Dos semanas en Escandinavia
Primera entrega

(Notas de viaje casi sin editar)

INTRODUCCIÓN

Originalmente el viaje del año 2002 estaba planificado para Fortaleza, Brasil. Seguramente combinado con Sao Paulo, Rio de Janeiro y quizás Manaus. El motivo principal era participar en el Congreso Mundial de Esperanto. Sin embargo, cuando ya la economía nacional daba muestras de que el dólar no se podría mantener por mucho tiempo más a 750 bolívares, comencé a cambiar el destino de mi próximo viaje.

El razonamiento fue, dado que el bolívar estaba sobrevaluado, era mejor ir a los sitios más caros del mundo, en vez de ir como rey a los más baratos. Quizás esta oportunidad no se repita. Entre los sitios más costosos del mundo estaban Nueva York, Tokyo, Hong Kong y los países escandinavos. Como ya había ido a esos sitios menos a Suecia y sus vecinos, decidí tomar rumbo al norte.

Para ser más sincero, después de haber decidido mi destino, mi hermano Jorge, me había dado la idea de ir juntos a Praga y alrededores, ya que el tenía que participar en Junio 2002 en un congreso mundial de diseñadores gráficos, y que así nos estaríamos acompañando y compartiendo algunos gastos. Me gustó la idea, especialmente cuando encontré un pasaje hasta Praga por escasos 800 dólares. Este periplo incluiría, además de Praga, Brno (lugar del congreso), Viena, Budapest y Bratislava: 4 países nuevos a mi lista, muy bien!

Sin embargo, el día que debía pagar el pasaje fue el famoso 11 de abril 2002 en Venezuela, el día en que el presidente Chávez salió del poder por un par de días. Con tanta cosa a mi se me olvidó lo del pasaje, es más pensé que no la agencia de viajes no abriría. Fui a paga al día siguiente, el 12, y oh sorpresa, ya no valía 800 dólares sino 1400. Eso mató este destino, preferí pagar mis 1099 e irme a Escandinavia.

Mi primer intento de viaje a esta parte del mundo fue en 1980, donde tenía un proyecto llamado "Kauhava '80", dado que un colega y amigo DX'ista me había invitado a quedarme en su casa en ese pueblo de Finlandia central. Pero el dinero que pude reunir no me alcanzó para ir a Europa y así cambié el destino esa vez, para Perú y el proyecto pasó a llmarse "Lima '80".

Esta vez, con pasaje en mano, estaba seguro de conocer a los países nórdicos 23 años después el primer intento.

 

PREPARATIVOS

Tengo que admitir que este fue el viaje que menos he planificado, tanto fue así que a momento de pagar el pasaje, le pedí al vendedor que me prestara un mapa de la zona para ver si incluía o no a Finlandia en mi itinerario. Al principio la idea era ir de Caracas a Copenhague, pasear por los países vecinos y regresar otra vez por la capital danesa. Felizmente se me ocurrió la idea de regresarme por Estocolmo, a la final, costaba igual y no tendría que perder ni tiempo ni dinero regresando a un sitio en el que ya había estado.

Le escribí a unos delegados de la Asociación Universal de Esperanto en esos países. Obtuve una respuesta exitosa en Suecia y Finlandia, donde unas colegas esperantistas tuvieron a bien darme consejos y recomendaciones sobre mi viaje. Mucho más suerte tuve en Finlandia donde me ofrecieron hospedaje en la sede de la Asociación Finlandesa de Esperanto (también sede de la Asociación de Esperanto de Helsinki) por 17 euros diarios.

En Dinamarca tenía un contacto, al que había conocido personalmente en Maracaibo en una actividad de la Cámara Junior.

La idea inicial era llegar a Copenhague, seguir a Suecia por Malmo, Goteborg rumbo a Estocolmo, de allí a Helsinki. Desde la capotal finlandesa ir hasta Romavieni, en el Círculo Polar Ártico y emular a mi amigo Flint Jacobsen, que una vez atravesó este hito con mi compañera de universidad, Pilar Jacobsen. Cosa que se me quedó grabada en la mente. De allí atravesar Suecia nuevamente para llegar hasta Oslo en Noruega y finalmente a Copenhague.

Con la escalada del dólar reduje el viaje a sólo las capitales y a uno que otro sitio adicional si era fácil y barato ir.

