CRUZ NEGRA ANARQUISTA
Plaza Alsína,
localidad de Avellaneda. El lugar que elegimos los anarquistas para recordar
un 1° de Mayo de 2001 lo sucedido en 1886. De a poco fueron sumándose, y
a las tres y media de la tarde eran unas sesenta personas las que estaban
en la plaza. Aguantando el frío y la lluvia, cosa que no detuvo a este puñado
de militantes simpatizantes y curiosos que se acercaron a ver que es lo
que hacían y decían esos “locos anfibios” con una gran bandera negra en
la que se podía leer “Anarquistas”, bandera que gritaba; “Acá estamos y
le mostramos al mundo entero que éste no es el Día del trabajo, sino
un día de reivindicación y lucha.”.
La expectativa por ser el primer acto organizado por La Protesta
y Libertad junto con el nerviosismo que acarreaba había estado
retenida por un año a causa de la lluvia, la que impidió que se realice
el mismo acto un año antes. Los discursos guardados por un año, junto con
las ganas de expresarse y de hacer algo en publico, también estaban presentes.
Este acto era diferente, sencillo, organizado pese a la falta de experiencia
y la improvisación, sin demasiada propaganda, a pulmón y con ganas.
Los compañeros de La Protesta tuvieron la labor de abrir el acto,
con un relato de lo sucedido el siglo pasado. Las frases de los cinco compañeros
ejecutados por el Estado pionero de la democracia pusieron énfasis como
para seguir con el poema “Vamos al sol” escrito por Gonzáles Pacheco.
Despues vinieron los compañeros de Libertad recalcando que este
día no sólo es la manera de recordar un lejano hecho del pasado, sino que
es la posibilidad de sostener y de revivir lo que a principios de siglo
pasado movilizaba gran cantidad de gente; la lucha por un mundo mejor, la
búsqueda de una nueva sociedad basada en la solidaridad, la fraternidad;
el comunismo anárquico.
Afirmando que éste no solo era el día de reivindicación obrera, sino
que también era un día anarquista, porque los cinco mártires eran compañeros,
militantes y llevaron su ideal a la tumba.
Cuando los dos compañeros de Libertad terminaron su discurso, habló
uno de los compañeros más viejos de La Protesta, centrando
su discurso en lo sucedido y en las causas de las muertes de 1886. “Para
los anarquistas, con justa razón siempre fue un orgullo la condición de
obrero. La situación denigrante de asalariado quedaba sepultada por el espíritu
de lucha y la dignidad de no ser un parásito para los demás. La humanidad
dependía del esfuerzo y el aporte de cada uno. Pero hoy cuando la tecnología
hace superfluo el trabajo humano, cuando como consecuencia la clase obrera
tiende a desaparecer, la condición obrera queda vacía de principios. Y por
esto creo que recomendar que se trabaje más allá de una necesidad
de sobrevivencia, como principio, es una inmoralidad. También creo que así
lo entenderían aquellos compañeros. Lo que tenemos que recomendar como anarquistas
a la clase oprimida es apoderarse de lo que hay en mansiones y depósitos,
que le pertenecen”
Una segunda aparición de los compañeros de Libertad y La Protesta
hizo de cierre de este acto, dejando unas palabras a modo de souvenir para
los presentes; “...somos revolucionarios, es decir que cada uno de nosotros
es la posibilidad concreta y real de un cambio profundo en la sociedad”.
Aplausos, y la lluvia ya había parado para el final del evento, como si
fuera la lucha de San Pedro contra los anarquistas. “Fue corto, pero esperamos
que en otra oportunidad podamos contar con las ventajas del tiempo, que
tal vez si sumamos gente, nos multipliquemos y seamos más beligerantes.”
Luks
ANARQUISMO EN ESLOVAQUIA VOLVER
En Eslovaquia
la situación social del país difiere muy poco de la que la clase trabajadora
sufre en países como Rusia y Ucrania. La tasa de desempleo ronda el 18%
y se calcula que para la primera mitad del 2000 un 11.5% de la población
eslovaca -unas 600.000 personas- vivían en condiciones paupérrimas con unos
tres dólares diarios. Según los sindicatos burocráticos oficiales, más del
60% de la población activa vive bajo la línea de pobreza.
Los sindicatos oficiales colaboran abiertamente con las elites del poder,
fortaleciendo el sentimiento de impotencia, minando la conciencia de la
clase trabajadora y propiciando el fatalismo entre los trabajadores. El
resultado de su accionar crea una atmósfera en la cual la clase obrera descree
de sus propias fuerza y capacidades. Y entre otros aspectos negativos de
esta situación social podemos contar el crecimiento del individualismo y
de los índices de alcoholismo. Con todo, hay algunos militantes obreros
que intentan radicalizar los sindicatos desde adentro, pero estas tácticas
parecen no haber sido muy exitosas hasta el momento.
El movimiento anarquista en Eslovaquia es bastante reciente. La sección
Eslovaca de la Federación Anarquista Checoslovaca se formó a mediados de
1999.Las secciones checa y eslovaca que participan en la federación cooperan
entre sí pero mantienen una total autonomía. Su órgano de prensa se llama
“Desde Abajo”. Los objetivos inmediatos a los cuales las organizaciones
vuelcan su accionar son luchar contra la globalización capitalista, la iniciación
de una campaña contra la Unión Europea y la OTAN, así como tratar de impedir
la entrada de Eslovaquia dentro de ambos organismos, así como el apoyo a
las actividades de los okupas. Otra de las actividades es la propaganda
de las ideas a través de revistas, libros, panfletos y volantes, con la
intención de llevar adelante una comunicación efectiva y una red de activistas
por toda Eslovaquia. La F.A.C deja un espacio grande a la discusión y no
es tan estrictamente ideológica como por ejemplo lo es la Priama Akcia-AKOP;
existen diversos puntos de vista y opiniones sobre anarquismo “verde”, la
lucha de clases o el sindicalismo dentro de la federación.
Priama Akcia- Anarchokomunisticka Organizacia Prace (Acción Directa- Organización
Anarco-comunista del Trabajo, o PA-AKOP) se formó el 1° de abril del 2000.
Este es un grupo pequeño que edita la revista Priama Akcia, fundada en julio
del ‘99. Se consideran como la única organización anarquista de Eslovaquia
en el presente abiertamente clasista (con excepción de Solidarita-Organización
Revolucionaria Anarquista, que cuenta con un solo miembro en el país).
La PA-AKOP mantiene relaciones de camaradería y amistad con sección eslovaca
de la F.A.C., con la Federación Social Anarquista (FSA-AIT) y con Solidarita
(ambas checoslovacas) con los que intercambian el material publicado y cooperan
en la organización de encuentros y acciones. Recientemente la PA-AKOP fue
aceptada como miembro seccional de la Asociación Internacional del Trabajo,
en el último Congreso realizado en Granada, España a mediados de diciembre
del 2000. Su intención para un futuro no muy lejano es conformar una Unión
en todo el país.
Los miembros de la PA-AKOP, F.A.C. y O.R.A. conjuntamente con anarquistas
no organizados y algunos simpatizantes están tratando de llevar adelante
algunas campañas al presente, concertando encuentros periódicos. Estas son
algunas de las actividades sobre las que están trabajando y que esperan
concretar con éxito:
1- Campaña para la reducción de la semana laboral a 30 horas. Esta es una
actividad a largo plazo, y básicamente la idea es tomar parte de las luchas
sociales, tratar de “anarquizar” a las mismas y una vez finalizados los
conflictos (victoriosamente o no) mantener la militancia de los trabajadores
o los estudiantes siempre activa. Este punto lo consideran de importancia
fundamental porque es necesario evitar que los trabajadores al finalizar
un conflicto en su lugar de trabajo, den por terminada la lucha.
2- El principal conflicto en el que intentan tomar parte es en el de los
trabajadores ferroviarios. La compañía de Ferrocarriles Eslovacos recibió
recientemente un empréstito del Banco Europeo de Inversiones, con la condición
de despedir a 16.000 ferroviarios (el 30% del personal), el recorte y supresión
de muchos ramales que funcionan actualmente y el inicio de un proceso de
privatización para el 2007. La intención de los anarquistas es alentar a
los trabajadores a organizar una huelga con ocupación (con el máximo posible
de autogestión desde abajo, un sistema de delegados con mandato de las bases,
federalista y solidario) con el fin de detener la aplicación de este plan.
Actualmente están abocados a publicar un periódico anarquista obrero de
apoyo solidario, que pretende ser la base de una plataforma desde la cual
libertarios y militantes obreros compartan experiencias y puntos de vista.
