*Capitulo 16: Reflexión y Remordimientos*
Jill palideció al instante, y se sentó junto a Zac
- Eso no puede ser… ¿estás seguro? –preguntó Jill con temor-
- Por lo menos fue lo que me dijo la mujer con la que hablé… esto se
pone
cada vez peor… tú deberías hacer algo contra ella –dijo Zac nervioso-
- ¿Yoooooo?, ¿cómo? –respondió sorprendida-
- ¡Eres una bruja! ¿no?… ¡que te sirva de algo!
En eso vieron a Taylor que bajaba por las escaleras, él los miró con curiosidad
- ¿Y ahora ustedes? ¿qué tienen?… parece que vieron un fantasma
jajajajajajajaja –dijo atacándose de risa-
- Pues no me creerías si te lo dijera… ¡Gissa es una…! -dijo Jill
levantándose, en el acto Zac la jaló del brazo-
- ¡Jill, no!…
- Pero él tiene que saberlo Zac… mira Tay no sé como decirte esto pero
Gissa…
- Hola corazón… ¿dónde te metes? –dijo Gissa desde el barandal-
- ¡Amor! ¿a que hora llegaste? –Taylor subió de prisa-
- Hace como 5 minutos, quería darte una sorpresa pero no te encontraba
- ¡Y vaya que me la diste!, ven acompañame, necesito decirte algo
Apenas los perdieron de vista Zac y Jill corrieron al cuarto de Isaac, cuando entraron lo encontraron inconsciente, pero se tranquilizaron cuando se dieron cuenta de que estaba profundamente dormido, tanto que no lograron despertarlo, decidieron ponerse a escuchar tras la puerta del cuarto de Taylor
- Veo que ya se te pasó la borrachera de anoche… ¡que bárbaro!
- Sí, que vergüenza me da que me hayas visto así, no acostumbro beber
como
lo hice ayer… quería hablar contigo de eso, pedirte una disculpa, no sé
me
siento como un imbécil…perdóname Gissa, no volverá a suceder – dijo
Taylor
abrazándola-
- Bueno ya, déjalo así, es asunto olvidado… Taylor, una vez te pregunté
si
me amabas y no me respondiste ¿qué me dices ahora?
- ¿Por qué todas las mujeres quieren saber lo mismo? –dijo Taylor
soltándola
y dándole la espalda-
- Contéstame, por favor, necesito saberlo… está bien… te propongo algo,
no
me lo digas ahora. Lo único que quiero es hacerte feliz y yo sé que es
lo
que más deseas, pues bien Taylor voy a dartelo, pero no ahora, será en
dos
días, cuando la luna nueva llegue, entonces sí seré tuya
- Gissa no es necesario yo… -dijo Tay mirándola de nuevo-
- Shhhh, no digas nada, está decidido, has sido paciente y yo sabré
recompensarte, mientras tanto te dejo este beso –y lo besó con infinita
ternura, apenas rozando sus labios- nos vemos hasta ese día –Y se fue,
Zac y
Jill corrieron a ocultarse a la recámara de él-
Taylor se quedó muy sorprendido, no esperaba aquéllo tal parecía que Gissa no era la misma coqueta y frívola que conoció en un principio, pensó que ella verdaderamente se había enamorado de él y por eso quería hacer las cosas a su modo. Jill entró a la habitación y se sentó en la cama junto a él.
- ¿Cómo te sientes?, ¿no quieres cenar algo? –preguntó ella-
- No, gracias… ¿sabías Jill que soy un imbécil?
- ¿Y eso?, ¿a qué se debe? –preguntó intrigada-
- Es que soy un patán, de alguna manera yo le he hecho sentir a Gissa
que lo
único que quiero es acostarme con ella, y ya me dijo que está dispuesta
con
tal de hacerme feliz, pero yo no quiero que sea así, es decir no quiero
que
se sienta obligada, creo que nuestra relación se fue por el camino
equivocado desde un principio
- ¿Y tú que quieres Taylor?, ¿quieres tener relaciones con ella?
