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Lo que sigue fue tomado de "Lima '80", diario de viaje de Germán Montero Alcalá, del periplo que éste, junto a sus dos compañero de universidad, José Manuel Buitrago y Gesualdo Apruzzese, hiciera desde Maracaibo hasta Arequipa (Perú), pasando por un buen número de ciudades, pueblos y lugares de Colombia, Ecuador y Perú en agosto de 1980. Agosto 16 de 1980 Machu Picchu |
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La
salida Esta
estación se llama "San Pedro" y está cerca del templo de La Merced, el ticket
de turista que incluía también la entrada a Machu Picchu y el boleto de ida y vuelta en
los busitos de la estación "Aguas Calientes" a la ciudadela, costaba unos 50
Bs. Como aun nos quedaba una hora, nos fuimos a ver la Catedral, pero antes yo
dije que no me iría de Cusco sin ver la famosísima piedra de los "doce
ángulos", fuimos hasta la calle Hatunrumigo, muy parecida a la Loreto y allí bajo
el Palacio Arzobispal estaba ella, es como de metro y medio por un metro, y con sus doce
ángulos
increíble, et magnifique!, le tomamos sus respectivas fotos y nos fuimos a
la Catedral. Estaban en misa, pero parece que esa es la única forma de verla sin tener
que pagar. Allí estaba el altar, grandísimo, y todo de plata. Para el museito de
Garcilazo si que no pudimos entrar, tomamos otras foticos de la Plaza de Armas y nos
regresamos a la estación. Encontramos el vagón que nos correspondía, el número 1645,
puestos 64, 65 y 66. Por una plaquita vi que estos vagones fueron construidos en Rumania
en 1973. Era la primera vez que me montaba en un tren. Nosotros compramos unos politos de
mantequilla y un paquete de galletas
Como no habíamos desayunado nos pusimos a
comer en la mesita que trae el tren. Estos puestos son para cuatro, y en el 67 estaba
sentado un muchacho cono de unos 25 a 30 años estilo gringo o europeo, el tipo le echaba
de vez en cuando una mirada a las galletas y decidimos ofrecerle para que
"matara" el hambre si eso era lo que tenía, el individuo aceptó y se comió
unas cuantas. Pronto rompimos el hielo y entablamos conversación con él. Hablaba muy
bien el Español su nombre era Robert Nermuth, de Austria y venía acompañado de una
muchacha peruana que más tarde nos presentara que se llamaba Goya Tapia y que estaba
viviendo allá en Austria como "tutora" o algo así del hijo de un príncipe, un
duque o no sé qué cosa de la nobleza austríaca. Robert era químico y entre las cosas
que nos dijo era que había tenido muy mala suerte en el transporte en Perú. Todo era
puro retraso, nosotros pensamos que era pura exageración y le dijimos que a nosotros nos
había ido muy bien, que nunca se nos había atrasado nada y es cuando se nos ocurre mirar
el reloj
LAS OCHO Y MEDIA!, llevábamos media hora de retraso! Y Robert nos dice
"están viendo?". |
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Nos pareció un completa "boca de sapo" este Robert. Al rato llegó Goya y nos dice que el asunto va a tardar un poco y que mejor era que fueran a desayunar, se llevó a Robert y nos pidió que cuidáramos sus macundales. Pasaba y pasaba el tiempo, decidimos nosotros bajarnos también, preguntamos por allí a los trabajadores a qué se debía el retraso y éstos nos dijeron que la locomotora se había dañado y que iban a traer otra y eso era lo que estaban esperando. Fue entonces cuando nos arrepentimos de no haber tomado el tren de las siete que sí salió puntual, no importaba que fuésemos parados con tal de llegar temprano. Di unas vuelticas por allí y me encontré con unos esposos con los cuales nos habíamos encontrado ya en el teatro. La señora, como de unos 40 años era la típica inglesa, pero el señor no. Les pregunté "where do you come from?", -"from England", -"the face of your wife is a tipical english, but you don't have English face", -"of course, because I was born in Calcutta, India". Le dije que era de Venezuela y éste me dijo que había visto a Caracas desde el avión, me preguntó también que cómo se hacía para ir a Guyana, le dije que no tenía ni idea, no conocía a nadie que hubiese ido a ese país.
