Dos
semanas en Escandinavia II
Segunda
entrega
27, 28 y 29 de Mayo
2002
Visita a Helsinor y el Castillo de Hamlet (Kronborg) - Llegada a Estocolmo - Af Chapman - Paseo por Estocolmo - Gamla Stan - Abordaje en el Viking Mariella rumbo aa Helsinki
(Notas de viaje casi sin editar)
| MAYO
27
El desayuno fue bastante modesto, pancitos, jamón, mortadela,
café, cornflakes ("conflei" en idioma maracucho) y un jugo de naranja
super artificial. Aparecieron las señoras venezolanas que ya iban saliendo
a pasear. Nos despedimos (para siempre), ellas me habían dicho que iban a
estar dos días más en Copenhaguen y que después irían a Estocolmo.
Luego de desayunar me fui directo al Missionhostellet Nebo, unos 20 minutos caminando. Dado que la habitación me la entregaban a las 12m, dejé mi equipaje allí y me dispuse a buscar un pasaje para Helsinki. Ya era 27 de mayo, mi amiga en Helsinki iba a viajar fuera del país el día 1 de junio, de manera que si quería aprovechar su ayuda debía llegar unos días antes. Tenía en verdad ansiedad por salir de Copenhague por los altos costos de los hoteles y puesto que en Helsinki me iba a hospedar en la sede de la Asociación de Esperanto, a escasos 17 euros diarios, era importante para mi llegar allí cuanto antes. Primero llegué a la zona comercial de Vesterbrogade, es como el "down town", mirando para todos lados, encontré una calle "full" de rejserburo, agencias de viaje. Todas eran muy pequeñas y casi todas de turcos, libaneses, árabes, etc. Aleatoriamente me metí en una, esperé un rato y como no me atendieron, me fui. Crucé la calle y encontré una grande, elegante y con personal danés. Pregunté por un pasaje aéreo a Helsinki para el día siguiente (28/05/02), me dijeron que uno por 5 días costaba 309 dólares. No me sorprendió, era más o menos lo que esperaba. Luego me dijeron que sólo había con FinnAir y que ellos requerían un mínimo de 7 días para hacer la reservación. Me recomendaron que fuera a una de las pequeñas agencias de esas árabes. Entré en la que me habían indicado, y me dijeron lo mismo, parecía que no me podría ir, estaba realmente preocupado. No me di por vencido, entré en otra agencia, al entrar me di cuenta que era una agencia iraní. Me dijeron lo mismo, que sólo se podía hacer por FinnAir pero que se necesitaba una reservación de 7 días de antelación. El empleado, quizás viendo mi cara de desespero me dijo que quizás podría encontrar una solución, estuvo un rato tecleando su computadora hasta que al fin me dijo: "encontré un vuelo para mañana, pero cuesta 800 dólares". Opción descartada, por esa cantidad es preferible quedarse aquí. Mientras buscaba opciones, le dije que tenía algunos amigos persas y que sabía algunas palabras en su idioma. Él me dijo que tenía un amigo en Caracas y que también sabía algunas palabras, la que me dijo era una mala palabra. Esto ayudó crear un mejor ambiente. Luego me dijo: "si realmente necesitas llegar cuanto antes a Helsinki, lo mejor será que vayas a Estocolmo, allí hay muchas posibilidades para ir hasta Finlandia, yo mismo viví allí por unos años y sé que es así. Te puedes ir en autobús o en avión". Buscó en avión y encontró un puesto para el día siguiente en la línea TAP por 148 dólares. Me pareció bien y así me hice por fin, de un pasaje para salir de la capital danesa. Regresé al hotel, me entregaron la habitación la cual resultó muy limpia y agradable aunque bastante sencilla. Tenía TV y lavamanos. Nunca vi a otro huésped, salí al pasillo para buscar el baño común (por cierto, la habitación estaba en el 4to piso). Lo encontré, sorpresa!, super limpio. Tuve que esperar hasta la una de la tarde para regresar a la agencia de viajes ya que a esa hora es que me iban a entregar el pasaje. Así lo hice, agradecí mucho el empeño de ayudarme, esto es muy valioso cuando se está en un país tan extraño y sin conocer a nadie. Me senté a pensar en cómo podría aprovechar el resto del día. Había perdido toda la mañana buscando la forma de ir hasta Helsinki. Igualmente ya había perdido mucho tiempo buscando hotel. El aprendizaje aquí fue que antes de viajar hay que tener por lo menos reservado el hotel, esto es especialmente importante en Europa occidental. Hasta ahora me había conformado con tener reservado la primera noche, pero he aprendido la lección. Con esta ciudad me "eché una broma", había pensado que ya que estaba en temporada baja no habría problema, pero no fue así. Estuve tres días y tres veces tuve que cambiar de hotel con todo el esfuerzo y tiempo que esto implica, espero que esto no me pase otra vez en mis próximos viajes. Se me ocurrió algo bueno, vi en el mapa que Helsingor no estaba tan lejos. Este es el pueblo donde se encuentra el castillo de Hamlet, podría ser una opción interesante. Fui hasta la cercanísima Estación Central, es una tremenda ventaja de este hotel (recomiendo en verdad este hotel, está en un lugar muy estratégico y no es tan caro), pregunté cuánto tiempo tardaba el tren hasta Helsingor, me dijeron que una hora, y como eran las 2:30 pm, me propuse a ir, aun tendría tiempo. Pedí un boleto ida y vuelta, pero el encargado me recomendó que comprar un boleto de 24 horas que permitía usar cualquier tren y autobús en un espacio bastante grande (incluyendo Helsingor). Me costó 89 DKK (aunque viendo