3- Un apoyo y trabajo activo con la Cruz Negra Anarquista (Anarchist Black
Cross).
4- Campaña contra el arancelamiento universitario. El gobierno eslovaco
planea aplicar una ley de arancelamiento a las universidades, plan que afectaría
básicamente a los estudiantes de escasos recursos.
5- Formación de una organización de acción antifascista revolucionaria.
Para contactos:
PA-AKOP: priamaakcia@hotmail.com
CSAF (F.A.C.): csaf-sk@post.sk
Solidarita- ORA: solidarita.slovensko@post.sk
LA OBRA COLECTIVIZADORA DE LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA VOLVER
A 65 años de la gesta revolucionaria española, sus realizaciones y experiencias aún siguen siendo valiosas. Más allá de sus virtudes y errores fue la experiencia autogestionaria más rica de la historia del anarquismo y del movimiento obrero.
El golpe
y la revolución
Nunca habíamos estado tan cerca. Nunca la posibilidad concreta de realizar
en la práctica el ideal libertario se había vislumbrado con mayor claridad
en la historia. Luego del golpe fascista del 18 de julio de 1936 contra
la República española, gobernada por la coalición de izquierda Frente Popular,
la reacción de las masas estalló de inmediato -espontánea- contra los militares
facciosos. La acción popular fue impulsada en especial por los militantes
anarquistas, la gran mayoría vinculados orgánicamente a CNT-FAI (Confederación
Nacional del Trabajo-Federación Anarquista Ibérica), quienes encabezaron
las acciones más arriesgadas contra los fascistas. La conspiración triunfó
en algunas regiones, y no pudo imponerse completamente, amaneciendo el día
siguiente -19 de julio- con el país dividido en dos mitades: la España republicana
(donde se impuso el gobierno democrático burgués e izquierdista) y la España
franquista (en donde se impusieron los militares derechistas que pronto
serían acaudillados por Francisco Franco).
Pero el 19 de julio además de comenzar una larga guerra de tres años, también
se inició en el sector republicano uno de los procesos revolucionarios más
singulares que se conozcan. Las masas revolucionarias sobrepasaron a los
dirigentes, que en un inicio observaban impávidos la acción popular desatada:
asalto de cuarteles y comisarías, repartos de armas en la población civil,
ocupación de todos los edificios públicos y estratégicos, ocupación y colectivización
de fábricas, transportes, comercios, servicios públicos y una profunda revolución
colectivista en el campo, esta última de lejos la más significativa y vasta.
Esta revolución no se llevó a cabo en toda la zona republicana con la misma
fuerza, participación y decisión de las masas sino que se extendió principalmente
en aquellas zonas en que la presencia de los anarquistas españoles era mayoritaria:
Aragón, Cataluña y Levante. En Aragón y Levante la colectivización fue esencialmente
agraria, debido al carácter eminentemente rural de la región, y en Cataluña
fue un fenómeno más urbano, puesto que es la zona industrial por excelencia
de España.
La CNT, sus tendencias
Los anarquistas españoles eran en su gran mayoría pertenecientes a la corriente
que comúnmente se llama anarcosindicalista. El anarcosindicalismo sostiene
que los sindicatos además de ser el organismo de lucha de los trabajadores
contra el capitalismo y que aspira a concluir en una revolución social -es
decir comunista anárquica o comunista libertaria, sin Estado ni propiedad-
luego de la revolución serán los organismos económicos, organizativos, deliberativos,
que lleve adelante la concreción del ideal. Esta meta -al menos en teoría-
sería alcanzable por medio de la autogestión económica, la autogestión en
la toma de decisiones a través de mecanismos asamblearios y con la aplicación
del federalismo de abajo -arriba entre organizaciones sindicales y de productores,
mecanismos que impedirían la creación de un nuevo Estado sindical, con una
nueva burocracia privilegiada. La CNT era una confederación de sindicatos
de tendencia anarcosindicalista y era la más grande de ese entonces, con
aproximadamente un millón de afiliados. La otra central sindical era la
UGT (Unión General de los Trabajadores) que respondía a los dictados del
Partido Socialista Obrero Español, es decir que su autonomía era más bien
limitada.
No todos los integrantes de CNT eran anarquistas, pero evidentemente el
peso del anarquismo era tan notorio que de hecho los militantes de CNT eran
percibidos como tales. Pero dentro de su seno existían también diferencias:
tenía un ala moderada (liderada por Angel Pestaña, que emigraría formando
el Partido Sindicalista, de escasa repercusión) y también un ala combativa,
anarquista, y en general compuesta por miembros de la FAI, organización
específica del anarquismo hispano. Aún siendo una organización descentralizada,
horizontal y antiburocrática era notoria en la CNT la existencia de líderes
y cuadros dirigentes, cuyo prestigio y trayectoria los convertía en “líderes
naturales”, como se los llamaba. Ni en FAI ni en CNT los cargos eran rentados
-en CNT sólo cobraba un magro salario el secretario general- por lo cual
sus integrantes debían ser en su totalidad trabajadores asalariados.
La República y los partidos
Los principales partidos de España que formaban parte del sector antifascista
eran el PSOE (socialista), el Partido Comunista y -en especial en Cataluña-
el Partido Socialista Unificado de Cataluña (aliado del PCE), Partido Obrero
de Unificación Marxista (comunista antiestalinista) y Esquerra Republicana
(demócratas de izquierda catalanistas). Todos estos partidos fueron hostiles
al anarquismo -con excepción del POUM, que reconocía a CNT como principal
fuerza sindical revolucionaria- en especial el Partido Comunista y su títere
catalán el PSUC. Una vez que el orden comenzó a estabilizarse en el sector
republicano se formó el 5 de septiembre un gobierno presidido por Largo
Caballero (socialista) e integrado por miembros de los otros partidos. En
Cataluña el poder real de la situación estaba en manos de CNT, y el presidente
de la Generalitat - es decir, el jefe de gobierno catalán- Luis Companys
(E. Republicana) ofreció su renuncia a los representantes de la CNT que
se reunieron con él. Sorprendentemente los anarquistas no aceptaron, considerando
que el Estado como tal en Cataluña estaba casi extinto y resultaba prácticamente
inofensivo. Este error de apreciación será el inicio de una larga cadena
de equivocaciones que terminarán comprometiendo a CNT a actuar en el gobierno
republicano, entrando en abierta contradicción con los principios antiestatistas
que la organización siempre había sustentado. La militancia de base no aceptó
de buen grado que 4 anarquistas formaran parte del gobierno central republicano
(4 de noviembre de 1936) lo cual generó numerosos conflictos al seno de
la organización libertaria. Estos dirigentes anarquistas - de actuación
lamentable, por cierto- hicieron estúpidamente el juego a los partidos políticos,
convirtiéndose en freno y lastre a la revolución social profunda que las
bases estaban llevando adelante sin consultar a ningún dirigente.
La colectivización en el campo y la industria
El fenómeno de colectivización en Cataluña y Aragón especialmente presenta
la característica de ser absolutamente espontáneo y autónomo. Las masas
tomaron la iniciativa y los militantes anarquistas en particular, procuraron
radicalizar el fenómeno hasta su máxima expresión posible. El 21 de julio,
a dos días de comenzada la revolución, los ferroviarios colectivizaron a
los ferrocarriles. Luego siguieron el transporte público urbano, la electricidad,
y el resto de los servicios públicos. En el primer mes de la revolución
ningún organismo, incluida la CNT, intentó encauzar u organizar este impulso
colectivista: las masas eran las protagonistas. Fueron colectivizados los
transportes y servicios públicos, la industria (metalúrgica, maderera, textil,
etc.), comercios, cines y teatros, peluquerías, bares, hoteles y por supuesto,
la producción agrícola.
En algunas empresas el antiguo propietario continuaba al frente de la misma
cuando pacíficamente decidía colaborar en el proceso. En este caso sus tareas
eran de asesoría. En estos casos el poder real era del comité obrero de
control, que actuaba con mandato de la asamblea. Si el antiguo propietario
se resistía a la colectivización, se lo expropiaba sin más. En estos casos
el comité electo de trabajadores era quien ejercía la dirección del establecimiento.
También muchas empresas fueron socializadas, es decir, fueron reagrupadas
por ramo y toda su producción organizada y planificada por el sindicato,
cerrando los talleres pequeños e ineficientes y reagrupándolos en unidades
mayores y más productivas. Los casos más representativos fueron el Sindicato
de la Madera y el de los Peluqueros, socializados en su totalidad. En Cataluña
fueron colectivizadas el 70% de las empresas comerciales e industriales;
en Aragón medio millón de campesinos se organizaron en colectividades y
comunas libres, aboliendo la propiedad privada y los organismos gubernamentales.
