*AROUND THE HANSON´S LIFE*

*Capitulo 18: La Historia de Gissa*

Ella siempre ha sido así como la conocen, hermosa pero malvada, existe desde hace mucho tiempo, en realidad nació en el Siglo XVI, se crió en una mansión de una familia adinerada donde su madre trabajaba como nana, Gissa creció llena de rencor y envidia al ver que Katherina Mc Lahan, la hija del noble vivía rodeada de lujos y atenciones, incluso de su propia madre.

Ellas no se llevaban nada bien, pues Katherina siempre le tuvo desconfianza, no le gustaba ni como la miraba, ni como se expresaba y Gissa nunca intentó disimular su odio hacia la chica, por lo menos con ella, porque ante los demás era una blanca paloma. El padre de Katherina siempre quiso que las dos fueran amigas, pero por obvias razones esto era imposible, sin embargo frente a él fingían serlo pues sufría del corazón y no querían darle disgustos. Gissa se aprovechó de eso para conseguir infinidad de cosas, ropa, muñecas, lo que se le antojara, desde niña se volvió ambiciosa y aprendió a manejar a la gente a su antojo. Con el paso de los años Gissa fue adquiriendo una belleza y sensualidad magnífica. Vanidosa hasta el alma todos los días se miraba al espejo y maldecía su suerte

- ¿Cómo es posible que yo siendo tan hermosa, no tenga nada decente que ponerme?, con lo bien que se me verían los vestidos caros de la estúpida de Katherina, ella lo tiene todo, y yo no voy a pasar de ser una simple criada, y yo sé que mi destino no es este, soy demasiado bonita como para quedarme en este estiércol

Katherina por su parte también era preciosa, pero de una belleza más pura y serena, procuraba por todos los medios no encontrarse a solas con Gissa pues ésta le infundía algo de miedo, cuando en ocasiones, obligadas por las circunstancias salían juntas a algún baile, la mayoría de los muchachos miraban a Gissa con deseo, pero al final todos terminaban inclinándose por Katherina, lo que acababa por fastidiar a Gissa, pues Kath tenía infinidad de pretendientes que la buscaban a todas horas, en cambio a ella la usaban por un rato y después no volvían a verla

Una tarde estaban las dos esperando el carruaje que las llevaría de vuelta a casa pero el cochero se había retrasado, de pronto una abundante lluvia se soltó y las chicas buscaban sin éxito un lugar en el cual resguardarse del agua, entonces un coche se detuvo frente a ellas y un guapisimo joven, rubio como el sol, asomó la cabeza y se ofreció a llevarlas a casa, Katherina iba a negarse pero Gissa ya estaba arriba y ella no quería quedarse sola. El chico se presentó como Christian Hayes, ámbas quedaron encantadas con él, sólo que Gissa fue más evidente y lo invitó a visitarla en otra ocasión, él sonrió y prometió que volvería

Semanas después Christian asistia con frecuencia a la mansión Mc Lahan, por lo regular pasaba horas al lado de Gissa y Kath muy pocas veces se aparecía por donde estaban ellos. Aunque se había enamorado locamente de Christian, sufría en silencio. Los meses pasaron muy rápido y Gissa sentía que por fin las cosas le estaban saliendo bien, ya había hecho planes para casarse con el muchacho y manejar la gran fortuna que él tenía, pero nunca se imaginó que todo lo que había ideado se iba a venir abajo cuando Christian le hizo una confesión

- Gissa, hemos estado mucho tiempo juntos, y eso me ha servido para saber que puedo confiar en ti, he tomado una decisión que considero un poco arriesgada pero tú me has de dar un sabio consejo… Gissa, hoy he venido con el proposito de pedir en matrimonio a Katherina, la amo desde el momento que la vi y se que ella me corresponde porque lo he visto en sus ojos

Ella sintió que el mundo se le acababa y salió corriendo de ahí dejando a Christian desconcertado, su odio hacia la chica creció enormemente y si de por sí su corazón ya estaba podrido, ésto terminó por envenenarla completamente, sin embargo fingió que nada pasaba y dejó que las cosas siguieran su curso

Sucedió que Katherina aceptó de inmediato el amor de Christian, pues de verdad lo amaba, Gissa intentó muchas veces seducir al chico pero aunque a veces flaqueaba, siempre terminaba rechazándola, lo que la enfurecía pues eso demostraba que sus sentimientos por Kath eran verdaderos. Una noche Gissa no podía dormir así que salió de su habitación y al pasar por la estancia escucho voces, se trataba del Sr. y la Sra. Mc Lahan que platicaban de asuntos importantes, ella se quedó a escuchar detrás de la puerta