No hice ninguna otra reservación de hoteles en ninguna otra parte ya que pensé que dado que era temporada baja, no tendría problemas en encontrar hospedaje. Rompiendo así con mi lema de que "No hay como llegar a un sitio desconocido sabiendo a dónde ir".

 

MAYO 24

Vuelo Caracas - Amsterdam de KLM KL776. El pasaje lo pagué en un momento en que el cambio estaba a 847 bolívares por dólar americano. Fue un valle en la gráfica bolívar dólar, a los pocos días comenzó a subir nuevamente. Al momento del embarque el dólar estaba ya a 1006 bolívares. Me habían dicho que si el costo del dólar variaba e más de 5% con respecto al día de la compra, tendría que pagar la diferencia. El aumento ya era de 19%, y teniendo en cuenta que el pasaje me había costado 1099 dólares, es decir, la diferencia me hacía más de 170 mil bolívares. Ya estaba "mentalizado" para pagar tal cantidad, junto a mis papeles de viaje tenía lista mi chequera, además de los casi 45 mil bolívares del impuesto de salida y tasa aeroportuaria.

Llegué de Maracaibo a Maiquetía con más de 4 horas de anticipación, de una vez fui a hacer mi cola en el "stand" de KLM, sorpresa, ya había una señora esperando, y más sorpresa aun fue que la señora vino a mi lado en el avión de Maracaibo.

Por fin después de más de una hora de espera, comenzó el chequeo, al llegar mi turno, con cierto nerviosismo esperé el golpe de los 170 mil bolívares, la muchacha observa mi pasaje y me dice: "los impuestos ya están pagados!". Puff!, 45 mil bolívares menos… lo siguiente que me dijo fue "¿ventana o corredor?, "corredor", le contesté, siempre viajo en corredor, hasta en los autobuses, tengo una manía con los corredores, pienso que molesto menos a mis compañeros de viaje si voy allí, no tengo que pedir permiso para ir al baño o para salir por cualquier causa. Lo bueno del asunto fue cuando me dijo "todo en orden!", increíble, no tuve que pagar la diferencia.

El vuelo de 9 horas estuvo muy bien, sin ningún tipo de novedad. Llegué al aeropuerto de Schipol, que sirve a la ciudad de Amsterdam en la mañana.

 

MAYO 25

El aeropuerto de Shipol es uno de mis aeropuertos favoritos, es una verdadera encrucijada aérea europea. Puse atención para ver cómo pronunciaban el nombre, me sonó a "sjipol" o quizá "skipol", debe ser el nombre del lugar donde se encuentra. Faltaban unas dos horas para mi vuelo a Copenhague, de manera que me puse a ver las tiendas, los precios no eran tan caros como suponía, más o menos como en Venezuela, a un cambio de 1000 por bolívar. En una de las tiendas de queso me topé con dos muchachos (uno como de 40 años) y una muchacha vestidos con un traje deportivo con los colores de la bandera de Venezuela, lo había visto en Maiquetía, pero allí no me animé a hablar con ellos, aquí la cosa era diferente. Me acerqué a ellos y le pregunté si venía a un evento deportivo y me dijeron que iban a participar en un campenato internacional de bowling, y que iba a ser en Dinamarca, que casualidad!, íbamos en el mismo vuelo hasta Copenhague. Les deseé buena suerte y me seguí mi paseo por el aeropuerto.

Llegué hasta la puerta de dónde debía salir el vuelo KL 1131 con destino a la capital danesa. Otra vez me encuentro con lo bolicheros venezolanos, estaban durmiendo en las sillas, menos uno que estaba aislado del mundo con su "diskman". Yo me senté con mi libro a esperar la hora, esta vez estaba leyendo "Historia de los griegos" de Indro Montanelli, siempre me llevo un libro de fácil lectura para estos viajes, siempre hay algún momento en que se debe esperar algo. Así pasaba el tiempo hasta que escuché que el vuelo KL 1131 saldría por otra puerta, me acerqué a una señora de KLM y me confirmó el asunto la que además me dijo que tomaría como 10 minutos caminar hasta allá, así que debía salir con tiempo. Le fui a avisar a mis compatriotas que estaban dormidos o aislados del mundo, juntos nos fuimos hasta la nueva puerta, el camino en verdad fue largo, iba hablando con ellos, el mayor, y que parecía el jefe, se llamaba Arturo, no le pregunté por el apellido, pero supongo que debe ser el mejor bolichero de Venezuela ya que me contó que había estado representando a Venezuela por muchos países del mundo desde hacía más de 20 años.

