CRUZ NEGRA ANARQUISTA
NO QUEREMOS SUS GUERRAS, NO QUEREMOS SU PAZ VOLVER
Panfleto repartido en la manifestación contra la guerra en Madrid
Si
estamos hoy aquí, en el día contra la guerra convocado por
políticos, sindicalistas, artistas, intelectuales... no es para hacerle
el juego a quien sólo busca rentabilidad electoral de esta movilización.
Nuestra oposición a la guerra contra Irak, es oposición a
todas las guerras provocadas por los intereses económicos y políticos
de todos los estados apoyados por las multinacionales. Estos son y han sido
siempre los verdaderos motivos de las guerras desde el inicio de la civilización.
Como anarquistas nos oponemos a las guerras y a toda la maquinaria de muerte
de los Estados (ejércitos, industria científica, tecnológica
y armamentística), pero no os equivoquéis, somos tan enemigos
de sus guerras como de su paz. Esa paz que no es, sino guerra y violencia
encubierta. La paz social de la que nos hablan los políticos es la
paz que beneficia a los ricos y poderosos, oprimiendo y explotando al resto.
Es la paz mantenida mediante el monopolio de la VIOLENCIA institucionalizada.
Es la paz de las muertes en las comisarías y en las cárceles.
Es la paz de los petroleros que se hunden y de los ecosistemas que se ahogan.
Es la paz del beneficio económico a costa de la salud de las personas,
con alimentos contaminados y manipulados genéticamente. Es la paz
de la persecución y criminalización de todo brote de disidencia
a los dictados del Poder. La paz de la alienación del trabajo asalariado.
La paz del mantenimiento del bienestar social a base de barbitúricos
y psicofármacos. Es la paz de la venta de mercancías manchadas
de sangre, en su producción y en su consumo. Es la paz de los megaproyectos
que arrasan con la poca naturaleza que aún queda, imponiendo el valor
mercantil al valor intrínseco de la VIDA.
En este contexto, paz y guerra son distintas caras de una misma moneda.
La falsa dicotomía que nos atrapa y nos impide ser LIBRES.
POR OTRO 20 DE DICIEMBRE, SUR PAREDÓN Y DESPUÉS... VOLVER
Es
importante ser lo más claro posible, y además hacer algunas
aclaraciones.
Ante todo somos sectarios, para decirlo sencillamente, como decía
un compañero: desde nuestra perspectiva el campo de la revolución
se divide entre los partidarios de la policía y quienes quieren abolirla
como institución y como mentalidad. Y este saludable sectarismo nos
aúna en el enfrentamiento con quienes desobedecen las directivas
de sus dirigentes, quienes escapan a sus cálculos y sus especulaciones.
También es importante decir que las políticas frentistas de
la izquierda del capital siguen siendo, ante su patética impotencia
y como siempre, un modo de acumulación de fuerzas que les permita
la toma del Palacio de Invierno y desde allí la depuración
de oponentes políticos, otrora aliados tácticos. Y en ello
todo el despliegue de la política, uso, mentiras, demagogia, todo
debidamente justificado mediante explicaciones científicas y dialéctica
revolucionaria.
Hay un problema de soberanía individual y de libertad, de hambre
y de justicia, de producción y distribución, en fin, un problema
social; y ante el panorama actual cabe hacerse alguna pregunta: todo esto
¿tiene necesariamente que ver con salidas institucionales que se
perfilan tanto desde la izquierda mas radical como desde la derecha más
odiosa? ¿No sigue siendo esto parte de lo mismo?
20 de diciembre.
Un
gobierno totalmente desprestigiado, incautación de depósitos,
los saqueos fuera de control incitados por los peronistas y el estado de
sitio; en este marco confluyen en las calles los sectores excluidos y marginales
con la “gloriosa clase media sostén del país”.
La saludable negativa a la presencia de banderas de los siempre oportunistas
y arrivistas partidos y organizaciones políticas; “que se vayan todos”
también era para ellos.
La represión, el enfrentamiento abierto con las fuerzas del orden,
la resistencia, los muertos, toda la violencia y la furia desencadenada,
la destrucción de entidades públicas y privadas, sin distinciones,
del banco Nación al Credicoop del P.C.
Los saqueos y todo lo vivo que implica. Todo esto y algo más fue
lo valioso y lo reivindicable de esas jornadas, lo saludable y lo peligroso.
También, la banderita y el himno, no podemos omitirlo, el componente
nazional, tan alimentado por la izquierda y la derecha, aunque la izquierda
del capital intente salvar las distancias entre “su” nacionalismo y el de
derechas (?).
Y después...
Hay
que reconocerles coherencia en algún plano, baste recordar, salvando
alguna individualidad, el vergonzoso papel de los partidos durante los enfrentamientos
de diciembre del 2001, manteniéndose al margen de los choques y evitando
“infiltrados” (“En las cuevas de Altamira”, ¡Libertad! Nº 23).
Después, sus políticas policíacas y militares que impulsan
dentro de los movimientos sociales que intentan acaparar -tanto desocupados
como asambleas- con sus encargados y cordones de “seguridad”, sus jinetas
y palos atropellando como verdadera masa boba; obediencia y disciplina.
Todavía alguno se sorprende al ver al “policía piquetero”
marchando de la mano de D´Elia, dirigente de la Federación
de Tierra y Vivienda; Alderete, de la Corriente Clasista y Combativa, y
compañía; todos dirigentes del Bloque nacional piquetero,
los mismos que acusaron de servicios a militantes de la Coordinadora Aníbal
Verón ante la ocupación de bancos y municipalidades.
Cuando todavía se oían los ecos de diciembre, con alguna movilización
incluida, los medios del poder difunden el mensaje de la S.I.D.E.: aislar
los focos de violencia del conjunto social y reprimirlos. Para ganarse a
la clase media organizada en las asambleas, a la que tan bien le sientan
estas cosas, la izquierda asume tácita o abiertamente este discurso;
basta recordar las votaciones de repudio cuando agredieron a un periodista
de Radio 101 que presenciaba la asamblea interbarrial y su posterior desligamiento
del agresor ante la prensa internacional allí presente (...caretas)
o recordarlos marchando rodeados por sogas, sus “corralitos”, recogiendo
las piedras a su paso, no sea que a alguien se le ocurra...
Capítulo
aparte merece su labor en las asambleas.
Primero, sobre ellas, decir que constituyen sin duda un ejercicio más
que interesante y un espacio a atender, y aunque entendamos que no son homogéneas
las asambleas están también sin duda muy “relacionadas con
la crisis de representatividad que la clase media vive hace tiempo, ya que
el nivel de acumulación capitalista llevado a cabo por la alta burguesía,
está produciendo el hundimiento de esta pequeña burguesía
ahora “radicalizada” 2.
Mas allá de las contradicciones, no podemos dejar de señalar
el nefasto papel de la izquierda del capital, ¿o es que no queremos
ver los resultados de su intervención evidenciados en la hoy inexistente
asamblea interbarrial de Parque Centenario?
Como síntoma de la realidad y más allá de un normal
decaimiento, hay que recordarla en sus inicios con cerca de 3000 personas
y casi sin ninguna bandera y en su abrupta decadencia con 20 militantes
(contando a los vendedores de choripán) y 200 banderas. Como le planteábamos
a un militante del P.O.: ¿no nos indica esto una actitud equivocada?
La vergüenza ajena que producían sus intervenciones y peleas
por acaparar el micrófono, por manipular las votaciones reformulando
e insistiendo infantilmente cuando no se aprobaban sus propuestas, y todo
esto mientras se presentaban como el vecino tal o cual... todo finalmente
evidenciado en la negativa de varias asambleas a participar en semejante
circo. Y más allá de alguna comisión surgida e integrada
casi en su totalidad por militantes, la reducción de la asamblea
a una cuestión de discurso y votación... una burla.