Pero debe tenerse en cuenta que estas colectivizaciones que actuaban independientemente
y autónomamente estaban insertas aún en un marco capitalista y autoritario
gubernativo, y la moneda no había sido abolida, los bancos no habían sido
incautados y las fuerzas represivas del Estado no habían sido neutralizadas.
La excusa para no profundizar esta revolución de las masas era que aún no
había finalizado la guerra y que estas medidas radicalizadas tendían a debilitar
la productividad y a generar resquemor en las potencias extranjeras. La
consigna era primero ganar la guerra y después la revolución. En esta variante
reaccionaria entraron incluso algunos dirigentes anarquistas que veían el
“colaboracionismo” como un mal menor frente al fascismo. La realidad era
que había que matar a las colectividades libres, a las milicias populares
y a todo lo que oliera a anarquismo, como lo demostrarían los hechos posteriores.
No todo fue color de rosa en el proceso de colectivización: hubo casos de
neocapitalismo obrero en algunas empresas beneficiosas, ausencia de solidaridad
con comunidades y colectividades pobres, casos de abuso, negligencia y falta
de productividad, escalas y diferencias salariales (el comunismo libertario
casi no se aplicó), nacimiento de nuevos burócratas, etc. Pero, en general,
durante los primeros meses subió el nivel de vida, se redujeron notablemente
las diferencias sociales, se abrieron numerosos centros de enseñanza colectivos,
mejoró el sistema de salud en una forma ejemplar, se incrementaron las exportaciones
para solventar la guerra y por primera vez en su vida los trabajadores fueron
quienes comenzaron a decidir y a ser responsables de su destino.
Los enemigos de las colectividades
La ola de colectivizaciones no fue ni ordenada ni impulsada por la CNT.
Fue espontánea, aunque alentada desde la militancia de base anarquista.
Y la confederación anarcosindicalista en la mayor parte de los casos fue
pasada por encima, ni siquiera consultada. Muchos anarquistas tenían una
visión gradualista, que consistía en ir paso a paso hasta concretar la revolución
final. Esta actitud los llevó a poner frenos a las colectivizaciones para
“no ir demasiado rápido”. Como puede observarse CNT-FAI tampoco estaba libre
del burocratismo, el dirigismo y el etapismo que caracteriza a los partidos
marxistas, ni hablar de su intervención en el gobierno. En vez de destruir
el poder de una vez por todas y llevar la revolución hasta sus últimas consecuencias
se privilegió la necesidad de ganar la guerra por sobre llevar adelante
la revolución, cuando el objetivo principal de los anarquistas -y del pueblo
revolucionario- inicialmente había sido hacer la guerra para defender la
revolución del fascismo. ¿Error estratégico o traición a los principios
libertarios?
“El 24 de octubre de 1936, el gobierno catalán institucionalizó por Decreto
las colectivizaciones. Esto ha sido presentado en muchas ocasiones, hasta
por gran número de exégetas de tendencia libertaria, como el simple reconocimiento
de lo que habían realizado los propios trabajadores. En realidad, era exactamente
lo contrario: el Estado se hace cargo de las colectivizaciones, en primer
lugar para limitarlas pero también, y sobre todo, para ampliar su propia
influencia y su control en detrimento de la autonomía obrera” (C. Semprún-Maura,
en “Revolución y contrarrevolución en Cataluña, 1936-37”). Es decir,
que muchos festejaron como una victoria a la primera de una vertiginosa
serie de derrotas del campo revolucionario. Quienes critican al anarquismo
revolucionario por su ortodoxia en la defensa de los principios libertarios,
y que consideran que es mejor hacer concesiones tácticas para obtener una
victoria estratégica deberían tener en cuenta lo ocurrido en la revolución
española. También la deslealtad a los principios libertarios puede convertirse
en una ortodoxia.
Todos los partidos republicanos con excepción del POUM -que frente al hecho
consumado las apoyaba aunque combatía el “espontaneísmo”- sabotearon las
colectividades. Incluso llegaron a reprimirlas como fue el caso de la semana
sangrienta de mayo de 1937 en Barcelona y la destrucción de las comunas
y colectividades de Aragón a manos del ejército de Líster, ambas represiones
comandadas por el Partido Comunista. Se llegó al punto de devolver las propiedades
incautadas a los simpatizantes del fascismo y burgueses, y fusilar a mansalva
a los colectivistas o “desaparecerlos” como ocurrió con Camilo Berneri (periodista
anarquista italiano) y con Andrés Nin (dirigente fundador del POUM). El
planteo comunista era hacer primero la revolución burguesa y democrática
para luego hacer la revolución socialista. En realidad se trataba de organizar
la contrarrevolución estalinista, reprimir a toda oposición y en especial
al anarquismo. Para el PC los aliados naturales del proletariado eran los
pequeños propietarios y la pequeña burguesía: “Hay que curar aquello que
podríamos llamar el sarampión de las incautaciones de bienes de los pequeños
industriales, de la socialización de las pequeñas industrias, de todos los
abusos de ese tipo. (...) y hacer lo que sea posible para conseguir la nacionalización
de las grandes industrias, que las industrias de base pasen a manos del
Estado...” (José Díaz, secretario general del PC, 2 de febrero de 1937).
La archifamosa y archiestalinista Dolores Ibarruri “La Pasionaria” declaraba
en nombre del comité central en el diario Mundo Obrero el 30 de julio de
1936 a sólo once días de comenzada la revolución: “Es la revolución democrática
burguesa que en otros países como Francia se desarrolló hace más de un siglo
lo que se está realizando en nuestro país, y nosotros, comunistas, somos
los luchadores de vanguardia... ”.
La victoria del fascista Francisco Franco, convirtió en realidad el sueño
y el programa del Partido Comunista: la revolución burguesa.
TESTIGOS DE LA COLECTIVIZACIÓN EN LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA VOLVER
Los siguientes son testimonios de quienes vieron y vivieron la experiencia colectivista en España. Los testimonios de Leval y Souchy han sido editados en sendos libros. Recomendamos también la obra de C. Semprún-Maura, “Revolución y contrarrevolución en Cataluña (1936-1937)”, editada por Tusquets, y el famoso testimonio de G. Orwell “Homenaje a Cataluña”, editado en innumerables ocasiones.
La colectivización
de los tranvías de Barcelona
Cinco días después del fin de los combates, setecientos tranvías -en lugar
de seiscientos-, todos pintados con los colores rojo y negro en diagonal,
de la FAI y CNT, circulaban por Barcelona. Se habían añadido cien vehículos
para suprimir los pasajeros colgados y a remolque que causaban numerosos
accidentes. Para conseguirlo, había sido necesario trabajar día y noche,
reparar -en medio de un entusiasmo general- un centenar de coches arrinconados
como inservibles, según la dirección anterior. Cuán lamentable es que hechos
de esta clase -que fueron tan numerosos- no sean contados en sus menores
detalles...
Naturalmente, las cosas pudieron organizarse tan rápidamente y tan bien
porque los hombres mismos ya estaban bien organizados. Hallamos, pues, aquí
a un conjunto de secciones solidarizadas en la comunidad de su trabajo.
Cada sección tenía a su frente a un ingeniero nombrado de acuerdo con el
sindicato, y a un representante de los trabajadores. A segundo nivel, los
delegados reunidos constituían el comité general local. Las secciones se
reunían por separado cuando se trataba de actividades específicas. Y cuando
se trataba de problemas generales, todos los trabajadores de todos los oficios
se reunían en asamblea general. De la base a la cumbre, la organización
era federalista, y se practicaba así no sólo una solidaridad permanente
en las actividades materiales, sino también una solidaridad moral, que hacía
a cada uno solidario de la obra colectiva, con una visión superior de las
cosas.
La colaboración era, pues, permanente entre los técnicos y los trabajadores
manuales. Ningún ingeniero podía tomar una iniciativa importante sin consultar
con el comité local, no sólo porque convenía que las responsabilidades fueran
repartidas sino también porque, a menudo en lo que respecta a problemas
prácticos, los trabajadores manuales tienen una experiencia de la que carecen
los que se han formado sólo en la universidad. (...)
También se organizó la organización técnica y el funcionamiento del tránsito,
y sorprende la importancia de los perfeccionamientos realizados. Se empezó
por eliminar tres mil postes de hierro de las anchas o estrechas calles
de Barcelona, los cuales sostenían a los cables eléctricos que suministraban
la corriente, pero que dificultaban el tránsito, y por estar colocados en
lugares inadecuados causaban numerosos accidentes. Se les reemplazó mediante
una suspensión aérea. Después se instaló un nuevo procedimiento de señales
y seguridad con agujas eléctricas y discos de señalamiento automáticos.