El KL 1131 salió puntual, sino hubiera sido por mis compañeros venezolanos, me hubiera sentido como en algunos vuelos que hice en China en 2001, donde yo era el único no-chino, aquí el 70% eran "catires" (rubios) y el otro 30% blancos con pelo marrón oscuro y ojos claros.

El vuelo duró algo más de una hora, tranquilo, sin contratiempos. Al salir del "gusano" que nos llevó del avión al aeropuerto, me despedí de los bolicheros deseándoles suerte. Me dirigí al lugar de entrega de equipaje. Nada de control de pasaportes, ni aduana.

Una vez con la maleta en la mano, me hice la inevitable pregunta: ¿y ahora qué?. Por supuesto, a buscar hotel. Eran ya pasadas las 4 pm. Me senté a pensar en qué hacer. Cambié 300 dólares (traveler's cheques), estaba a casi 8 coronas por dólar, total obtuve 2.400 coronas aproximadamente.

El aeropuerto era muy bonito, limpio ordenado, pero con muy pocas personas, no se veía mucho movimiento. Encontré una caseta de información turística y para reservación de hoteles. Me acerqué a preguntar, cobraban 6 Kr (coronas) por reservación. La pequeña sesión de información fue algo como esto:

  • GERMAN: ¿Hacen ustedes reservaciones para hoteles pequeños?
  • SEÑORA: ¿De cuántas habitaciones lo quiere?
  • GERMAN: Déjeme hacerle la pregunta de otra forma…
    ¿Hace reservaciones de hoteles para viajeros de bajo
    presupuesto?
  • SEÑORA: No!

Pero luego me dice, "aunque tengo algo por aquí que puede ayudarle", y me regala un folleto llamado PLAYTIME 2001-2002: A non-commercial guide for tourist on a low budget in Copenhagen (Una guía no comercial para turistas de bajo presupuesto en Copenhague). Increíble, Justo lo que necesitaba!. Le di las gracias y me senté en uno de las sillas del aeropuerto a "estudiar" el folleto.

Antes de inventar cualquier cosa me pareció prudente llamar por teléfono a Lars, un senador de la Cámara Junior de Dinamarca y que ese año era vicepresidente mundial asignado a las Américas. Lo conocí en febrero en Maracaibo y me había dado su tarjeta de presentación diciéndome que lo llamara al llegar. Podría ser muy útil, especialmente por el hecho de que era gerente de un hotel Best Western en Dinamarca. No esperaba que me hospedara, pero sí que me orientara y me pusiera en contacto con los juniors locales. Usé una tarjeta que compré en Maiquetía (una vendedora me convenció para comprarla), llamé a su casa, nada, me contestó una grabadora, dejé un mensaje. Luego llamé a su celular, y tampoco contestó, igualmente le dejé un mensaje, que ya había llegado y que estaría unos días en el país y que luego lo llamaría de nuevo.

Regresé a mi silla, hice algunas oraciones de protección (en el '89 me fueron muy efectivas estando en apuros de hotel en un pueblito llamado Schaffhausen en Suiza).

Esperé más de media hora, casi nadie en el aeropuerto, el folleto tenía una sección de "Cheap Sleeps" (para dormir barato), pero casi todos eran habitaciones compartidas. Yo estaba mentalizado para hoteles de 2 estrellas y sabía que costaban como 60 dólares. Después de estudiar todas las posibilidades me gustó el Hotel Jorgensen.

Volví a llamar a Lars, esta vez con una moneda de 20 Kr (2,5 USD, en bolívares 2500, el USD estaba a 1000 cuando salí de Venezuela). Nada las mismas grabadoras.

Decidí irme al centro de la ciudad. Volví a preguntar en la caseta de información y me dijeron que la mejor forma era tomar el tren que iba hasta la Estación Central y que sólo costaba 21Krs, casi lo mismo que la llamada telefónica!