Por otro 20 de diciembre
La
represión sigue... Diariamente golpean o balean a militantes de grupos
de desocupados o asambleas.
19 de diciembre de 2002. Llego al Congreso, el 37 se desvía y me
bajo, 7 “asambleístas” con una cacerola y una bandera argentina cortan
la avenida Callao.
En Plaza de Mayo, artistas en escena, baile y bebida... organizan C.T.A.,
C.C.C., asambleas, Barrios de Pie, etc, ...patético.
El 20, policía y piqueteros se repartieron las medidas de seguridad,
marchan cercados por palos y sogas, o tomados de la mano, como en la escuela...
A las 18 hs. en la plaza, musiquita “se viene el estallido”.
De los discursos ni hablar...
Cerca del final, como un símbolo de dignidad, un puñado de
compañeros intentan enfrentarse a la policía que custodia
la casa de gobierno del otro lado del vallado, que custodian la institución,
el orden y la miseria. Los mismos policías que ayer nos corrían
a balazos por el centro, los mismos que nos mataban y nos matan, mientras
los partidos y sus dirigentes aguardaban a resguardo, los mismos dirigentes
y partidos que pretenden capitalizar los hechos, los que ahora se llenan
la boca con los muertos... cobardes.
“El incidente duró sólo unos minutos, porque los piqueteros
con pechera (y no la policía) protegieron las vallas e impidieron
que ese grupo -de apenas un puñado de chicos- arruinara una protesta
social impecable, y lo que es mejor, en paz.” (Clarín 21/12/02).
Ante la pregunta del periodista de CrónicaTV : “Tenían las
caras tapadas, ¿piensa que podría tratarse de servicios?”,
el militante del Polo Obrero responde: “Es muy probable”.
Tenían las caras tapadas, acusan los turros, como si no supiéramos
que las listas negras se redactan en democracia.
El comisario, contento.
Juan
1 Radio
Diez, propiedad del confeso fascista Daniel Haddad.
2 “Que se vayan todos... pero no tantos.” Sociedad de Resistencia Nº
8.
BAKUNIN: SOBRE LA DEMOCRACIA VOLVER
Capitalismo
y democracia representativa. La producción capitalista moderna y
la especulación bancaria exigen para su pleno desarrollo un gran
aparato estatal centralizado, pues sólo él es capaz de someter
a su explotación a los millones de asalariados.
Una organización federal establecida de abajo arriba y formada por
asociaciones y grupos de trabajadores, por comunas urbanas y rurales, y
por regiones y pueblos, es la única condición de una libertad
real y no ficticia, aunque representa justamente lo contrario de la producción
capitalista. Pero la producción capitalista y la especulación
bancaria se llevan muy bien con la llamada democracia representativa; porque
esta forma moderna del Estado, basada sobre una supuesta voluntad legislativa
del pueblo, supuestamente expresada por los representantes populares en
asambleas supuestamente populares, unifica en sí las dos condiciones
necesarias para la prosperidad de la economía capitalista: centralización
estatal y sometimiento efectivo del Soberano -el pueblo- a la minoría
que teóricamente le representa, pero que prácticamente le
gobierna en lo intelectual e invariablemente le explota.
El Estado moderno debe tener un aparato militar centralizado. El Estado
moderno, en su esencia y en sus metas, es necesariamente un Estado militar
y un Estado militar se ve llevado por su propia lógica a convertirse
en un Estado conquistador. Si no conquista, será conquistado por
otros, y esto es cierto por el simple motivo de que donde hay fuerza, debe
manifestarse de algún modo. De aquí se deduce que el Estado
moderno debe ser invariablemente un Estado grande y poderoso; sólo
bajo esta condición indispensable puede preservarse a sí mismo.
La dinámica del Estado y la del capitalismo son idénticas.
Lo mismo que la producción capitalista y la especulación bancaria,
que a la larga engulle tal producción, debe expandirse incesantemente,
bajo amenaza de quiebra, a expensas de las pequeñas empresas financieras
y productivas, convirtiéndose en empresas monopolísticas universales
diseminadas por todo el orbe, también el Estado moderno y forzosamente
militar se ve empujado por un impulso irreprimible a convertirse en un Estado
universal. Pero un Estado universal, cosa desde luego imposible, sólo
puede existir sin iguales; la coexistencia de dos Estados semejantes resulta
absolutamente imposible.
Monarquía y república. La hegemonía es sólo
una manifestación modesta, posible de acuerdo con las circunstancias,
de este impulso irrealizable inmanente a todo Estado. Y la primera condición
de esta hegemonía es la impotencia relativa y el sometimiento de
todos los Estados vecinos.
En la hora actual, de la máxima gravedad en sus implicaciones, un
Estado fuerte sólo puede tener un fundamento: la centralización
militar y burocrática. En este sentido, la diferencia esencial entre
una monarquía y una república democrática se reduce
a lo siguiente: en una monarquía el mundo burocrático oprime
y explota al pueblo para el mayor beneficio de las clases poseedoras privilegiadas,
y también para el suyo propio, y todo ello lo hace en nombre del
monarca; en una república la misma burocracia hará exactamente
lo mismo, pero en nombre de la voluntad del pueblo. En una república
el llamado pueblo, el pueblo legal, supuestamente representado por el Estado,
ahoga y seguirá ahogando al pueblo efectivo y viviente. Pero poco
mejor se sentirá el pueblo si el palo con el que se le pega se llama
El Palo del Pueblo.
La discrepancia básica. La falsedad del sistema representativo descansa
sobre la ficción de que el poder ejecutivo y la cámara legislativa
surgidos de elecciones populares deben representar la voluntad del pueblo,
o al menos de que pueden hacerlo. El pueblo quiere instintiva y necesariamente
dos cosas: la mayor prosperidad material posible dadas las circunstancias,
y la mayor libertad para sus vidas, libertad de movimiento y libertad de
acción. Es decir, quiere una organización mejor de sus intereses
económicos y la ausencia completa de todo poder, de toda organización
política, pues toda organización política desemboca
inevitablemente en la negación de la libertad del pueblo. Tal es
la esencia de todo los instintos populares.
Abismo entre quienes gobiernan y quienes son gobernados. Pero las finalidades
instintivas de quienes gobiernan -de quienes elaboran las leyes del país
y ejercitan el poder ejecutivo- se oponen diametralmente a las aspiraciones
populares instintivas debido a la posición excepcional de los gobernantes.
Sean cuales fueren sus sentimientos e intenciones democráticas, sólo
pueden considerar esta sociedad como un maestro de escuela considera a sus
alumnos, dada la elevada posición en la cual se encuentran. Y no
puede haber igualdad entre el maestro de escuela y los alumnos. Por una
parte está el sentimiento de superioridad inspirado necesariamente
por una posición superior; por otra está el sentimiento de
inferioridad inducido por la actitud de superioridad del profesor que ejerce
el poder ejecutivo o legislativo. Quien dice poder político dice
siempre dominación. Y donde existe la dominación, una parte
más o menos considerable del pueblo está condenada a ser dominada
por otros. Por lo mismo, es bastante natural que quienes estén dominados
detesten a los dominadores, y que los dominadores deban reprimir y en consecuencia
oprimir necesariamente a quienes les están sometidos.
La posesión de poder induce a un cambio de perspectiva. Tal ha sido
la historia del poder político desde el momento mismo de establecerse
en este mundo. Esto explica también por qué y cómo
hombres demócratas y rebeldes de la variedad más roja mientras
formaban parte de la masa del pueblo gobernado, se hicieron extremadamente
conservadores cuando llegaron al poder. Por lo general, estos retrocesos
suelen atribuirse a la traición. Pero es una idea errónea;
en su caso, la causa dominante es el cambio de posición y perspectiva.
