Argentina es un pueblo profundamente mariano. Desde la cuna misma de su historia- que no empieza en 1810 como muchos creen, sino mucho antes- ha profesado un culto muy especial a la SANTISIMA VIRGEN MARÍA, fruto de su gloriosa herencia hispánica. Y esa devoción se ha concretado en las diversas adveraciones marianas que polarizan la religiosidad de nuestro pueblo, de las cuales, no hay duda, la más eminente es la VIRGEN DE Lujan, patrona de toda la república, de Uruguay y Brasil.
Cuenta la tradición que un hacendado portugués, afincado en Sumampa (provincia de Santiago del Estero), hacia 1630, encargó en Brasil una imagen de la pura y limpia Concepción de María. En respuesta a su pedido, la enviaron desde allí dos imágenes, en sendos cajones, para que él eligiese la que más le gustara. Una vez que los cajones llegaron al puerto de Buenos Aires, fueron puestos en una carreta tirada por bueyes. Las primera parada en el largo camino hacia Santiago del estero se hizo para pernoctar en la estancia de un tal Oramas, cerca de la actual Campana. Pero cuando a la mañana siguiente se uncieron los bueyes a la carreta, no pudieron arrancar. Interrogado el carretero cuál era su equipaje, dijo que llevaba dos imágenes de Nuestra Señora. Bajaron uno de los cajones y los bueyes no dieron un paso. Lo cambiaron por el otro, y los bueyes arrancaron. Los presentes vieron en ello un voluntad expresa de la virgen de quedarse allí en esa imagen, lo que terminó que Oramas la conserva en su casa, y a su cuidado quedó un negrito congolés venido de Brasil con el cargamento.
Allí comenzaron los milagros y las consiguientes peregrinaciones. Más adelante, Oramas cedió la imagen a Ana de Matos, la cual, hacia 1675 la trasladó a sus campos, junto al río Lujan. La imagen fue venerada en su casa, a unas cuatro cuadras de donde luego levantó una capilla, pegada al sitio de la a cual Basílica. Pronto se creó una cofradía de la Virgen. Juan de Lezica construyó el primer templo, que se inauguró en 1773 y permaneció hasta 1890. Actualmente, una gran Basílica cobija la venerada Imagen, que fue luego declarada Patrona de la República Argentina.
a nuestra Señora
de Lujan
¡Oh Santísima Virgen María!
¡Coronada Reina de Lujan! Dios
me ha creado para la gloria eterna.
¡Ah! ¿quién me diriera alas de
paloma para volar a esa marada
de felicidad? ¿Quién me abriera
las puertas del cielo, y me ayudara
a subir hasta al pie del Trono
del Altísimo? Conceded, ¡oh Santísima
Virgen de Lujan, vuestra
protección a este siervo vuestro
que gime en este valle
de lágrimas y sólo recibe consuelo
celebrando vuestras glorias:
ayudasle, a fin de que después
de haberras honrado en la tierra,
merezca alabaros en el Cielo, por
los siglos de los siglos.
Así sea.