Compré mi boleto, bajé hasta el andén, de nuevo, casi nadie. Era sábado por la tarde… A los 10 minutos llegó un tren de pocos vagones pero muy grande y elegante, con una pantalla de leds rojos que decía "Malmö", este no podía ser, Malmö es una ciudad en Suecia, seguro que es un tren internacional. Le pregunté a un señor que estaba allí y me dijo que él creía que no era, así que no me monté, pero después de unos minutos y de consultar él con otra persona, me dijo: "no estoy 100% pero creo que este es el tren que va a la Estación Central". Sin pensarlo mucho (pocas veces hago esto), y antes de que arrancara, me monté en el vagón que tenía en frente. Sólo había una muchacha allí, estaba leyendo un libro, no le pregunté si era el tren o no. Todo era muy limpio, cómodo y moderno. ¿Sería este un vagón de primera clase?, ya me había pasado dos veces, una en Alemania y otra en Francia. En la otra dirección llegó un tren menos lujoso y con mucha más personas, lo que reforzó mi teoría de la "primera clase". Sin embargo, en ningún momento vino alguien a pedirme el boleto. El tren se detuvo en una estación, y al seguir el camino escuché el anuncio: "Næste station, Central Station", Pufff!, salvado!. Hasta ese momento no sabía si iba por el buen camino. Eran ya como las 6 de la tarde. En esta época del año el sol se pone como a las 10:40 pm, esto me tranquilizó un poco.

Llegué a la Estación Central, sin sorpresa, al típico estilo europeo. Por fin veía movimiento de gente. Salí por la puerta principal, me encontré con una especie de plaza que estaba como en reconstrucción, la Banegårdspladsen, en a un lado del edificio de la estación había un estacionamiento de bicicletas, miles de ellas!. Me dirigí hasta lo que parecía una avenida importante, la Vesterbrogade, ahora: ¿a la izquierda o a la derecha?, aleatoriamente me dirigí hacia la derecha, mucha gente por la acera, estaba en un sitio popular de la ciudad, definitivamente. A los pocos metros me encontré con la entrada principal del famosísimo parque Tívoli, mucha gente me lo había recomendado, había leído sobre él en enciclopedias y libros de viajes. Parece que iba por buen camino. Pero no veía hoteles pequeños, sólo los grandes, vi una oficina de información turística al lado de un Hard Rock Café en la siguiente calle (Bernstorffsgade), pero me pareció que había que pagar y no entré. Con tantas avenidas cuyos nombres terminaban en "gade", concluí que esa es la palabra danesa para "calle", tal como lo es "gatan" en sueco. La ciudad se veía muy elegante, con edificios clásicos imponentes. Así llegué a una plaza frente a un gran edificio, la alcaldía o Rådhus, por supuesto, la placita se llama Rådhuspladsen. Habían allí unos banquitos, donde me senté a estudiar el plano de la ciudad y ver cómo hacía para llegar hasta el Hotel Jorgensen. El lugar donde me encontraba era muy agradable, así que por unos minutos, allí sentado, me dispuse a disfrutar del paisaje urbano, increíble, nunca había visto a tantos "catires" (rubios) juntos, sin embargo, de vez en cuando se veían algunos morenitos africanos y uno que otro árabe.

Entrada principal del parque Tívoli

El Hotel Jorgensen estaba en la Romersgade, el asunto es encontrar la calle. El mapa que tenía (el del PLAYTIME) no tenía índice de calles, así que me puse a "peinar" el mapa para ver si la encontraba. Tuve suerte, sólo tardé unos tres minutos! No parecía tan lejos, estaba según el mapa a 10 cuadras de donde yo estaba. Me gustó el Jorgensen porque según el folleto costaba 425 DKK (53 USD). Así que preparé mi plan de ruta y comencé mi caminata.

Rådhuspladsen (Plaza de la Alcaldía) con el Rådhus al fondo

Me dirigí hacia el norte por la Vester Voldgade, pasé frente al hotel Kong Frederik, muy elegante y caro!, pero sirvió de señal de que iba por buen camino. Caminé derecho hasta encontrarme con la plaza Jarmers Plads, allí crucé a la derecha para seguir por la Norre Voldgade ("Norre", me suena a "Norte"). Por primera vez estaba usando una maleta con ruedas incorporadas, hasta ahora sólo había usado porta maletas (carrito), pero estos tienen el inconveniente de tener que cargarlo en la mano durante los viajes. Bueno, el asunto es que la maletica resultó una maravilla. Lo malo ahora es que las calles por esta zona son de adoquines y las aceras en muchas partes también. Rodar la maleta por aquí es difícil, por fin en la Norre Voldgade las aceras eran de cemento, salvo cada vez que había un desagüe, había un canal donde la maleta hacía "tas, tas!". A veces baja hacia la calle por el canal de las bicicletas, ya que por aquí la calle era asfaltada y la maleta rodada bien, pero al ver que de lejos venía alguien en su bicicleta, inmediatamente volvía a la acera, no quería que nadie me reclamara, en estos países son muy estrictos con estas cosas.