El gobierno laborista sujeto al mismo cambio. Convencido de esta verdad,
puedo decir sin miedo a ser desmentido que si mañana hubiera de establecerse
un gobierno o un consejo legislativo, un Parlamento compuesto exclusivamente
de trabajadores, los obreros mismos que ahora son firmes demócratas
y socialistas se convertirían en aristócratas no menos determinados,
adoradores audaces o tímidos del principio de autoridad, y que también
se transformarían en opresores y explotadores.
La república burguesa no puede ser identificada con la libertad.
Los republicanos burgueses se equivocan identificando su república
con la libertad. En esto está la gran fuente de todas sus ilusiones
cuando se encuentran en la oposición, y la fuente de sus decepciones
e incoherencias cuando tienen el poder en las manos. Su república
se basa enteramente sobre esta idea del poder y de un gobierno fuerte, un
gobierno que debe mostrarse tanto más enérgico y poderoso
cuanto que brotó de una elección popular. Y no quieren comprender
esta simple verdad, confirmada por la experiencia de todos los tiempos y
todos los pueblos: que todo poder organizado y establecido excluye necesariamente
la libertad del pueblo.
Puesto que el Estado político no tiene otra misión que la
de proteger la explotación del trabajo popular por parte de las clases
económicamente privilegiadas, el poder de los Estados sólo
puede ser compatible con la libertad exclusiva de las clases a las que representa,
y por esta misma razón está destinado a oponerse a la libertad
del pueblo. Quien dice Estado dice dominación, y toda dominación
supone la existencia de masas dominadas. Por consiguiente, el Estado no
puede tener confianza en la acción espontánea y en el movimiento
libre de las masas, cuyos intereses más queridos militan contra su
existencia. Es su enemigo natural, su invariable opresor, y aunque tiene
buen cuidado de no confesarlo abiertamente, tiende a actuar siempre en esta
dirección.
Esto es lo que no entiende la mayoría de los jóvenes partidarios
de la república autoritaria o burguesa mientras permanecen en la
oposición, mientras no han probado por sí mismo este poder.
Como detestan el despotismo monárquico con todo su corazón
y toda la fuerza de que son capaces sus naturalezas miserables, débiles
y degeneradas, imaginan que detestan el despotismo en general. Puesto que
hubieran querido disponer del poder y de la osadía para acabar con
el trono, se creen revolucionarios. Y no sospechan siquiera que lo que odian
no es el despotismo, sino sólo su forma monárquica, y que
este mismo despotismo, al disfrazarse con una forma republicana, encontrará
en ellos los más fervientes seguidores.
Desde el punto de vista radical, hay poca diferencia entre la monarquía
y la democracia. Ignoran que el despotismo no reside tanto en la forma del
Estado o del poder como en el principio mismo del Estado y del poder político;
ignoran que, en consecuencia, el Estado republicano tiende por su misma
esencia a ser tan despótico como el estado gobernado por un emperador
o un rey. Sólo hay una diferencia real entre ambos. Uno y otro tienen
por base y meta esencial la esclavización económica de las
masas para beneficio de las clases poseedoras. Difieren, en cambio, en que
para conseguir esta meta el poder monárquico -que en nuestros días
tiende inevitablemente a transformarse en una dictadura militar- priva de
la libertad a todas las clases, e incluso a aquélla a la que protege
en detrimento del pueblo... Se ve forzado a servir los intereses de la burguesía,
pero lo hace sin permitir a esa clase interferir de modo serio en el gobierno
de los problemas del país...
De la revolución a la contrarrevolución. Los republicanos
burgueses son los enemigos más furiosos y apasionados de la Revolución
Social. En momentos de crisis política, cuando necesitan la poderosa
mano del pueblo para derrocar al trono, se inclinan para prometer mejoras
materiales a esta “tan interesante” clase de los trabajadores; pero dado
que al mismo tiempo les anima la más firme decisión de preservar
y mantener todos los principios, todos los fundamentos sagrados de la sociedad
existente, todas las instituciones económicas y jurídicas
cuya consecuencia necesaria es la esclavitud real del pueblo, se comprende
que sus promesas se desvanezcan como el humo en un aire puro. Desilusionado,
el pueblo murmura, amenaza y se rebela. Entonces, con el fin de detener
la explosión del descontento popular, ellos -los revolucionarios
burgueses- se ven forzados a recurrir a la represión estatal todopoderosa.
De lo cual se deduce que el Estado republicano es tan opresivo como el Estado
monárquico; sólo que su opresión no se dirige contra
las clases poseedoras, sino exclusivamente contra el pueblo.
En consecuencia, ninguna forma de gobierno ha sido tan favorable a los intereses
de la burguesía ni tan amada por ella como la república...
Extraído de Miguel Bakunin, Escritos de filosofía política,
t. 1, Ed. Altaya.
UNOS POCOS PELIGROS SENSATOS VOLVER
Cuando
la vida y la muerte se mezclan de una manera tan morbosa, todo parece empezar
a carecer de sentido y también a cobrarlo más claramente.
No vamos a apelar a la objetividad, que ya sabemos que no existe más
que en la cabeza de pretendidos cientificistas del mito lógico, y
es que lógicas pueden ser tantas cosas...
Para explicarnos no nos hace falta aferramos a estas cosas, la economía
no es la vida; que el riesgo país, que el dólar, que si se
firma el acuerdo con el Fondo, que las internas peronistas, que si Menem,
que si Duhalde...
Qué carajo me importa eso a mí...
Como decía un compañero de C.N.A. en el 1° de mayo pasado,
“... que los grupos de periodistas trabajan al servicio de los distintos
grupos de poder y en función de sus intereses...”
Todo un gran chamuyo organizado y metódico para “preocuparnos” de
los temas relevantes y dejar de lado cuestionamientos más profundos.
Como si no estuviese claro que todo esto es una joda, que acá el
que no arregla con el subcomisario no transa, y es que ¿a quién
se le ocurre que las elecciones puedan ser manipuladas? Y aún cuando
fueran lícitas, ¿no se trata del concepto fascista de la razón
de la mayoría?
Tinelli,
Suar, 099 central, policías justicieros contra la corrupción,
de pelo en pecho y además “lindos”... para descansar después
del trabajo.
Todo el morbo asqueroso de los periodistas alimentando detrás de
micrófonos y cámaras las imágenes de chicos desnutridos,
del hambre y de la muerte de los más indefensos y débiles.
Los “debates”: que la culpa es del gobierno de De la Rua, que viene de Menem,
que antes, que después... los escándalos políticos,
las partidas de ayuda manipuladas, figuritas que caen, figuritas que suben,
toda la desidia y el manoseo... Y también los llamados a la solidaridad
del pueblo. Y es que los medios de comunicación cumplen una función
social che!, a no creerse que son sólo unos mercenarios sin escrúpulos,
son parte importante de la domesticación social.
El Fondo, las internas, el dólar, las elecciones, la Asamblea Constituyente...
como si la realidad no pasara por otro lado... Queremos comer, y comer bien,
queremos una casa, ropa y un poco de todo lo que existe, para ello han trabajado
todas las generaciones pasadas y todas las riquezas producidas son nuestra
herencia natural...
La distancia entre uno y aquello que es objeto de deseo es siempre la misma,
una decisión, después, claro podemos morir en el camino pero
no nos interesan los resultados; el debe, el haber, los saldos, cálculos
y especulaciones, eso es para las cabezas del sistema; nos interesan las
actitudes, los gestos, los actos; queremos la dignidad de una vida libre,
de una sociedad libre.
Y
como siempre los que menos tienen son los que más brindan de sí.
Yo creo que va quedando claro que esto no es la miseria de una vidita de
compraventa, ni la estética careta sin compromiso.
Esta sociedad se nos revela como la organización de la muerte, con
sus voceros, sus cajeros y carniceros, con su derecha, su centro y su izquierda,
sus eternos recambios. Con su quebrantamiento generalizado, con la destrucción
de miles de vidas, y a todo esto, ¿cuál es nuestra actitud?