En tren hacia Machu Picchu |
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El valle del río Urubamba |
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| Llegada a la ciudadela
Seguimos rodando y rodando, el río Urubamba
cada vez lo veíamos más grande y con más fuerza, el paisaje se tornó selvático,
tropical y por fin allí, la estación de "Puente Ruinas". Cuando el tren se
detuvo todo el mundo se bajó como locos, incluso nosotros, esto para hacer la cola para
tomar los busitos que nos conducirían hasta Machu Picchu. Cuando llegamos ya teníamos un
bojote de personas por delante
en cada busito cabían 20 personas y la cola era
medio "rebañezca", o sea, sin mucho orden, era como de cuatro personas de
grueso y muchas veces con empujones, José y Gesualdo se fueron metiendo y metiendo y yo
de distraído y de "idiota" me fui quedando hasta que ellos llegaron aya al
final y a mi me faltaba todavía un trecho, yo les dije que se fueran, que yo los
alcanzaría allá, así lo hicieron. Cuando ya me tocaba a mi, resulta que se acababa de
ir el último busito y tuve que esperar a que llegara el primero que se había ido, eran
como diez busitos de esos. El viaje se iniciaba pasando un puentecito sobre el Urubamba y
luego tomaba una carretera engransonada en forma de zig-zag y como de 45 grados de
inclinación y aquel precipicio a cada lado, bueno, lo tenía en el "zig" porque
el "zag" lo que tenía era el cerro. Esta carretera fue inaugurada en 1949 por
el propio Hiram Bingham, quien en 1911 descubrió a Machu Picchu. Antes de seguir con la
historia del descubrimiento de la ciudadela, debo decir que el busito en el que me fui
(eran todos nuevos y de color celeste) habían puros japoneses, uno que estaba en el
asiento a mi lado, era como de 50 años y estaba vestido con una bata o especie de
"kimono", con cotizas japonesas y la cabeza totalmente rapada.
Algo de historia Pues, bien, continuando con lo
que me enteré, resulta que este señor Bingham era un profesor de la Universidad de Yale,
en la cátedra de Historia, y se encontraba haciendo el recorrido que los héroes de
América Latina habían hecho, estos son Simón Bolívar, San Martín, Sucre, etc. Estando
por estas tierras oyó hablar a los indios de por allí sobre una ciudad en la selva, la
"ciudad perdida" y est que sigue lo copio textualmente del "Gran Libro de
Viajes", en su capítulo "La última morada de los incas", escrito por
Harland Manchester: "
Bingham tuvo noticias de una "ciudad perdida",
situada en algún lugar al noroeste del Cusco, a la que los españoles nunca habían
llegado. En su búsqueda, siguió muchas pistas sin encontrar más que unas pocas chozas
en ruinas al final de la jornada. En julio de 1911, acompañado de dos amigos arqueólogos, de varios ayudantes
indígenas y de un sargento de policía a guisa de escolta, Bingham comenzó a subir en
mulo por el cañón del Urubamba para seguir otra pista más, tan vaga como todas las
anteriores. |
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Hiram Bingham en 1912 |
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| Durante tres días, a medida que los indios iban abriendo una trocha en en el monte, fueron avanzando penosamente, arrastrándose por sendas traicioneras donde incluso las mulas resbalaban y tenían que ser izadas con cuerdas para que no se despeñaran.Cierta mañana apareció en su campamento un colono que repitió el viejo cuento de unas ruinas que yacían en la cima de la montaña al otro lado del río. Era un día frío y lluvioso y los compañeros de Bingham, extenuados, no tenían ánimo para realizar la escalada. Aunque Bingham tampoco esperaba encontrar nada, logró persuadir al recio colono que le acompañara en la jornada. Los miembros de la expedición cruzaron primero las furiosas aguas del torrente por un frágil puente de bejuco construido por los indios, Luego treparon a gatas la ladera, agarrándose a los arbustos, mientras el colono les advertía a gritos que tuvieran cuidado con las serpientes venenosas, que más tarde mataron a dos mulas. Al final de la ascensión agotadora de casi 700 metros, se toparon con una choza de paja. Un par de indios le dieron de beber agua fresca. Detrás de aquella colina y ante sus ojos atónitos surgió un espectáculo maravilloso. Primero vio una perspectiva de casi un centenar de bancales escalonados, de treinta metros de longitud, admirablemente construidos y sostenidos por unos muros de piedra…" Parece que este señor encontró intactas muchas tumbas de príncipes o algo parecido con todos sus tesoros en ellos. | |
