*Capitulo 23: Todo se complica*
Durante el desayuno, el ambiente estaba realmente tenso, nadie hablaba y Walker miraba alternativamente a Taylor e Isaac, quienes no se atrevían a verlo a los ojos, finalmente Ike se levantó de la mesa.
- Perdón, no tengo hambre… voy a salir y no sé a que
hora vuelva – dijo mirando a sus padres, Diana asintió
con la cabeza, Walker no le hizo caso-
- Yo tampoco tengo apetito… -dijo Taylor, se levantó y
salió tras Isaac, cuando Jess, Avie, Mack y Zöe se
hubieron retirado, Diana se dejó caer sobre una silla
y colocó su cabeza entre sus manos, demostrando su
pesar-
- ¿Qué les está pasando a mi hijos? –preguntó dolida-
- No sé Diana, no sé, pero te juro que esto no me deja
dormir, lo peor es que ninguno de los dos quiere decir
nada, y sé que se trata de algo grave… ¿por qué no me
tienen confianza?
- Ellos jamás habían tenido problemas tan fuertes como
para llegar a los golpes, hasta que… -comentó dudando-
- ¿Hasta qué Diana? –preguntó Walker curioso-
- … hasta que Jill apareció –dijo con determinación-
- ¿Dices que todo esto es por Jill?… no lo creo –negó
él enérgicamente-
- ¡Pues es que yo ya no sé que pensar! Pero es lógico
Walker, Jill es muy bonita y no sé por qué tengo la
impresión de que Isaac siente algo por ella y Taylor,
Taylor terminó con Jen sin decir la causa y eso
sucedió justo después de que se conocieron… así que
supongo que se trata de un asunto de… ¡celos! –sacó
sus conclusiones-
- ¿Y qué podemos hacer? –preguntó preocupado-
- Pues… ¡ay Walker! Mira, a mi la niña me cae muy
bien, pero si es el origen de todas estas discusiones
y peleas, pues creo que lo mejor es que se vaya, no le
tengo mala voluntad, pero de verdad espero que
encuentre a los familiares a los que iba buscando
- Ni siquiera estás segura de que sea así… pero esta
bién, te apoyo en lo que decidas
- Gracias, espero hacer lo correcto
Por su lado Zac, conducía a toda prisa, quería llegar a casa cuanto antes, Jill estaba muy cansada y sin quererlo se durmió, él no la despertó pues ambos necesitaban reponerse. Zac comenzó a notar algo raro en el camino, le parecía que estaban dando vueltas en círculo pues él estaba seguro de haber pasado por ahí en un par de ocasiones, tratando de no desesperarse continuó hasta que llegó al mismo sitio, entonces decidió orillarse para revisar un mapa, quizá se había perdido. Se estacionó en una vereda, sacó la guía de la guantera y una linterna de mano, salió y extendió el mapa sobre el cofre, estaba concentrado en eso cuando escuchó pasos a su espalda, volteó hacia atrás pero no vio a nadie.
- Tranquilo Zac, no pasa nada… no seas tonto, no puedes asustarte por cualquier cosa jejeje, ¿habré dado una vuelta equivocada?… que extraño voy bien… -se decía a sí mismo.
Pero volvió a escuchar claramente que algo o alguien se movía entre la maleza y las hojas secas, se volvió de inmediato y alumbró hacia el sitio donde provenían los ruidos, sin embargo no vio nada, eso lo puso nervioso de nuevo, decidió mejor subirse al auto y dormir un rato pues estaba completamente agotado. Horas después el cielo empezaba a clarear. Zac entreabrió los ojos, miró que Jill continuaba durmiendo, se bajó y observó el lugar donde se encontraban, un sitio solitario y medio oculto por la vegetación, se internó un poco entre los árboles para hacer sus necesidades, mientras pensaba en lo difícil que sería derrotar a Gissa, pues aunque Jill tuviera poderes no sabía cómo usarlos. Presentía que lo más peligroso estaba por venir. Apenas terminó regresó al auto para reanudar el camino, lo único que deseaba era estar en casa para prevenir a su familia. Zac se llevó una sorpresa cuando se dio cuenta que… ¡el coche no estaba ahí!, trató de calmarse, respiró profundo y trató de recordar mentalmente el trayecto que había seguido… comenzó a gritarle a Jill, pero nadie le contestó, no había rastro ni de ella, ni del vehículo. Era absurdo que se hubiera perdido habían sido tan sólo unos pasos y sin embargo ahora no encontraba el modo de salir de ahí.
En la casa Hanson, Diana no había podido sacarse de la cabeza todas esas ideas respecto a Jill, llena de curiosidad decidió llamar por teléfono a la ex novia de Taylor pues él nunca había tocado el tema, simplemente comentó que habían terminado y eso era todo.
- Buenos días, por favor con Jennifer –preguntó Diana-
- Sí, con ella ¿quién habla?
- ¡Jenny, qué gusto!, soy Diana, Diana Hanson
- ¡Señora! ¿cómo ha estado? –contestó sorprendida-
- Muy bien, gracias, mira Jenny quiero platicar
contigo, sobre algunas cosas, ¿puedes venir en seguida
a la casa?
- Sí con gusto, es sólo que… no quiero que me lo tome
a mal pero… no quiero toparme con Taylor, usted sabe
que terminamos ¿no?
- Sí, precisamente sobre eso quería hablarte y no te
preocupes que Tay no está y no creo que regrese
pronto, ¿entonces te espero?