Cuando el brillo en los ojos es reemplazado por un opaco resentimiento,
cuando perdimos la sonrisa, la mierda se nos empieza a pegar, conviene tenerlo
claro, porque además, las respuestas de los otros hay que buscarlas
en las propias actitudes, aunque siga siendo más fácil rejuntar
algunos motivos que nos permitan salvaguardarnos de nosotros mismos.
Juan
IRAK: EL CARNICERO, EL LADRÓN, EL IMPERIALISTA Y SU PETRÓLEO VOLVER
Y la
aventura terminó más rápido de lo que cualquier analista,
periodista o politólogo hubiera previsto. El gobierno de Saddam Hussein,
después de amenazar y vociferar al mundo que iban a resistir hasta
la muerte, aprovechó las sombras de la noche y se esfumó.
¿Dónde están Saddam y sus colaboradores? Mutis por
el foro.
Difícilmente aparezca, lo mismo que Osama Bin Laden. Son dos asesinos
funcionales al imperialismo yanqui, que necesita demonios para perseguir
y brujas que quemar en su hoguera misilística, para justificar su
papel de gendarme universal.
Par Bin Laden todo no musulmán es un objetivo militar. Para Saddam
todo opositor al régimen era objeto de persecución y exterminio.
Para Bush -y sus aliados Blair y Aznar- todo aquel que atente contra la
hegemonía y los intereses económicos de sus países
debe ser eliminado, sean pueblo o gobiernos, terroristas o reporteros de
guerra.
Los crímenes de Bin Laden y de Saddam merecieron el bombardeo “inteligente”
de Afganistán e Irak. No importó el costo: sangre derramada
vidas truncadas. Lo importante es que no se derrame el petróleo iraquí,
que no se trunquen los gasoductos afganos.
Todos los Estado son imperialistas en la medida de sus posibilidades; si
no lo son es porque no pueden. La diferencia entre un Bush, un Napoleón,
un Stalin o un Hitler es cronológica. La diferencia con los Saddam,
los Miterrand, los Videla o los Menem estriba en su potencial militar, económico
y policíaco.
Frente a tanta degradación lo único rescatable fue el clamor
popular contra la guerra en todos los países del mundo contra el
bombardeo de un pueblo hambreado y asesinado por su dictador vernáculo,
a manos de un demócrata ansioso de hacer negocios y castigar las
bravuconadas tercermundistas.
Saddam asesinó a muchos más iraquíes y kurdos que los
que asesinó el genocida Bush con la guerra. La carrera como genocida
de Saddam ya terminó pero la de Bush continúa. Tal vez le
toque el turno a Siria, a Irán, a los kurdos (otrora aliados), o
los norteamericanos resuciten a Cuba o a Fidel, porque necesitan un nuevo
demonio que exorcizar. Quizás sea Corea del Norte, un país
insignificante pero con misiles nucleares como seguro de vida.
Lo único que si es seguro es que esto no terminó aquí,
sino que recién comienza. Y no podemos ser indiferentes aunque queramos.
Los muertos en Irak son muertos del Capital, así los hayan matado
Bush o Saddam. Lo mismo que los que mueren de hambre o asesinados en Afganistán,
en La Paz, en el Chaco o el las calles del Bronx.
Lobisón
Aunque
parezca insólito, todo empezó porque la policía, esos
que siempre reprimen todo intento de rebelión, decidieron rebelarse.
Quizás les llamaba la atención lo de estar por una vez del
otro lado, sabiendo que no iba a haber otra policía para masacrarlos;
quizás es que por una vez les afectó el recorte de salario
y probaron esa cosa de la protesta.
El gobierno de Sánchez de Lozada (Goni o el Gringo, coloquialmente)
había preparado el domingo 9 un nuevo impuesto del 12% para cumplir
obedientemente con las exigencias del Fondo Monetario Internacional. Bolivia
es el país más pobre de Sudamérica. Tener un empleo
estable y bien remunerado es un privilegio. En la zona rural, donde viven
más de tres millones de personas se concentra la pobreza extrema
y los índices más bajos de desarrollo humano. En la zona urbana,
una gran parte de la población está subempleada, con bajos
niveles de ingresos, condiciones de trabajo precarias, desprotección
social y en muchos casos en condiciones de sobrevivencia. Pero con esta
realidad convive otra muy diferente que es la de los k’aras (blancos) y
clase alta boliviana que residen en las mejores zonas de las distintas ciudades;
trabajando en empresas privatizadas, multinacionales y organismos de cooperación,
sus sueldos europeos y yankees les permiten un ritmo de vida que no puede
ni soñar la gran mayoría, especialmente indígena, que
sobrevive excluida de estos privilegios. Recientemente, el plan “Coca cero”
impuesto por Estados Unidos provocó la respuesta de campesinos e
indígenas en el Chapare, que bloquearon los caminos y pusieron un
par de decenas de muertos (la mayoría menores de 25 años)
en la cruenta represión que ejerció el gobierno, mientras
el dirigente cocalero Evo Morales, diputado y jefe de la oposición,
conseguía su ansiado protagonismo.
Tras el anuncio del “impuestazo”, hubo protestas de diferentes sectores
sociales y la policía se amotinó el martes en las comisarías,
La Paz pasó la noche sin patrullas. La mañana del miércoles
la policía realizó una marcha al grito de “La policía
y el pueblo unidos, jamás serán vencidos” (¿?) en el
palacio de gobierno en la Plaza Murillo. Esta marcha se unió a otras
y a un grupo de jóvenes estudiantes del cercano colegio Ayacucho
(a los que ahora algunos culpan de ser los incitadores de todo) que apedrearon
la sede de gobierno y fueron reprimidos con gases por la guardia. No se
sabe muy bien cuál fue la secuencia de los hechos, quizá alguno
de los gases llegó a la esquina del cuartel del Grupo Especial de
Seguridad (GES), donde los policías estaban amotinados a media cuadra
del palacio de gobierno, o sencillamente ya estaban preparando una respuesta.
Sea como fuere, la plaza se llenó de militares y policías
que se mataban entre ellos ayudados por un gran número de francotiradores
que actuaban desde los tejados. Nunca pensamos que hubiese sido tan fácil
acabar con el enemigo, habrá que tener en cuenta la máxima
de “divide y vencerás” para próximas ocasiones... Ha dejado
11 policías y 4 milicos muertos, además de un centenar de
heridos.
Esa fue la llama y el descontento general acumulado hizo explotar la ciudad.
A media tarde empezaron los incendios acompañados de saqueos. Primero
fue el Ministerio de Trabajo y Microcrédito, después de sacar
muebles y archivos a los que prendieron fuego, con una de esas llamas hicieron
arder todo el edificio. Le siguió la Vicepresidencia, que se encuentra
a un par de cuadras, donde se destrozaron los dos pisos, y el Tribunal Militar.
Y ya cuando empezaba a oscurecer, el Ministerio de Desarrollo Sostenible
y Planificación, que se vació y ardió un par de horas
antes de que llegasen los bomberos. Pasada la medianoche todavía
se veía el fuego a través de las ventanas, mientras la gente
entraba en la Cámara de Comercio, llevándoselo todo. No había
ni policías ni militares en las calles.
Pero no sólo edificios públicos fueron objeto de la ira de
“la turba de delincuentes”, también fueron saqueadas e incendiadas
las sedes de varios partidos: el MNR (en el gobierno), MIR (Movimiento de
la Izquierda Revolucionaria), UCS (Unidad Cívica Solidaridad) y ADN
(Acción Democrática Nacionalista), además de la Cervecería
y galerías como Ismar y Handal, entre otros negocios. En la puerta
de Burguer King los guardias enseñaban los dientes. Se robaron varios
cajeros automáticos y atacaron bancos como el Santa Cruz y la Financiera
Acceso. El producto estrella de los saqueos fueron sin duda las computadoras,
pero no eso solamente. Mujeres con niños a la espalda llevaban ropas,
parejas jóvenes sacaban algún mueble para mejorar su casa
y con suerte una computadora o televisión, viejos que encontraban
una lámpara, niños chicos que a duras penas podían
cargar con un escritorio, adolescentes cargados de cds y vídeos,
un padre que salía como Papá Noel llenos de juguetes... Desde
la radio y televisión se escuchaban los lamentos de los locutores
que no podían creer que la población los echase cuando intentaban
filmar a los autores de los destrozos y saqueos: “Convocamos a la policía
y las fuerzas armadas a que cumplan su misión y protejan la propiedad
privada”.