ahora el boleto, allí dice 85 DKK ¿4 de impuesto?). Los trenes salían cada 20 minutos, estos cubren la línea Helsingor - Malmö, llega hasta la ciudad sueca por un extraordinario puente, al cual aunque tuve intención de ir, no fui. Tomé el siguiente tren, muy puntual, muy modernos y cómodos. Una vez dentro, me entró la duda, nunca se ve a nadie a quien preguntar, creo que estaba sentado en un puesto de esos "que se pueden reservar". De todas maneras habían muy pocas personas como en todas partes aquí: en los museos, trenes, buses, aeropuerto, restauranes, etc. No sé como obtienen dinero para pagar toda esta excelente infraestructura ¿será a punta de impuestos?. El tren siguió por la costa y paró por muchas, muchas estaciones. Finalmente llegué a Helsingor, la estación era bastante pequeña, estilo años '40, me hizo recordar las películas de la Segunda Guerra Mundial. Salí por la puerta principal, a un lado estaba un malecón y del otro estaba el pueblo. ¿Hacia dónde ir?, pero frente a mí y no tan lejos se veía un castillo, seguramente era mi destino. Me devolví a la estación para ver si encontraba un mapa, encontré un folleto turístico de esos gratis en inglés, muy bien!. Emprendí mi camino hacia el Kronborg Slot, "Castillo Kronborg", lo hice por toda la Havngade (Calle del Puerto). Tenía que darme prisa para llegar al Castillo, ya eran las 3:30 de la tarde. La "avenida" no era tan grande, naaaadie por allí. Vi una flecha que indicaba la dirección hacia la morada de Hamlet. Llegué a algo que parecía la entrada, nadie, ¿sería yo el único visitante?, Había un caminito, crucé el foso que rodea al castillo, el agua no se veía muy limpia (estancada). Pasé por la entrada principal vi unos baños, no desaproveché la oportunidad. Aunque los urinarios eran modernos, el sitio era del tipo antiguo, construcción rústica. Seguí el camino, ¿me había equivocado?, por fin vi un cartel que decía Billeter (boletos). Habían tickets de tres tipos: uno con derecho a entrar a todas partes, otro para algunas partes y el más barato para un mínimo de lugares. Los costos eran 60, 40 y 25 coronas. Mi primera intención fue comprar la de 60 coronas para ver todo, pero dada la hora, la encargada de la venta de boletos me dijo que mejor comprara la de 40 ya que no iba a tener tiempo para ver todo. Me acordé de lo que me pasó en el Centro Espacial Kennedy en Florida en 2000 cuando compré el boleto que permitía todo y fue dinero perdido, vi lo mismo que con una entrada a mitad de precio.
Seguí instuitivamente el camino, en parte señalado por las luminarias, realmente era casi obvio, de pronto me encuentro con un gran estatua de un vikingo sentado como durimiendo, era uno de los más famosos héroes daneses, Holger el danés, mencionado en las leyendas de Carlomagno. Según se dice era un mercenario de la corte del emperador franco Carlomagno en el siglo VIII. Nunca perdió una batalla en su vida, sin embargo, entró en una crisis de nostalgia por su país y así regresó a Dinamarca. Llegó a Kronborg, se sentó y se quedó dormido por siempre, hasta que la soberanía de Dinamarca se vea amenazada, cuando volverá a despertar para defenderla. Seguí por los túneles, después de unos minutos me entró un pequeño temor de perderme por allí, tardar lo suficiente como para que cierren el castillo y me dejen allí encerrado por lo menos un día. Así que apreté el paso por si acaso, me volvió la tranquilidad cuando escuché algunas voces, era un grupo de visitantes a los que un guía les explicaba. Finalmente encontré la salida y el asunto se acabó.
Al salir de la capilla me dirigí a las salas de baile y habitaciones reales. Uno de los salones era grandísimo, con pinturas clásicas. Caminé y caminé por más y más habitaciones, dos de las cuales están dedicadas a Hamlet. En ellas tienen mobiliario y decoración del siglo XVII (la época del príncipe danés). También hay reseñas de diversas representaciones de la famosa obra de Shakespeare en el castillo, incluyendo una para uno de los generales nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Me llamó mucho la atención algo que leí en uno de los folletos del Castillo que decía: "Para los turistas extranjeros el Castillo Kronborg es el Castillo de Hamlet, pero para los daneses es uno de los sitios históricos más importantes del país". Yo estaba dentro de esos, mi motivación fue conocer el castillo donde sucedieron, según la mente del poeta inglés, las escenas de la famosa tragedia. Yo había quedado impresionado desde que era niño de un artículo que había leído en el "Libro de Viajes" de Selecciones de Reader's Digest, cuyo título era "El Castillo de Hamlet". Finalmente vi todo lo que se podía ver, ya eran la 5 de la tarde, volví a cruzar el "moat" o foso y caminé por una especie de parque alrededor del castillo que tenía un camino que iba muy cerca del mar. Dejé la senda y me dirigí a la playa, quise tocar las aguas del Oresund, el estrecho marino que separa a Dinamarca de Suecia. Del otro lado, no muy lejos, está el pueblo de Helsinborg. Me acuerdo que la primera vez que planifiqué mi viaje a Escandinavia (no realizado) en 1980, uno de las cosas que quería hacer era pasar de Helsinborg a Helsinor. Al ver los ferrys que hacían la travesía casi estuve de hacer el recorrido, pero me abstuve por el tiempo.