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| Tour por Machu Picchu
Por fin, siguiendo con nuestro "cuento", llegué a Machu Picchu, lo primero que vi al bajarme fue a José Manuel y a Gesualdo que estaban bastante molestos conmigo porque me había demorado mucho, ya eran las tres de la tarde y eso lo cerraban a las cinco, o sea, que teníamos sólo dos horas para ver toda la ciudad. Existe allí, en las afueras un hotel muy bonito pero bastante caro, es otro de la serie "Hotel de Turistas", después preguntamos cuánto nos costaría una habitación para los tres y eran como 200 bolívares. Bueno, llegamos a la entrada que es una puerta de esas de piedra, estilo inca, caminamos por un pequeño tunelcito y entramos por fin al parque o ciudadela en sí. Lo primero que vemos es una casa reconstruida, con su techo de paja y todo ese cuento, todas las construcciones incaicas tenían techo de paja, pero como es de suponer, desaparecieron con el correr de los años. José Manuel había comprado un librito que era una guía
para el visitante de Machu Picchu, éste estaba o fue escrito por un peruano muy
conocedor de este sitio. Con nuestro librito comenzamos nuestro
"tour", era interesante el asunto porque decía: "después de la
primera casa camine 20 pasos por el camino que va a encontrar, llegará hasta
una escalera muy larga, suba 15 escalones y cruce a la derecha, dé 8 pasos y
estará en el Templo del Sol…" y cosas así. Yo iba leyendo el librito
mientras José Manuel y Gesualdo iban tomando fotos, esto para ahorrar tiempo.
Pudimos ver mucha gente en el mismo plan que nosotros, alemanes, gringos,
italianos, franceses… todos con el mismo libros similares pero en su propio
idioma. |
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Machu Piccu con el Huayna Picchu al fondo |
Detalles de la ciudadela |
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Ninguna de las excavaciones realizadas
en Machu Picchu ha cambiado la proporción numérica de esqueletos femeninos y masculinos
encontrados en sus huacas (tumbas) por Hiram Bingham: diez femeninos por cada de
hombre, de lo cual el arqueólogo dedujo que aquellos esqueletos debían pertenecer a
damas de los grupos de Mujeres Escogidas, entre quienes se seleccionaban las Vírgenes del
Sol, jóvenes sagradas, intocables para los demás incas, pues eran las esposas del Sol,
su dios. Cuando llegaron a Machu Picchu los conquistadores (hombres altos, con barba, blancos, brillantemente vestidos y capaces de producir trueno -con pólvora-) fueron tomados por dioses, especialmente porque su llegada coincidía con la división del imperio y se creyó que Pizarro era la encarnación del dios supremo -Viracocha- que venía a decidir la contienda entre Huáscar y Atahualpa, los hermanos rivales, hijos del Inca IX, Huayna Cápac, quien al dividir el reino entre sus dos hijos, inició el desmembramiento y la caída del gran imperio. En poco tiempo se dieron cuenta que los invasores, aunque fuesen barbudos como Viracocha, tenían poco de divinos, pues profanaban el oro, la plata, los templos, todo cuanto era absolutamente sagrado para los nativos. Entonces, es obvio que hubieran buscado un sitio adecuado esconder a las Mujeres Escogidas, pues la profanación de las vestales solares debía ser evitada a toda costa. Durante 50 años después que Manco Inca huyó para establecer su reino en la selva -Vilcabamba-, los guerreros incas mantuvieron la inseguridad de los españoles en el Valle del Cusco. El Vierrey enviaba constantemente a sus diplomáticos para tratar de convencer al Inca de que negociara con el gobierno central. Si los enviados regresaban, sólo venían a dar cuenta de la inutilidad de sus esfuerzos El Inca no se dejaba convencer. Sabía que los españoles sólo querían su oro. Pero el reinado de la selva terminó cuando fue capturado Tupac Amaru I, el último Inca en el valle de Pampacones y ajusticiado por órdenes del Virrey. Una de las cualidades más destacadas de los incas era la previsión. Quizás, previendo que un día las Mujeres Escogidas se quedarían sin guerreros