Y mientras tanto, de nuevo, los grupúsculos de izquierda coreaban
consignas ante las miradas atónitas de la gente al grito de “Viva
la revolución” y “Quememos la embajada yankee”. Si la revuelta tomó
por sorpresa a casi todo el país, ellos fueron posiblemente los más
sorprendidos. A última hora y portando un par de banderas, siempre
a la retaguardia pero intentando ser la dirigencia de una “masa” que tenía
muy claro lo que estaba haciendo, corrían de acá para allá
sin saber exactamente cuál debía ser su lugar. Eso los que
se atrevieron a salir a la calle, claro.
A pesar de todo, los negocios no fueron los más atacados, sino los
edificios de gobierno, algo que no sólo ocurrió en la ciudad
de La Paz. La revuelta se extendió a todo el país. En El Alto,
quemaron la Alcaldía y saquearon el edificio de Aduanas, además
de las oficinas de Electropaz y aguas del Illimani, y también en
Cochabamba, Santa Cruz, Sucre y Tarija. En el Chapare se extendieron de
nuevo los bloqueos.
Al mismo tiempo, en el Penal de San Pedro, en La Paz, los presos se amotinaron
exigiendo a los guardias que les abrieran las puertas y prendieron fuego
al penal mientras sus familiares esperaban fuera a que tuviese éxito
el intento de fuga. Fue necesario un batallón de policías
y bomberos para la represión.
A medianoche salieron los militares a “poner orden”, detener gente y revisar
cada coche por si llevaba algo saqueado.
Igual que esa misma policía que al principio se hacía la compañera
del pueblo, apelando a su solidaridad y que al día siguiente, una
vez que Goni les tiró un puñado de bolivianos, no dudó
en salir a la calle de nuevo a reprimir la manifestación que tuvo
lugar y llevarse detenidos a los saqueadores.
La manifestación, convocada por la oficialista Central Obrera Boliviana
(COB), transcurrió sin incidentes en medio de una calma tensa en
una ciudad ya militarizada. El ejército rodeaba con tanquetas la
Plaza Murillo y francotiradores acechaban en buena parte de los tejados.
Pasado el mediodía, los enfrentamientos con la policía y el
ejército (algunos ingenuos pedían explicaciones a la policía
por el “cambio de actitud”) dejaron más muertes y heridos. Las “anarquistas”
Mujeres Creando llegaron con tacos, bandera blanca y un cartel de “No a
la violencia” y casi son linchadas por quienes resistían los gases
lacrimógenos. De nuevo empezaron los saqueos y destrozos, pero ya
los propietarios de los negocios estaban armados y todas las fuerzas del
orden en la calle. No pasó mucho tiempo hasta que fueron detenidos
y la represión tuvo éxito.
Hoy, un día después, los restos: intelectuales lloran el patrimonio reducido a cenizas (se ve que les importan más los muebles que las gentes), los ministros de trabajo y planificación se lamentan al ver sus oficinas destrozadas y advierten que esto tendrá consecuencias en el cobro de ayudas y pensiones, el Salón Villanueva de la Vicepresidencia y sus cuadros de próceres no existe más que en el recuerdo mientras en el Palacio de Gobierno todavía se ven los agujeros causados por las balas. Mujeres Creando llenaron de pintadas los edificios quemados, como si hubiesen tenido algo que ver con todo lo que pasó. La izquierda ya no reparte panfletos de “Estamos con el pueblo en la revolución”. Lo ocurrido es el tema de las tertulias, para muchos es algo ajeno, incomprensible, como si hubiese tenido lugar en un lejano país. Los k´aras y clase alta respiran de nuevo tranquilos mientras le gritan a su empleada o le tiran dos bolivianos al limpiabotas de apenas 6 años. Hay 120 “vándalos” detenidos, de los cuales más de la mitad son menores de edad, y 4 civiles muertos (entre ellos una enfermera que salió a la calle a atender a los heridos y fue asesinada por un francotirador), el presidente todavía no ha dado señales de existencia (¿estará en la ciudad? ¿estará en el país? ¿estará en algún sitio?) y la ciudad vive en calma, como si nada hubiera pasado.
Pero, ¿existe realmente esa calma...?
Sab
¿Por
qué los anarquistas siempre a través del tiempo propusimos
no votar en ninguna instancia, ya sea elecciones del gobierno local, nacional,
o elecciones sindicales o de cualquier otro tipo? Porque por medio del voto
el ser humano delega toda la responsabilidad y la capacidad que tiene él
mismo de decidir lo que es mejor para sí, dejando que otro lo haga.
Nadie sabe mejor que vos lo que necesitás y pensás, nadie
va a defender tus intereses como vos mismo. Es por eso que ante la negativa
de participar en elecciones de cualquier tipo, los anarquistas proponemos
la organizacion antijerárquica, federativa, horizontal. Es decir,
cualquier tipo de organización en donde cada uno se represente a
sí mismo y decida por sí mismo, sin dejar que ningún
individuo, ni la mayoría, se imponga sobre él.
Los anarquistas no queremos la autoridad, no queremos jerarquías,
buscamos otra forma de organización basada en nuevas relaciones sociales.
Es por eso que en ésta, y en cualquier otra elección no hay
que votar. Hay que buscar nuevas formas de organización.
Luks
Legalizar
la marihuana, legalizar la violencia. Legalizar es avalar la ley. Es pedir
que exísta. Y no sólo, también es necesario alguien
que las exija y la haga cumplir: la policía.
Como corolario jueces, magistrados, fiscales y condenados. Mas eso no unicamente,
sino quienes las crean; un senado, diputados y parlamento.
Y todo esto, un Estado. Con presidentes, funcionarios y secretarios. Con
propiedad privada y propietarios. Con gerentes comerciales, inversionistas,
patrones y asalariados.
Y con tanta riqueza acumulada en manos de unos pocos y poco en la del resto.
Policías que cuiden sus intereses. Mafiosos asalariados. Y leyes,
y prohibiciones. Y legalizaciones.
Luks
LLAMADO A ASAMBLEAS DE SOLIDARIDAD CON MARCO CAMENISCH VOLVER
Para la destrucción de los infiernos carcelarios y tecnológicos
La
prisión no es solamente las paredes de hormigón que se levantan
en todas partes: manicomios, centros de detención para inmigrantes,
para los jóvenes delincuentes, hogares para pobres... A todos esos
podríamos también añadir las escuelas que domestican
los cuerpos y formatean las mentes o numerosas obras arquitecturales que
cumplen una función social bien determinada (tales como los monobloques
en los barrios, los hospitales, las fabricas) y son todas construidas según
el mismo modelo. La prisión es todo eso pero más aun.
Al principio actúa como la peor de las amenazas, cuando pesa sobre
cualquiera el miedo de la sanción contra cada delito o desvió.
Es el símbolo visible de la relación de fuerza que tiene el
Capital, porque quien quiere escaparse de la miseria del salario, por ejemplo,
tiene que transgredir los angostos límites de la ley. Ley que protege
a quienes poseen de los que quieren reapropiarse de sus vidas, la misma
ley que genera al mismo tiempo las relaciones sociales que justamente permiten
a la explotación mantenerse (como ser la familia, las relaciones
de genero, etc.)