Los servicios sanitarios en Cataluña
En conjunto, 35 centros más o menos importante englobaban integralmente
a las cuatro provincias, de modo que ningún pueblo, ninguna aldea perdida
en la montaña, ni una granja alejada, ningún hombre, mujer o niño, quedase
aislado, sin protección sanitaria, sin asistencia médica. Paralelamente,
cada gran sector contaba con un centro médico y técnico y un centro sindical
sanitario, cuyo comité comarcal controlaba, y en parte dirigía los servicios.
En el nivel siguiente, según el principio federalista, los comités comarcales
estaban ramificados en Barcelona, que disponía de los mayores elementos
técnicos y de establecimientos especializados, adonde se trasladaba en ambulancia
o en taxímetro a los enfermos que necesitaban cuidados urgentes o un tratamiento
especial.
Las secciones constituidas por especialidades eran autónomas en cuanto a
su modo de organización y en el seno del sindicato, pero esta autonomía
no significaba independencia absoluta, y menos aún indiferencia o aislamiento
ante la necesidad de coordinación.
Muy pronto, la población se benefició de esta amplia iniciativa. En un año,
y sólo en Barcelona, seis hospitales nuevos fueron creados por nuestro movimiento:
el Hospital Proletario, el Hospital del Pueblo, el Hospital Pompeyo, dos
hospitales de sangre, y el Pabellón de Rumania.
Lo mismo que los otros trabajadores, los médicos cumplían su tarea donde
la necesidad lo requería. Si anteriormente, los hallábamos en exceso en
las ciudades más ricas, y faltaban donde más se les necesitaba, esta situación
había cambiado. Cuando los habitantes de una ciudad solicitaban un médico
al sindicato, éste se informaba primero de las necesidades locales, y consultaba
en una lista los profesionales disponibles y cual de sus miembros podía
-por su formación- responder mejor a las necesidades de la localidad solicitante.
Para rechazar el puesto ofrecido era necesario que el designado tuviera
razones imperiosas. Porque se consideraba que los médicos estaban al servicio
de la sociedad, no la sociedad al servicio de los médicos. La obligación
de cada uno figuraba siempre en primer término.
Gastón Leval
(Extractado de “Colectividades Libertarias en España”, Bs.As. Proyección, 1974)
Más
de las Matas (Aragón)
Han sido racionados los víveres. Sólo el pan se reparte ilimitadamente.
De los 2300 habitantes del pueblo 2000 pertenecen a la CNT y 300 a la UGT.
Forman en la colectividad 500 cabezas de familia con 2000 familiares. Los
restantes 300 habitantes del pueblo son individualistas. Estos últimos pagan
con dinero. Pero como no hay tiendas particulares, han de hacer sus compras
en el almacén de la colectividad, en el que tienen una cuenta corriente
abierta. Los víveres han sido también racionados para ellos. Los individualistas
llevan sus productos a la colectividad y reciben mercancías por el valor
de sus entregas. Pueden, si quieren, llevar sus productos a la ciudad, pero
no les tiene cuenta y prefieren trabajar con la colectividad. La Autoridad
está en manos de la CNT; existe un comité de investigación, pero la prisión
está vacía.
La comunidad posee un molino harinero para su consumo propio. Un molinero
explica: “Hay demasiados compañeros en el frente. No tenemos bastantes brazos.
Nuestra jornada empieza a las 5 de la mañana y termina al atardecer. Pero
nos gusta trabajar porque sabemos que estamos en lucha contra el fascismo”.
Las fábricas de alcohol de Aragón se encuentran en Zaragoza. Se construyeron
nuevas destilerías en la zona liberada. Una, pequeña, se encuentra en este
pueblo, que produce 200 litros de alcohol diario. Este alcohol lo transportan
a Caspe, la capital provincial de Aragón libre. El antiguo propietario sigue
trabajando en la fábrica como director técnico. En una fábrica pequeña de
géneros de punto, trabajan 10 muchachas, ocho horas diarias. No cobran jornal,
como tampoco los obreros de la fábrica de alcohol o del molino. Todas las
chicas saben leer y escribir. Antes percibían dos pesetas diarias; ahora
lo pasan mucho mejor en régimen de economía socializada. No existe el desempleo.
Las muchachas van limpias y bien vestidas. El antiguo propietario de la
fábrica no está hoy menos interesado en el trabajo que antes. (...) Este
antiguo propietario ha tomado la revolución con ecuanimidad, haciendo buena
cara a lo que no se podía evitar.
La colectivización tuvo lugar en el pueblo, en septiembre de 1936. Se hizo
después de la aprobación de la ley sobre la incautación de los bienes de
los fascistas. A raíz de esta ley, acordó la comunidad colectivizar toda
la propiedad privada. Los antiguos propietarios de las fábricas no se opusieron
al nuevo orden. La ley les permitía seguir teniendo sus fábricas, pero ellos
entraron voluntariamente en la colectividad, entregando su propiedad.
El médico no pertenece a la colectividad. Incluso es conocido por tener
ideas derechistas. Pero sus convicciones son respetadas; sigue practicando
su oficio como antes.
Esta colectividad no ha creado todavía instituciones nuevas. Impresiona
favorablemente la tolerancia que se ejerce frente a los individualistas.
Estos son minoría. Los colectivistas tienen la mayoría, no solamente en
el pueblo, sino en toda la provincia. Podrían hacer uso de su fuerza para
forzar a los individualistas a aceptar su sistema económico. Pero no lo
hacen. El ingreso en la colectividad es voluntario. El que quiere mantenerse
aparte no es condenado. Sólo el privilegio de explotar a los demás, hacerles
trabajar para otro, les han quitado a los individualistas. Pueden tener
tantas tierras como sean capaces de cultivar con sus familias. Pueden trabajar
para ellos mismos y no han de temer nada de la colectividad. (...) El motivo
predominante de la colectivización es la libertad. No se emplea ninguna
clase de opresión. La colectivización nace de la ideología anarquista, como
el comunismo libertario enlazado con ella.
Agustín Souchy
(Extractado de “Entre los campesinos de Aragón”, Tusquets, 1977)
La
colectividad pesquera de Adra
En agosto de 1936, una Asamblea celebrada en el cine “Capitol” de Adra,
en la que había alrededor de 1000 pescadores y algunos armadores, o sea,
dueños de los barcos. Decidió por unanimidad la incautación de todos los
barcos y su colectivización inmediata.
Las organizaciones representadas en aquella Asamblea eran la UGT y la CNT.
La primera contaba con un porcentaje de 10% y el 90% restante pertenecían
a la CNT, pero conviene hacer notar que no surgió problema alguno de divergencias
ni de desacuerdos entre las dos centrales sindicales en lo que se refería
a la puesta en marcha de la colectividad ni a la forma de funcionamiento.
Cualquiera era libre de dejar la embarcación colectivizada o de ingresar
en la misma, de acuerdo con las necesidades, es decir, si una embarcación
necesitaba 25 hombres, por ejemplo, y tenía nada más que 24, el primer llegado
podía cubrir la vacante.
¿Existía dinero? Sí, no podíamos prescindir de la moneda y tanto el sindicato
como el Comité de la Industria Pesquera, que era el que controlaba todo
el complejo de la industria, tenía que trabajar inteligentemente para que
esa obra revolucionaria puesta en marcha por los propios pescadores no fuese
un fracaso.
El producto de la pesca de cada barco se repartía entre los tripulantes
después de haber depositado en el comité una pequeña cantidad, que se dedicaba
a renovar cualquier utensilio deteriorado o roto. También se pasaba una
cantidad, aprobada por los pescadores, al antiguo dueño de la embarcación.
No recuerdo que surgiera ningún problema digno de mención entre los pescadores,
y los únicos obstáculos con los que tropezamos eran el no poder estar surtidos
debidamente, a causa de la guerra, de los materiales necesarios para la
pesca, que era abundante en aquella época.
Las mejoras fueron considerables en todos los aspectos. El pescador empezó
a recobrar su dignidad, ya no era un esclavo. Antes de la guerra el patrón
o armador se llevaba el 50% del producto de la pesca más tres quintas partes
del resto. (...) La colectividad fue un gran éxito en todos los sentidos.
Ese éxito se consiguió por el dinamismo y el entusiasmo que todos los jóvenes
libertarios, inspirados en las ideas del anarcosindicalismo, desplegamos
en aquellos momentos álgidos y gloriosos preñados de promesas.