A las 5:35 ya estaba en la estación, tomé el tren de las 5:45 pm para la Estación Central (Kobenhavn H), viaje que por supuesto, transcurrió sin ninguna novedad. De regreso a Copenhague, fui al hotel, me duché en el baño común, sin problemas, no había nadie, me "entalqué", me vestí y me dispuse a ir a cenar, comida "chatarra" claro!. Al terminar de cenar en el KFC, con muy poca gente (nada raro), caminé nuevamente por la Stroget. Esta vez sí había gente, muchos turistas, escuchaba idiomas como italiano y japonés, de vez en cuando algunos en español de España. Al final de la calle estaban dos obras mitológicas de Botero, "Leda y el Cisne" y "El rapto de Europa", todos gordos por supuesto!. MAYO 28 Desayuno en el hotel, sin problemas. Era el día de ir a Estocolmo, el vuelo TAP 5800K para las 14:35. De manera que salí del hotel a las 10 am, me dirigí a la Estación Central, a la cual llegué caminando en tan sólo 5 minutos, ojalá hubiese encontrado este hotel desde el principio!. Cuando ya iba a comprar el boleto para ir hasta el Aeropuerto Kastrup, me acordé de que tenía mi boleto de 24 horas, de todas maneras pregunté a uno de los empleados del tren, le dio el "visto bueno", ahorrándome así 20 DKK. Llegué al aeropuerto al mismo sitio donde había estado cuando llegué, otra vez muy pocas personas. Los sitios de atención de las aerolíneas eran pantallas que se podían cambiar, prácticamente todas estaban en ese momento con el logo de la línea escandinava SAS, pensé que como era tan temprano todavía no habían colocado el cartel de TAP. Pasaba y pasaba el tiempo y nada, comencé a preocuparme, pregunté en información y me dijeron que TAP estaba en el otro terminal… había otro terminal!, con razón, caminé por un pasillo hasta que por fin llegué hasta donde estaban en resto de las aerolíneas. Fácilmente encontré a TAP. Me registré y de una vez pasé a la puerta de embarque. Aquí si había gente, parecía un aeropuerto normal, tiendas, restauranes, etc. El vuelo fue sin novedad, tardó menos de dos horas, tenía algo de desconfianza con esta aerolínea pero todo estuvo bien. Llegué al aeropuerto de Arlanda, que sirve a la ciudad de Estocolmo. Después de tomar mi equipaje y tratar de salir, un agente vestido de civil me detuvo, me hizo unas preguntas y revisó el pasaporte, será que porque como no era catire (rubio), le pareció raro. De una vez fui hasta una agencia de cambio, le dije al empleado que me cambiara 300 dólares a euros, el señor me dice "Te lo puedo cambiar a euros sin problemas pero aquí en Suecia se usan coronas suecas". Hasta ese entonces pensaba que los únicos países de la Unión Europea que no usaban el euro era el Reino Unido y Dinamarca. Dado que sólo iba a estar un día (al menos eso esperaba), cambié sólo 100 dólares, me dieron 965 coronas, me pareció mucho, así que le pedí que por favor me diera billetes de baja denominación para pagar el tren hasta la ciudad, el empleado me dice: "No son tan grandes lo que te di, el boleto en tren cuesta 160 SEK (coronas suecas)", esto me alarmó ya que si el tren cuesta 160 SEK cuesta el tren cómo será lo demás!. Finalmente compré un boleto de autobús que costaba sólo la mitad, 80 SEK. Esperé sólo unos 10 minutos, yo fui la única persona que se embarcó allí, aunque el bus ya estaba ocupado en un 70%. Me senté al lado de un cuerpo femenino vestido en forma juvenil de blue jeans y todo, estaba dormida, con unos lentes oscuros con la cara hacia la ventana, estuvo todo el viaje (de casi una hora) en los brazos de Morfeo, cuando por fin se despertó al llegar, resulta que era una señora como de 50 años. El paisaje se veía sin nada extraordinario una que otra fábrica, pinos, autopistas. El tráfico se fue haciendo pesado a medida que nos acercábamos al centro de la ciudad. Llegamos a la estación a eso de las 5:30 pm, el terminal de autobuses está junto a la Estación Central de trenes. Muy grande, muchas tiendas, mucha actividad y moderna. Es una de las más grandes y bulliciosas que he visto en Europa, salvo quizás la Estación Victoria en Londres y el Gare del Est. Salí por la puerta principal, lo primero que vi fue un hotel de la cadena Best Western (Terminus Hotel) en la Vasagatan ("gatan", es lo mismo que en danés "gade", "calle") se veía tan lujoso que ni me atreví a preguntar. Caminé aleatoriamente hacia la Vattugatan, seguí por unas 4 cuadras hasta la famosísima Drottninggatan, que luego me di cuenta que es una suerte "Quinta Avenida" o "Campos Elíseos" (por supuesto mucho más pequeña). Seguí hacia el norte, ya en la parte donde la avenida se hace menos importante donde me encontré con un aviso de un tal Queen's Hotell, estaba en un edificio muy viejo, de esos clásicos, tenía como 6 pisos, no supe cómo entrar ya que la puerta al edificio estaba cerrada. Justo frente a la puerta estaba una señora joven jugando con un bebé en un coche, le pregunté si aquí quedaba el hotel, me dijo que así era y que la recepción estaba en el segundo piso, parece que ella vivía en el edificio ya que me hizo el favor de abrirme la puerta. Entré encontré el ascensor, era de esos super antiguos, que la puerta parece un acordeón, era realmente pequeño, me costó algo entrar con mi maleta. Finalmente subí hasta el segundo piso. El lugar era realmente tétrico, al igual que la entrada al hotel, toqué el timbre, me abrieron la puerta y llegué a la recepción, agradable sorpresa: la que me atendió era una muchacha muy bonita y agradable, lo malo fue que me dijo "no hay habitaciones disponibles", como siempre en estos casos pido alguna recomendación para algún hotel cercano, me dijo que caminara por allí que habían muchísimos hoteles pequeños por allí. Bajé y en la Västmannagatan 5 me encontré con el Good Night Hotell Danielsson, era una casa de un solo piso, al entrear vi a una cantidad de personas que parecían pakistaníes o hindúes (en el Diccionario de la Real Academia aparece "hindú" como "natural de la India"), no parecía caro, pero igual, me dijeron que no había habitación, de nuevo me dijeron que por allí habían muchos hoteles.