–preguntó
ella suspicaz-
- Te mentiría si lo negara, la verdad es que desde que la conocí es lo
que
estoy deseando, me gusta mucho. Gissa me ha provocado hasta el
cansancio y
pensé que tener sexo conmigo era todo lo que ella buscaba, pero ahora…
no
sé, la vi tan distinta, creo que si tuviera algo que ver con ella en
estas
condiciones me sentiría culpable
- Entonces no lo hagas, mira Tay no vale la pena si te vas a arrepentir
después, y no sólo te vas a hacer daño a ti mismo, ella también va a
sufrir
- Tienes razón, voy a pedirle que hagamos las cosas bien, como debe de
ser…
gracias Jill eres un ángel –le dio un beso en la mejilla y salió-
Al día siguiente Jill se levantó temprano, se encontró con Ike que llegaba de hacer ejercicio, ella apenas lo miró y salió hacia el café donde trabajaba antes para ver si lograba hablar con su tía, que también era bruja y tal vez podía ayudarlos, Isaac fue tras ella
- Oye, mal educada ¿no me vas a dar los buenos días? –dijo Ike
alcanzándola
por el brazo, ella se safó y lo vió con algo de rencor-
- ¡Suéltame!, no vaya a venir tu noviecita y entonces sí, eres capaz de
correrme a patadas…
- Ay Jill, perdóname, reconozco que fui grosero, pero no supe manejar
la
situación y tampoco me imaginé que Gissa iba a tener celos de ti…
porque lo
que dijo ayer es completamente absurdo ¿no? … digo… tú no puedes estar
enamorada de mi… es, es…
- No te preocupes Ike, puedes esta tranquilo, eso es ridículo… no sé si
no
lo has notado pero a mi me gusta otro
- ¿Taylor?, si seguramente, por eso haces tantas cosas por él… ¿y sabes
qué?, por mi mejor, a ver si de una vez por todas lo conquistas y nos
dejan
en paz a Gissa y a mi, no sé cómo alguien como él puede llevar mi misma
sangre
- No sabes lo que dices, tu hermano es maravilloso, un sol, sin su
apoyo no
sé qué habría sido de mi, no hablés de él en esa forma –respondió
enojada-
- ¿Qué tiene de especial Taylor?, ¿Por qué lo defiendes de esa manera?
–
dijo él ya molesto y asiéndola por los brazos-
- ¡Déjame tranquila, tengo muchas cosas que hacer! –le dijo ella y lo
empujó
levemente para poder pasar, entonces Isaac la jaló de nuevo y sin decir
nada
le plantó un beso en los labios, Jill, se separó brúscamente y lo miró
con
los ojos empañados
- …Te odio… –le dijo ella, se dio la vuelta y se fue, Isaac entró en la
casa
y se recostó en el sofá pues comenzó a sentir de nuevo ese dolor tan
intenso
en el pecho
Zac había ido a buscar a Lizzy pues hacía mucho que no se veían, ella lo recibió bastante fría, él se acercó para besarla y ella le volteó el rostro
- Veo que estás de mal humor, si es así mejor vuelvo otro día –dijo Zac
dando la media vuelta-
- … No… Zachary, discúlpame es sólo que ya no aguanto esta situación,
me
siento abandonada, sola, ¿cuanto tiempo más va a ser así?, casi no te
veo y
se supone que tenemos un compromiso
- Lizzy, las cosas no van nada bien, hemos hablado de esto tantas
veces, lo
único que te pido es paciencia, te juro que cuando esto acabe, todo
será
diferente… es más…
- ¡Está bien, esta bien!, te creo –lo interrumpió ella- sólo espero que
no
sea demasiado tarde… siempre hay algo más importante que yo, tu
carrera, tus
hermanos, en fin, todo tiene un límite y…
- ¿Me estas amenazando?… ¡Lizzy por Dios!, no seas infantil –reclamó
Zac
molesto-
- Es un aviso nada más, pero consideralo, en serio Zachary mi paciencia
está
por agotarse…
- …Pues te gané, ¡la mía ya se agotó! –dijo Zac furioso y se fue, Lizzy
se
echó a llorar pues esperaba que él le rogara y se olvidara de todo lo
demás.
Zac estaba enojado pero también lastimado, en verdad se sentía
enamorado de
Lizzy, se dio cuenta de que estaba llorando, cuando un par de lágrimas
cruzaron su rostro, se las limpió con el dorso de la mano y volvió a
casa,
aunque le doliera, por ahora había cosas más urgentes que resolver
Jill fue hasta la cafetería cuidando de no ser vista por su tío para no meter en problemas a su tía, a quién le dio mucho gusto verla y saber que se encontraba bien, le pidió perdón por no poder ayudarla, pero su esposo jamás la perdonaría si descubriera que antes ella también practicaba la brujería, estuvieron charlando un rato y le recomendó que averiguaran primero si Gissa en realidad estaba muerta y en qué condiciones había fallecido, para ello a Jill sólo se le ocurrió que debían ir a su casa y hablar con alguien que la hubiera conocido en vida, al volver se encerró en su cuarto pues no quería ver a Isaac
Zac llegó como a las 11:30 pm, Diana lo reprendió pues no había avisado que iba a regresar tan tarde, Zac se limitó a escuchar y a ofrecer disculpas, subió hasta su habitación, ahí se encontró con Jill quien le estaba esperando
- ¿Donde estabas Zac?, ya había empezado a preocuparme
- Por ahí, caminando… -contestó con desgano
- ¿Estas bien?, ¿quieres hablar de algo?