La colectividad duró hasta marzo de 1937. El comunista Gabriel Morón Díaz,
gobernador civil de Almería, mandó un escrito a la compañía de Asalto estacionada
en Adra (aprovechando que como consecuencia de la pérdida de Málaga la mayoría
del pueblo estaba refugiada) en el que se daba por “desaparecido” el sindicato
de la industria pesquera de Adra y se ordenaba que se hiciese entrega inmediata
de los barcos a sus antiguos dueños.
En aquella fecha se encontraba en Adra la 6° Brigada Mixta compuesta por
comunistas y mandada por el comandante Luis Gallo, actualmente secretario
del PC italiano. Los compañeros más destacados tuvimos que salir huyendo
porque nos buscaban para fusilarnos. Después se fue normalizando un poco
la situación y pudimos recuperar la influencia que la CNT ejercía, pero
la mayoría de los pescadores habían sido movilizados y llevados al frente,
y nos fue imposible recomenzar la labor de poner en marcha nuevamente aquella
gran obra revolucionaria y humana.
Antonio Vargas,
Londres, noviembre de 1970.
(En “La autogestión en la España revolucionaria”, F. Mintz, La
Piqueta, Madrid, 1977)
El
sindicato de la Madera de CNT (Cataluña)
Informe del 6 de octubre de 1936(extracto):
“Nosotros vamos a por todo. Ya decíamos en otro artículo que hay que ir
a por todo, que hay que trastocar todo lo existente; hay que sanear los
focos de infección. Tenemos que dar una sensación de estabilidad reconociendo
que al régimen burgués le ha tocado su hora final. (...)
La canalla ebanista que tenía su sede en la Escuela de Artífices, hoy completamente
desorganizada, destruida, ya no existe, y el local y documentación están
bajo nuestra custodia... Nosotros vamos a por todo, y tenemos el deber de
imponernos, y nos imponemos como sector revolucionario. A los pequeños patronos
los reagrupamos en talleres grandes. Y conseguido esto, controlamos toda
la producción. Al crearse nuestros talleres confederales, tenemos que imprimir
ritmo a nuestras actividades. Nosotros queremos, y cuando lo decimos es
que estamos seguros de poder ser en plazo corto los únicos que tengamos
bajo nuestro control toda la producción. Todos los trabajos han de hacerse
por medio del sindicato, ya que si bien es verdad que antes fueron organismos
de lucha contra el capital, hoy han que ser los que regulen la producción”.
Informe del 25 de diciembre de 1936 (extracto):
“El sindicato de la Madera, con un sentido amplio de responsabilidad, dándonos
cuenta del momento, quisimos, no tan sólo seguir la marcha de la revolución,
quisimos encauzarla teniendo en cuenta nuestra economía, la economía del
pueblo. A tal efecto recogimos todos los pequeños propietarios, aquellos
patronos insolventes, sin medios propios de vida, nos hicimos cargo de los
microscópicos talleres, compuestos de insignificante número de operarios,
sin preguntarles a qué central sindical pertenecían, no viendo más que obreros
que estaban inactivos, perjudicando la economía. Pues bien: de estos talleres,
valiéndonos de nuestros propios medios y de las cuotas de los trabajadores,
montamos talleres confederales de 200 o más trabajadores, como jamás existieran
en Barcelona y poquísimos en el resto de España”.
Através de la
abundante lluvia y casi sumida en la penumbra, se recortaba la solitaria
figura de un hombre. A pesar de la abundante lluvia y casi abandonado a
la intemperie, ese hombre hacía unos enormes esfuerzos para tratar de encender
un fuego, que quizás nunca llegue a arder. ¿IDIOTA? ¿VALIENTE?
Desde el mismo instante en que un sujeto redescubre su condición de ser
humano, más allá de nuestras limitaciones y convencionalismos varios, sólo
se encuentra a un paso, seguramente el más difícil de dar ya que muchos
no lo dan, de la rebeldía. Cuando una persona asume el compromiso individual,
con causas justificables o no, de enfrentarse por sí misma a una
sociedad que lo condena a una existencia miserable y lo limita en su desarrollo
como ser humano, posiblemente encarne una lucha, posiblemente sea un luchador.
Ahora, actuando de acuerdo a sus convicciones y conduciendo su voluntad
hasta el extremo de lo posible, se encuentra el anarquista. Limitado o no,
el anarquista busca evolucionar como ser humano y trascender como grupo,
activando el progreso de la humanidad, ensanchando sus horizontes y potenciando
su libertad con la de los otros hasta el infinito. El anarquista siente
por la libertad el más apasionado de los amores, aquel nostálgico y melancólico
amor de desear lo que nunca se tuvo. El anarquista desprecia a la autoridad.
A las cadenas. A los límites.
Por eso el anarquista ya sabía con lo que se iba a encontrar ese día cuando
abrió el diario que pomposamente proclamaba: más poderes a la policía. No
nos vamos a detener a analizar cuales son estos poderes, ni sus ventajas,
ni sus desventajas. ¿Para qué? A mí me basta y me sobra con la Browning
nueve milímetros que tienen en el cinturón, y el candado que tienen en el
cerebro.
Veo desfilar ejércitos de policías y de soldaditos hacía el paraíso de la
obra social, del aguinaldo, del franco, de la transa y del sueldo digno.
¿Puede ser digno castrar voluntades? ¿Pisotear sueños? ¿Alimentar la barbarie?
El mismo paraíso y el mismo infierno. El sentido común desapareció en el
propio abismo que nos separa. Casta de siervos con mentalidad de esclavos.
Dejemos algo en claro, jamás avalaremos su existencia, mucho menos sus métodos.
Métodos que por otra parte, fueron variando y seguirán variando, en busca
de una mayor eficiencia, en pos de un mayor control social. En suma, en
beneficio de sus amos. Amos que mientras construyen sus mansiones, le alargan
la soga a sus perros y les edifican nuevas cuchas, para guardar el producto
de fechorías y de sus cacerías. Amos que tienen miedo, mucho miedo.
Tanto a nivel material, como espiritual, el anarquista aspira a superarse
a si mismo, para poder brindar lo mejor de sí. Su compromiso se corresponde
con sus actos. Jugándose por el todo, vive la vida a su manera. Persigue
ilusiones que luego estampa en su corazón y práctica otro tipo de relaciones
entre seres humanos. A su vez, la lucidez que le otorga una visión global
de los fenómenos sociales y de las prácticas políticas, como así también,
el reconocimiento de la diversidad contenida en cada cosa, le permite al
anarquista reinterpretar la realidad. Reelaborar discursos. Y esta es precisamente
la lúcida tarea llevada a cabo por los compañeros que hacemos “Libertad”.
Por eso, desenmascaremos algunas hipocresías y redefinamos algunos conceptos.
Disuelto, por estos pagos, el Estado benefactor y saturados de globalización,
el Estado moderno solo cumple la función que mejor le sienta. La función
administrativo-policial de una región. De aquí, la franca decadencia de
los ejércitos nacionales, a favor de mayores poderes y mejores armamentos
para la policía. La última dictadura militar necesitó instalar en la cabeza
del ciudadano el miedo a la subversión para justificarse. De la misma manera,
la actual democracia necesita de la inseguridad para militarizarse. En cuanto
a los gobiernos, cualquiera sea su tendencia, siempre están bien dispuestos
a mostrar su buena voluntad para resolver los conflictos, imponiendo la
famosa mano dura, sin la cual no podrían subsistir. Pero lo más sorprendentemente
patético de este asunto, es cuando las propias víctimas (más papistas que
el papá) alzan indignadas sus débiles vocesitas junto a las de sus verdugos.
Son los presos de las ilusiones médiaticas, los barriletes.
Mientras tanto sus justificativos ¿ideológicos? se diluyen en el vértigo
de un gran negocio, el de los mercaderes de la carne, el siempre rentable
negocio de la esclavitud. Una de las mayores estafas de los últimos doscientos
años, se relaciona directamente con una de las mayores mentiras de los últimos
doscientos años. Una como consecuencia directa de la otra. No pensemos en
la justicia como un término abstracto, sino como práctica social, y veremos
una gran transa alienante, que tiende a denigrar al ser humano en su totalidad,
si hasta el lenguaje que utilizan es diferente. Como consecuencia de la
justicia, tenemos a la policía y a la cárcel. Instituciones, tanto o más
ineficientes que la primera, en la tarea de enaltecer al ser humano. En
realidad, son un tacho de basura. Sépanlo: abogados, jueces, fiscales, oficialuchos,
secretarios, ñoquis y panchos.
