*Capitulo 13: La pesadilla de Isaac*
Era bastante tarde, de madrugada, Ike tenía una pesadilla… La casa estaba completamente a obscuras, él caminaba muy despacio para no tropezar, podía escuchar el viento golpeando contra las ventanas, subió las escaleras con precaución, alcanzó a escuchar un leve gemido en uno de los cuartos, se dirigió hasta ahí y abrió la puerta y entonces los vio, Gissa estaba tirada en la cama, mientras que Taylor la maltrataba para abusar de ella. Ike no pudo contener su furia y se fue a golpes contra su hermano, estuvieron peleando por un rato, Taylor se burlaba y reía a carcajadas, de pronto no supo ni como, ni de dónde salió, pero Isaac tuvo una daga de plata entre sus manos, sin pensarlo la clavó en el estómago y en el pecho de Taylor, una y otra vez, cuando logró reaccionar sus manos estaban bañadas en sangre, Tay yacía muerto en el piso, Gissa había desaparecido.
Después pudo ver el funeral de su hermano, la gente lloraba sin parar, Walker y Diana lucían desolados, al igual que Zac, Jess, Avie y Mac, Zöe aún no comprendía lo que pasaba, miró a Taylor dentro de su ataud, tenía una expresión serena, se le hacía imposible que ya no tuviera vida, y menos que él lo hubiese matado. Entonces su madre comenzó a gritarle ¡Asesino, largo de aquí!, después su padre y todas las personas congregadas ahí, salió corriendo pero no podía dejar de escucharlos, su ropa todavía estaba manchada de sangre, y tan sólo veia la imagen de su hermano muerto…
Despertó sobresaltado, sudando frío y con una angustia muy grande, con desesperación salió corriendo de su cuarto, al salir chocó con Jill, quién iba saliendo del suyo, ella notó de inmediato la turbación de Ike y trató de ayudarlo.
- ¿Qué te pasa Isaac?, ¡Isaac, Isaac!… por Dios ¿qué tienes?…
¡escúchame
Isaac! –decía ella un poco asustada y sacudiéndolo por los hombros para
que
reaccionara-
- ¿Jill?, -dijo al reconocerla- ¡Ay Jill, ayúdame!, no te imaginas lo
que
pasó… yo… maté a Taylor… yo… no quise hacerlo pero él…
- ¿Qué estás diciendo?… tranquilo, fue sólo un mal sueño
- ¿Cómo está Taylor?, ¿Está vivo?
- Claro que sí, ya pasó… estás tan demacrado, mira asómate y verás que
todo
está bien – Jill abrió la puerta del cuarto de Tay para mostrarle que
él
dormía placidamente- , ven, vamos a la cocina, un vaso de leche tibia
te
caerá excelente
- No me dejes solo… por favor –dijo él con lágrimas en los ojos-
- No, por supuesto que no, ven toma mi mano
Bajaron juntos y se sentaron en al sofá. Mientras Ike bebía su leche le contó su pesadilla, después se recostó en sus piernas y ella le acariciaba el cabello con ternura, poco a poco Isaac se fue tranquilizando, Jill lo acompañó a su habitación y lo ayudó a recostarse, repentinamente tropezó con unos zapatos y perdió el equilibrio, cayó sobre él, sus rostros estaban a escasos centímetros, ambos se miraron directo a los ojos por unos segundos, ella se ruborizó en seguida, entonces se levantó y salió a toda prisa
- Ya tengo que irme… que duermas bien, hasta mañana
- Adios y gracias –él se quedó bastante confundido pero no pudo evitar
sonreir-
Por la mañana , Isaac, Taylor y Zac se quedaron en casa, hacía bastante tiempo que no ensayaban ni escribían una canción, así que desde temprano se encerraron en el garage, llevaban ya un buen rato tocando sin lograr componer nada.