En la Upplandsgatan 13 encontré al Bema Hotell, era también una casa, tampoco habían habitaciones, por cierto, el tipo que me atendió no fue muy amable conmigo, a manera desquite, no recomiendo este hotel. Ya estaba llegando a niveles de desespero. Seguí hacia el norte, al cruzar la Rådmansgatan veo hacia la derecha el aviso del Lilla Rådmannen Hotell, hacia allá me dirigí, era una casa de un piso, se veía bastante familiar, entro, nadie estaba en la recepción, toqué la campanita y apareció como asombrada una muchacha como de 20 años. Muy simpática y amable, chequeó en su computadora y me dijo: "lamentablemente no hay habitación", tiré la toalla, "no puede ser, ya he estado en otros tres hoteles y todos llenos, ¿hay algo extraordinario en la ciudad?", le pregunté. Me dijo que no sabía de nada, posiblemente se deba a una convención de médicos. Le dije que ya estaba considerando dormir en la calle, y viendo mi cara de preocupación me dijo: "vamos a llamar por teléfono a otros hoteles", así lo hizo, llamó a otros dos y nada. Finalmente me dijo, aquí hay uno es una habitación doble pero cuesta 1860 SEK, puff!, 160 mil bolos (195 USD), ni loco!, era preferible dormir debajo de un puente. Hubo un momento de reflexión, de pronto me dice: "¿Qué tal un hotel juvenil?", "¿no soy muy viejo para eso?", le pregunté, aunque ya me habían dicho que no importaba la edad, pero quería confirmar. "No importa la edad", me respondió. Me acordé de la recomendación de una colega esperantista que me había recomendado uno de estos hoteles que funcionaba en un barco, y así le dije a ella, inmediatamente exclamó "el Af Chapman", llamó habló algo y con la bocina tapada me dijo "tienen una pero quieren saber si no te importa compartir la habitación con otras personas", no me gusta idea, especialmente porque no me gusta molestar a nadie con mis ronquidos, pero la alternativa era o pagar muchísimo dinero o dormir en la calle "no hay problema", le contesté. De nuevo habla algo y luego, otra vez con la bocina tapada me vuelve a preguntar "¿No te importa que sea mixto?", tragué grueso, siempre hay una alta posibilidad de encontrarse en situaciones embarazosas, pero bueno a lo mejor y dada la fama que tienen estos países, a nadie le importaría nada de eso. "Esta bien", me reservó la cama. La habitación costaba 195 SEK (20.5 USD), no mucho. Me explicó cómo llegar, me regaló un mapa de la ciudad (por fin tenía uno). Tenía que caminar cuatro cuadras hasta una parada de tranvía, tomar el trencito que seguía por la Sveävagen, debía bajarme en la Sergels Torg ("torg" significa "plaza"), allí tendría que tomar el Bus 65 hasta el Kungsträdgarden y de allí a pie como 800 metros hasta el barco Af Capman. Por un momento consideré irme a pie todo el recorrido, pero dado el cansancio deseché la idea. Pero me pareció tan complicado que le pregunté cuánto me costaría un taxi, me dijo unos 150 SEK (14 dólares), si era así los pago con mucho gusto, no tenía ganas de seguir con ese Via Crucis. Llamó al taxi y me dijo que sólo eran 95 SEK, hecho! Y algo muy bueno que tienen en estos países es que nadie pide propinas. Mientras llegaba el taxi, conversé algunas cosas con Lisa (así se llamaba), nunca me preguntó de dónde era, pero quiso saber si mi idioma original era español, "¿y cómo lo sabes?", "es que yo estudié español", me dijo algunas palabras en castellano, no sabía mucho pero se defendía, había estudiado el idioma por cinco meses en el colegio hacía más de un año. Había llevado un pequeño "souvenir" de Venezuela, sin duda alguna, ella era merecedora de este regalito. Lo agradeció mucho y al momento llegó el taxi. Antes de salir, y sólo por curiosidad le pregunté cuánto costaba la habitación en su hotel y me dice: 1250 SEK (cachón!, 130 dólares!, menos mal que no tenían habitación disponible!!!, lo mejor fue encontrar el "youth hostel"). El taxista resultó ser un argelino, y el taxi era una "van" nuevecita. Durante el recorrido pude ver parte de la gran actividad de la ciudad, y en pocos minutos apareció el velero, el Af Chapman. Antes de verlo pensaba que era un barco tradicional, pero era un verdadero velero, luego me di cuenta de que era uno de los símbolos de la ciudad, aparecía en muchas postales y recuerdos para turistas. Según leí en alguna parte, hacía viajes entre Suecia y Australia y fue convertido en hotel juvenil en 1949.
