SEÑOR,
¡HAZME RICO!
Por Gustavo Mata F
Estamos en el
mes de julio de 2007, y si te es familiar esta época entonces nombres como
Paris Hilton, Athina Onassis (Nieta de Aristóteles Onassis),
William y Harry príncipes de Gales te son familiares.
¿Qué tienen en común estos personajes además de ser inmensamente ricos?, lo que
hay en común entre ellos es que no hicieron el más mínimo esfuerzo para obtener
su riqueza, ya que les ha sido heredada por sus padres.
Es por ello muy
común y normal que los hijos de los ricos también sean ricos. Estos herederos
no hacen nada por ganarse tal fortuna debido a que sus padres se las han
proporcionado.
Mateo 7:11 dice “Pues
si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto
más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le
pidan?”, así que utilizando la lógica simple, podemos pensar
que si aquellos padres ricos que no son como Dios les dan toda esa fortuna a
sus hijos, entonces Dios que es mi padre y dueño de todo el oro y la plata
entonces el seguramente está dispuesto a hacerme rico. Y tenlo por seguro que
así es.
La Palabra de
Dios nos muestra una serie de personajes que fueron muy ricos, como Abraham,
David, Moisés, Job, etc.. Aun en el nuevo Testamento
se menciona que José de Arimatea era un hombre rico,
y es muy claro que Dios no tiene ningún impedimento para dar riquezas a sus
hijos, de hecho una de sus tantas promesas dice que “probadme
ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de
los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.”
(Malaquías 3:10b).
En términos muy
generales hay cinco estatus económicos en los seres humanos, identifica el tuyo:
LIBERTAD
FINANCIERA es la capacidad de comprar todo lo que necesites y
lo que quieras en el momento que lo dispongas, sin que tengas deuda alguna y
que recibas el dinero para esto y más, aun sin necesidad de trabajar por
ello.
BIENESTAR
FINANCIERO es igual que lo anterior excepto que necesitas
trabajar, tu fuente de ingresos depende de tu trabajo o de tus negocios en
los que debes trabajar.
IR AL DÍA
significa que puedes o no ganar lo suficiente para vivir, generalmente hay
diversas deudas, se debe la casa, el auto, etc.. Hay
lo que se conoce como clase media alta que son quienes
tienen su casa propia, uno o mas autos, ganan bien y viven bien, y los de clase
media baja quienes pagan renta para vivir, tienen un auto viejo o
no tienen auto, no les alcanza para sus necesidades básicas pero pueden
subsistir y con un poco de organización salir adelante.
POBREZA
son quienes no tienen propiedades valiosas, habitan viviendas humildes en malas
condiciones mismas que rentan, les prestan o están en áreas federales por las
que no pagan nada. No tienen ingresos fijos, sus trabajos son eventuales y sus
ingresos no son suficientes ni siquiera para sus necesidades elementales como
lo es el alimento y el vestido.
ESTAR EN LA
MISERIA son quienes ni siquiera tienen un techo digno donde
guarecerse, y no tienen deudas porque no tiene casi nada.
La mayoría de
las personas quisieran tener “libertad financiera”, lo cual a nivel mundial
menos del 1% de la población lo ha logrado. Algunos disfrutan de “bienestar
financiero” pero también son una minoría, no llega al 4%, un 25% de las
personas van “al día” y el 70% de la población mundial está en la miseria. (Tu
eres muy bendecido, ¿lo sabias?, pues no estas en ese 70%. Dale gracias a
Dios).
Pues bien, un
anhelo en le corazón de las personas es ser ricos, y esto no es diferente en
los Cristianos quienes también quisieran tener dinero suficiente para cubrir
sus necesidades y aun más.
Dios, a
diferencia de los padres terrenales, no regala el dinero a sus hijos,
mas bien se lo da a quien se lo gana en fe y obediencia. La Biblia
enseña cuales son los pasos a seguir para que Dios te haga rico.
1.- NO TE
AFANES POR EL DINERO
No te afanes por
conseguir el dinero, es decir que esto no debe ser tu prioridad en la vida pues
“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y
amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a
Dios y a las riquezas.” (Lucas 6:13).
Cuando te afanas
por conseguir dinero no solo corres el riesgo de perder tu comunión con Dios
sino también de destruirte “Porque los que quieren enriquecerse
caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a
los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el
amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y
fueron traspasados de muchos dolores.” (1 Timoteo
6:9-11).