- No, olvídalo… ¿cómo te fue a ti?, ¿que averiguaste?
Jill le contó detalladamente lo que había hablado con su tía
- Pues tengo entendido que ella vivía en Arkansas, no esta lejos de
aquí, en
un día vamos y venimos, pero no sé cuanto nos demoremos en investigar,
el
problema va ser que mis papás nos dejen ir
- Pero no tenemos otra opción, y presiento que tampoco tenemos mucho
tiempo,
tú la escuchaste Zac, no sé que se trae entre manos, pero está
esperando a
que llegue la luna nueva, eso es… en dos días
- No seas paranoica Jill, lo que yo entiendo de todo esto es que "esa
cosa"
tiene unas ganas enormes de desvirgar a mi hermanito…
- Eso es muy extraño, si esta muerta ¿porqué insiste en tener sexo con
Taylor?
- Pues no sé, nos resultó una muerta muy ardiente
- Oye Zac… ¿En serio Taylor es virgen? –dijo Jill mirándolo curiosa,
Zac
volteó a verla con una sonrisa pícara, miró hacia todos lados para
cerciorarse de que estaban sólos y finalmente le contestó-
- Pues sí… pero más a fuerza que por gusto, jejeje, lo que pasa es que
Jen
está muy chapada a la antigua y pues que yo sepa nunca le ha querido
soltar
prenda a mi hermanito. El se desespera mucho, yo los he escuchado
discutir
por teléfono… no sé como Taylor estuvo tanto tiempo con ella
- ¿Nunca le fue infiel? –preguntó Jill cada vez más interesada-
- No, bueno hasta ahora, con la ramera de Gissa, pero antes no, por lo
menos
que yo sepa, estuvo a punto en muchas ocasiones pero siempre se
contuvo, con
eso de que según él estaba enamorado… por eso ahora llega esta zorra,
lo
deslumbra y le ofrece cama, pues ¿cómo iba Taylor a decir que no?
- Vaya… ¿y tú crees que ella y Isaac?… -preguntó ella-
- No lo sé, no lo había pensado, pero por lo que tú escuchaste el día
que
Ike te corrió de su cuarto, a ella le interesaba saber si nosotros
éramos
vírgenes y bueno Isaac ya no…
- De todas formas esa golfa quiere a Taylor, ella me lo dijo: es mío y
lo
reclamo…
- ¿Y que importancia tiene que Tay no haya tenido relaciones?
- No sé, no sé… mi tía me dijo que ella ha de ser como un espíritu que
está
tratando de volver al mundo por medio de tu hermano
- Pues es muy real como para ser un espíritu –dijo él dudando-
- Por eso tenemos que ir allá, investigar cómo murio y mandarla de
regreso
al infierno
- Ja! ¡qué fácil!, y ¿cómo se supone que vamos a hacer eso?
- Todavía no sé Zac pero ya lo descubriremos…
- Pues yo cada vez entiendo menos, si alguien me hubiera dicho unos
meses
antes que esto me iba a pasar, le hubiera pateado el trasero… esto es
tan
ilógico
- ¿Y entonces?, ¿cuando nos vamos?
- Mañana en la tarde, claro si logramos convencer a mis padres, ¿qué
les
vamos a decir?
Estuvieron un rato planeando lo que iban a hacer, decidieron al fin
decir
que Jill iba en busca de unos parientes y Zac se había ofrecido a
acompañarla, definitivamente no les gustaba la idea de irse los dos,
pero el
viaje era necesario, tardaron mucho en que Walker pero sobre todo Diana
les
dieran el permiso, después de mil recomendaciones, subieron al auto y
partieron, durante el camino Jill fue leyendo con sumo cuidado algunas
notas
que le había dado su tía, mientras que Zac conducía, aunque cada vez
más
intranquilo