La recepción era bastante amplia, me atendió una muchacha como de 20 años, me sorprendió cuando me preguntó: "¿trajiste saco de dormir?", "Quéééé, ¿no tienen camas?", le pregunté. "Si tenemos camas, pero no tienen sábanas y por razones de higiene NO se puede dormir sin sábana", me respondió. El asunto es que había que comprarla o alquilarla, lo que me pareció extraño es que alquilada comprada costaba 15 SEK y alquilada 30 SEK, el asunto era que la comprada era desechable, de esas de papel y la alquilada era de tela. Sin pensarlo mucho alquilé la sábana. Adicionalmente pagué unos 5 SEK por el desayuno. Me dieron una tarjeta magnética para abrir la puerta de la habitación y la puerta que da acceso al barco, me dijeron que la habitación era la número 19. Llegué al velero, abrí la puerta y ya estaba abordo… ¿y ahora?, no había nadie por allí, estaba totalmente desorientado, abrí una puerta, entré a una especie de salita, vi una escalera hacia abajo, por allí me metí y vi lo que parecían las habitaciones. En la tarjeta no estaba escrito el número de la habitación, y con todo este trajín, se me había olvidado el número. De pronto apareció un tipo alto, como de 30 años muy locuaz, me dice "¿Estás perdido?, a ver, yo te ayudo". Le dije que no estaba muy seguro de cuál era mi habitación si la 19 o la 16, o algo así. Me dijo: "Prueba la tarjeta en las puertas, sólo abre la habitación que te han asignado", "Ni loco!", le respondí. Me hizo probar la 19 y efectivamente abrió, luego me dijo: "Esta es mi habitación y como ves hay 8 camas y sólo falta una por ocupar, pensé que podría ser la tuya". Hasta ese momento pensé que esta persona era un trabajador del hotel. No había nadie más en la habitación, o mejor dicho, el camarote. Por supuesto, me tocó una de las camas de arriba en una de las cuatro literas. Le pregunté por el resto de los compañeros y me dijo que todos eran hombres, 5 de Australia, un inglés él de Holanda y yo. Coloqué mis cosas en la cama para "marcar mi territorio" y me preparé para salir a cenar, esta vez tocaba el turno a "Pizza Hut". Casualmente mi compañero holandés, Nils (nacido en 1967), también estaba por salir a pasear, así que nos fuimos juntos. El me explicaba cosas de Estocolmo, había estado allí varias veces y conocía algo del idioma, Le pedí que me tomara algunas fotos en sitios interesantes. Pasamos por algunos de los puentes, llegamos irremediablemente a la Drottninggatan (calle de la reina), pero esta vez por una parte más céntrica, muchas tiendas y una entrada espectacular al estilo clásico como del siglo XVIII, muchas banderas de colores colocadas entre los balcones de la estrecha calle. Edificios todos clásicos, muy bien cuidados, con muchos detalles, realmente es una ciudad extraordinaria. Al salir de la Drottninggatan cruzamos el Riksbron (algo así como "puente del parlamento"), me llamó la atención una balsa con una persona viendo hacia el agua donde había una mano de alguien sumergido como pidiendo ayuda, "es una obra de arte moderno", me dijo Nils un poco irónico. Llegamos a la isla Helgeandsholmen, donde está el parlamento o Riksdaghuset, otro edificio imponente pasamos el puente Stallbron seguimos por el borde del famoso barrio Gamla Stan cruzamos otro puente hasta que llegamos a Katarinahissen donde encontramos un McDonald's, habíamos pasado frente a varios resturanes pero me parecieron muy costosos, no vimos ningún Pizza Hut, de manera que entramos al McDonald's, pedí un Big Mac que me costó 45 SEK, ni tan caro. A pesar de que le había dicho a Nils de que yo me encontraba en "survival mode" (modo de supervivencia), cuando pidió una merengada de leche yo fui quien la pagó, bueno no importó mucho pues sólo costó 15 SEK, pero esta acción me hizo sospechar de que quizá tanta amabilidad era para que le brindara, pero dado que pudo haber pedido algo más caro, me calmé pensando en que sólo eran ideas mías, el asunto se reforzó cuando después pidió otra, me preguntó si quería (le dije que no) y él mismo pagó la suya. Regresamos al hotel, ya eran como las 11 de la noche, ya los compañeros de habitación estaban allí, hablamos un rato, los australianos eran más o menos sociables apagamos la luz y nos dispusimos a dormir. Acostado encendí mi radio receptor "walkman" y aunque nos acostamos como a las 12, pude escuchar un "beep" que indicaba la 1 am.