Llegué hasta el cruce con la Vendersgade, allí me encontré con un 7-11 (Seven Eleven), una cadena internacional de tiendas pequeñas de chucherías, y artículos del día a día, abiertos las 24 horas, los conocí el año pasado en Hong Kong, donde me fueron muy útiles. Seguí hacia el norte, pasé por la plaza Israel's Plads uns pasos más y allí estaba: el Hotel Jorgensen!, se encontraba en toda la esquina con la Romersgade. Era un hotel en un edificio de unos tres o cuatro pisos, estilo clásico y quizá de más de cien años. Era un hotel sencillo, un buen "2 estrellas". Muy contento y sin esperar más entré a la recepción, pregunté por una habitación simple y cual fue mi decepción cuando me dijeron: "no hay habitaciones disponibles", puff!, no lo quería creer, como siempre, en estos casos pregunto por algún otro hotel cercano. Me recomendaron el Hotel Ibsen, que estaba en la otra cuadra. El recepcionista me había dicho que para el día siguiente (domingo) seguramente habría disponibilidad. Salí de nuevo a la calle, y efectivamente, desde allí se veía el Ibsen. Caminé dos cuadras, el hotel se veía más elegante que el anterior (la clasificación de hoteles decía 3 estrellas), entré y me atendió una muchacha un tanto gordita y de cabello oscuro (no parecía nórdica), y cuando me dijo que tampoco tenían habitaciones disponibles, entré en pánico!. Le pregunté por otro hotel por allí. Me dijo que iba a preguntar en el hotel de la parte de atrás, que eran de los mismos dueños. Llamó por teléfono y me dijo que tenían una, UNA, habitación sencilla disponible. Le pregunté el precio, me dijo 795 DKK, o sea, 103 dólares! Me regañó el precio, la muchacha se dio cuenta, pero me dijo, es un hotel muy bueno y muy bonito, vale la pena. Después de haber viajado desde Maiquetía y haber caminado hasta allí, donde parecía una zona residencial, donde según el mapa no se veían más hoteles cerca, decidí aceptar la habitación, al día siguiente buscaría algo más barato.

El hotel se llamaba Kong Arthur, se confirmó mi sospecha de "Kong" es la palabra danesa para "Rey", y me acordé de King Kong, el famoso gorila, pareciera que fuese "Rey-Rey", en inglés y danés (sé que esto no es así, la palabra "kong", seguro que se la colocaron al gorila para que sonara africano).

El hotel quedaba al doblar la esquina, allí terminaba la Vendergade, donde apareció un canal de apariencia artificial según lo que vi en el plano de la ciudad llamado Peblinge So. El hotel tenía una entrada muy bonita, en toda la Norre Sogade, la placa indicaba un 4 estrellas, en toda la puerta había una armadura verdadera, dando la imprensión de estar entrando a un castillo medieval.

Todo en orden, pagué con la tarjeta de crédito por si acaso, pasó sin problemas. A pesar de ser un hotel de cierto nivel de lujo, no había "botones" (bellboy). Viendo la factura me di cuenta que el IVA es de 25%, menos mal que venía ya incluido en las 795 DKK.

La habitación era la 208, no era la gran cosa, era pequeña, la cama tamaño "queen", el televisor un Grundig de 13". El baño sin bañera, aunque todo muy limpio y ordenado. Creo que cualquier cuatro-estrellas de Venezuela es mejor que esto.

Me bañé, salí a cenar, fui a un McDonald's que había visto cerca de la Estación Central. Este McDonald's "no le llega ni por las patas" a cualquier otro de estos en Venezuela. No se veía muy limpio. Los clientes muchos "chamos", pocos adultos.