Pero, sepámoslo nosotros, hay otra realidad, la de Salta, la de los cortes
de ruta, la de la violencia, la del no hay un mango. Proclive a la demagogia
de los que nos dominan y a la de los que nos quieren dominar. Abrazamos
sus luchas, pero les pertenecen. Ojalá algún día recorramos los mismos caminos.
En cuanto a ellos, el imaginario social los condena: los policías y los
milicos, son todos cornudos.
La sociedad los margina: En los hospitales de Salta y en los de Jujuy se
negaron a atender a los gendarmes heridos durante los enfrentamientos de
Gral. Mosconi.
Aunque nos crucemos con ellos en la calle, nos encontramos a miles de años
de distancia. Nosotros lo sabemos.
No olvidemos algo, ellos buscan métodos más eficaces para controlarnos,
nosotros buscamos métodos más inteligentes para liberarnos.
Nosotros no somos ni la gente, ni la opinión pública, ni el pueblo, ni el
ciudadano, ni ninguna de esas ficciones. Los cuentos son para los chicos,
y a los anarquistas no nos gusta chamuyar demasiado. Nosotros significa
perseguir la emancipación del hombre. Nosotros significa corazones calientes
y mentes lúcidas.
HOY HAY SHOW -POSMO ZAPPING ACTUAL- VOLVER
Buenas noches
señoras y señores, pasen al circo, pasen al gran circo viviente. Gorilas,
osos, leones, payasos, magos y trapecistas. De seguro no van a poder perderse
la función, porque usted mismo cumple una función dentro de este circo.
Mire que programa, mire que “diversión”.
Hay un montón de personas tratando de rescatar una empresa que por “dictamen”
del neoliberalismo esta en quiebra. Hay un montón de gente que queda sin
trabajo, má gente de la que ya está en total decadencia, económica,
moral, familiar. La propaganda en contra de todo lo que sea español reina
en el ambiente. Todos contra el Bilbao Vizcaya, todos contra Telefónica
o Repsol-YPF. Como si COTO fuese mejor, como si el mercadito de la esquina
estuviera defendiendo a ultranza los tan preciados intereses de la nación
y su economía. ¿qué haría el mercadito de la esquina si progresa? ¿no se
convertiría también en una gran multinacional?
El capital no tiene fronteras ni bandera, el capital es el capital. Frío,
asesino, incoherente, irracional. El capital quiere más capital y ese es
el único sentido de su existencia. Poder, más poder, control, y más poder
controlar.
Todos ven que la economía de un Estado liberal se viene abajo, cuando lo
que se viene abajo siempre es el bienestar de la gente. Los partidos de
izquierda, (también los de derecha) junto con sindicalistas y un montón
má de focos de control social piden Estado. Aerolíneas estatal y
popular. Devuélvanle al Estado lo que era del Estado. Afuera yankees, afuera
ingleses. Es el discurso que predican en carteles, afiches y a viva voz.
Me hace acordar tanto a “Todo dentro del Estado, nada fuera del Estado,
nadie en contra del Estado” de un lejano pasado Europeo. Pasado en el que
parece que mucha gente se quedó, entre el 1917 y 1945, y todo sigue sucediendo
ahí.
Y sigue el show, la función debe continuar. Y como todo transcurre en fracción
de segundo y la vida es instante, la gente está aterrorizada. El terror
a no tener nada que darle de comer a sus hijos, el terror a quedarse sin
empleo, sin status dentro de la sociedad. ¡La inseguridad, la inseguridad!
grita doña Rosa ante la desesperada cámara, que solo quiere ganar una nota
para poder vender a toda costa la gota de sangre o la lágrima. Inseguridad
es el seguro de vida de los opresores, y de ahí se agarran para seguir aferrados
a la ramita que les permita respirar el aire del poder y del control.
Y mientras doña Rosa grita desesperada delante de la cámara, se acuerda
que tiene la olla en el fuego, y mientras le pega una revolvida al guiso
no pierde instante de la parpadeante pantalla que le muestra un puñado de
gente que está encerrada entre cuatro paredes, filmada 24 horas con ansias
de ganar un billete y prestigio, mucho prestigio. Porque ser alguien es
estar en los medios y tener algo de plata para demostrarlo. Seguramente
doña Rosa no escapa al reality show en que vive cada día con la cámara de
seguridad afuera en el edificio, en el supermercado, en la tiendita. El
reality show de la inseguridad, en donde ser policía de tu propio vecino
da réditos, para chusmear, o para tener la capacidad de reacción ante un
inminente ataque de alguien que tiene que salir a robar para poder comer.
Pero no importa, porque ellos son buenos, pero tienen que hacerlo. Que mayor
ejemplo que “Chica latina” Fabián Shultz cantando suaves melodías latinas
cristianas y occidentales. Porque la policía también es parte del espectáculo
y nos invita calurosamente a alegrarnos y bailar la ronda de palos.
Y en este circo no falta la reivindicación. ¡Qué buena es la justicia, atrapó
al mono vendedor de gomeras! Como si la lucha contra la corrupción finalizara
con la sentencia del jurado. Como si la noción de corrupción no corrompiera.
El poder no es corrupto, el poder corrompe. Pero igual soy feliz con mi
reality show. Qué bueno que el mundo queda siempre más lejos de la televisión.
Y no importa porque sino hay comida en este fabuloso circo hay tele evangelistas
que curan desde la pantalla y que van a mejorar todo. Mezclando toda la
angustia y desesperación en una ensalada rusa de salvación (salvación para
tele pastores). Ensalada rusa que ni dios, si existiera, entendería.
El circo es móvil, la cámara se traslada a todos lados, y se va al altiplano,
donde la pobre gente al ser desplazada de la gran empresa estatal sufre
el neoliberalismo salvaje. Y le hace pedir en piquetes de desesperación
un poco de dinero. Y como el “omnipotente” Estado ve mala la situación manda
a sus arcángeles verdes a luchar contra la invasión. -¡Son comunistas, los
mantienen las FARC, quieren destruir la democracia!- Y bañan la tierra de
sangre. Tienen hambre, quieren vivir dignamente, ni saben qué cosa era Marx,
ni lo que es, ni les interesa; quieren paz, pero claman la paz del cementerio.
La paz burguesa de su circo, que se vende en cuotas, voto a voto.
Como siempre en este circo está el payaso que liga los golpes. ¿Qué puede
saber y opinar un iluso anarquista de lo que pasa? Si es un soñador, utopista,
vive en una nube? ¡Si no puede explicar nada que no pase por el simplismo
antiautoritario y su extinción! Lo reduce todo a su cambio social.
Y con la simpleza que caracteriza a la ideología, no busco soluciones complicadas,
ni complicarme en la existencia de este sistema social, porque seguir pensando
dentro del sistema es continuar con su existencia, y reivindico a gritos
el gran final de la función; muerte a la autoridad, muerte al Estado y a
la nación, autoorganización, anarquía, libertad, revolución.
LA LEY, EL ESTADO Y LOS PATRONES (SOBRE SACCO Y VANZETTI) VOLVER
Los dos condenados,
se dirigen ya sin más consuelo que el clamor de sus compañeros al encuentro
final con sus verdugos. Uno más entero, el otro agotado aunque no doblegado,
sólo parecen oír al mundo gritando “Liberen a Nick y a Bart”. El primer
bajón de tensión, deja mudos a todos, la segunda ejecución, transmite cuerpo
por cuerpo, puño por puño, la dolorosa sensación de haber perdido a dos
compañeros y la necesidad de una inmediata vindicación. Nicolla Sacco y
Bartolomeo Vanzetti han sido asesinados en los primeros minutos del 23 de
agosto de 1927 en la cárcel Estatal de Massachussets. Miles de bombas explotan
en el mundo, la dinamita vindica a los compañeros y las huelgas generales
ya han sido resueltas; el mundo entero, por radio, ha recibido el anuncio
del asesinato.
Sacco y Vanzetti, han sido electrocutados por ordenes del Juez Webster Thayler,
de la Corte del Estado de Massachussets y por el visto bueno otorgado por
el gobernador A. T. Fuller; los cargos eran por haber robado 16.000 dólares
de una fábrica de zapatos en South Baintree y haber asesinado al pagador
F. Parmenter y a su guardia el 15 de abril de 1920. La causa contra estos
dos anarquistas inocentes, se basaba en endebles pruebas que más allá de
todo los llevaron a la muerte. Si miráramos un poco más profundamente estos
expedientes, encontraríamos el veredicto de la Ley, la verdadera causa y
motivo de estos trágicos hechos. En esta tenebrosa sentencia, encontramos
en pocas palabras lo que ante la gente ocupó miles: Sacco y Vanzetti, fueron
capturados, encarcelados, torturados, juzgados, condenados y ejecutados,
por el delito de ser anarquistas, luchadores, italianos, inmigrantes, trabajadores
y revolucionarios.