Después actúa la prisión como castigo, no para “educar”
o “reinsertar”. Su función es la de castigar y destruir. Históricamente
ha estado dirigida contra los pobres y especialmente contra quienes se rebelan.
A nivel europeo, por ejemplo, se puede ver la generalización de los
sistemas de aislamiento y de terror “blanco” para eliminar los individuos,
no solamente según su delito y la duración de la pena, sino
también según su comportamiento dentro mismo de la cárcel,
o sea, según su grado de sumisión (así existen las
41 bis en Italia, los FIES en España, las nuevas cárceles
de tipo 3 en Francia, las cárceles de tipo F en Turquía, el
sistema de aislamiento en Suiza...)
Pero la prisión no es el único centro de este sistema. Tiene
otros aliados porque no puede existir sin la servidumbre voluntaria de todos,
porque no se puede escapar de este mundo y porque los compromisos para sobrevivir
son permanentes y sobre todo confortables. La sociedad carcelaria no dispone
de un policía/carcelero para cada uno así que necesita la
participación de todos. Mediatiza todas las relaciones sociales así
que la adhesión a ellas es como obligatoria: la necesidad de este
sistema es evidente y se reproduce cada momento.
“Sin embargo este mundo esta lleno de hombres y mujeres “libres” como todos
aquellos, hombres y mujeres quienes no se dan cuenta que sus celdas son
mucho más pequeñas que la mía porque no van más
allá de su propia piel: son al mismo tiempo presos y su propia cárcel...
Presos de sí mismos. Sus alas son pegadas con un liquido viscoso
y liberticida que los Estados derraman sobre los individuos para impedirles
de volar y de observar las monstruosidades que hacen en la Tierra” Torre
Nueva, preso sardo.
Detrás de la “participación” se perfila la colaboración
y detrás de la “desobediencia civil” se activan el diálogo
con las instituciones y el juego democrático.
Para nosotros no se trata solamente de usar la violencia contra nuestras
jaulas y de destruir el capitalismo y esta sociedad en vez de cambiarles,
sino que también se trata de nuestra relación con el mundo.
Nos reconocemos en cada acto de insumisión donde se plantea la cuestión
de la libertad -como relación social entre individuo autónomos
fuera de todas las mediaciones, normas y de cada autoridad-. Más
allá de las clases y de la explotación están los individuos
y las comunidades (y la dialéctica entre ambos con los juegos de
la libre asociación). Más allá de la violación
de la ley está la libertad que no se define en contra o a partir
de la ley sino más bien a partir de nuestros deseos. Más allá
de la violencia y de la destrucción deseamos una vida entera. Más
allá de esta negativa de todas las mediaciones (periodistas-policías,
sindicatos, asociaciones o partidos) buscamos autonomía y la confrontación
directa y en todas las direcciones contra los opresores.
Aún cuando la frontera que separa la sumisión de la rebelión
atraviesa, no sólo la sociedad sino cada uno de nosotros, cada individuo
no puede al mismo tiempo servir ambos campos: un vigilante sin papeles primero
es un policía; un explotado de la construcción que tapa una
casa desalojada primero es un desalojador; una asistenta social quien obliga
a firmar un “contrato de inserción” es primero un policía;
un médico quien ordena una internación en manicomio es primero
un verdugo; un periodista es primero un mentiroso y un traidor; un elector
es primero un esclavo quien elige como amo al mismo que nos va aplastar
a todos; etc.
El orden social no solamente se conserva con la coerción sino también
con la reproducción y la participación de cada uno. La coerción
existe para domar a los rebeldes quienes se sublevan y asustar a los que
podrían tener la misma idea. Destruir todas las cárceles significa,
por supuesto, destruir la sociedad que las produce pero también significa
acabar con la servidumbre voluntaria, lo que implica en primer lugar la
negativa de las mediaciones colectivas, del diálogo con las instituciones
y de la colaboración individual.
Lo que falta hoy no son tanto las luchas -inherentes a la opresión-
ni sus grados de radicalidad (tribunales arden como en Pontoise, asalariados
están listos para hacer saltar “su fabrica” como en Cellatex, amotinados
saquean ciudades como en Génova, centros de detención para
inmigrantes arden como en Australia, hay saqueos de campos de genéticos
aquí y allí, policías son golpeados como en Pantin...),
lo que más falta es su alcance de ruptura: la autonomía de
las luchas significa no reproducir todos los limites que justamente sirven
de fundamento a este mundo. No se trata ni de pureza, ni de moral, se trata
de negarnos a alimentar la explotación y la alienación con
nuestras energías (desposecion tan corporal como afectiva), se trata
de poner las bases para otras relaciones y de empezar a “vivir” aquí
y ahora. Es la única elección realmente “táctica y
estratégica” porque contiene en sí misma su propia eficacia.
Así, solamente si autonomía y antagonismo se desarrollan y
se alimentan mutuamente, pueden existir luchas que contienen posibilidades
de rupturas profundas con este sistema.
Un medio de control penetró progresivamente todas las relaciones
en la sociedad entera. La tecnología nos desposee cada día
más de nuestros restos de autonomía haciendo el saber inaccesible
por su inmensidad y su parcialización e imponiéndose como
nueva necesidad. Con nuevas herramientas impone nuevas normas, obligando
a cada uno a conformarse (celulares, Internet, alta velocidad, energía
nuclear...) Se difunde con la contribución de todos y penetra en
los individuos desposeyéndoles hasta de sus cuerpos. Mezclada entre
Estados e industrias brinda nuevas posibilidades de control total. El control
directo que permite (cámaras, micro espías, ficheros interconectados,
genética, biometría, numerización de los ojos y de
las huellas dactilares) transforma la metrópoli en un panóptico
gigante y el planeta en un centro a vigilar. Las formas de represión
que engendra (armas, química, medicamentos...) multiplican la relación
de fuerza que tiene el poder contra cada rebelión -individual o colectiva-.
Permite controlar y administrar la circulación masiva de los datos
y de las personas (cables ópticos, telemática, numérica,
movilidad a alta velocidad...) según las necesidades económicas
y mediáticas, todo eso restringiendo más aún la comunicación
real, los desplazamientos voluntarios y los intercambios humanos. La tecnología
participa también en el prejuicio según el cual habríamos
llegado al final de la Historia, el capitalismo sería la única
solución y el único progreso sería científico.
Peor, por su culpa ese último postulado se vuelve real porque la
tecnología crea su propia necesidad, no en una relación social,
sino en la relación con el medio ambiente. ¿Podríamos
destruir la tecnología sin recurrir a ella para eliminar su herencia?
(Contaminaciones químicas, nucleares y genéticas) Se vuelve
también indispensable porque es uno de los pilares esenciales de
la sociedad que la produjo. Prolonga la fe industrial que nació del
positivismo y la idea de la emancipación por la maquina. Hasta constituir
el único progreso social que se enfoca. Pero a pesar de todo este
arsenal para un control máximo, existen numerosos rebeldes. De entre
ellos Marco Camenich.
“Solidaridad es el lugar donde encuentran la resistencia y el deseo de libertad. Ningún movimiento podrá esperar su victoria si deja uno solo de sus miembros en las garras del Estado. Si sientes que cada combatiente en el mundo es tu compañero, cada lucha social se vuelve radical y peligrosa para el sistema.” A.T Lesperoglou, preso anarquista en Grecia. (...)
Nos
reconocemos en cada acto de amotinamiento contra la prisión social
y especialmente en los que se dirigen contra la tecnología y la cárcel.
La solidaridad no es una postura, es una práctica. Permite de reunir
y cruzar varias formas de luchas. No es un eslogan general, es un lazo con
individuos de sangre y carne con quienes se puede compartir prácticas,
actitudes y luchas. Marco es uno de ellos y como él, todos quien
han elegido la praxis. Es la experiencia de alguien que no se somete, a
partir de la cual queremos seguir con el debate pero también afirmar
con actos que la rebelión no es un asunto de especialistas sino de
todos. Rebasar esa solidaridad específica también significa
afirmar nuestra voluntad de acabar con este mundo, de atacar por ejemplo
a las tecnologías o a las cárceles y de combatir cada forma
de sumisión.