MAYO 29 Me desperté varias veces en la madrugada, Nils me había dicho que se iba a ir a las 5 am. Una de las veces que me desperté, vi por la ventanilla del camarote que ya estaba con fuerza la luz solar y que además que Nils seguía allí. Upa, se quedó dormindo!, pero luego veo la hora y eran las 4 am (con toda es luz), se levantó y yo también me desperté. Creo que la razón por haberme despertado tanto durante la "noche" fue por mi problema de ronquido y lo peor fue que no escuché a nadie roncando.Nils salió del baño, éste estaba en la proa, nuestro camarote estaba en popa. Esperé a que llegara para despedirme de él. Así lo hice, y luego me dispuse a levantarme yo también con la idea de que cuando se despertaran ya no estuviera el que roncaba. Salí del camarote a las 5:45 am, con mis implementos de baño (sólo pensaba cepillarme los dientes, lavarme la cara y afeitarme). Cuando llego a la proa, escucho un ruido así como de chorro de manguera, estaban lavando el baño!, había un letrerito que decía: "Cerrado de 5:00 am a 6:00 am por limpieza". Me puse a esperar sentadito en un banco que estaba hacia en la parte posterior del barco. A las 6:00 am volví a entrar me hice el aseo matinal, saqué mis cosas del camarote, salí a la cubierta para tomar algunas fotos y admirar el paisaje. De todas maneras tenía que esperar hasta las 7:00 am para el desayuno. Fui hasta la recepción, que estaba en la casa de enfrente, allí me di cuenta que el desayuno era a partir de las 7:30 am. Aproveché para escribir estas notas, cosa que siempre hice en momentos de espera o antes de irme a dormir. Antes de pasar a desayunar me dispuse a reservar una habitación (ojalá privada) para mi regreso a Estocolmo el 6 de junio. El resultado fue el siguiente: Efectivamente pude reservar una cama para el 6 de junio, pero lo malo es que sólo había para el mismo camarote donde ya había estado, y lo peor, sólo por una noche (necesitaba dos). El desayuno estuvo muy bueno, como siempre, comí todo lo que pude. Mi misión ahora era encontrar la forma de ir ese mismo día a Helsinki. Lisa, la muchacha del hotel que me ayudó a encontrar el Af Chapman, me había dado unos datos del barco que va de Estocolmo a Helsinki y me lo había recomendado mucho. Me fui directo a la Estación Central, caminando con mi maleta de rueditas, ya estaba bastante orientado y más o menos ya conocía el camino. Llegué a las 8:45 am al terminal de trenes, a penas entré y me encontré con la Oficina de Información Turística, pero abrían a las 9:00 am, me dispuse a sentarme en unos de los banquitos por allí y a las primeras personas que vi fue a las dos señoras venezolanas que me había encontrado en Copenhague, Yolanda y Pastora. Nos sorprendimos de volvernos a ver. Ellas acababan de llegar en bus de Copenhague (10 horas de viaje y 25 dólares el boleto), quizás hasta hubiera sido mi mejor opción ya que hubiera tenido un día más para conocer a la capital danesa o algo en las cercanías y me hubiera ahorrado una noche de hotel, además de que el pasaje me hubiera costado 25 dólares en vez de 148, la ventaja fue la comodidad del viaje, y estar un poco más de tiempo en Estocolmo y pasar la aventura de dormir en el Af Chapman. Ellas estaban esperando a que abrieran la Oficina de Información Turística para comprar boletos para un tour "sightseen" de dos horas. Les dije que si me esperaban podríamos ir juntos. Las 9 de la mañana, fui el número 2 de la cola de atención, la muchacha me dijo que para ir a Helsinki debía preguntar en la oficina de la línea Viking (al principio pronunciaba "váiking", como en inglés, pero luego me di cuenta que dado que la línea era finlandesa, la pronunciación era "víking"), la oficina estaba en el segundo piso de la estación. Fui hasta allá, estaba muy cerca. Había pocas personas en la oficina, me atendió una señora sumamente amable y me dijo que había posibilidad para irme el mismo día. El camarote individual costaba 1060 SEK (110 USD), mientras que compartida entre 4 personas costaba escasos 265 SEK (28 USD), qué clase de diferencia!, sin pensarlo mucho tomé esa opción (a pesar de los ronquidos). Regresé donde me esperaban Yolanda y Pastora, decidimos tomar el tour "Stockholm in a Nutshell". Dejé mi maleta en un locker de 24 horas (30 SEK), cambié 40 dólares en una casa de cambio FOREX (habían muchísimas en estos países), y cuando vimos la hora, sólo faltaban 15 minutos para que comenzara el tour y el punto de partida era como a 6 cuadras de allí. Ya estábamos desanimados, pero vi que la cosa por donde ya había pasado, les dije que si caminábamos rápido quizás podríamos alcanazarlo (ellas no conocían nada, así que yo era el "guía"). Comenzamos nuestra veloz caminata, cruza aquí, sigue por allá, mirando el reloj, la última cuadra la hicimos trotando hasta que "safe!", llegamos un minuto antes, éramos los últimos en el punto de partida: en la Gustav Adolf Torv. El boleto costó casi igual que el pasaje para ir hasta Helsinki, el tour duraba dos horas e incluía una parte en barco. El bus, que tenía audífonos para escuchar las explicaciones en varios idiomas (incluyendo español de España), no llevó por las más importantes de las 14 islas que componen la ciudad, que por cierto, la semana siguiente, del 1 al 8 de junio, estaría celebrando sus 750 años de fundada. De confesar que en algunas partes me quedé dormido, no por lo aburrido, sino por lo cansado y lo poco que había dormido la noche anterior. Vimos tantas cosas que casi no me puedo acordar, definitivamente, estas cosas hay que verlas caminando para retenerlas en la memoria. Luego siguió un paseo a bordo de un barquito de esos adaptados para turistas, viendo ahora el mapa, diría que el muelle estaba en la Störmgatan. Le dimos la vuelta a la isla Skansen. Pasamos a un lado de la calle Strandvägen (strand es "playa", y väg, que se pronuncia "veg", es camino, igual que en alemán y holandés "weg", total, Strandvägen es algo así como "camino playero"), aquí tienen sus casas muchos famosos, pero entre ellos sólo me acuerdo de uno de los integrantes del grupo ABBA. La isla es un gran parque con sitios parecidos a las fotos de los paisajes de rompecabezas, todo verdecito, árboles, pinitos, canalitos, patitos, etc. Ya de regreso pasamos por el terminal de la línea Viking, donde estaba el Mariella, el buque que me llevaría a Helsinki. Ahora estaba seguro donde quedaba el muelle. Por cierto, la hora de salida eran las 4:50 pm. También pasamos cerca del Af Chapman, muchas personas le tomaron fotografías, medio un poquito de orgullo el saber que había pasado una noche allí. Yolanda y Pastora no estaban muy seguras de qué hacer, aun no tenían hotel, habían preguntado en e Terminus, el Best Western frente a la Estación Central pero era demasiado caro para ellas, 1700 SEK (140 dólares, además de que no había habitación disponible (qué raro!). Ellas estaban considerando ir a Oslo, pero el tren salía a las 6:00 am, o sino a Copenhague nuevamente ya que el tren partía a las 11:00 pm, con esta alternativa no tendrían que ir a un hotel o pasar la noche en un banco de la estación. Mientras seguimos caminando, comprando postales, viendo tiendas. Nos sentamos a descansar en la Sergels Torg. Esta plaza tiene una redoma ("glorieta" como dicen en otros países) con fuentes y una estructura metálica de 37 metros de altura. Allí discutimos en qué hacer, Pastora, quien tenía en la mano una revista Geomundo (revista sobre geografía y viajes), nos leyó parte de un artículo sobre Estocolmo recomendando mucho a Gamla Stan. Le dijimos que ya habíamos pasado por allí con el bus del tour, pero insistió tanto y dado que no estaba tan lejos accedimos a su petición… y qué buena decisión, definitivamente no es lo mismo pasar montado en un vehículo que ir a pie. De nuevo pasamos por la increíble Drottninggatan, con sus magníficas puertas, banderas y tiendas. Atravesamos el Riksbron y así entramos en la isla. Gamla Stan, significa "Pueblo Viejo" y fue donde Estocolmo comenzó hace ya 750 años, fundada en 1252 por un lord llamado Birger Jarl. La leyenda dice que para desmotivar a los marinos no deseados, construían barricadas con troncos "Stocks", de allí el nombre de la ciudad: Stockholm, holm es la palabra para "islote".