- Claro, en diez minutos estoy ahí –Ambas colgaron y
Jennifer se quedó muy intrigada, ¿que quería saber?,
se apresuró y en cuanto llegó Diana la recibió muy
cariñosa, la invitó a pasar y se sentaron a tomar un
café-
- ¿Y bien?, ¿en qué puedo ayudarle? –interrogó por fin
Jen-
- Bueno, antes que nada, quiero que sepas que nunca he
sido metiche en la vida de mis hijos, pero últimamente
están pasando cosas muy raras con ellos y yo sólo
estoy buscando respuestas… Jen ¿por qué terminaron tú
y Taylor?, él nunca nos dijo la razón y se me hizo muy
raro pues él estaba tan enamorado de ti –Jen desvió la
mirada, recordaba perfectamente el motivo, la escena,
como si hubiera sido ayer-
- … No sé bien por qué fue, nunca lo entendí, pero me
dolió mucho porque yo amo a su hijo –mintió Jen-
- ¿Habrá sido por causa de otra mujer? –inquirió Diana
con precaución-
- MMM… pudo ser… es que no estoy segura de lo que
sucedió, pero ahora que lo menciona, sí había alguien…
una amiga suya a la que acababa de conocer… Jill, creo
que así se llama, pero a mi no me consta que haya sido
por ella, aunque varias veces discutimos el hecho de
que pasaba demasiado tiempo con ella… además hay algo
muy raro en ella que me hacía desconfiar, una vez se
lo comenté a Tay y se molestó mucho y bueno, días
después me terminó
- ¿Qué cosa extraña? –preguntaba Diana cada vez más
impaciente-
- Ay pues… por ahí decían que era bruja… ya sé que
suena absurdo pero Tay cambió mucho conmigo desde que
la conoció, que llegué a pensar que era cierto y lo
tenía embrujado… pero esos sólo son chismes… ¿a qué
viene todo esto? ¿qué está pasando?
Y Diana le contó en pocas palabras lo sucedido entre Isaac y Taylor, Jennifer aprovechó todo para hacer quedar mal a Jill ante Diana, quien cada vez más se iba convenciendo que había sido un error darle asilo, y que en verdad ella era la causante del conflicto de sus hijos.
Mientras tanto Jill, abrió los ojos, el resplandor del sol la cegó de momento, bostezó y miró a su alrededor para ubicarse, supo que aún estaba en el coche, pero no vio a Zac a su lado, se asomó por la ventana y con agrado vio que por fin habían llegado, pensó que como estaba tan dormida Zac había decidido no despertarla. Bajó del coche y sin pensarlo dos veces, entró corriendo al jardín, llamando a Taylor a gritos y fue entonces que antes de que pudiera tocar la puerta principal, ésta se abrió y Jill miró a Diana frente a sí y el rostro que tenía no le gustó para nada, además no estaba sóla, Jennifer estaba con ella y ninguna de las dos parecía estar muy contenta.
- Yo ya me voy, ha sido un placer volver a hablar con
usted, hasta luego señora, adios Jill –dijo Jen y se
retiró, Diana continuaba mirando a Jill de una forma
intimidante, ella trató de iniciar conversación-
- Hola Diana, ¿está Taylor? –preguntó insegura-
- No, salió, Isaac también –respondió secamente-
- ¿Y Zac?, ¿está en su cuarto?
- ¿Zac?, pues si tú no sabes yo menos ¿qué no venías
con él?
- Sssí pero él debió entrar antes, yo acabo de
despertar, venía dormida y…
- Zachary no ha estado aquí, ¿segura que no se quedó
afuera? –comentó Diana preocupada-
- Bueno, a menos que haya ido a algún otro lado… que
raro que no me avisó… con permiso voy a dejar mis
cosas –dijo entrando a la casa-
- ¡Espera!… quiero hablar contigo de algo muy delicado
–la detuvo Diana-
- Sí ¿qué pasa?, ¿por qué estás tan tensa? –preguntó
nerviosa, aunque presentía que la visita de Jennifer
tenía algo que ver en eso-
- Jill, no quiero escándalos, reproches y mucho menos
más problemas con mis hijos, voy a ser muy directa y
espero no discutas mi decisión –Jill la miraba
extrañada-… quiero que te vayas de esta casa –Jill
sintió como una cubetada de agua helada, no podía
creer lo que oía-
- …¿Por… qué?… -cuestionó incrédula- Jennifer te dijo
algo sobre mi ¿verdad?, por favor Diana déjame
explicarte…
- No hagas esto más difícil, recoge lo que tengas y
vete, por favor… antes de que vengan los chicos, yo
les diré que encontraste a tu familia y que decidiste
volver con ellos –Diana se veía triste, decepcionada,
Jill comenzó a llorar-
- …No, no puedo irme, tengo que estar aquí, Taylor me
necesita, Isaac y Zac…
- ¡Basta! no me obligues a echarte y deja de decir que
te necesitan, desde que llegaste aquí no han habido
más que problemas… ¡vete Jill!
- ¡Pero es que tus hijos corren peligro!… espera a que
llegue Zac, él sabe todo lo que está pasando…
- Adios Jill –la empujó y cerró la puerta-
- Escúchame… esta bien me retiro, pero no me voy a
alejar de ellos –gritó ella y dio la vuelta para irse,
en eso la puerta se abrió de nuevo-
- Te quiero fuera de nuestras vidas ¿me oiste?
–amenazó Diana y volvió a cerrar-
Jill se quedó fuera de la casa, esperando a que Zac
volviera.