2.- CONFÍA EN LA
PROVISIÓN DE DIOS
Una de las
tantas promesas de Dios para tu vida es que Dios te dará lo que necesitas, Él
nunca te dejará sin tu sustento. “Joven fui, y
he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue
pan. En todo tiempo tiene misericordia, y presta; Y su descendencia es para
bendición.” (Salmos 37:25-26).
El mismo Jesús
te da la clave para que nunca te falte lo que necesitas en Mateo 6: 25 al 34 “»Por
eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su
cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el
cuerpo más que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan
ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No
valen ustedes mucho más que ellas? ¿Quién de ustedes, por mucho que se
preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida? »¿Y
por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No
trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su
esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy
está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes,
gente de poca fe? Así que no se preocupen diciendo: "¿Qué comeremos?"
o "¿Qué beberemos?" o "¿Con qué nos vestiremos?" Porque los
paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las
necesitan. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia,
y todas estas cosas les serán añadidas. Por lo tanto, no se angustien
por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus
problemas”
Para que estas
promesas sean una realidad en tu vida es absolutamente indispensable que no
solo creas en Dios sino que LE CREAS A DIOS. “Jesús
le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.”
(Marcos 9:23).
3.- MUESTRA TU
FE DIEZMANDO
Nuestra estancia
en la tierra es efímera, y durante el tiempo que dure nuestra vida, Dios nos
dará en administración una serie de bienes que solo le pertenecen a Él. Hasta
ahora no ha habido hombre o mujer alguno que pueda
llevarse las riquezas que atesoró hasta su morada después de la muerte, por lo
tanto tú tampoco lo podrás hacer pues nada es tuyo.
Dios permite que
cada cual administre cierta cantidad de bienes de acuerdo a la propia capacidad
de cada persona “A uno dio cinco talentos, y a otro
dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se
fue lejos.” (Mateo 25:15).
Esto significa
que como hijo de Dios, no tendrás más allá de lo que seas capaz de
administrar. Para lo cual, el principio de la administración de bienes
delante de Dios lo constituye EL DIEZMO.
El diezmo es una
prueba de fidelidad y de fe. Miles de cristianos no creen en el diezmo, para
quienes el diezmo es parte de la ley abrogada por Jesús en la cruz, y ellos
prefieren ofrendar, asegurando que su ofrenda es superior al diezmo. Sólo Dios
y ellos saben en su corazón si esto es verdad. La experiencia nos muestra que
no es así, y que generalmente su ofrenda es menor a la décima parte de sus
ingresos.
El punto es que
para ser fieles en el diezmo, se requiere conocer cuanto es el ingreso, y esto
es parte de la “administración” o “mayordomía”.
Diezmar implica
reconocer que la décima parte de tus ingresos no te pertenecen, ¡son de Dios!. Es una cifra que Dios te entrega como parte de tus
ingresos sea por salario o por tus negocios, y que tú debes separar a sabiendas
que no es tuya, por lo que fielmente debes depositarla en el alfolí.
Malaquías 3:8 al
12 habla claramente de DIEZMOS Y OFRENDAS, y en ese mismo pasaje, Dios te dice
“PRUÉBAME” y
te promete abrir las ventanas de los cielos hasta que sobreabunde. Así que si
no crees que debes diezmar no por estar bajo la ley sino como un acto de fe,
fidelidad y adoración a Dios, entonces tampoco puedes “probar a Dios” ni tomar
la bendición que Dios ofrece en este pasaje.
Si como dice
Pablo solo has de ofrendar, entonces cuida de hacerlo tal y como lo dice la
Escritura, en 1 Corintios 6:2 “Cada primer día de la semana
cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo,
para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas”.
Cuida de no cometer un error al calcular el monto de tu ofrenda de acuerdo a tu
prosperidad. Comprendo que la fórmula será diferente en cada corazón aunque los
ingresos sean similares, así que te recomiendo que uses la fórmula que Dios
dictó a su pueblo, por lo menos el 10%.
