes viejos tenían un vidrio medio marrón y el otro medio verde, no se notaba mucho pero eran diferentes y esto pasó porque una vez se me rompió uno y sólo uno cambié. Pero con lo de la montura sí que no me convenció. El costo de los dos vidrios fue de alrededor de 14 mil bolívares, en diciembre 1999 había pagado 30 mil por ellos. Bien baratos aquí en China. Los lentes me los montó una de las muchachas, varias veces se los hice ajustar, ya que no quedaban bien atornillados. Pagamos y nos fuimos. Me sentía un poco raro con los lentes, pero pensé que eran ideas mías.

Llegamos a nuestro hotel en la universidad. Teníamos poco tiempo, ya que a las 6 de la tarde teníamos que estar en el Olympic Hotel, eran casi las cinco. Nos bañamos rápido y en poco tiempo estábamos los tres listos para atender la amable invitación de la gente de la FAO. Warren también estaba invitado, pero por alguna causa no asistió, no sé si fue porque lo invitaron tarde o porque se sentía mal. Parece que este profesor con frecuencia tiene problemas estomacales, cosa que no me extraña ya que según me dijeron abusa de la comida de Mc Donald's.

Tomamos un taxi que nos dejó en el céntrico Olympic Hotel, un elegante hotel, diría que un 4 estrellas, el looby del hotel con una mezcla de tonalidades orientales y occidentales se presentó ante nosotros. Lance y Audrey conocían bien el salón ya que hacía unos meses habían sido objeto de una especial recepción ofrecida por la gente de la FAO en ocasión de su matrimonio, al cual asistieron varias personalidades de la ciudad, incluyendo la vice-alcaldesa. La boda fue reseñada por varios periódicos de la ciudad, y me consta, que hasta en esos días, meses después del acontecimiento, todavía hay gente que cuando los ve les preguntan "¿son ustedes los de la boda que apareció en el periódico?". El matrimonio de dos extranjeros, es algo que no muy a menudo ocurre en Wenzhou. Y algo que supongo que agrega más exotismo al asunto es el hecho de fue un matrimonio bahá'í.

Retomando el relato de la cena en el Olympic Hotel… Los amigos de la FAO nos esperaban en la habitación 221. No entendía esto, en la cena estaremos al menos 7 personas y ¿será en una habitación?, Audrey pregunta por la Room 221, nos hacen atravesar el área del restaurant en el segundo piso, pasamos a un pasillo con puertas, las cuales tenían un número, 219, 220… 221!, la nuestra. No sabía qué esperar, la muchacha uniformada del hotel que nos guiaba abre la puerta y allí estaba Mr. Wang y sus subalternos, se levantaron para darnos la bienvenida, llegamos sólo unos cinco minutos tarde.

El asunto es que el hotel tiene una especie de comedores "íntimos", con una mesa redonda como para 10 personas. La habitación incluye un televisor en caso de querer disfrutar del Karaoke, así como también teníamos a nuestra disposición una mesonera uniformada que siempre estuvo esperando cualquier necesidad de los comensales.

De la FAO estaban Mr. Wang, Mr. Ma, la traductora oficial (cuyo nombre no recuerdo), y otros tres personajes, uno de los cuales era un muchacho bastante joven, que me dijo que él era un freshman, es decir, un estudiante del primer año de universidad y que hablaba muy bien el inglés y que también se entrenaba como profesor de ese idioma. Su primer nombre no me acuerdo, pero el apellido es inolvidable: "Miao". Me hizo recordar en seguida del famoso dirigente chino Lin Piao. También hay en china una étnia de ese nombre. Por cierto, y como dato curioso, en China (también lo vi en Korea), al preguntarle el nombre a las personas, ellos invariablemente dirán primero el apellido y luego el nombre. Por ejemplo Mao Zedong (Mao Tse Tung, según la escritura vieja), se apellida "Mao", y su nombre, como decir José o Pedro, es "Zedong").

Me agradecieron las charlas que di a los estudiantes, yo les di las gracias por su gentileza en ofrecer esa cena en mi honor, lo hice varias veces. Traté de ser lo más amable y cortés posible con Mr. Wang. La traductora estaba muy contenta porque Mr. Wang había logrado que ella fuera a hacer una gira por los Estados Unidos, sería muy bueno para ella para mejorar su inglés y para conocer algo del mundo occidental. Mr. Wang y los otros funcionarios de la FAO eran fotógrafos profesionales, pude ver algunas de las fotos de Mr. Wang expuestas en carteleras en una de las principales avenida de la ciudad. Ellos habían tomado una serie de fotos de Audrey y Lance con sus trajes de boda, que por cierto fueron al estilo chino, de color rojo con bordes dorados. No es fácil imaginar a Lance, un típico guyanés, vestido de chino!. La comida fue abundante. El estilo chino consiste en colocar platos diversos en una mesa redonda que tiene una plataforma también circular que gira y de la cual los comensales toman y colocan en sus platos. Habían vegetales, variedades de pescado, arroz, unas ramitas agridulces, un poco duras, pero bastante "potables", que quizá sea lo más raro que comí en China, luego de haberme comido dos o tres pregunté que era y me dijeron que era "lengua de pato". Otras de las delicias fueron una especie de ajíes cuya salsita estaba recontra picante, yo, suponiendo que ellos esperaban a que yo la probara, así lo hice, sólo unas gotas sobre mi comida y puáj, se me salieron las lágrimas. Mr. Wang, dijo, "este es un picante de mi tierra", agarró uno de los "ajíes" completo y se lo metió en la boca sin chistar!. Sinceramente creo que estaba "pantalleando", no puede ser que alguien pase inmutable un picante tan fuerte. Pero bueno, eso es algo que nunca sabré. Nos tomamos algunas fotos, hubo intercambio de brindis (los nuestros con Coca-Cola y jugos de frutas). Lance se robó el show varias veces, había llegado a tener confianza con Mr. Wang como para bromear con él. Y así pasamos unas dos horas en esa magnífica cena.

Al despedirnos, le pedimos a la traductora (sin que lo vieran lo otros miembros de la FAO) que le entregara los respectivos regalos "ofrecidos por mi" (que en realidad, salvo el cigarro, todos fueron comprados por Audrey y Lance) a Mr. Ma, Mr. Wang y había otro para ella. No compramos más porque no sabíamos quiénes venían. Lo hicimos medio secreto para no quedar mal con los otros, Audrey se los entregó muy discretamente en una bolsa. Lance sugirió que no salieramos junto con ellos porque sino seguirían hablando y hablando, esperamos a que se retiraran y cuando ya estaban a cierta distancia, Lance vio como la traductora y Mr. Ma le enseñaban los regalos a los otros!, al menos no lo hicieron frente a nosotros.

Regresamos como vinos y así se fue el sábado.

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