*AROUND THE HANSON´S LIFE*

*Capitulo 14: Una Prueba para Zac*

Por la tarde Taylor quedó de verse con unos amigos, pues se sentía un poco aburrido, además de que no los había visto desde que llegó a Tulsa. Andy, Erick, y Josh habían crecido con él y a veces se sentía muy mal porque ya no podía frecuentarlos como antes. Cuando Tay llegó a casa de Erick ellos ya estaban esperándole

- ¡Wow!, aquí llega nuestra celebridad –dijo Josh a modo de saludo-
- ¿Por qué no pusieron la alfombra roja para los invitados de honor? –bromeó Andy-
- ¡Ya callénse!, no cambiarán nunca –dijo Taylor, abrazando con cariño a cada uno-
- Ya te extrañabamos, es un milagro que te acuerdes de nosotros –dijo Erick-
- Bueno, ¿me van a estar regañando todo el tiempo?, mejor cuéntenme cómo va todo por aquí…

Decidieron salir a dar una vuelta, tenían mucho que platicar y además querían tomarse una cerveza fría, fueron hasta el bar que era propiedad de un primo de Josh, donde los atendieron sin problemas. Habían pasado como dos horas, entonces Erick se levantó para ir al baño, al regresar se veia emocionado…

- Chavos, acabo de ver a una nena que es un verdadero bombón… es lo más sensual que he visto en mi vida
- ¿Dónde? –preguntaron los tres a la vez-
- Está en la barra, les juro que en cuanto la vean me darán toda la razón
- Bueeeeeeeno, quién sabe, porque tú tienes cada gustito… nada más acuérdate de tu ex novia Cindy… -replicó Josh-
- Jajajaja, de veras ya no me acordaba de tu esperpento –rió Taylor-
- Ok, ok, rianse todo lo que quieran, pero a esta preciosura me la ligo yo… voy a invitarla a nuestra mesa… pero conste que yo la vi primero

En eso, todos voltearon hacia la barra, la chica se había levantado, caminaba hacia ellos y antes de que alguno pudiera decir algo, ella ya estaba sentada sobre las piernas de Taylor dándole un larguísimo beso, que Erick, Josh y Andy no pudieron más que envidiar. Cuando terminaron, los tres lo miraban esperando una explicación

- Amigos… les presento a mi chica, se llama Gissa –dijo Taylor un poco ruborizado y recuperando el aire-
- Hola, qué gusto conocerlos –dijo ella con una gran sonrisa-
- No, no puede ser… no es justo ¿por qué todas las niñas guapas terminan saliendo contigo? –se quejó Erick-
- Yo que sé, es la suerte… por cierto Gissa ¿qué estabas haciendo aquí?
- Me creerías si te digo que por instinto vine a buscarte en este lugar?
- Sí… con eso de que te me apareces en todos lados… aunque últimamente no te había visto, ¿dónde te metes?, te he extrañado mucho
- Tuve cosas que hacer, pero ya me moría de ganas por estar contigo –dijo ella besándolo de nuevo-
- Pues, si quieren nos vamos –dijo Andy un poco molesto-
- Ay no, sería una pena que nos dejaran, después de todo ustedes son los mejores amigos de Tay y quisiera conocerlos más… ¡salud! –dijo Gissa levantando la cerveza de Taylor y tomándosela de un trago-

El tiempo se fue rápidamente entre brindis, tequilas y cervezas, eran las 3:00 de la mañana cuando salieron del lugar, Taylor estaba completamente borracho pues Gissa lo había incitado a beber más y más, Andy y Josh estaban muy molestos pues ellos pudieron darse cuenta de que ella lo hizo a propósito y de que se pasó toda la noche coqueteando con Erick, quién fue por su auto y pasó a dejarlos a cada uno, Taylor y Gissa eran los últimos, iban en la parte de atrás, ella estaba besando su cuello y provocándolo como otras veces, Tay embrutecido por la bebida, le acariciaba las piernas completamente extasiado, la tomo por los hombros y le susurró al oído