Invitamos a ustedes a una asamblea conjugando teoría y practica que
tendría como bases la agrupación de individuos para la destrucción
de los infiernos carcelarios y tecnológicos y la solidaridad con
los amotinados de la prisión social.
Asamblea,
el sábado 8 de febrero 2003, a las 15.
104, rue des Couronnes París 20eme, Metro Couronnes ou Jourdain
Nota: Pontoise y Pantin son ciudades en las cercanías de París (nordeste y este). En Pontoise ardió el tribunal y en Pantin fueron atacados cuatro policías a bicicleta mientras trataron controlar personas del barrio. Fueron bastante heridos. Cellatex era una empresa de productos químicos que cerro. Pero los asalariados se negaron dejarla durante mucho tiempo, se encerraron dentro y amenazaron con hacerla saltar con todos los productos a dentro, hasta que llegaron a un acuerdo con indemnizaciones.
Nació
en Campocologno, en la parte italófona de los Grisones. Rebelde precoz,
abandona la escuela poco antes de obtener su grado de bachiller, explicando
esta decisión de esta manera: “en la escuela aprendí a reflexionar,
comprendí los mecanismos del sistema de explotación de esta
sociedad”. En 1979, época en la que los movimientos antinucleares
sufrieron una feroz represión, realizó dos acciones contra
instalaciones eléctricas. Solo hubo daños materiales, a pesar
de lo cual Marco fue condenado en 1980 a 10 años de prisión,
siendo encarcelado en la prisión de Regensdorf. En 1981, participa
en una evasión colectiva, en el curso de la cual resultó muerto
un guardia. Marco no es el responsable de esta muerte, pero al joven rebelde
le convierten en un joven hostigado por todas las policías europeas.
Diez años después, el 5 de diciembre de 1991, fue interceptado
cerca de Carrara, en Italia por una patrulla de carabineros. Hubo un tiroteo
en el cual un carabinero y Marco resultaron heridos.
Se produjo entonces una campaña de prensa odiosa contra Marco y personas
de su entorno. Numerosos libertarios fueron arrestados en la región
de Massa-Carrara. Se les acusa de pertenecer a “una banda de malhechores”
por el simple hecho de haber conocido a Marco, o de haberle hecho llegar
cartas de apoyo. En Suiza, algunos periódicos le acusan sin pruebas
de la muerte del aduanero Kurt Moser. En Italia, la acusación intenta
endosarle todos los atentados cometidos contra instalaciones eléctricas,
siendo que torres de tendidos eléctricos habían venido cayendo
en Italia y que el encarcelamiento no interrumpió ese fenómeno.
En 1992, Marco declaraba ante el tribunal de Massa: “Rechazo firmemente
los cargos de que se me acusa y repito que mi amigo Giancarlo y mis otros
amigos y amigas no tenían conocimiento de mi situación de
fuera-de-ley, de rebelde social, ni del material de autodefensa encontrado
en posesión mía. Soy un pastor, campesino y cazador de los
Alpes, víctima de un genocidio realizado por los mismos enemigos
que durante siglos destruyeron mi tierra, en forma de multinacionales del
átomo, de explotación hidroeléctrica, turística,
del militarismo y de sus emplazamientos de armas con la polución
radioactiva, química e industrial. Al tomar conciencia de mi condición
de explotado y expropiado, llegue al extremo de mi tentativa de liberación
e intente contribuir a la defensa y a la liberación de este maravilloso
planeta. No soy ningún criminal. No soy peligroso para la sociedad,
no soy un ecoterrorista, mas bien, al contrario, estos calificativos deben
aplicarse al Estado y a sus patronos.
Condenado a 12 años de prisión, Marco interviene en todas las luchas de presos en Italia. Toma parte en huelgas de hambre para denunciar los maltratos que sufren los detenidos (especialmente la ausencia o la mediocridad de los cuidados médicos). Estas acciones colectivas son, a veces, coronadas por el éxito. En las cartas que nos hacia llegar, Marco manifestaba siempre interés por los movimientos sociales (obreros, ocupas, estudiantes) y nunca dejo de proclamar su solidaridad con la corriente anarquista.
www.freecamenisch.net
En
las cárceles Suizas Marco soportara muy duras condiciones, se le
priva de casi todo, ni visitas, ni teléfono, ni maquina de escribir,
casi ningún libro y solo media hora diaria de paseo. En sus desplazamientos
esposas en la espalda y cadenas en los pies. Recorre las prisiones de Pfaffikon,
Thorberg, Pfafficon, y finalmente Chur,
El 18 de enero del 2003 Marco (desde Pfaffikon), comienza una huelga de
hambre como protesta contra las condiciones a que le someten.
Simultáneamente se realiza una campaña en todo el mundo “cada
uno debe desarrollar su propia actividad solidaria porque es sumamente importante
llegar colectivamente listos por la fecha del juicio, de manera que el montaje
judicial no tenga espacio para derramar su propio veneno”
Juan
Enmarcada
en una charla sobre “la lucha antinuclear”, a finales de febrero se realiza
en Buenos Aires una charla sobre su historia y actual situación,
donde se reparte propaganda y se expone sobre el conflicto nuclear de Ezeiza
y la problemática Mapuche.
El viernes 17 de enero desconocidos realizan una pegatina de afiches exigiendo
la libertad de Marco y denunciando su situación, en la zona de la
embajada Suiza en Buenos Aires, y en las oficinas de empresas como Swiss
International Air y Nestlé.
Durante la noche del miércoles 12 al jueves 13 de febrero, diversas
tiendas de capital suizo fueron selladas. Las agencias de trabajo temporal
Adia y Adecco (pertenecientes al mismo grupo suizo), y Lloyd continental
(grupo suizo) tuvieron sus cerraduras bloqueadas con soldadura en frío
o silicona:
Además, en algunas de sus vidrieras y muros adyacentes se dejaron
pintadas de “Marco Libero”, “Solidaridad con los prisioneros en lucha”,
“té avenles prisonnières en lutte”, “Marco, Suiza te destruye,
nosotros dañamos a Suiza”.
En el espectro de esta campaña la policía irrumpe en una ocupa
de París donde compañeros realizaban una charla sobre la situación
de marco, se llevan documentos y propaganda sin decir más...
ÚLTIMA INFORMACIÓN RECIBIDA VOLVER
Aquí
estamos nuevamente!
Queridas compañeras, queridos compañeros:
Ayer
Marco fue transferido nuevamente a la supercárcel de Pfäffikon.
El régimen de detención al cual está sometido es el
mismo que el del período precedente a la huelga de hambre. Es decir,
restricciones y controles sobre la correspondencia y de las visitas, cristales
divisorios, aislamiento, etc., etc. Pero, si antes este régimen fue
impuesto por la fiscal Wiederkehr, esta vez fue ordenado por la fiscalía
general, a través del fiscal Weder, ¡el mismo que hace poco
tiempo se expresó positivamente sobre el uso de la violencia como
método para ciertos interrogatorios por parte de la policía!
Este discurso no fue pronunciado respecto a la situación de Marco.
Es obvio que Marco, y no solamente él, está enojadísimo.
La solidaridad es un arma.
Socorro Rojo/Revolutionärer Aufbau
“Hasta
que arda la bestia y todas sus cárceles”
Te saludamos Marco!
Por la libertad absoluta - CNA Bs. As.
SABOTAJE EN PISTOIA (ITALIA) EN SOLIDARIDAD CON MARCO CAMENISCH VOLVER
Según la prensa italiana, la noche del lunes al martes 21 se produjo un incendio intencionado en los teleféricos de la estación de esquí de Abetone (provincia de Pistoia). Sobre un muro de la estación se dejo escrito con pintura verde: “Fuego a los destructores, Marco libre”.