Tremendo sitio este, uno de los centros urbanos antiguos mejores preservados, existen callecitas muy estrechas, algunas de colores oscuros como amarillo ocre. Muchas calles tienen nombre de personajes de la mitología romana: Calles Hércules, Plutón, Cibele, Mercurio, Cástor, Pólux, Letona, etc. Mucha gente, turistas más que todo, de vez en cuando se veían personas vestidas según las costumbres del siglo XVII, quizá era parte de las actividades para festejar los 750 años de la ciudad. Me dieron las 3 de la tarde allí en Gamla Stan, era hora de comenzar mi camino hacia el Viking Mariella, me despedí de mis amigas e inmediatamente me dirigí a buscar mi maleta en la Estación Central, de allí debía seguir casi por el mismo camino para llegar al terminal Viking que estaba en la costa este de Gamla Stan, pero esta vez en lugar de atravesarla preferí ir por la periferia, así que después de cruzar el Riksbron crucé a la izquierda para entrar en la Slottkajen (tal como en danés slott es "castillo" o "fortaleza" y kaj "muelle"). Pasé por los lados del Kungliga Slottet (Catillo Real), luego al cruzar se llega a la Skeppbron (no sé por qué lo de bron, porque no era un puente, aunque la acera de enfrente era un malecón llamado Skeppbrokajen. En esta parte del Castillo Real, hay unas fuentes que salen de la pared, todo muy impresionante, así como la vista de las casas del otro lado de la ciudad, puedo decir que Estocolmo es quizá la ciudad más hermosa que haya visto, sólo podría compararla con París. Caminé con mi maleta por toda esa avenida, me llamó la atención unos camiones llenos de muchachos con sombreritos de marinos festejando algo, eran muchos de estos, iban gritando cantando y algunos hasta bebiendo cerveza. Algunos de los camiones estaban adornados, otros tenían carteles. Llegué a la conclusión de que eran recién graduados de bachillerato. Caminé y caminé, realmente era una larga caminata, la señora que me vendió el pasaje me dijo que para ir hasta allá podía tomar un bus (había que pagar) desde la Estación Central o irme a pie, me recomendaba la caminata ya que era interesante. Por fin llegué a la zona del puerto, iba solo por allí, después vi a una señora con su maletita de ruedas igual a la mía caminando en la misma dirección, iba bien. Encontré la cola de carros, buses y camiones que esperaban su turno para embarcar en el Mariella. De pronto veo una línea verde y un letrero que decía algo así como "Si viene a pie, siga la línea verde", así lo hice y luego de un par de cientos de metros llegué al edificio de embarque. Muchísima gente, me sorprendió, ya que era miércoles, se supone que no debía haber mucha gente. Una de mis preocupaciones era llamar por teléfono a Pääivi, mi contacto en Helsinki. Esperaba encontrar un teléfono monedero, pero todos los que encontré necesitaban tarjetas, di algunas vueltas pero nada. Me entró cierta ansiedad al ver que la gente llegaba y llegaba y se iba de una vez a registrar. Nada supuse que habría alguna forma de llamar por teléfono desde el barco. Tenía que hablar con Pääivi para informarle la hora de mi llegada. Hice la cola en una de las varias taquillas, caminaba rápido, la muchacha me revisó mi boleto y me dice (o eso fue lo que yo entendí), "Cabin 2036 on Deck D", esto es "camarote 2036 en la cubierta D". Y me lo dijo dos veces como para asegurarse de que había entendido.