- Me estás excitando… ¿vamos a hacer el amor?
- No, aún no… tendrás que esperar un poco más pero será pronto, te lo prometo
- ¿Por qué eres así?, primero te me insinuas y después no me dejas llegar más lejos… ¿a qué estas jugando? –dijo Taylor con dificultad-
- Paciencia precioso, todo llega a su tiempo y falta muy poco… voy a hacerte sumamente feliz –dijo mientras introducía su mano bajo la camisa de Taylor y le acariciaba el pecho, él lentamente se quedó dormido.
Erick observaba todo por el retrovisor. Llegaron a la casa Hanson entre los dos bajaron a Tay y lo recostaron sobre el pasto de la entrada-

- ¿Y entonces qué?, ¿te llevo a tu casa? –preguntó Erick sugerente-
- Es muy temprano para llegar ¿no se te ocurre algo mejor? –dijo Gissa y le repegó su cuerpo, Erick la rodeo por la cintura, miró a su amigo y sintió una especie de remordimiento, pero ella tomo su rostro entre las manos y fijó sus ojos en él, muy lentamente entreabrió los labios dispuesta a besarlo, pero una voz los devolvió a la realidad…

- ¿Interrumpo? –preguntó Zac irónicamente- hola Erick, ¿qué le pasó a mi hermano?
- Hi Zac, pues creo que se le pasaron las copas, pero aquí está sano y salvo, oye… ¿tus papás están despiertos?
- No afortunadamente, ellos piensan que eres una persona de confianza y que él está bien cuando va a tu casa, aunque ya veo que no es así
- ¡Ya Zac!, pareces su niñera, nada más está un poco tomado… además ya está grandecito para saber lo que hace… bueno ya me voy ¿vienes Gissa?
- No Erick, gracias… prefiero caminar
- ¿Segura?, puede ser peligroso que andes sola tan tarde
- De verdad, voy a estar bien –le dijo ella -
- Como quieras… ¡ah, Zac!, por favor dile a tu hermano que le llamo mañana por la tarde

Erick, se subio a su auto y se fue, Zac miraba con un odio profundo a Gissa, ella sonreía frívola

- Supongo que tu eres la responsable de esto ¿verdad?
- Ja! ¿Ahora también me vas a culpar por los excesos de tu hermanito?, te aseguro que yo no lo obligué a beber
- Taylor nunca se había puesto así, pero claro, sale contigo y mira como regresa y no conforme con eso casi te acuestas con su mejor amigo… ¡ya lárgate araña! –dijo él exasperado-

En cuanto ella se alejó, Zac entró en la casa y despertó a Jill para que le ayudara a meter a Taylor, lo llevaron hasta su habitación y lo acostaron en la cama

- Esta borrachísimo, y lo peor es que huele a alcohol, si se queda así el cuarto se va a impregnar y tu mamá se va a dar cuenta –dijo Jill, mientras le quitaba los zapatos-
- Si, tienes razón, yo no quería despertarlo pero no me va a quedar más remedio que darle un baño de agua fría, a ver si así se le baja lo ebrio
- Yo voy a preparar café… le va a hacer falta

Jill bajó a la cocina y Zac entró al baño, abrió la llave del agua fría y comenzó a llenar la bañera, en eso estaba cuando alguien le cubrió los ojos, se volvió rápidamente y la sorpresa se dibujó en su rostro, pues Gissa estaba frente a él, tardó unos segundos en reaccionar pues era algo que no se esperaba

- ¿Qué demonios haces aquí?, ¿por donde entraste?
- Nada más quería saber como esta Taylor
- ¡Vete ahora mismo o llamo a la policía!
- Jajajaja, pues llámalos, no tengo ningún inconveniente –se burló ella y después adoptó una actitud compasiva- Zacky, Zacky, Zacky… ¿por qué te complicas tanto la vida?, no tenemos que ser enemigos heart, digo… hasta me simpatizas y creo que podemos congeniar excelente-mente bien

