NO ME ALCANZA LO QUE GANO
-No
me alcanza lo que gano, por más que trato de ahorrar me resulta sencillamente
imposible. Mis deudas ya son muchas, no se que hacer, le he pedido a Dios que
me den un buen aumento de sueldo, o que me de un trabajo donde yo gane más o
que me ponga un negocio que me deje más dinero, pero por más que le pido, no
tengo respuesta. De verdad ya no se que más hacer. Veo tanta gente que le va
mejor que a mi y no lo entiendo, algunos ni siquiera creen en Dios y les va muy
bien. Y yo soy más inteligente, mas trabajador, mas honesto, y ¿de que me
sirve?, pues me va mal. No me alcanza lo que gano-
-Permíteme
que te haga una pregunta, pero por favor, responde con honestidad, dime, ¿estas
cumpliendo con tu diezmo a Dios?, ¿ofrendas?-
-
Dios sabe que no diezmo porque no me alcanza lo que gano, y ¿ofrendar?,
bueno, eso si, a veces cuando tengo algunas monedas sueltas o un billete chico,
y créeme que para mi es un sacrificio. De verdad no me alcanza lo que gano, si
ganara más ten la seguridad que si diezmaría y ofrendaría generosamente pero
así como estoy, no puedo, pues tengo que decidir, o diezmo o le compro
un poco de pan y leche a mis hijos, de verdad créeme lo que te digo, no pienses
que no quiero, no, no se trata de eso, lo que pasa es que no puedo, que
es diferente, no puedo porque no me alcanza lo que gano.
-Dime
algo más, ¿crees en Dios?-
-¡Óyeme,
pero qué pregunta!, obvio que creo en Dios, claro que creo que
Jesucristo es mi Señor y Salvador, y lo tengo en mi corazón, que ¿crees que porque
NO PUEDO diezmar no creo en Dios?, o que tu piensas que ¿solo los que diezman
creen en Dios?.
-No
me mal interpretes, no he dicho eso, ahora dime, ¿tu le crees a Dios?, es decir
¿tu crees que Dios es Todopoderoso y que es capaz de satisfacer todas tus
necesidades?.
-¡Claro
que lo creo!, si no lo creyera no vendría a la iglesia, ni oraría ni trataría
de portarme bien como lo dice la Biblia.
-Está
bien, déjame que te platique algo, cuando mi hijo era pequeño, le gustaba
“volar” así que trepaba a un lugar alto para su edad y me pedía que lo
“cachara”, así el se arrojaba con toda confianza sabedor que yo lo atraparía
antes de caer a piso. Cierto día invitó a uno de sus amiguitos a “volar”, y el
amablemente le cedió el primer lugar para hacerlo, así que yo le dije al niño
“¡arrójate, abre tus brazos yo aquí te atrapo!” y el niño, aunque hacía como
que si lo haría, finalmente no se animó. Cuando mi hijo vio que su amiguito no
se animaba, el se puso al frente y sencillamente se arrojó como lo hacía siempre
y yo lo caché. Ahora bien, ¿Por qué crees que el amiguito de mi hijo no se
arrojó?-
-Bueno,
es lógico, el niño no te conocía bien, o si te conocía por ser el papá de su
amiguito, entonces simplemente no confiaba en ti, no creía que serías capaz de
cacharlo, su temor era que lo dejarías caer, en cambio tu hijo, te conocía
perfectamente y confiaba ciegamente en ti, por eso el no tenía ningún temor ni
impedimento para arrojarse, pues tenía la seguridad que tu lo ibas a cachar.
-¡Exacto!,
es correcta tu apreciación, y estarás de acuerdo conmigo que los hechos dicen
más que las palabras, de tal manera que mi hijo me demostraba con hechos su
confianza, y algo así es lo que nos pasa como Cristianos, pues muchos dicen
que creen en Dios, que confían en Dios, pero con sus hechos lo niegan, así
al igual que el niño que me conocía como el papá de su amiguito, no confiaba en
mi, sucede contigo y con miles y miles más, que aunque conocen a Dios, en
realidad no confían en Él, no le creen a Él. Hagamos un análisis de tu
caso:
Tu
situación es: No te
alcanza lo que ganas, le has pedido a Dios que de una u otra forma te de más
dinero, y hasta ahora no tienes la respuesta que esperas.
Tus
hechos son: No
diezmas ni ofrendas porque no te alcanza lo que ganas.
Tu
realidad es: Que
aunque crees en Dios, no le crees a Dios pues tus hechos demuestran que no le
tienes confianza, y por ello estás como estás.