Eran ya como las 8 pm, luego de cenar me puse a dar vueltas por la zona para ver si encontraba algún hotel más barato, casi todos los que vi eran de 3 ó 4 estrellas. Vi el Saga y el Absalon en la Helgolandgsgade y otros de una o cero estrellas a los que me dio miedo ni siquiera llamar, ya que al acercarme a uno de ellos, veo la puerta cerrada y un cartel que decía "Toque el tiembre", ni loco!. Por allí mismo encontré uno decente el Missionhotellet Nebo en 6 Istedgade. Pregunté por la habitación sencilla y la muchacha me dijo 510 DKK, esto sin baño. Pregunté por habitación con baño y me dijo la bicoca de 810 DKK, 300 DKK (38 USD de diferencia!). No reservé porque estaba seguro de quedarme en el Jorgensen.

De regreso me metí aleatoriamente por donde veía gente, caminé por esas callecitas medievales, aunque casi normales en cuanto a anchura. Así caí en la Frederiksberggade, parecía una calle turística, aunque casi todas las tiendas ya estaban cerradas, no así los cafés y restauranes. Sigo por la calle que ahora es la Nyg. Vimmelskaftet cuando de pronto veo unas esculturas de personajes gordos, parecían "Boteros", efectivamente, eran esculturas del famoso escultor colombiano!. Había como una paloma, gorda por supuesto, una Venus, y así varios hasta llegar a la última que era un "Europa raptada por Zeus en forma de toro", a final de la Oestergade (calle oeste), frente a la plaza Kongens Nytorv. Era en realidad una exposición ambulante que por varios meses estaría en la capital danesa y de allí sería transportada a otra ciudad europea. Una de las cosas que me llamó la atención al principio en este recorrido fue ver a un muchacho no mayor de 30 años y no tan mal vestido, sentado en la acera, con las piernas cruzadas mirando casi siempre al suelo, con un cartelito que decía "hejmloss" (homless, "sin hogar", supongo).

Regresé al hotel por donde había venido, me bañé (una de las cosas que más disfruto en los viajes, especialmente cuando las duchas son limpias, cómodas y con agua caliente). Ví algo de televisión. En los países extranjeros, al ver los canales de cable, que son más o menos los mismos que tenemos en Venezuela, tales como CNN, BBC, Discovery, Cartoon Network, etc, hacen que uno no se sienta tan extraño. Es, me parece, uno de los efectos de la globalización, proceso irreversible al cual vamos como producto de la evolución social de la humanidad. En uno de los canales locales vi parte del festival Eurovisión 2002. Me hizo recordar mi viaje a Europa en 1992, cuando estando en Stade (Alemania), en casa de mi amigo Uwe Cordes, también vimos el mismo festival.

 

MAYO 26

Aunque ajusté el despertador para que sonara a las 8 am, me desperté a las 9 am con el ruido de una construcción frente al hotel. Me volví a bañar, quizás en alguna forma para usar más el hotel y sacarle más el jugo a los 100 dólares. Empaqué todo y bajé a desayunar. El desayuno era hasta la 11 am (extraño). Estuvo muy sabroso, abundante, diversos tipos de panes y galletas, mermeladas caseras (o así parecían), mantequilla, cremas, quesos, jamón. Comí todo lo que pude, casi hasta reventar, quien sabe cuándo y cómo volvería a comer.

Hice mi chequeo de salida y me fui directo al Jorgensen Hotel. Cuando pregunté por una habitación sencilla me dijeron que no había problemas, pero cuando le dije que era por dos noches me dijeron "sólo te podemos ayudar con la noche de hoy". La habitación costó 575 DKK (algo más de 70 dólares), 30 mil bolos menos! Pagué mi habitación y ya que ésta estaría lista para las 12m, dejé allí mi maleta y me dispuse a dar mi primera "visita oficial", a Copenhague.

Lo que más quería ver era la estatua de la Sirenita, o la Lille Havfrue (en danés Lille: pequeña, Frue, señora, Hav: mar; es decir, "la Señorita del mar"), que se refiere al personaje del cuento de Hans Christian Andersen, y que los estudios Walt Disney han popularizado mucho desde finales de los 90.

Estudié mi mapa de la ciudad y fijé mi ruta, comencé a caminar por la Norre Voldgade y luego de una cuadra entré en la Ostergade (y así como Norre es "norte", Oster es "este"), de repente me encontré con un maratón, muchísimas personas de todas las edades, me detuve a verlos pasar, la gente aplaudía para dar ánimo a los maratonistas. Seguí mi camino y al llegar a una pared laaaarga, diviso a unos japoneses que parecían turistas, están en todas partes del mundo. ¿Habrá algo importante por aquí?, revisé mi mapa y me encontré con el Castillo Rosenberg, parecía interesante. Pagué las 40 DKK's.