que la protegieran, quizá sin el propio Hijo del Sol, aseguraron para ellas un sitio inaccesible, amurallado por sus constructores y por la propia naturaleza, un lugar que, como Machu Picchu, pudiera ser defendido por "sólo dos hombres", según las palabras de Bingham al describir las defensas del santuario por él descubierto. Si los incas de la selva vivieron permanentemente o sólo temporadas en Machu Picchu, no se sabe. Pero entre tantos misterios que envuelven a Machu Picchu, lo que sí parece indudable es que se trata de un santuario especialmente escogido para albergar a las Vírgenes del Sol". Para contar nuestra "expedición" me ayudaré con el librito guía de Pedro Sueldo "El Dr. Bingham ha dividido a Machupicchu en diferentes sectores o barrios de tal manera que en el tour, usual se siguen de acuerdo a sus categorías, las cuales son las siguientes: El primer grupo, que se encuentra a la entrada de las ruinas, es las casas para los cuidadores de los andenes. Este grupo de casas muestra claramente la arquitectura inca que utiliza, en este caso, ligamento de barro entre las piedras y techumbre de paja. Estas casas están ahora restauradas para dar una idea de cómo eran en tiempos incaicos. Así mismo estas casas servían como graneros para depositar las cosechas recogidas de las terrazas agrícolas. En ellas uno puede apreciar la existencia de los nichos utilitarios.Saliendo de estas casas se llega a un espacio abierto que nos muestra un sendero el que nos lleva hacia el Sector Agrícola. En este sector se ve el gran número de andenes horizontales cortados en la montaña y que servían para el cultivo de productos peculiares de esta región. Los incas conocían más de 200 clases de plantas alimenticias y medicinales tales como la papa, el maíz, la quinua, la oca, el olluco, etc. También cultivaban gran cantidad de frutas como la lucma, el níspero, el pacae, el tumbo y la chirimioya. Para cultivar la tierra utilizaban un cierto tipo de arado llamado chaquitaclla, que consiste en un palo de madera bastante largo con un estribo para el pie en el lado derecho inferior. Terminaba en una cuchilla de metal con la cual se rotura la tierra. Este tipo de arado es todavía muy utilizado en la serranía peruana. Los incas para fertilizar la tierra, utilizaban pescado en las tierras costeñas, y estiércol de llama y aves en la sierra. Voltée hacia la izquierda siguiendo la flecha blanca y continúe a través de este sector y llegará a un muro largo que divide la ciudad del sector agrícola, el cual lo llevará hacia el Sector Urbano. Al entrar a este sector, se nota claramente una serie de peldaños labrados en roca que descienden de la parte superior de Machupicchu hacia su base. Al lado derecho del sendero, que usted está utilizando, se puede apreciar los restos de canales de irrigación; la parte baja, unos cuentos metros hacia delante, se ven los restos de las habitaciones, y en las montañas del frente hay unas plantaciones de té de alta calidad. Al pie de esta montaña, se aprecia la continuación de la línea férrea que va al valle de la Convención. Continúe directamente hacia delante para llegar al Barrio de las Fontanas. Este barrio es llamado de las fuentes debido a la existencia de las 16 fontanas que contienen canales para la distribución del agua hacia el sector urbano. El agua es traída de un manantial natural que se encuentra a más de un kilómetro de distancia en la parte superior de la montaña. Ahora el agua ha sido desviada hacia el hotel con propósitos domésticos. |
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Las terrazas |
Interior del Templo del Sol |
| Aquí se puede apreciar cómo las
escalinatas han sido cortadas en la roca viva, existiendo en todo Machupicchu más de tres
mil peldaños divididos en más de cien escalinatas. Las piedras para todas las
construcciones fueron traídas de canteras que se encuentran en los alrededores y
transportadas a su lugar con esfuerzo humano, dado que los incas no conocían ningún tipo
de bestias de carga, ni aún la rueda (las llamas sólo pueden cargar de 20 a 25 kilos).
Estas mismas piedras fueron haladas por medio de lianas y cables hechos de cuero de llama.
Fueron cortadas de las canteras con instrumentos neolíticos ya que los
incas no conocieron instrumentos de hierro.