“Esto es lo que tengo que decir: no desearía a un perro o a una serpiente,
ni a la más desafortunada criatura de la tierra, no les desearía a ellos
lo que he tenido que sufrir por cosas de las que no soy culpable. Mi convicción
es que he sufrido por cosas de las cuales soy culpable. Estoy sufriendo
porque soy anarquista, y es así, soy anarquista; estoy sufriendo porque
soy italiano, y es así, soy italiano. He sufrido más por mi familia y por
mis seres queridos que por mí mismo; pero estoy tan convencido de estar
en lo correcto que si pudiesen ejecutarme dos veces, y yo pudiera renacer
otras dos veces, viviría de nuevo para hacer lo que he hecho hasta ahora.”
(Bartolomeo Vanzetti, al Juez Thayler, al ser sentenciado ha muerte, abril
9, 1927.)
Es necesario, comprender que Sacco y Vanzetti, fueron encarcelados en un
contexto en el que inmigrantes y anarquistas eran víctima de constantes
persecuciones ideológico-políticas. Hacia el fin de la Primera Guerra, hasta
poco antes de finalizar la década de los ´20, encontramos a los EE.UU. sentados
en la cima del mundo, descansando sobre el liberalismo y el laissez faire,
y sobre la prosperidad que la guerra había traído. La primer sociedad de
consumo de masas se veía a sí misma como imbatible; ni el Estado ni ninguna
fuerza externa a la economía, debía interceder en esta danza perfecta entre
individuos emprendedores y competitivos. “Nuestra intrincada y compleja
maquina económica puede producir, pero para mantenerla en continua producción
hay que mantenerla balanceada. Durante los últimos años, el equilibrio ha
sido mantenido regularmente. No hemos desperdiciado las horas de trabajo
con huelgas o paros forzosos. Hasta el presente no hemos desviado los ahorros
del negocio productivo hacia la especulación. Las fuerzas económicas se
han balanceado, si no en equilibrio perfecto, al menos en un nivel que ha
permitido a la intrincada maquina producir y servir a nuestro pueblo. (...)
Pero la balanza orgánica de nuestra estructura económica solamente puede
ser mantenida por medio de un esfuerzo vigoroso, inteligente y continuo;
por consideración y afinidad; por confianza mutua y por la buena voluntad
de todos para trabajar juntos y en completa armonía.”* La ideología dominante
había creado, generalizado y legitimado una visión según la cual la prosperidad
obedecía a las siguientes premisas: la economía, por sí sola, podía solucionar
los problemas derivados de la pobreza; el progreso individual era posible
y se podía alcanzar a partir del propio esfuerzo; el Estado y sus aparatos
eran en gran medida superfluos.
En el sector, industrial, descansaba la imagen de la eterna prosperidad
estadounidense. La economía de masas, estaba basada en el alto nivel de
productividad, y en los bienes de consumo durables, como el automóvil, la
radio, etc., y en los no durables. La producción monopolista había logrado
introducirse en el control del proceso de producción, y consecuentemente,
había conseguido el control de los productores, con el visto bueno del Estado,
que aunque era desdeñado colaboraba activamente en la explotación de los
trabajadores. En este proceso de homogeneización del trabajo, el capital
(blanco, anglosajón y protestante) logró aumentar la productividad, el ritmo
de trabajo y el disciplinamiento de éste.
En este contexto represivo, en conjunto desde el Estado y los empresarios,
no eran admisibles anarquistas ni luchadores; mucho menos “ladrones y asesinos”.
Las razzias realizadas por la policía de los EE.UU. eran frecuentes, pero
desafortunadamente para ellos no acobardaban a los trabajadores. Era necesario
encontrar un chivo expiatorio que disciplinara en varias direcciones. Sacco,
de oficio zapatero y Vanzetti vendedor de pescado, cumplían con todos los
requisitos: eran anarquistas, trabajadores e inmigrantes italianos.
El 5 de mayo de 1920, Sacco y Vanzetti, fueron encontrados en un garaje,
arreglando un auto parecido al que había estado en la fábrica de zapatos,
y Sacco, poseía una pistola como la que había sido usada en el asalto. Estas
dos pruebas resultaron suficientes para el Juez W. Thayler y para la corte,
el 31 de mayo de 1921 para declarar culpables a Sacco y Vanzetti de los
hechos y darles, entre 12 y 15 años de prisión el 1 de julio de ese año.
Durante los seis años siguientes, los pedidos para aportar nueva evidencia,
por parte de los defensores, para abrir un nuevo caso, fueron denegados.
En 1925, Celestino Madeiros, un condenado a muerte por un asesinato, confesó
haber participado en el asalto a la fábrica de zapatos y sostuvo que Sacco
y Vanzetti nada tenían que ver con ello, pero el juez consideró esa información
como falsa e irrelevante. En 1926, la Suprema Corte de Massachussets, rechazó
cuatro apelaciones al veredicto y dictaminó que el juez Thayler no había
cometido errores ni había abusado de su condición de juez.
Innumerables bombas estallaron en esos años en el mundo, las huelgas y las
organizaciones de lucha por la liberación de Sacco y Vanzetti son casi incalculables,
así como también son abundantes las acciones legales de otras organizaciones
y personajes importantes por la libertad de los condenados. Más allá de
todo, fueron sentenciados a muerte, por Thayler el 9 de abril de 1927. En
junio de ese año, ante gran cantidad de manifestaciones y pedidos de absolución,
el gobernador de Massachussets, Alvan T. Fuller, creó un comité para revisar
el caso completo; el resultado fue una confirmación de la sentencia. La
Suprema Corte de los EE.UU. rechazaba los pedidos de los abogados defensores,
alegando que el tema no pertenecía a su jurisdicción. Tras varias postergaciones,
el 23 de agosto de 1927, Sacco y Vanzetti fueron asesinados en la silla
eléctrica.
“Que hayamos perdido y tengamos que morir, no disminuye nuestra apreciación
y gratitud por vuestra gran solidaridad con nosotros y nuestras familias.
Amigos y compañeros, ahora que la tragedia de éste caso llega a su fin,
sean todos como un solo corazón. Sólo dos de nosotros morirán. Nuestros
ideales, vosotros nuestros compañeros, vivirán en millones; hemos ganado,
pero no vencido, nuestros sufrimientos, penas, errores, defectos, nuestra
pasión, quedará atesorada para futuras batallas, para la gran emancipación.
Sed todos un gran corazón en la más negra hora de la tragedia. Tened corazón.
Saludos a todos los amigos y compañeros del mundo.
Los abrazamos a todos y les enviamos muestro extremo saludo desde nuestros
corazones llenos de amor y afecto. Ahora y siempre, larga vida a vosotros,
larga vida a la Libertad.”
B. Vanzetti.
N. Sacco.
(21 de Agosto de 1927)
En 1977 a cincuenta años del asesinato de estos dos compañeros, el gobernador
de Massachussets, Michael Dukakis, declaró inocentes a Sacco y Vanzetti,
y sostuvo que no habían tenido un juicio limpio.
Mientras el capitalismo absuelve a sus víctimas, nosotros no discutimos
si Sacco y Vanzetti eran culpables o no; esto no importa, lo relevante es
que fueron asesinados por ser revolucionarios y aunque realmente hubieran
robado y asesinado, los dos compañeros seguirían siendo inocentes.
Este año, en la madrugada del Primero de Mayo, vi un cartel de un sindicato,
de esos burócratas que sobreabundan, que decía: “El 1° de Mayo no se trabaja;
respete y haga respetar la ley”. Absoluta contradicción; la Ley nada tiene
que ver con los trabajadores, ni con los anarquistas, la Ley y los que la
respetan, mas bien, fueron los responsables de que el día de los trabajadores
sea un día de luto para todos y del mismo modo la Ley fue la que asesinó
a Sacco y Vanzetti así como a tantos otros compañeros, trabajadores y anarquistas.
La Ley, el Estado, los patrones, son todos parte de la misma bolsa, son
todas las manos que con su “autoridad” sostienen el garrote con que nos
reprimen día a día en la calle, en el trabajo y en todos los ámbitos; son
la violencia, la inseguridad, el hambre, las torturas, las muertes, los
sufrimientos de todos los oprimidos.
