Los Cachorros              

 

Por: Luis Dávila Colón

Las fotos de las primeras planas del lunes lo decían todo. En la Asamblea
del domingo, el Partido Nuevo Progresista no eligió solamente un nuevo
presidente. La actividad fue más importante que eso. Porque lo que se vivió
el domingo en Guaynabo fue uno de esos raros momentos en la historia de los
partidos, que constituye un verdadero rito de pasaje; digamos que un cambio
con potencial de futuro trascendental.
El domingo la Palma confirmó el pase de batón a una nueva generación, con
la bendición de los abuelos, los padres y los hijos de la criatura. El
enmarcado en digital presentó el nuevo elenco de jóvenes que promedian entre
los 36 y 38 años de edad y que son hoy por hoy los nuevos celadores del
partido estadista: Leo Díaz Urbina, el flamante presidente, es tan sólo la
punta de lanza de esa generación de cachorros que asume el mando del partido
principal de oposición y cuya materia y temperamento se enfrenta ahora a su
mayor prueba. Ramón Luis Rivera hijo, Jorge Santini, Melinda Romero, Rafi
Escudero, Aníbal Vega Borges, Javier Bustillo y los nuevos alcaldes son la
primera avanzada de esa nueva camada.
Y lo más significativo es, que entran ungidos y bendecidos por la vieja
guardia y las panteras grises de esa colectividad dirigidos por don Luis
Ferré, Carlos Romero Barceló, Ramón Luis Rivera padre, Héctor O'Neill y
Edison Misla Aldarondo. Lo que el compañero Obed Betancourt describió
acertadamente el lunes como el tercer "gran relevo generacional de nuevos
pinos". Si a eso usted le suma el banco de talento de jóvenes experimentados
que están fuera de las estructuras partidistas, pero que colaboran
fuertemente con esta plantilla como, René Vázquez Botet, Luis Fortuño y
Carlos Pesquera, se tienen los elementos de una verdadera renovación, por lo
menos, en términos cronológicos.
El elegante retiro de la candidatura de Rafi Escudero, lo convirtió en uno
de los "héroes" de la velada, que según los reportajes de la prensa faldera,
tenía visos de convertirse en una guerra civil promocionada por el
archivillano Carlos Romero contra la "víctima" Norma Burgos. Ante la
inevitabilidad del arrollador triunfo de Díaz Urbina, Escudero presentó un
mensaje de valores y principios montándose precisamente, en el clamor de
renovación de ideas, estilos, discursos y actitudes, que cala hondo entre la
base del Partido Nuevo Progresista.
La verticalidad, la sencillez y honradez intelectual de un Rafi Escudero
que es uno de los pocos poetas, artistas y pensadores libres que se ha
atrevido identificarse con el estadismo, abrió las puertas para que muchos
delegados entendieran, que no se trataba de un asunto de personalismos y sí
de un llamado honrado y valiente a limpiar la casa y a empezar de nuevo. Con
cariño y elegancia, el mensaje de renovación de Rafi llegó. Si no lo siguen,
no será porque no se lo advirtieron. Con su gesto desprendido, Escudero
abonó el terreno para su futura candidatura legislativa y otras posiciones
de liderato en la base del PNP.
Los diez mil delegados que, según los periódicos abarrotaron el Coliseo, no
se dejaron achantar por las sandeces de la prensa antiestadista y sin
mordaza y con rechiflas, expresaron su disgusto con el liderato y las
posturas asumidas por Norma Burgos. El goteo incesante criticando desde la
presidencia interina al PNP, su propensidad a participar en las engañifas de
la gobernadora Sila María y su continuo coqueteo con los sectores más
recalcitrantes de la prensa imperial, dejaron a la vicepresidenta del PNP,
sola, aislada, alborotada y sin ejército de tierra.
Las expresiones de repudio de la Asamblea, a Burgos, a Misla y algunos de
sus "pollitos", es un mensaje claro a toda la cúpula del PNP, de que las
comunidades del PNP están hartas de las peleas internas, de los viejos
estilos y que no tolerarán guerras cainistas; mucho menos, si éstas se
pretenden dar contra el partido como institución, desde los titulares y las
historias cargadas de los periódicos El Nuevo Día y Primera Hora. En ese
sentido, Norma Burgos ha sido emplazada por su propia base, para que se
defina, se alinie o se les interponga de frente como adversaria. Para ganar