- Querida, hoy he ido a cambiar mi testamento, he puesto toda mi fortuna a nombre de Katherina, pues aunque va a casarse quiero que tenga asegurado su futuro
- Me parece muy bien, me alegra tanto que nuestra hija encontrara a un buen hombre como Christian, ¿dices que le dejaste todo?, ¿que hay de Gissa?, siempre has querido que ellas se vean como hermanas, ¿a ella no le dejas nada?
- No lo creí necesario, pero dejé estipulado que Katherina debía pasarle una cantidad mensual, es cierto que ha crecido aquí y que la aprecio pero no es mi hija

Gissa sintió su sangre hervir, y salió de la casa sin rumbo, caminó y caminó tratando de contener su furia, cuando se dio cuenta se encontraba muy lejos de la mansión, en un lugar que ella no conocía, en una especie de bosque, ahí empezó a jalar sus ropas ciega de ira

- ¡Maldita Katherina!, ¡te odio!, me has quitado todo lo que yo debería de tener, no sólo el dinero y el cariño de la gente, sino hasta el amor de Christian… ¡cómo me gustaría matarte!, ¡quitarte de en medio para que no me estorbes!… daría lo que fuera por que no existieras!
- ¿Estás segura? –le dijo una voz tenebrosa, sacándola de sus pensamientos- ¿de verdad estás dispuesta a lo que sea? –era una anciana de muy mal aspecto-
- ¿Quién diablos es usted? –preguntó fulminandola con la mirada-
- Jejeje creo que sí eres la persona que estaba esperando para dejarle mi legado, yo muchachita voy a ayudarte con tus planes y tú vas a ayudarme a mi… soy Odra y desde este momento tu maestra
- ¿Maestra de qué?, ¿de qué me está hablando?
- Soy bruja niña, la mejor que existe –dijo arrojando su túnica y convirtiéndose en una mujer joven y bella-
- Gissa se quedó sin habla pero sus ojos brillaron de gusto al saber que por ese medio podría obtener todo lo que deseaba, sin pensarlo selló un pacto con Odra

Durante meses estuvo con ella practicando toda clase de magia negra, Gissa aprendia rápido y cada vez quería hacer cosas más complicadas, pero Odra le pedía calma, Existía un hechizo que en particular le atraía pero su maestra siempre le negaba la posibilidad de conocer, ya que se trataba de un conjuro que una sóla bruja podía pronunciar al momento de su muerte, de esa manera se le brindaba la oportunidad de regresar a la vida, al completar otro ritual, obviamente Odra lo estaba guardando para ella. En poco tiempo la alumna superó a la maestra, Gissa se había convertido en una bruja pero mucho más peligrosa que Odra

En la mansión Mc Lahan los planes de boda de Katherina y Christian iban viento en popa, Gissa sonreía malévola, segura de que ese matrimonio jamás se realizaría. Una semana antes del enlace, Christian le obsequió un hermoso medallón a su prometida, mismo que ella juró no se quitaría hasta el día de su muerte, Gissa se acercó a mirarlo ante el disgusto de Kath y en ese mismo instante le lanzó un embrujo a la medalla del que nadie sospecharía.

Al otro día Katherina comenzó a quejarse de unos extraños dolores en el pecho, al principio todos pensaban que se trataba de la presión de la boda, sin embargo el malestar aumentaba sin ceder, al paso de los días cayó postrada en cama, los médicos no encontraron nada anormal en su organismo y siempre al salir de la habitación se santiguaban y aseguraban que era cosa del diablo. Sus padres estaban muy preocupados al igual que Christian quién no se separaba de su lecho para nada

Una noche antes de la boda Gissa acudió a visitar a Odra, pues según ella había llegado el momento de pagarle sus enseñanzas, sin embargo la ambición de Gissa era muy grande, de modo que ya había planeado deshacerse de ella, días antes había ido a preparar todo, así que en cuanto Odra se descuidó Gissa, la golpeó fuertemente en la cabeza con un candelabro, roció todo el lugar con petróleo, tomo el libro donde Odra guardaba celosamente el hechizo secreto y así sin más prendió fuego al lugar, salió asegurándose de cerrar bien todas las salidas, inclusó esperó hasta escuchar los gritos de Odra que estaba quemandose en vida, entonces partio con una sonrisa de satisfacción en los labios. Llegó a casa y se dirigió de inmediato a la recámara dónde Katherina agonizaba, Christian estaba profundamente dormido, la miró burlona y le dijo

- Ay mi querida Kath, ya ves al final yo fui más lista, tú te vas a morir y yo me quedaré con todo lo que alguna vez fue tuyo, incluyendo a Christian, nunca más sufriré humillaciones, porque yo soy más poderosa, de nada te sirvieron tus virtudes, mírame a mi, yo sí soy una triunfadora… ¡qué lástima me das! Y para que lo sepás… soy yo la que te está matando

Y Gissa cínicamente se inclinó para darle un beso en la frente, Katherina respiraba cada vez con más dificultad, volteó a mirar a Christian por última vez, quería llevarse su imagen como recuerdo, él dormía sin darse cuenta de nada, sintió miedo por él, por dejarlo a merced de Gissa, una lágrima escapó de sus ojos, lanzó un último suspiro y murió. Gissa sonrió triunfante, le quitó el medallón regalo de Christian y se fue