La Ley, según pretenden sus defensores garantiza la “Libertad”. La Ley según
decimos los que la sufrimos, de la mano de su padre, el Estado, mata, asesina,
tortura, oprime, garantiza la autoridad y legitima que los explotadores,
los opresores justifiquen sus acciones y sigan cómodamente sentados donde
están, acumulando sus riquezas gracias a nuestro trabajo y con nuestros
padecimientos. Como sostuvo Vanzetti, solo dos de nosotros murieron ese
día, los mismos dos que hace setenta y cuatro años despertaron la solidaridad
de todo el mundo, los mismos dos que nunca, ni aún a punto de morir, dejaron
de luchar por la Libertad. Sacco y Vanzetti se multiplicaron por miles,
quienes fuera de la “casa de la muerte”, lucharon no solo por dos compañeros,
sino por todos, lucharon para que el Estado, la Ley que lo justifica y los
explotadores que comen del mismo plato, desaparezcan junto con la opresión
y toda autoridad; lucharon por la Libertad.
Lionel
* Rorty, M. C.; “Los recientes cambios económicos en los EE.UU. Y el informe del Comité del presidente Hoover”, en Revista de Ciencias Económicas, Serie II, N° 99, Año XVII, (octubre 1929), pp. 833/34
Sentado en la
estación, sobre el andén, siempre una gorra presente, como un fantasma azul
que viene a perturbar la tranquilidad de la noche. Una chapa que resalta
por la luz de la luna, que brilla y hace gala de su uniforme.
¿A cuántos habrá matado?, me pregunto mientras espero el tren, ¿cuántas
balas habrá disparado?. Escribo y lo miro sentado en el andén, él me mira,
él y yo, nadie más en la estación, me mira como preguntándose qué estoy
escribiendo. Seguramente una poesía no, un rati no inspira ninguna poesía.
¿Cuántos pibes habrán caído en sus manos?, ¿cuántos estarán presos por su
culpa?. Quiere cruzar de andén, yo sé, pero es una vuelta larga y no va
a saltar las vías, sigue mirándome y yo me pregunto qué hace ahí parado,
disfrazado en su uniforme. Es una noche fría, llovizna. ¿Qué lo habrá llevado
a convertirse en policía?, ¿le gustará matar?, no creo que a ningún “delincuente”
le guste matar para robar; creo que a un policía sí, es su oficio.
¿A quién defiende la policía más que a ellos mismos? Cuando matan a un policía
lloran todos, pero todos los que conozco no tendrían problema en matarme
a mí; no voy a llorar por ninguno de ellos.
Defienden la ley, la constitución, defienden justamente lo que hay que eliminar
para tener una vida más digna y libre, defienden la pobreza, el horror y
la muerte. Le dan la mano a cualquiera, no les importa, hacen lo que les
dicen y nada más, si les dicen de matar van a matar. Viven para la ley,
viven para el otro, viven para el gobierno, no son humanos, son policías.
Otra raza diferente a la nuestra y que solo desaparecerá cuando desaparezca
lo que sostiene a esa institución policial, que es el gobierno y todo lo
que lo rodea.
El tren se acerca, veo la luz a lo lejos, escucho su ruido venir en el viento.
Enciende un cigarrillo, ya no me mira, mis ojos solo de despegaban de él
cuando escribía, mis ojos veían odio. Yo sólo esperaba el tren pensando
en una mujer. ¿Qué pensaba él?, nada, lo mismo en lo que pensó cuando se
hizo policía.
Me subo el tren, me siento, el vagón está vacío, la ventana abierta. Antes
de cerrarla lo miro nuevamente, él me mira como sabiendo que nos vamos a
volver a encontrar en alguna otra situación. Cierro la ventana, cierro los
ojos y vuelvo a pensar en la mujer, mientras él mira si su arma está bien
cargada...
CARTA DESDE UNA PRISIÓN TURCA VOLVER
Las huelgas
de hambre y las muertes rápidas continuaron por más de dos meses. 15.000
prisioneros hicieron huelga de hambre. Más de 35 prisioneros fueron asesinados
en las represiones policíacas. El principal propósito de esta acción era
resaltar las condiciones de los prisioneros Tipo “F”, quienes están recluidos
en celdas unipersonales, diseñadas para reprimir los movimientos de resistencia
dentro de la prisión. El efecto es un continuo confinamiento solitario.
Para los anarquistas el problema es complejo y las condiciones insoportables.
Por un lado están las autoridades turcas, por el otro las mafias de izquierda
leninistas-estalinistas, las que detentan el poder dentro y construyen “prisiones
dentro de las prisiones” para aquellos que aborrecen.
“He sido prisionero anarquista durante 5 años. Ellos (DGM, Malatya) -Corte
Estatal de Seguridad- me dieron 15 años porque no negué mis ideales e identidad
anarquista. Tuve que sortear un montón de problemas. En la prisión de Malatya
fui recluido en el bloque dominado por los prisioneros marxistas-leninistas.
Sin embargo, no fui aceptado por ellos. Me dijeron que esté como uno más,
como un ser humano apolítico, no como un anarquista. Únicamente el PKK (Partido
Comunista Turco) me aceptó, con la condición de que no hablara con nadie
acerca de anarquismo, a pesar de que cedieron después que insistí, ellos
no reconocieron mi identidad anarquista. Actuaban de manera moderada hacia
mí, porque me defendí en el DGM como un anarquista kurdo. Si no hubiera
sido por esto estoy seguro que ellos nunca me habrían aceptado en su bloque.
No tenía otra opción que peticionar mi transferencia hacia la prisión de
Burdor. Había otros 4 prisioneros anarquistas en aquella prisión. Estos
prisioneros se convirtieron al anarquismo dentro de la prisión, como muchos
otros anarquistas en prisión provenían de un pasado de izquierda. Por ese
entonces fui torturado cuando me arrestaron. Tenía dificultades para respirar,
me dolía el hígado y tenía problemas en los oídos y en la visión, más aún
tenía un trauma serio. Mi celda no tenía aire acondicionado y mi salud empezaba
a deteriorarse cada vez más. Tenía problemas con la respiración y me desmayaba
seguido. Les sugerí a mis camaradas anarquistas que debíamos peticionar
la transferencia a un bloque con aire acondicionado. Ellos aceptaron. Pero
las autoridades de la prisión negaron nuestras peticiones. Nos dijeron que
debíamos contactarnos con los representantes del Comité de Prisioneros,
que estaba dominado por organizaciones marxistas-leninistas. Yo les expliqué
acerca de este problema. En el ínterin no pude ver a un doctor acerca de
mi deterioro físico. También hablé con los representantes del MLKP (Partido
Comunista Marxista-Leninista) y también con el PKK, ellos nos negaron su
ayuda porque éramos anarquistas, no “revolucionarios”. Ellos no nos veían
como revolucionarios. Nos dijeron que no les causemos más problemas. Mis
camaradas y yo discutimos el problema entre nosotros. Decidimos peticionar
la transferencia a otra prisión donde no haya marxistas, algunos amigos
me sugirieron que me quede en uno de los bloques reservados para presos
políticos, hasta que mi salud mejore. Primero me negué, pero después, me
preocupé porque me estaba desmayando cada vez más seguido. Decidí comentarles
esto a los representantes del Comité de Prisioneros. El MLKP de ninguna
manera me permitió quedarme en el bloque. El PKK por otro lado, me dejó
estar bajo una condición: tenía que ser un ciudadano “ordinario”. Mientras
tanto, una de mis visitas del exterior fue rechazada por el Comité de Prisioneros.
La razón era porque nosotros no éramos revolucionarios... Fuimos transferidos
a diferentes lugares. Fui trasladado a la prisión Konya/Ermenek. Desde hace
dos años que vivo aquí. Por un tiempo estuve con los trotskistas, porque
ellos también fueron rechazados, al igual que nosotros por el Comité de
Prisioneros. Finalmente me di cuenta qué difícil es vivir con marxistas.
Mi salud estaba en peligro en el confinamiento solitario. Me enviaron al
hospital Ankara Numune. Y me realizaron una operación. Sin embargo no pudieron
hacer nada acerca de mis severos dolores de cabeza y problemas de oído...
Como podrán ver la pena por ser anarquista es muy severa. Somos confrontados
desde todas partes...”
Solidaridad urgente para donar dinero para su tratamiento, enviar cheques
a nombre de:
Emine Ozkaya
162 Avenue Tottenham
London N17 6GJL
Para más información y contactos:
5th May Group
Po Box 2474, London N8
Ankara Anarchists (Turquía)
5th May Group (Londres)
Traducido de Direct Action N° 18, primavera de 2001