La
Biblia dice en Lucas 16:10-11 (Nueva Versión Internacional): “10 »El que es honrado[a] en lo poco, también lo será en lo mucho;
y el que no es íntegro[b] en lo poco, tampoco lo será en lo mucho.11 Por eso,
si ustedes no han sido honrados en el uso de las riquezas mundanas,[c] ¿quién les confiará las verdaderas?”
[a] honrado. Alt. digno de
confianza. Lit. fiel;
también en vv. 11,12.
[b] el que no es íntegro. Lit.
el que es injusto.
[c] las riquezas mundanas. Lit.
el dinero injusto.
[Si
quieres entender mejor este pasaje lee el contexto, del verso 1 en adelante].
Ahora
bien, los versos 10 y 11 establecen verdades contundentes. Primero dice
que quien es honrado en lo poco, también lo será en lo mucho y lo
reitera mencionando la integridad, es decir, que tu conducta en aquello
que pareciera ser insignificante, dice mucho de lo que será tu comportamiento
en lo importante, y si eres honrado en lo poco, tal vez en tu trabajo, o en tu
negocio, si no te robas los lápices, o las hojas de papel o aun los clips,
cosas que quizá te parecen insignificantes, muestran como serás si tuvieras
acceso a mucho más.
La
siguiente verdad establece que si no has sido honrado o íntegro en el manejo de
las riquezas mundanas, entonces no te serán confiadas las riquezas
verdaderas, estás provienen de Dios.
Si
en realidad crees en Dios, estarás de acuerdo lo que afirma Salmos 24:1 “De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan”. En otras
palabras, Dios es el dueño de absolutamente todo, así que cada persona
en esta tierra fungimos como mayordomos de Dios puesto que tenemos que
administrar los bienes que Él nos permite manejar. Así que el dinero que
percibes producto de tu trabajo o de tu negocio, es el recurso que Dios te está
dando en administración. Así que si no eres honesto al administrar los
bienes de Dios, entonces Dios no te va a confiar más bienes o riquezas, hasta
en tanto no demuestres que eres un buen mayordomo.
El
primer aspecto de la correcta administración de los bienes de Dios, radica en hacerle llegar a Dios
el dinero que le corresponde. Algunos rechazan la responsabilidad de diezmar
argumentando que es una instrucción que no aplica en la actualidad por tratarse
del Antiguo Testamento (lo que es un error, que no trataré por ahora), y
prefieren ofrendar según lo instruye 1 Corintios 16:1-3 “1 En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros
también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. 2 Cada primer día
de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado,
guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. 3 Y
cuando haya llegado, a quienes hubiereis designado por carta, a éstos enviaré
para que lleven vuestro donativo a Jerusalén.”. Así que bajo esta
perspectiva Neotestamentaria se debe ofrendar “según
se haya prosperado”, por lo que a efecto de entregar a Dios lo que
corresponde, se debe calcular esa prosperidad para dar lo correcto y no
equivocarse. (En mi opinión la mejor fórmula para calcular la prosperidad que
refiere el pasaje es precisamente el Diezmo que estableció Dios).
Lee
el siguiente pasaje que habla respecto del Diezmo en Malaquías 3:6-12 (Nueva
Versión Internacional): “6 »Yo, el Señor, no
cambio. Por eso ustedes, descendientes de Jacob, no han sido exterminados.7
Desde la época de sus antepasados se han apartado de mis preceptos y no los han
guardado. Vuélvanse a mí, y yo me volveré a ustedes —dice el Señor
Todopoderoso—. »Pero ustedes replican: "¿En qué sentido tenemos que
volvernos?" 8 »¿Acaso roba el hombre a Dios? ¡Ustedes
me están robando! »Y todavía preguntan: "¿En qué te
robamos?" »En los diezmos y en las ofrendas.9 Ustedes —la
nación entera— están bajo gran maldición, pues es a mí a quien están robando. 10
»Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá
alimento en mi casa. Pruébenme en esto —dice el Señor Todopoderoso—,
y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición
hasta que sobreabunde.11 Exterminaré a la langosta, para que no arruine sus
cultivos y las vides en los campos no pierdan su fruto —dice el Señor
Todopoderoso—.12 Entonces todas las naciones los llamarán a ustedes *dichosos,
porque ustedes tendrán una nación encantadora —dice el Señor Todopoderoso—.”
Este
pasaje, en
a.-
Dios dice que quienes
le han robado los Diezmos y ofrendas están bajo maldición
b.- Dios dice por única vez en toda la
Biblia que se le pruebe, siendo fieles entregando el Diezmo y las
ofrendas y
c.-
Hay promesa de Dios
quien asegura abrir las compuertas del cielo y derramar bendición hasta que
sobreabunde. Así como bendecirte y prosperarte en el trabajo o en tu negocio o
lo que sea la fuente de tus ingresos cuando dice: “Exterminaré
a la langosta, para que no arruine sus cultivos y las vides en los campos no
pierdan su fruto”.