Al amanecer el llanto desesperado de los padres de Kath y el de Christian llenaron todos los rincones de la casa, que ya estaba adornada para celebrar una boda, con el corazón destrozado Christian acompañó a la mujer que amaba hasta que le dieron sepultura, antes de enterrarla él colocó un objeto entre las manos de ella, nadie supo a ciencia cierta qué fue

Con el paso del tiempo Gissa valiendose de trucos y artimañas fue ocupando en la mansión Mc Lahan el lugar de Katherina, Sus padres al ya no tener a su hija con ellos volcaron su amor paternal en ella. Posteriormente los señores Mc Lahan extrañamente murieron en un accidente, razón por la cual Gissa heredó toda su fortuna y se convirtió en la chica más importante de la ciudad, y tan sólo tenía 19 años. Era dueña de todo lo que había soñado y aún quería más, Christian destrozado había aceptado casarse con ella, más por estar cerca de las pertenencias de Katherina que por amor a Gissa, y ella lo sabía

Eso la tenía enferma de celos, pues aún después de muerta Katherina seguía interponiendose entre Christian y ella. Gissa se sentía sumamente despechada ya que de verdad se había enamorado de él. Se casaron pero Christian nunca la tocó, le huia y se pasaba largas horas en los jardines o en el cementerio llorando por Katherina. Gissa trató de ser paciente e incluso conquistarlo, pero él estaba vacío, como muerto en vida, su mirada perdida, falto de color y por más que ella trató de acercársele y demostrarle cuanto lo amaba Christian la rechazaba una y otra vez hasta que ella se cansó.

Decidió entonces llenar su lecho con cualquier hombre, ella se sabía hermosa y le era fácil lograr que cualquier chico cayera a sus pies, a excepción de Christian por supuesto. Se acostó con muchos y descubrió que su mayor satisfacción residia en los jóvenes vírgenes, pues según ella eran los únicos que no llevaban consigo el aroma y el recuerdo de otra mujer. Después los asesinaba sin piedad para que nunca estuvieran con otra. De esa manera garantizaba su fidelidad. De un sólo tajo les sacaba el corazón, mismo que después ofrendaba a sus demonios a fin de conservar su juventud y belleza pues siempre había estado obsesionada con su apariencia, le preocupaba estar siempre hermosa ya que era una de sus armas más eficaces.

Poco a poco fueron desapareciendo demasiados jovencitos y la gente empezó a sospechar de Gissa, ya que a muchos se les había visto entrar a la mansión pero jamás salían. Todo aquél que empezó a investigar desapareció misteriosamente o eran encontrados muertos de manera sádica y cruel; mutilados, sin entrañas, quemados, torturados… un espectáculo espantoso. Por ello fue que muchos dejaron el asunto por la paz, todos sentían miedo de la mirada penetrante de Gissa y sólo a sus espaldas murmuraban los hechos, pero no se atrevían a hacer nada.

Christian conocía a la perfección los engaños de su esposa pero en realidad no le importaba con quien se metiera, así que fingía no saber nada. En una ocasión, llegaron hasta él los comentarios acerca de Gissa, en un principio no prestó atención, ya que se decían muchas cosas sobre ella, pero un día al regresar del panteón escuchó ciertos ruidos en la recámara de ella, no le era raro escuchar risas y jadeos, sin embargo esta vez los sonidos no eran muestra de placer, al contrario eran de dolor y espanto, así que con mucho cuidado giró el picaporte y entre abrió la puerta, entonces pudo ver a Gissa con un muchacho, ámbos estaban desnudos pero el chico yacía muerto abierto en canal completamente, ella tenía el corazón en sus manos y había sangre por todos lados.

Salió de ahí horrorizado, denunció de inmediato el hecho a la Inquisición y él mismo se encargó de entregarla. A engaños la llevó hasta la plaza mayor dónde ya la esperaba una hoguera para consumir su cuerpo. Nada pudo hacer para defenderse, todos los habitantes querían lincharla, ella suplicaba, lloraba poniendo su cara de mustia y decía que todo era una mentira, pero nadie le creyó

La ataron al poste y prendieron fuego a su cuerpo, cuando las llamas alcanzaron su corazón ella lanzó una carcajada que todos pudieron escuchar, entonces proclamó ese hechizo que Odra guardaba para el día de su muerte, así apenas terminado el conjuro una tormenta cayó apagando el fuego, nunca nadié encontró sus restos, ni siquiera sus cenizas estaban ahí, a final de cuentas ella se salió con la suya, así fue como recibió otra oportunidad de volver a vivir

A Christian lo recluyeron en un manicomio, pues él aseguraba que ella se le aparecía y que le juraba que se volverían a encontrar, porque él estaba destinado a ser suyo… eso es todo –concluyó la chica ante la mirada atónita de Zac y Jill-

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