Voltée a la izquierda subiendo por los tres peldaños contiguos cortados en la roca viva, camine 20 peldaños hacia arriba y voltee hacia la izquierda donde se encuentra la fuente principal. La Fuente Principal, así se denomina a la cabeza de fuentes de donde se distribuía el agua a las demás fuentes. Aquí se puede apreciar las existencias de pequeñas hornacinas y una roca labrada en forma de altar. Justo frente a la Fuente Principal está la casa de los cuidadores de las fuentes. Este ambiente viene a ser un hermoso ejemplo de construcción inca. En toda la parte inferior se ve la clásica arquitectura inca imperial. Las hornacinas servían en este caso, como alacenas para guardar utensilios y demás objetos de uso personal dado que los incas no conocían ningún tipo de mueblaje. Las hornacinas en los templos servían para colocar representaciones de sus dioses e ídolos. Se nota claramente que tanto las hornacinas cono las ventanas y puertas, están diseñadas en una forma trapezoidal, siendo la parte superior más estrecha que la base, por el hecho de que los incas ignoraban el arco arquitectónico. La parte superior de esta construcción así como la techumbre está restaurada. Encima de las hornacinas se pueden ver protuberancias pétreas denominadas "clavos piedra", las cuales, según la teoría de3 Hiram Bingham, servían para colgar sus armas, vestidos y aún sus famosos aríbalos, depósitos de cerámica donde se guardaba la bebida sagrada de los incas "La Chicha". Estos objetos de barro terminaban en un cono y por tal motivo no podían ser colocados en la superficie del suelo y tienen dos asas a cada lado y se supone que se colgaban de esos clavos de piedra con una soga sujeta a ambas asas, al menos esta es la teoría del Dr. Bingham. Saliendo de esta construcción, continúe hacia arriba por la escalinata que usted utilizó antes, suba nueve peldaños que están cortados en la roca viva, y luego voltee a la izquierda y tome el corredor que lo llevará al Templo del Sol. AL lado posterior de su entrada se aprecia a ambos lados, dos orificios con pequeños cilindros de granito que se utilizaban para asegurar la entrada colocando una barra de madera en sentido horizontal y otra en sentido vertical sujeta a la argolla de piedra que se encuentra en el dintel de esta portada. Continue por el pequeño corredor, voltee inmediatamente a la izquierda y penetre a esta estupenda construcción de dos pisos que se denomina El Palacio de la Princesa. En algunos casos, los incas constituían casas de dos pisos para la gente de la nobleza con dinteles de piedra y debido a esta evidencia, se sostiene que en este sector debe haber vivido sino precisamente una princesa, tal vez un alto sacerdote o algún otro personaje de importancia quien habría sido responsable por los cuidados del templo del sol. En el interior de este palacio, vemos también nichos utilitarios y una roca en el centro del piso, la cual pudo haber servido para dividir la habitación en diferentes espacios, esto es, dormitorio, comedor, cocina, etc. Las entradas no son muy altas lo cual nos da una idea de que los incas eran relativamente bajos de estatura. |
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Detalle exterior del Templo del Sol |
Panorámica de las terrazas |
| Saliendo de esta
construcción diríjase hacia la izquierda y suba por la escalinata para ingresar al Templo
del sol. Este ambiente es tal vez el más hermoso de todo el complejo de Machupicchu.