Gissa tenía ahora esa mirada lujuriosa y esa pose sexy que la caracterizaban, Zac la miró con detenimiento y tuvo que aceptar que realmente era atractiva, esa noche en especial se veía hermosa, vestía una blusa roja de tirantes, ceñida y escotada y una minifalda negra que junto con unas botas a la pantorrilla resaltaban sus torneadas piernas. Su negro cabello le caía por los hombros hasta la cintura destacando sus finos rasgos, sus ojos hechiceros, sus labios rojos que pedían ser besados. estaba inmerso contemplándola, y no pudo evitar posar sus ojos en su escote, ella se percató de ese detalle y le mostró un poco más de lo que ya se podía ver. Zac tragó saliva cuando Gissa se le acercó insinuante y le habló al oído

- Veo que después de todo no te soy tan indiferente… ¿Te gusto Zac?, ¿Deseas besarme y tocarme? – Gissa puso una de las manos de Zac sobre uno de sus senos-

Zac respiraba cada vez más agitado, sentía su sangre hirviendo, no sabía qué decir, ni qué hacer, entonces colocó sus manos sobre los hombros de Gissa, como si fuera a abrazarla, ella sonrió complacida, pero en lugar de eso… ¡le dio un fuerte empujón y la tiró en la tina llena de agua helada!, mientras le decía despectivamente…

- Lo que necesitas es una ducha fría para que se te baje lo caliente… ramera

Y salió, ella se levantó de inmediato empapada y furiosa, Zac cerró la puerta del baño con llave para dejarla encerrada, sin embargo al darse la vuelta, se puso pálido y no podía creer lo que veía: Gissa estaba de nuevo frente a él, mirándolo con rencor

- Pe… pero qué… ¿cómo saliste? –dijo incrédulo-
- ¡Eres un estúpido!, conmigo no se juega y ahora vas a pagar las consecuencias

Zac la esquivó y corrió hacia la salida, pero antes de que llegara la puerta se cerró de golpe y le fue imposible abrirla, Gissa lo jaló de los cabellos, no había en su rostro ni dulzura ni sensualidad, sus ojos negros literalmente sacaban chispas y Zac tuvo mucho miedo, sintió que las fuerzas lo abandonaban, trató de safarse pero fue inutil, ella rodeó con sus manos el cuello de Zac y apretó fuertemente, apretaba, apretaba, él estaba cada vez más débil y ya sentía la falta de aire, lo único que podía ver eran los ojos de Gissa, como un abismo en el que estaba cayendo. Casí perdía el sentido cuando escuchó la voz de Jill, quién golpeaba la puerta

- ¡Zac, Zac!, ¿estás bien?, ¿por qué no me abres?… ¿Zac?

No supo más hasta que sintió que alguien le arrojaba un poco de agua en la cara, al abrir los ojos miró a Jill que trataba de reanimarlo

- ¿Qué te pasó?, me diste el susto de mi vida ¿te quedaste dormido?
- ¿Dónde esta ella? –preguntó todavía asustado-
- ¿Quién?, ¿acaso tuviste una pesadilla?
- Pero ¿tú no la viste?, tú me salvaste de ella… estuvo aquí como 15 minutos
- ¿De que hablas?, sólo me ausenté por un minuto, en lo que puse el agua para el café… seguro te quedaste dormido –dijo ella encaminandose hasta el baño-, ¡mira!, ni siquiera la tina has llenado

Zac se levantó de prisa y sus ojos se llenaron de espanto al ver que Jill decía la verdad, el baño estaba seco como si nada hubiera pasado, pero podía sentir el dolor alrededor de su cuello, muy lentamente se dejó caer al piso, él, que siempre había sido tan escéptico estaba ahora lleno de dudas ¿que rayos había sucedido?, miró a Jill quien también lo observaba extrañada y le dijo

- Creo que… que tienes razón… esa tal Gissa no es normal… y tengo miedo…

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