Debes
comprender, que de los bienes que Dios te permite en administración, hay una
pequeña parte que Dios pone en tus manos para que por tu conducto sea entregada
en Su casa que es la congregación a la cual asistes regularmente donde se
ministra la sana doctrina. Ese dinero NO ES TUYO, es del Señor, y Dios te
prueba al ponerlo en tus manos para que lo lleves al alfolí, así que cuando
no haces esto, le estás robando, pues te estás quedando con un dinero que no es
tuyo.
Cuando
afirmas que ganas poco, pues aun de ese poco que “ganas”, (y que en realidad es
incluso más de lo que mereces pues has sido infiel), una pequeña parte no es
tuya, no es para ti ni para que satisfagas tus necesidades, es para Dios, así
que si en este momento que ganas poco, no tienes la capacidad de separar la
décima parte para entregarla tal como Dios lo establece, entonces lo más
probables que nunca ganes más y por lo tanto nunca te alcanzará lo que percibes
pues tu mismo te estás robando
Imagínate
que si ahora que administras 500, no eres capaz de apartar 50 y entregarlos al
alfolí y tu manejar los restantes 450, entonces no serás nunca capaz de
administrar 5,000,000 porque menos serás fiel para entregar 500,000 y quedarte
con el restante 4,500,000.
La
parábola de los talentos que puedes leer en Mateo 25:14-30, dice que Dios te
entrega en administración cierta cantidad conforme a tu capacidad (Vr 15: A uno dio cinco
talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad;
y luego se fue lejos.), así que no tienes más en administración
porque delante de Dios has demostrado que no tienes la capacidad suficiente
para ello. Tan sólo date cuenta que estás fallando en lo más elemental que es
el Diezmo y la ofrendas.
Otro
aspecto que muestra esa parábola es que Dios pedirá cuentas a cada uno
de su administración (Vr 19: Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y
arregló cuentas con ellos), y por último dice que al que mejor
administre, le será dado más de lo que tiene (Vr
29: Porque al que tiene, le será dado, y tendrá
más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado) y afirma
algo muy lógico, que el que no tiene por ser mal administrador aun lo que tiene
le será quitado.
Quiero
compartir contigo dos pasajes más que claramente aluden a la ofrenda en los que
hay promesa de Dios, y que no voy a comentar confiando que el Espíritu Santo te
revele directamente Su Verdad y espero que seas receptivo a su voz:
Lucas
6:38: “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en
vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a
medir.”
2
Corintios 9:6-7 (Reina-Valera 1960) “6 Pero esto
digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que
siembra generosamente, generosamente también segará. 7 Cada uno dé como
propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al
dador alegre.”
Hasta
aquí, el mensaje está dirigido para los cientos de miles de Cristianos que no
diezman ni ofrendan conforme a la voluntad de Dios y por ello no les alcanza lo
que ganan y nunca les va a alcanzar hasta en tanto no lleven al cabo este
principio fundamental de la administración.
Pero
quizá tu como yo, eres fiel en tus diezmos y ofrendas y aun así sientes que no
te alcanza lo que ganas y te ves muy apurado para cubrir tus deudas y te
sientes mal porque no tienes lo que quieres, quizá sea un auto nuevo, o una
casa propia, o no puedes pagar la escuela de tu hijo o cambiar tu guardarropa. Ya
tienes mucho tiempo de ser fiel a Dios en tus diezmos y ofrendas, no te falta
el sustento ni el techo, tu ya has probado la bendición de Dios y te das cuenta
que Dios es fiel, de hecho aunque no tienes lo que quisieras, te das cuenta que
tampoco tienes los gastos que otros tienen y que les están ahogando. Bueno
quiero decirte que leas la Parábola de los talentos y pidas a Dios que te de revelación,
para que detectes que el dar el diezmo no es lo que te hará administrar muchas
riquezas, sino la correcta administración de las mismas, así que en la medida
que administres mejor lo que ahora tienes, es en la misma medida que Dios
aumentará más y más en tu haber por ser un mayordomo fiel. Por lo que tenemos
que revisar varios aspectos tales como: En que gasto?, Como gasto?, Tengo
presupuesto?, Respeto mi presupuesto?, dilapido el dinero?, etc..
Si Dios lo permite y a ti te resulta de interés te ofrezco preparar un tema al
respecto. Escríbeme para por lo menos saber si llegaste hasta este punto, a gustavomata@hotmai.com.
Dios te bendice
08-05-2007
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