Los
daños económicos han sido enormes, valorados ya en millones
de euros. El incendio empezó poco después de las 2:30 de la
noche en la estación de salida, extendiéndose al deposito
de las cabinas para el transporte de los pasajeros (funiculares), que resultaron
completamente destruidas. También han sufrido daños las estructuras
de las instalaciones, y a estos se sumaran las perdidas ocasionadas por
la prolongada inutilización de las mismas.
Estos teleféricos fueron inaugurados en 1999, dotados de 79 cabinas
con 8 plazas, capaces de transportar a 2400 personas por hora; costo 15
mil millones de antiguas liras. Próximamente se iba a celebrar en
esta estación de esquí la Copa de Europa femenina.
Una carta dirigida a la redacción toscana de “Ansa” se ha reivindicado el sabotaje contra la estación de esquí de Abetone.
“Atacamos
a quien transforma la montaña en dinero destruyéndola impunemente.
Quien la ama, entonces, se rebela y armándose de cualquier medio
frena los estragos de los explotadores. Solidaridad con Marco Camenish,
que ha vivido y amado la montaña y, en este momento, prisionero en
huelga de hambre entre cuatro miserables paredes en una cárcel Suiza
no puede ya caminarla. Con el deseo que un día puedas recuperar la
libertad, un abrazo a ti y a todos los prisioneros encerrados en las cárceles
del mundo”.
21/01/2003
¡REPRESIÓN!
LA CRUZ NEGRA ANARQUISTA DE MADRID EN LA MIRA DEL JUEZ GARZÓN
VOLVER
Comunicado Cruz Negra Anarquista de Madrid
Con relación al auto 00002 2 0005675 /2000 del juzgado de instrucción central nº 5 dictado en Madrid el 13 de Marzo de 2003 por Garzón. (Auto de ilegalización del PCE (r)-G.R.A.P.O.)
“Nadie es inocente, todos terroristas”
Después
de las infinitas reuniones que hemos tenido para trazar unos estatutos y
unos acuerdos básicos de funcionamiento en la Cruz Negra Anarquista
de Madrid (Organización en lucha desde 1996). Para saber, ¿qué
somos? ¿Qué queremos que sea nuestra organización?.
Llega este hombre que está por encima de lo humano y lo divino llamado
Garzón... Juez Garzón y dice en un surrealista auto LO QUE
SEGUN ÉL ES LA CNA.
Según este auto, para los que no lo halláis leído,
dice que CNA somos el aparato de captación de la organización
“terrorista” (también según él) PCE(r)/GRAPO.
Ante esto compañeros se nos plantean muchas dudas sobre qué
va a ser de nosotros a partir de ahora. Ya que en este auto habla también
de cierre de locales y cuentas. En fin es la primera vez que un grupo anarquista
se enfrenta a la ley de partidos y asociaciones.
¿Somos ilegales? La CNA nunca hemos sido “legales” ya que pensamos
que no necesitamos el reconocimiento de nuestro enemigo, el Estado. Y como
anarquistas estamos por encima de sus leyes y de lo que los poderosos dictan
que es legal o ilegal, bueno o malo.
Es más señor Garzón le tenemos que decir que poco nos
importa lo que usted, demócrata defensor de este cruel sistema y
su paz social, paz que asesina día a día a nuestros compañeros
presos, a nuestros compañeros de clase en los tajos, opine qué
somos y qué no somos.
Desde hace mucho más tiempo que usted escribiera este auto, nosotros
ya le considerábamos a usted nuestro enemigo, como parte del engranaje
de esta sociedad capitalista.
A nosotros el único juicio que nos importa es el de nuestros compañeros
de camino que son toda la disidencia, todos los parados, todos los rebeldes,
nuestras familias, compañeros, amigos y en definitiva toda la gente
que antepone la dignidad y dice no a la mercancía y al sometimiento
de sus vidas por parte de este sistema cruel injusto e inhumano en beneficio
de unos pocos.
Por lo tanto no vamos a llorarle diciendo: ¡¡NO somos terroristas!!
Porque está claro que para este sistema lo somos, porque no agachamos
la cabeza, porque no os seguimos el juego y porque luchamos contra él.
Lo que sí nos gustaría aclarar pero no para Garzón
(sino para nuestra gente) es que nunca hemos formado parte de la estructura
de ningún partido, ni somos el aparato de captación de nadie.
Ya que no somos marxistas, somos anarquistas y nuestras ideas nos llevan
a posicionarnos en contra de cualquier jerarquía o autoridad. Así
como de cualquier vanguardia o ejército. Si algo tenemos claro es
que como organización autónoma y anarquista no nos sometemos
al secretario general de ningún partido político por muy marxista
que este sea.
Toda esta situación compañeros nos plantea dudas y nos provoca
una reflexión. En los últimos años estamos viendo como
Garzón y jueces de la Audiencia Nacional tiene una fijación
en los anarquistas, como pudimos ver en el caso de Eduardo García
o en las ultimas detenciones en las cuales hemos visto a Garzón,
y otros jueces de la audiencia nacional, hacer la instrucción de
un sumario contra compañeros anarquistas en Valencia, Barcelona,
Almería.
De esta reflexión solo tenemos claro el porqué de este interés
en nuestras actividades. Desde hace unos años el movimiento anarquista
ha crecido ya sea en lo cuantitativo -nuevos grupos- y en lo cualitativo;
cada vez hay más compañeros practicando la acción directa
en las calles...
Y aunque hoy en día apenas representemos una amenaza para el poder,
ellos tienen claro que no pueden permitir que crezca y se convierta en una
amenaza real.
Por eso compañeros no es tiempo de titubeos ni de cuestionarse las
consecuencias que pueda tener para nosotros el saber que estamos siendo
investigados por la Audiencia Nacional.
Tenemos que tener claro donde andamos y que desde el mismo momento en el
que nos definimos como anarquistas y creemos en la Guerra Social para subvertir
las cosas. Ellos que son nuestros enemigos van a venir por nosotros con
su represión, con sus montajes, con su policía, con sus negras
celdas.
“Señor” Garzón, sepa usted que la Cruz Negra Anarquista del
Estado español y portugués y sus militantes no pensamos recular
ni un solo centímetro en nuestra lucha diaria, exactamente como venimos
haciendo desde que nuestra organización se puso en marcha en España
en 1996, exactamente tal y como la Cruz Negra Anarquista viene haciendo
desde hace casi un siglo en todo el mundo y que usted, un “don nadie”, no
tirará por la borda por más que se empeñe en ver cosas
que no existen más que en su enferma imaginación.
Y desde aquí decimos que vamos a seguir luchando y dando verdadero
significado a la palabra SOLIDARIDAD. Solidaridad con nuestros compañeros
presos, Solidaridad con todos los secuestrados de la guerra social que día
a día están recibiendo la embestida en forma de tortura y
asesinato legitimado en este estado de derecho que usted tanto defiende.
Si luchar por un mundo mejor es terrorismo...
Señor Garzón, aquí estamos.
La anarquía es inevitable.
La represión y la realidad nos hacen más fuertes.
CNA-Madrid
No
es novedad la avanzada represiva que soportan los compañeros de todo
el mundo, ahora parece que les toca el turno a los compañeros de
CNA de Madrid. Estos compañeros activos y comprometidos en la solidaridad
con los presos y con la lucha contra las cárceles, y desde siempre
alentando y apoyando activamente a los compas en todo el mundo están
ahora en la mira. Esta es de esa gente que nos deja claro que la solidaridad
no son sólo palabras. Es importante que estemos alerta y demos en
principio la mayor difusión posible de su situación, es importante
que nos organicemos y nos preparemos para los futuros acontecimientos.
A los compañeros de Madrid, Salud, ánimos y fuerzas! Que no
están solos
Por la guerra social! No hay tregua!
CNA - Bs.As.