*Capitulo 15: Revelaciones*
Zac le contó a Jill lo sucedio, ella se mostró preocupada, sin embargo no hablaron más de ello, decidieron ya no despertar a Tay, ya verían como ocultaban su estado por la mañana
- ¡Oh por Dios!, este dolor de cabeza va a matarme… -decía Taylor-
- Pero ayer ¿que tal?, estabas diviertiéndote mucho ¿no? –dijo Jill
regañandolo, mientras le servía una taza de café-
- Ay, no hables tan fuerte por favor… juro que nunca, en la vida vuelvo
a
tomar así… siento que me muero… ¿puedes cerrar las cortinas? entra
mucha luz
–dijo Taylor metiéndose bajo las cobijas-
- Ya deja de quejarte y más vale que te apures y te pongas presentable
si no
quieres que tus papás se den cuenta de como estás… tómate esto te hará
bien
- ¿Qué es?, ¿una de tus posiones mágicas? – dijo Tay asomándo media
cabeza-
- Ja ja ja… (irónica) que chistosito, ¿te lo vas a tomar o no?
- ¿Y si me conviertes en sapo, o algo peor?
- ¡Oye!, eres un grosero… no vuelvo a ayudarte nunca –le dijo ella
poniendo
la taza sobre la cómoda y dándole de almohadazos-, es más, ahorita
mismo voy
a traer a tu mamá para que vea lo lindo que se ve su hijito –ella se
encaminó a la salida y Taylor se paró detrás de ella-
- No, no por favor Jill, estaba jugando, sé linda ¿si?… ¡rayos!, creo
que
voy a vomitar –y se metió corriendo al baño-
- Jajaja, esta bien, te perdono pero sólo porque me hablaste bonito… no
te
demores mucho ya todos están desayunando
Jill salió de la habitación de Taylor, estaba por bajar cuando Zac la interceptó intempestivamente
- ¡Zac, eres un bruto!, casi se me sale el corazón ¿qué pasa?
- Jill, estoy seguro que después de lo de anoche jamás voy a poder
dormir en
paz… tenemos que investigar quién o qué demonios es Gissa
- Estoy de acuerdo, ¿pero cómo?
- Mira, necesito que distraigas a Isaac lo suficiente, voy a buscar los
datos que él tiene, de algo nos han de servir
- Bueno, pero a ver si quiere salir conmigo
El resto de la mañana transcurrió sin novedad, Taylor casi no salió de su cuarto, Jill se esmeró en su arreglo y le pidió a Isaac que la acompañara al cine, pues hacía mucho tiempo que no iba, él lo dudó un poco pero finalmente accedió. Zac volteó de cabeza la habitación de Ike hasta que encontró lo que buscaba
Mientras tanto al salir del cine…
- ¿Jill estás llorando? –preguntó Ike asombrado-
- Si, lo siento soy muy sensible, no lo pude evitar, ese final es tan
trágico… ¡oh que pena! –dijo ella bajando la cabeza-
- Eres tan linda… no me había fijado –dijo él tomándo su rostro entre
sus
manos, y con delicadeza retiró las lágrimas de los ojos de Jill, ella
pensó
que iba a besarla, pero de pronto Isacc se dobló hacia enfrente y se
llevó
las manos al pecho con un gesto de dolor, cayó de rodillas al piso y
después
se desmayó-
- ¡Dios mío!, ¿Isaac?, ¿que tienes?, ¡contestame!… ¡por favor
ayúdenme!,
señor, señora, mi amigo esta muy mal, llame a una ambulancia por favor
–gritaba Jill desesperada-
Un rato después en el hospital, Isaac salía un poco pálido, el doctor le dijo a Jill que no sabía lo que le había ocurrido pues todos sus signos estaban bien, le recomendó que se hiciera unos estudios generales y volviera después
- Jill, ¿puedo pedirte un favor? –le dijo Isaac muy serio-
- Sí claro ¿de que se trata?
- No quiero que en casa se enteren de esto, no deseo preocupar a nadie,
además ya escuchaste al medico no tengo nada, ha de ser cansancio, qué
se
yo, pero nada grave
- Pero Ike… te desmayaste, y eso no es normal
- Que sea un secreto entre los dos ¿hecho? –dijo mientras le tomaba la
mano,
ella aceptó no muy convencida- ¡Ah! Por cierto pasé una tarde
maravillosa…
gracias
Volvieron a casa, casi sin hablar, al llegar cada quién subió a su cuarto, Ike prendió la luz y entonces encontró a Gissa sentada en su cama
- ¿Donde estabas? –preguntó ella con cierto recelo-
- ¡Giss! ¡qué sorpresa!, ¿cuanto tiempo llevas aquí? –dijo él
abrazándola-
- El suficiente como para darme cuenta de que no te importo ¿dónde
estabas?
- No te pongas así, salí un momento, además si me hubieras avisado que
ibas
a venir, te juro que no me muevo de aquí, ¿perdóname si?
- Esta bien, pero con la condición de que me contestes algo muy
importante
- Lo que sea…
- Isaac… ¿ustedes son vírgenes?, ¿los tres?
- ¿Queeeeeee?, este… he… ¿para qué quieres saber eso? –Ike se sonrojó y
comenzó a tartamudear-
- Nada más contéstame, ¿son o no?
- Pues… ¡¡uff!!, ¡qué pregunta!, bueno yo… -en eso la puerta del cuarto
se
abrió y Jill se quedó en el marco al ver que Isaac no estaba solo-
- Ah disculpa no sabía que estabas ocupado –dijo sin saber de quién se
trataba, pero entonces Gissa la reconoció-
- ¡¿Qué esta haciendo ella aquí?! –dijo Gissa muy indignada-
- Cálmate amor, ella es Jill, una amiga de Taylor, está viviendo con
nosotros una temporada…
- Le gustas… ella está enamorada de ti, ¿qué no te das cuenta?, es una
mosca
muerta, ¡no la quiero aquí!, dile que se vaya… o me voy yo
- ¡Eso no es cierto! -dijo Jill enrojeciendo de vergüenza-
- Jill vete, eres muy inoportuna, parece que no sabes que se toca antes
de
entrar a cualquier lugar –dijo Isaac enojado-
- Pero… yo solo quería…
- ¡Vete de aquí! – gritó Ike, Jill salió y Gissa sonrío satisfecha-
Jill fue corriendo al cuarto de Zac y le contó lo ocurrido
- Maldita harpía, pero poco le va a durar su teatrito… ya tengo lo que
buscabamos, aquí está el número telefónico de su casa, vamos a hablar
ahora
mismo y salimos de dudas
- La verdad tengo miedo, no sé, presiento que esto no va a salir bien
- Yo también pero tenemos que hacerlo, sólo vamos a verificar que el
número
sea correcto, y bajaron a la sala
Después de un rato de indecisión por fin se decidieron a llamar, fue Zac quién tomó el teléfono y marcó el número, una voz femenina se escuchó al otro lado de la línea
- ¿Hola?
- Buenas noches señora… me llamo Zachary Hanson… ¿me puede comunicar
con
Gissa por favor?
- …¿Gissa?… ¿qué clase de broma es esta?
- ¿ella no vive ahí? –preguntó Zac un poco intimidado, se hizo un
silencio
que le pareció eterno-
- …Por supuesto que no vive aquí… ¡mi hija está muerta! –y súbitamente
colgaron, él se quedó de piedra, no se atrevía a hablar-
- ¿Qué pasa Zac?, ¿qué te dijeron? –preguntaba con ansía Jill-
- Que Gissa está muerta… -y se dejó caer de golpe en el sofá-