hay que sumar. Y ciertamente, la ecuación tiene dos vías. Porque el PNP
tiene que sumar disidentes, como Norma Burgos, si aspira a posiciones de
liderato, tiene que enamorar a sus líderes comunitarios.
Dos puntos sobresalen de los mensajes de Díaz Urbina y el resto del
liderato. Primero, a los tres meses de su derrota, el PNP está de pie, unido
bajo una presidencia democráticamente electa, listo para reorganizar y
renovar y firme en defender la dignidad, la honradez y los derechos civiles
de todos los estadistas. Empezando, por supuesto, por un repudio a la
cobertura selectiva, matizada, metódica y calculadoramente carpeteadora de
un sector de prensa que pretende deshumanizarlos, humillarlos y cuestionar
la puertorriqueñidad de los progresistas.
El otro tema que plantearon hasta "home" todos los oradores, es que el
adversario del PNP es el régimen colonial y las políticas discriminatorias,
primitivas y demagógicas de Sila Calderón. En otras palabras, la consigna
PNP desde muy temprano en el cuatrienio es que se deben acabar las peleas
internas y redirigir todos los esfuerzos hacia la oposición leal. El que no
entienda ese mensaje, no saldrá en la foto de grupo que se tome cuando
termine la reorganización en el 2002.
En ese sentido, el clamor del domingo es uno de un partido de oposición
activo, vivo y en pleno proceso de regeneración, a casi cuatro años del
evento electoral. Malas noticias para aquellos que esperaban que el PNP se
sacara las entrañas en su peregrinaje de rehabilitación. Por supuesto, esto
no quiere decir que la Palma vaya a tener éxito en los comicios del 2004 por
el mero hecho de haber realizado un relevo generacional. Del dicho al hecho
va un gran trecho.
Lo que sí es importante, es que las predicciones catastróficas e inventadas
que planteó el periódico El Nuevo Día la semana antes de la Asamblea,
probaron ser fabricaciones hechas para desacreditar y carpetear esa
derrotada institución. Contrario a lo que señalaron, no existió nunca "una
gran división entre los sectores de Carlos Romero Barceló y el de Norma
Burgos". Mucho menos se planteó la primitiva y estúpida proposición, de que
el PNP tiene que reafirmar su puertorriqueñidad para probar que sus
electores son boricuas.
La forma denigrante y burlona con que Leo Díaz fue pintado por esos
periódicos como perdedor, derechista, monigote de Romero, etc., demuestra
precisamente el obsesivo acoso y el barbarismo abominable del nuevo
periodismo de limpieza ideológica. Peor aún, el día después de su elección
por aclamación, los titulares gordos insinuaban que hubo irregularidades en
el proceso de votación y que la maquinaria impuso su candidato. O sea, Leo
se robó la elección o lo impuso la maquinaria a la trágala. Así por ejemplo,
en las ediciones de este fin de semana pintaron el gabinete de Santini como
cómplices y veteranos del gobierno Rosselló, (END 11/feb/01, p.28). La
destitución del presidente de la Junta de Directores del Canal 6 como "un
rudo golpe a la extrema derecha política". El resumé de Leo Díaz como la
hoja de servicios de un "perdedor" que "critica a la prensa", (END
10/feb/01, p.31). Sin contar que los Entrelíneas del viernes pasado,
carpeteaban a mansalva a los empleados públicos de nivel intermedio que son
afiliados del Partido Nuevo Progresista y a una directora de plantel escolar
que se atreve a tener fotos en su oficina del ex gobernador Pedro Rosselló.
Esa infantil e incivilizada cobertura carpeteadora, bárbara, perseguidora e
irrespetuosa de la dignidad de la mitad de la población del país, no
solamente refleja los signos de nuestros tiempos de un sector de la prensa
colonial dedicada a servir de perro de presa del movimiento estadista, sino
que también denota un miedo editorial enorme a que el PNP se reforme, se
reorganice y se rehabilite con nuevas posturas, nuevo liderato y con el
potencial de convertirse en un peligroso adversario y en un eficiente
fiscalizador de la política del régimen colonial.
Esa obsecada fobia editorial, publicada día a día y a primera hora, es
reflejo entonces del potencial de éxito que para el PNP pueden tener los
acontecimientos del domingo y la ascensión al poder de sus nuevos
cachorros...