4.- FINIQUITA
TUS DEUDAS
Por lo general,
las personas gastan más de lo que perciben, de tal manera que aun cuando sus
ingresos mejoren, ellos incrementan sus gastos, así, se entra en un circulo
vicioso del cual es difícil salir, ya que literalmente comenzamos a nadar en un
mar de deudas.
Adicionalmente
si revisas lo que compras, te vas a sorprender al darte cuenta que un buen
porcentaje de tus gastos se va en cosas superfluas. Piensa un minuto, que de lo
que hay en tu casa es indispensable para tu sobrevivencia
y que no lo es. ¡Te vas a sorprender!.
Un mal de
nuestros tiempos es la facilidad para obtener las cosas a crédito. Debemos a la
tarjeta de crédito, en tiendas departamentales, debemos el auto, le debemos al
vendedor de chácharas de la oficina, le debemos a familiares y amigos, tenemos
muchas deudas, pasando por alto que la Biblia dice en Romanos 13:7-8a “Pagad
a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al
que respeto, respeto; al que honra, honra. No debáis a nadie nada”.
La instrucción
es precisa NO DEBAS NADA A NADIE, así que es necesario con urgencia
hacer dos cosas
A.-
NO TE ENDEUDES MÁS, No compres más nada que no tengas
para pagar.
B.-
PAGA TUS DEUDAS, debes dirigir tus esfuerzos a ir
finiquitando tus deudas lo que veremos en el siguiente apartado.
5.- SE UN
MAYORDOMO FIEL.
Si no tienes la
capacidad para conocer tus ingresos y separar el 10% de tu diezmo y la cantidad
que estimes en tu corazón para ofrendas, entonces no tienes capacidad básica
para ser un fiel administrador o mayordomo.
Para que Dios te
conceda más y más de sus bienes en administración, debes comenzar con tus
diezmos y ofrendas. Y en la cantidad restante debes ejercer una mayordomía
correcta.
El principio
universal de la mayordomía comprende la Planeación, la Organización, la
Delegación y el Control o supervisión. Es muy probable que para algunos estos
términos les resulten nuevos o que no los hayan visto en la Biblia como tal,
aunque es un hecho que los grandes hombres de la Biblia ejercieron estos
principios en su vida. Dios le dio sabiduría a Nehemías para Planear la
reconstrucción de los muros de la ciudad, para organizar a quienes
participaron, para delegar las tareas colocando por familias a quienes
trabajaron en la reconstrucción, y para controlar y supervisar la obra. Lo
mismo sucedió con Moisés, con José y con muchos más.
Así que estos
mismos principios aplican para que le demuestres a Dios que si tienes capacidad
para que Él te conceda más y más en administración, lo que se traduce entre
otras cosas en prosperidad económica.
a.- Planea:
Para el caso que nos ocupa, debes planear tu vida, esto es, debes conocer
cuales son tus necesidades y con cuanto dinero dispones. Tu debes hacer una
lista de todo lo que necesitas cada semana o mes o cada quince días según
recibas tus ingresos (una forma mas sencilla es hacer el calculo por mes), así
debes anotar en tu lista todo lo que debes pagar comienza con el Diezmo y
Ofrendas (si pones a Dios en primer lugar honrándolo con tus bienes, Él te
pondrá a tu en primer lugar). Debes anotar cuanto es de los alimentos, las
colegiaturas, el pago de la luz, teléfono, agua, tus amortizaciones a tus
DEUDAS, el pago de la renta, el combustible del auto, etc. Anótalo TODO.
Un buen
administrador debe conocer sus necesidades y cuanto gasta.
b.- Organiza:
Haz un presupuesto, todos tus gastos divídelos en tres secciones a saber:
I.- Los Gastos Indispensables,
que son aquellos que necesitas hacer para sobrevivir (aquí debe ir tu diezmo),
los alimentos, la renta, etc.
II.-
Los Gastos importantes, estos son aquellos que no son de “vida o
muerte”, pero si necesarios para estar tranquilo por ejemplo las deudas, la
colegiatura, la luz, etc. Es importante una vez que cubras tus deudas que dejes
un apartado para AHORRO.
III.-
Los Gastos prescindibles, estos son aquellos que puedes eliminar, por
ejemplo la renta de películas, el pago del TV Cable, los refrescos y comida
chatarra, etc.