Ocupa relativamente un espacio bastante amplio donde se puede apreciar la existencia de un
fino muro circular y dentro de este muro una roca central labrada en forma de una altar
que servía probablemente, para realizar ritos religiosos y ofrecer sacrificios en honor
del dios Sol. Mientras yo leía esto miré a mi alrededor y me pude dar cuenta que unas
cuantas personas estaban escuchando lo que yo estaba leyendo, algo así como si yo
fuera el guía
entre ellos habían unos gringos todos algo sucios de pantalones cortos, como de
unos 30 a 40 años y acompañados de unas señoras, las cuales supongo serían sus
esposas, yo interrumpí mi lectura cuando escuché a uno de ellos que les decía a los
otros "he is reading in Spanish" y los otros se quedaron muy atentos a mi
lectura, yo les pregunté "what do you want to know"m y uno de ellos contestó
en Español, para qué era esa piedra
la piedra de los sacrificios. Esta gente
seguro que acababan de llegar a Machupicchu viniendo por el Camino Inca. Pero sigamos con Pedro Sueldo Vale la pena indicar que como experiencia de los terremotos que devastaron al Cusco también en tiempo de los incas, todas las construcciones incaicas son asísmicas. Bajando por la misma escalinata que utilizó para entrar en esta construcción, y subiendo las dos gradas hacia delante, usted verá a su derecha habitaciones que probablemente fueron dedicadas a los cuidantes del Templo de Sol. Las piedras de estos ambientes estaban numeradas para facilitar su reconstrucción. A propósito, un 30% de la ciudadela de Machu Picchu está restaurada. Al llegar al final de este andén dése la vuelta y tendrá usted una hermosa vista del Templo del Sol con el cerro Huayna Picchu al fondo (Huayna Picchu significa "montaña jóven"). Regresando por este andén que estamos utilizando, en la base circular de la torre, se encuentra la Tumba Real. Bajo el Templo del Sol. En el interior de esta caverna, se encuentra una roca con dos peldaños la cual fue utilizada como un altar para colocar las ofrendas dedicadas a las momias que probablemente se encontraban guardadas en estos nichos. En los muros se aprecia la existencia de clavos de piedra de forma cilíndrica que probablemente servían para los fines indicados anteriormente. Indudablemente esta caverna fue una tumba dedicada a los nobles porque durante las excavaciones realizadas por Bingham, se encontraron momias adornadas con objetos de oro y plata, ornamentos éstos que eran utilizados por gente de la nobleza. Al mismo tiempo no es aventurado decir que era o hubiera podido ser un templo para el culto a los muertos. En la parte exterior de la roca se encuentra una roca con seis peldaños que quizás habría servido para exhibir a los muertos momificados. Continuando con la excursión, salga subiendo por los cuatro peldaños a su derecha, para llegar al sector de las fuentes y subiendo por la escalera principal de la ciudad hasta la misma altura, donde volteó antes, voltee ahora a la derecha y pasando por un estrecho callejón entre a lo que se llama El Sector Real. Pero lamentablemente este callejón estaba interrumpido por los trabajos de reconstrucción de manera que no pudimos seguir adelante, tratamos de llegar por otros caminos pero nada nos decidimos a buscar el Templo de las Tres Ventanas guiándonos por el dibujo del librito, vimos muchas construcciones semejantes, pero no estuvimos seguros, volvimos al sitio hasta donde habíamos ido bien, volvimos a tratar pero nada el tiempo corría y no podíamos seguir en este plan, decidimos dejar el libro, y seguir viendo por nuestra cuenta, tomándole fotos a todo lo que veíamos y luego investigaríamos qué cosa era. Llegamos sin querer al templo de las Tres Ventanas, que está en lo que se llama el Barrios Sagrado. Seguimos por aquí y por allá, llegamos hasta el Templo Principal y de allí nos fuimos a un extraño monumento denominado Intihuatana, veamos lo que nos dice Pedrito sobre él: "Este complejo es uno de los más hermosos y enigmáticos de Macupicchu. Hay mucha especulación sobre una roca natural. Algunos afirman que se trata de un observatorio astronómico donde estudiaban los movimientos del sol y la luna. Otros creen que fue un reloj solar; en quechua Intihuatana significa "lugar donde se amarra el sol". Desde esta plataforma se puede apreciar una vista circundante de la ciudad de Machupicchu. Detrás de la montaña de Machupicchu viven diferentes clases de animales salvajes, tales como pumas, osos negros, cóndores así como diferentes serpientes venenosas". Aquí en el Intihuatana nos tomamos unas fotos, pero para hacerlo tuvimos que "pelear" el puesto con bastantes personas, por lo menos cada vez que alguien