Efectivamente, a las 4:50 pm el Mariella dejó el atracadero y yo todavía esperando el ascensor. Estaba en la cubierta 6, hacia la proa había una zona de camarotes, se veían muy bien, como un hotel de 5 estrellas, tenía escaleras por ambos lados con alfombra y pasamanos dorados, todo un lujo!. Por fin pude montarme en el ascensor, éste sólo llegaba hasta la cubierta P, llamada "Penguin Deck", me bajé allí, había una flecha que indicaba la dirección hacia el sauna y el estacionamiento de los automóviles, buses y camiones, "la cosa se está poniendo fea", pensé. Debía seguir bajando pasé por la cubierta 3 y finalmente hasta la cubierta 2, vi las flechas que indicaban los grupos de camarotes, Seguí la flecha de "2000 - 2050", ya no habían alfombras, la escalera era rústica, ya me estaba sintiendo como Leonardo Di Caprio en el Titanic llegando a su camarote de 3era clase!. Los pasillos eran angostos, un verdadero laberinto pero con las indicaciones era fácil llegar. 2036, había llegado, abrí la puerta con mi tarjeta y oh sorpresa!, un magnífico camarote, era del tipo "C4", con cuatro camas y baño con ducha. Muy limpio todo, ordenado, el baño muy agradable, las camas bien arregladas con sus respectivos caramelitos, eran mejores que las de todos los hoteles que había estado, incluyendo el Kong Arthur. Ya había llegado uno de mis compañeros, estaba su pequeña maleta y su chaqueta. Parecía de alguien serio y no de un hippie como esperaba. Dejé mis cosas allí y subí para ver algo del barco. En una media hora regresé y aproveché para ducharme y ponerme ropa limpia, dejé mi maleta sobre una de las camas, por supuesto en las de abajo, nadie parecía haberlas ocupado. Lo que sí vi fue que habían dejado dos cajas de cerveza. Una vez bañado y "entalcado", volví a subir para disfrutar del viaje. Regresé a la cubierta 6, este nivel incluye tiendas libre de impuestos, un "Sea Side Café", una salita de juegos para niños, otra sala de "maquinitas traga niquel", baños y una oficina de información. Vi una caseta telefónica, usaba tarjetas especiales, en la información compré una, era sólo para uso dentro del barco, así que compre la de menor denominación 5 euros (primera vez que estaba usando esta moneda en mi viaje), y así sin problemas me comuniqué con Pääivi, le dije que estaría llegando a Helsinki a las 9:50 am, ella me dijo que no podía ir hasta el terminal a esa hora pues estaba trabajando, pero que alguien iría a recibirme. Me preguntó que cómo me iba a reconocer, le dije que aunque iba a usar un "pin" (insignia) de esperanto en mi chaqueta, no iba a ser difícil puesto que probablemente yo era el único moreno en el barco. Hice una exploración por casi todo el barco, en la cubierta 9 salí al exterior, un viento frío y fuerte, no era tan fácil mantenerse allí, me fui hacia el lado donde el viento no pegaba, el paisaje era extraordinario, el barco pasaba por un laberinto de pequeñas islas llenas de pinitos y casitas de madera, algunas parecían mansiones campestres con sus muelles y veleros. Las gaviotas, el sol, el cielo azulísimo sin la más mínima nubecita. Subí a la cubierta 10, la más alta disponible a pasajeros. La chimenea era imponente, estuve más de media hora observando el paisaje, que a decir verdad, después de 30 minutos, se pone cansón, ya que el paisaje es exactamente igual. Bajé a la cubierta 7 y vi "Buffet", el boleto para cenar costaba 20 EUR, más o menos costoso, pero pensando que llevaba 4 días comiendo "chatarra", decidí que me podía dar un banquetazo ahora y desquitarme. Sin mirar para atrás pregunté por un boleto, me dijeron que si tenía reservación, les dije que no, "sólo puede cenar si lo hace ahora, más tarde ya está todo reservado!", "no hay problema, es ahora que quiero cenar", les respondí. Me asignaron la mesa 25, y me indicaron en el recibo, que tenía un plano con la ubicación de todas la mesas, dónde debía ir. El lugar era bastante grande, según el plano habían 133 mesas, desde 2 hasta 8 puestos. Aun con el mapa no fue fácil encontrarla, tuve que preguntar. Encontré mi puesto, daba a un ventanal donde podía ver el paisaje, el canal por donde pasaba el barco era tan estrecho que parecía que iba en un tren. Creo que la tierra estaba al alcance de un tiro de piedra. Dejé mi chaqueta en el puesto, tomé un plato y me dispuse a ver qué tenían, prácticamente de todo!, pollo, carne cualquier cantidad de pesacado, camarones, ensaladas, helados, cervezas, vino, refrescos. Yo llené el plato con variadas "delicatesses", terminé y fui a buscar algo de cualquier otra cosa, aunque dejé un espacio para el postre!. Resuelto el problema de la comida, volví a salir y me senté en una mesita en la cubierta 8, en la llamada "Sundeck" en toda al popa. Me asomé un rato en la baranda final, me quedé un rato viendo la estela, e islitas y más islitas. Me senté a escribir mis notas de viaje. Estuve así más de media hora. Volví a entrar, encontré un puesto en uno de los sillas frente a los ventanales, seguía viendo pasar islas y más islas, parecía estar viendo una gran pantalla de un simulador de vuelo de computadora. Al las 9:30 pm di una última vuelta para ver qué otra cosa encontraba, en la discoteca había un grupo interpretando música caribeña!. Ya las 10 pm me fui al camarote a dormir. Cuando abro la puerta me encuentro con dos chinos durmiendo en las camas de abajo, estaban con ropa y todo, además de que habían impregnado el camarote con un fuerte olor a alcohol, estaban "pasados de palos" (borrachos), mi maleta me la habían tirado para una de las camas de arriba, "estos tipos sin son osados", pensé molesto. Por supuesto que no los iba a despertar. Subí a la cama, me quité la camisa y el pantalón, al voltearme vi que había una pequeña lamparita en la pared (todo estaba oscuro), prendí la luz y fue entonces cuando vi un letrerito que decía "D", puff!, los chinos tenían razón, allí fue que entendí por qué no había encontrado la cubierta D, lo que me dijo la muchacha fue "Bed D", y no "Deck D" como pensaba.
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