Debes pedir
sabiduría a Dios para definir correctamente tus gastos y eliminar o reducir
todos aquellos que puedas. Por ejemplo si dejas de usar el horno de microondas
vas a ahorrar en luz eléctrica, lo mismo si cambias los focos comunes por
ahorradores y apagas la luz cuando no la uses, esto es solo un ejemplo, hay
muchos gastos que puedes eliminar. Si en tu refrigerador y despensa solo tienes
lo básico y nutritivo y si trabajas para que tu familia adopte correctos
hábitos alimenticios, etc.
c.- Delega: Si
tus gastos cubren las necesidades de varias personas (cónyuge, hijos,
familiares, etc.) entonces todos deben participar en la organización de la
distribución de los ingresos. Todos deben estar concientes de la necesidad de
ordenarse en los gastos y cada cual debe hacer su parte. Es bueno escuchar a
todos los miembros si así lo estimas conveniente, pero el responsable es quien
genera los ingresos y te corresponde ejercer la administración (en los casos
donde la mujer y el hombre trabajan, corresponde al hombre la responsabilidad
de ejercer la mayordomía y la mujer es la ayuda idónea).
d.- Controla y
Supervisa: Los principios anteriores no funcionan si falta
este ultimo. Debes controlar el gasto y supervisar que todos estén participando
activamente para llegar a la meta.
Cuando logras
ajustar tu nivel de vida (gastos) a tu nivel de ingresos, eliminando las deudas
por completo y dejar parte para el ahorro comenzarás a generar riquezas, toda
vez que Dios verá que has aumentado tu capacidad para administrar sus bienes.
Un principio
universal de la administración efectiva es “La riqueza genera más riqueza y las
deudas generan más deudas”, las deudas son la antesala de la pobreza.
La Palabra de
Dios es la mejor guía que tu puedes seguir para
conducirte en todos los aspectos de tu vida. Si la lees y la meditas con
frecuencia Dios te va a hablar y recibirás revelación divina para proceder
correctamente aún en el manejo de tus finanzas.
El secreto de la
vida en Cristo es que pongas a Dios en primer lugar “Y
todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los
hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque
a Cristo el Señor servís.” (Colosenses 3:23-24)
Quiero concluir
este estudio animándote a reflexionar en el siguiente pasaje del libro de los
Proverbios capítulo 30 con la sugerencia que lo medites y lo hagas para ti un
clamor de lo más profundo de tu corazón:
“Dos cosas te
he demandado; No me las niegues antes que muera: Vanidad y palabra mentirosa
aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Mantenme
del pan necesario; No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es
Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios.”
Sea Dios quien
te colme de sabiduría para que hagas lo correcto.
<:><
19-07-2007
Nota: Escribir
un tema como este requiere de un testimonio, así que te comento que de “vivir
al día” Dios me llevó a vivir con “Bienestar Financiero” por varios
años. Estatus que hoy NO tengo, lo que me obligó a clamar a Dios para tratar de
entender como ha sido posible estando a las puertas de obtener “libertad
financiera” hoy esté viviendo “al día” pese a que nunca he dejado de diezmar y
ofrendar. Dios me reveló que efectivamente Él me entregó en una etapa de mi
vida los 5 talentos, y yo por mi administración incorrecta solo le devolví uno
o dos más, por lo tanto le di muestras de ser un mal administrador y en
consecuencia hoy vivo “al día”. Cuando Dios me reveló el tema que hoy comparto
contigo y en el cual estoy aplicando en mi vida y con mi familia involucrada,
decidí no compartirlo ni predicarlo a otros hasta en tanto no recupere por lo
menos el estatus de “bienestar financiero” que ya disfrute por años, sin
embargó Dios me hizo ver que la verdad bíblica revelada no depende de que yo la
“compruebe” o de que yo “la viva”, sino de la correcta aplicación en cada cual,
lo que significa entre otras cosas que si yo mismo no aplico esto a mi vida,
jamás volveré a vivir el estatus de “bienestar financiero” y mucho menos
obtener la “libertad financiera”, así que me dijo que debía compartirla con
otros de entre los cuales habrá quienes aun antes que yo alcancen el nivel
económico que le permita vivir con solvencia. Es por esto que hoy comparto esto
contigo. No se si quizá la bendición me llegue a través tuyo……Bendiciones
Gustavo Mata <:>< cristianos-unidos@hotmail.com
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