Algo sobre el Castillo Rosenborg

También llamado Jardines del Rey contiene los jardines reales más antiguos de Dinamarca. En 1606 Cristian IV (1588-1648) comenzó su construcción al mismo tiempo que el Castillo, el cual fue terminado en 1634.

En los siglos XVII, XVIII y XIX los jardines cambiaron de estilo desde Renacimiento a Romántico pasando por el Barroco. Los mismos están retocados por diversas esculturas y pabellones.

En la actualidad el Castillo Rosenborg es un museo donde se muestran las joyas de la corona (cuando no son usadas por la familia real).

El castillo tiene su salones clásicos, hay muchas pinturas de Cristian y otros miembros de la familia real danesa. Me llamó la atención de la cantidad de motivos de mitología griega, en el techo de una de las habitaciones hay una pintura de Apolo y las nueve musas. Cuando pregunté por esto, me dijeron que en el siglo XVII y XVIII había mucha influencia de Francia, donde estaban de moda estos motivos mitológicos. Al salir de la parte de la "vivienda", entré a los salones donde se muestran las joyas de la corona, muy interesante. Finalmente di mi recorrido por los jardines donde además pude descansar un poco de la larga caminata. En total, estuve allí algo más de una hora.

Vista del Castillo Rosenborg y sus jardines

Salí por donde entré y esta vez esperaba ir directo a ver a la Sirenita. Seguí por la Oester Volgade, al llegar al final de la calle me encontré con el "Kastellet" (sólo fue cuando llegué a Maracaibo que me enteré que la terminación "et" no significa "pequeño", sino que es el artículo determinado "el", es decir, que Kastellet significa "El Castillo" y no "Castillito" como creía en ese entonces). Cerca de allí, según el mapa debía estar la famosa estatua de la muchacha marina. Me interné en un parquecito y vi una flecha que indicaba la dirección hacia la Lille Havfrue. Subí una lomita y me topé con unas 100 personas con atuendos de vaqueros de Estados Unidos bailando música montañesa, de esa en la que la letra va diciendo los movimientos a seguir. Habían muchas señoras y señores de edad, pero también habían jóvenes. Todos tenían la indumentaria vaquera, botas, sombreros, camisas con flecos, etc… Y de pronto, los maratonistas!, pasaban por allí, eran cientos!.

Seguí caminando y llegué a una especie de paseo a la orilla del mar (me recordó al Paseo del Lago en Maracaibo), y casi en frente allí estaba ella: La Sirenita. Ya me habían dicho que era pequeña, pero de todas maneras pensé que iba a ser más imponente. La estatua está sobre unas piedras, frente a ella hay un banquito donde me senté por al menos quince minutos deleitándome con la vista, viendo a los turistas llegar y esperar un buen momento para tomarme una foto.

Algo sobre La Sirenita

La Sirenita fue una donación a Copenhague del famoso cervecero Carl Jacobsen, de la Cervecería Carlsberg, y fue realizada por el escultor Edvard Erichsen. Fue develada en 1913.

En 1909 Carl Jacobsen después de ver a la bailarina Ellen Price en la obra de ballet "La Sirenita" de Fini Henriques, en el Teatro Real, quiso inmortalizarla, y le pidió que posara para un escultor. Al principio estuvo de acuerdo, pero cuando supo que tenía que posar desnuda y que la escultura estaría en un lugar público, declinó de la idea. La esposa del escultor Edvard Erichsen no tuvo problemas para posar y de ella es el cuerpo de la Sirenita.