terminaba, entraban como 2 ó 3, entonces alguien debía ceder el puesto, cuando me tocó a mi me pasó con un señor japonés como de 60 años y estuvimos un buen rato "vaya usted", "no, vaya usted primero" y así hasta que por fin yo me retiré diciendo origatóo, esto es "gracias" en japonés, de pronto un bojote de gente comienza a reirse: todos eran japoneses, unas 15 personas, luego sale una señora y me dice thank you. Después que lo tres nos tomamos nuestras respectivas fotos, yo me quedé un rato más observando la extraña figura pétrea, de pronto veo que de una esquina alguien está tratando de tomarle una foto y me aparto para salir, me voy hacia la otra esquina y lo mismo, sigo más allá e igual, doy unos pasos para atrás y la misma situación, no me quedó más que retirarme y seguir a otros lugares. Nos dirigimos a ver el Huayna Picchu y nos colocamos al borde del precipicio que separa a los dos "picchus", increíble, majestuoso, el verdadero éxtasis!, abajo se veía el Urubamba y la línea de ferrocarril que va hasta el pueblo de Quillabamba. En la cima del Huayna Picchu existen unos observatorios, de ella Pedro nos dice "La montaña de Huayna Picchu fue utilizada por los incas como atalaya natural. Los andenes que se ven fueron utilizados como muros de contención para proteger la tierra de la erosión. En la cima de esta montaña se encuentran algunas construcciones y al otro lado casi a la mitad, una gran cueva, en cuyo interior hay nichos y hornacinas, a todo este conjunto se le denomina el Templo de la Luna. Existe un camino para subir a esta montaña y el ascenso dura generalmente una hora y para ver la salida del sol es un lugar ideal. Sin embargo, el camino es peligroso por lo estrecho y empinado que es y debe tenerse bastante cuidado. Por otro lado, no hay peligro de ningún bicho o serpientes venenosas". Luego bajamos hasta la Plaza Principal, toda con gramita y es el sitio donde se celebraban las festividades, es bastante amplia. De allí seguimos hasta otro grupo de casas que estaban por allí mismo, luego llegamos a una piedra muy grande que estaba tallada como en forma de tobogán, esto era un sitio de sacrificio, según nos habían dicho, los sacerdotes o más bien, los "verdugos", eran tan diestros en sacar el corazón de una persona que lo podían hacer en cosa de menos del minuto! Entramos a otro grupo de
ruinas y por entre ellas vimos dos llamitas paseando por allí, desde allí también vimos
una casita inca reconstruida que estaba en el sitio más alto de Machu Picchu, pero ya no
teníamos tiempo de ir hasta allá. El guardia del parque comenzó a tocar el silbato de
salida y yo como los demás turistas, excepto José Manuel, comenzamos el regreso. José
Manuel había dicho que a él lo tendrían que ir a sacar de allí, hizo caso omiso del
pito y siguió tomando fotos por aquí allá, por fin casi tuvo que venir el guardia a
sacar a José Manuel y a otro señor, pero José seguía con sus fotografías, tomaba
fotos hasta caminando!, después cuando vimos las
fotos ya reveladas, salieron como seis de ellas totalmente movidas. El regreso Terminamos así, pues, nuestro paseo o excursión por la ciudadela más importante (por lo menos a nivel turístico) del Perú. Se debía hacer cola para tomar los busitos de regreso, y nosotros hasta llegamos a considerar quedarnos a dormir allí, ya que no quedamos satisfechos, pero el alto costo del hotel y sobre todo, que ya teníamos comprados los boletos para ir a Puno, decidimos regresar, pero lo haríamos en el último busito. Mientras hacíamos la cola, nos encontramos con Robert y Goya, quienes ya estaban instalados en el hotel, intercambiamos direcciones, nos tomamos unas foticos y les dijimos que no se olvidaran de nosotros porque algún día les caeríamos por allá, Austria Auf Wiedersehen!. Cuando estábamos pasando el puentecito que cruza el Urubamba, vimos unas cuantas casitas de campaña que estaban en los alrededores. Por fin a eso de las seis de la tarde arrancábamos para Cusco, durante el viaje nos comimos lo que habíamos comprado para comernos en Machu Picchu y seguimos el viaje. Pudimos ver el tren de segunda clase, iba todo el mundo parado y "como sardinas en lata", gente con todo tipo de peroles, campesinos con matas, gallinas, maletas por aquí y por allá, menos mal que la monjita nos compró en primera clase! A las nueve y cuarenta y cinco de la noche llegamos a Cusco, nos fuimos al hotel, donde nos habían cambiado de habitación porque no nos pudieron reparar el calentador de agua y por fin, después de cuatro días nos bañamos y a dormir! |
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Maracaibo, Septiembre de 1981 |
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