- Es terrible chicos… ¡hemos perdido el don! –dijo Zac en tono
dramático-
- No seas exagerado, yo creo que nada más estamos fuera de práctica, ya
escribiremos algo después… tengo hambre, vamos a almorzar y luego
seguimos
¿hecho? –decía Taylor, saliendo de la cochera-
- ¿Y tú qué Isaac?, ¿no piensas comer? –preguntó Zac al verlo como ido-
- No, yo tengo otras cosas que hacer, nos vemos después aquí –contestó
Ike
un poco distraido-
- Como quieras… ¿no quieres que te traiga algo?, ¿un jugo?, ¿leche?,
¿pan?,
¿café? –preguntó de nuevo Zac-
- No, gracias, de verdad no tengo apetito.
Ike se quedó a solas, salió a caminar por el jardín y finalmente se sentó a la sombra de un árbol, aún se sentía inquieto por lo sucedido la noche anterior y deseaba ordenar sus pensamientos, metio las manos a los bolsillos de su chaqueta, se sorprendió al sentir un objeto en una de las bolsas, lo sacó y una descarga sacudió su cuerpo cuando vio de lo que se trataba… en sus manos tenía la daga de plata, la misma con la que había asesinado a Taylor en su sueño. Asustado la arrojó lejos de sí, no comprendía como había llegado hasta a él, y entonces Gissa volvió a aparecer.
- Hola, ¿Cómo ha estado mi dulce Isaac? –él se volteó sorprendido-
- ¡Gissa!, mi amor, ¿dónde estabas?
- Por ahí, me alejé por un tiempo porque sigo teniendo miedo de Taylor,
pero
ya no aguanté las ganas de verte y aquí estoy… ¿y tú?, no te ves muy
bien
- Ayer tuve una pesadilla horrible, pero ya no quiero ni acordarme de
eso,
menos ahora que de nuevo puedo verte – Ike se levantó y la abrazó-
- No te preocupes, que no voy a dejarte de nuevo, mira, te voy a dar
esta
medalla para que siempre me lleves contigo, ¡eso sí!, no te la quites
nunca
y mucho menos dejes que alguien la toque… es muy especial para mi
Dicho ésto se la colocó a Isaac en el cuello, él buscó sus labios y la beso con mucha ternura. Jill lo buscaba para saber cómo se sentía y desde lejos lo vio besándose con Gissa, de inmediato fue a buscar a Zac, quién estaba desayunando, ella lo sacó a jalones de la cocina ante la mirada atónita de Taylor.
- ¡Ya, alto! ¡Jill! ¿qué te sucede?, ¿ni siquiera puedo almorzar en
paz?
- Zac… ¡ella regresó!, esta afuera con Isaac, lo está engatuzando de
nuevo
¿qué hacemos?
- Pues… -dudó por un instante- ¡ya sé! llevemos a Taylor dónde estan
ellos,
así se convencerá de una buena vez que esa Gissa es una víbora
- … Vas a decir que soy una miedosa pero yo no quiero que me vea,
acuérdate
de que me amenazó y no habló en vano, por su culpa me corrieron de mi
casa
- ¿Sigues con esa idea de que es sobre natural?
- Sí Zac, yo puedo sentirla de un modo distinto, tal vez creas que
estoy
loca pero estoy segura de que no es del todo humana…
- Pues sí, la verdad sí creo que estás algo chifladita, pero bueno… voy
por
Taylor, tú espéranos aquí
Zac sacó casi a rastras a Taylor de la cocina, y lo llevó hasta el patio, con tan mala suerte que Ike ya venía de regreso, obviamente solo
- ¿Y bien Zac?,… ¡dime qué era eso tan urgente que tenía que ver! –dijo
Taylor un poco molesto-
- Este… ¡pues el día!, ¿no es maravilloso?, hay un sol radiante y
muchas
nubes blancas… el cielo es azul…
- ¡Eres tan tonto!, qué manera de perder el tiempo, voy a mi cuarto –y
se
retiró-
- Espero que me hayan dejado algo, porque ahora sí ya me dio hambre
–dijo
Ike de muy buen humor-
- ¿Y ese cambio tan repentino? –pregunto Zac-
- Pues ya ves hermanito, acabo de descubrir que la vida todavía es
bella