Turistas tomándose fotos con la Sirenita de Copenhangue

Me tomé una foto automática y seguí mi camino por todo el malecón, es decir, por el Larsens Plads. Habían allí unos veleros, uno de ellos un barco escuela de la marina, se podía entrar, pero había una larga cola, "paso". Llegué al Amelianborg, crucé y entré a un pequeño complejo de edificios clásicos que parecían palacios con una placita en frente con una estatua y una fuente. Muy europeo todo. Esto era la Fredericksgade, no muy larga, llegué a una avenida grande, la Bredgade. De nuevo muchos edificios del estilo del siglo XVIII y XIX, así seguí por la Holmens Kanal. Por allí me encontré con un anuncio de un curso de Esperanto, me sorprendió. Anoté el número de teléfono para llamar luego, le tomé una foto y seguí mi camino, derecho por la Niels Juels Gade, crucé el Knippelsbro ("bro" es "puente") llegando a la zona llamada Christianshavn ("havn" significa "puerto"). Iba en busca de la iglesia de Nuestro Salvador, cuya torre tiene una escalera externa dorada en forma de caracol, muy famosa en la ciudad. Se veía desde lejos, caminé unas cuatro cuadras más y llegué. La entrada era gratis (era una iglesia), pero para subir a la torre por la escalera externa de caracol había que pagar 20 DKK's, pero dado lo cansado que estaba, decidí no subir. Entré y me senté en uno de los bancos de la iglesia. Interesante pero no espectacular, hasta que vi hacia atrás y vi un extraordinario órgano, si mal no recuerdo, descansaba sobre unas figuras de elefante (acabo de chequear un folleto en italiano que tomé de allí y efectivamente, habían unos elefantes, buena memoria!).

Algo sobre La Iglesia de Nuestro Salvador

Vol Frelsers Kirke, en danés. La primera piedra fue colocada el 19 de octubre de 1682, 13 años y medio después el 19 de abril de 1696 el rey Cristian V se la dedicó al Salvador. El arquitecto fue Lambert van Haven de origen holandés y noruego. El campanario fue diseñada por el arquitecto danés Laurids de Thurah, inspirado en la iglesia jesuita de San Ivo en Roma, en la cima se encuentra una estatua dorada de Cristo con una bandera. La parte final tiene una escalera externa en forma de caracol (de casi tres vueltas) con la cerca y el pasamanos también dorada. La torre mide desde el suelo hasta la bandera, 90 metros. Es llamada en danés Rundetårn.

El órgano fue terminado en 1700, tiene 4000 tubos, algunos de los cuales son originales. Los elefantes se deben a que Cristian V pertenecía a la Orden del Elefante.

Después de descansar un rato en la Iglesia de Nuestro Salvador, regresé por el mismo camino por donde había venido. En vez de seguir por la Niels Juels Gade, seguí por la Borsgade, llegué al edificio de la bolsa, en la entrada de la gran escalera estabn dos estatuas, una de Neptuno y la otra de Mercurio, me pareció tan completa la de Mercurio que le tomé una foto. Un poco más adelante estaba la imponente entrada del Palacio Christianborg. No había mucha gente, pasé por pasillos que me llevaron a una gran patio cuyo suelo estaba formado por una especie de arenisca. Habían allí muchísimos vasos plásticos, botellas vacías de agua y conchas de naranja. Supuse que allí habría terminado el maratón. También habían unos baños portátiles, de esos azules de plástico. Como tenía un poco de ganas de liberar orina, me metí en uno de ellos, no estaba muy limpio por dentro!. En las columnatas de los lados habían como unas prácticas de primeros auxilios con personal de la Cruz Roja.

Llegué al Museo Nacional, entré hasta donde pude sin pagar, no mucho, salí, crucé por el bulevar Hans Christian Andersen caminando por un costado del Tívoli, y ya que estaba por allí pensé en buscar el Missionhotel. Pasé nuevamente por enfrente de la Estación Central de trenes y crucé por donde comencé a ver hoteles pequeños, entre ellos Mayfair, Excelsior, Cosmopole, CPH Triton, Absalon, Saga y vi uno muy pequeño, no recuerdo su nombre, pero al acercarme vi el letrero en la puerta, estaba cerrada y había un cartel que decía "toque el timbre". La zona no era muy bonita, especialmente cuando me topé con dos o tres Night Clubs, uno de ellos tenía una cartelera donde mostraban muchachas filipinas en mini-bikinis. Finalmente en Istegade 6, estaba el Missionhotellet, dada la zaona, llegué a pensar en un hotel pirata, pero tenía buen ambiente. Pregunté por una habitación sencilla, ¿con baño o sin baño?, me preguntó la muchacha. ¿Cuánto es con baño?, 810 coronas, me dijo. 810!!!, aun más que en el Jorgensen. Sin baño era 510 coronas. 300 coronas menos, ni lo pensé, sin baño!.

 

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