*AROUND THE HANSON´S LIFE*

*Capitulo 1: "¡Ayudame Isaac!"*

Jill y Zac no dejaban de llorar, se sentían completamente impotentes, iban a dejar que Taylor muriera y eso significaba que Gissa, la mujer que tanto daño les había hecho, iba a volver a la vida. Un ataque de rabia invadió a Zac y comenzó a golpear la pared con los puños, una y otra vez, tan fuerte, hasta sangrarse, Jill azorada intentaba detenerlo

- ¡Basta Zac!, ¡détente, por favor!, ¡deja de hacer eso!, ¡ no ganas nada lastimándote! –gritaba Jill forcejeando con él-
- ¿¡Por qué!?, ¿¡por qué!?… no es justo, ¿y nosotros nos vamos a quedar atados de manos?, ¿esperando a que esa golfa regrese triunfante?, ¿a que asesine a mi hermano?… ¿por qué no haces algo? –decía Zac alterado-
- ¡¡¡Porque no puedo!!!, Taylor me prohibió intervenir si Isaac o tú no estaban a salvo, y mientras no lo encontremos… yo, yo se lo prometí Zac… -susurró abatida, mientras sujetaba las manos de Zac para evitar que continuara golpeándose- cálmate, tranquilo, no me voy a rendir -Zac se arrojó a los brazos de Jill, hecho pedazos, ella lo estrechó fuertemente, tratando de aparentar fortaleza pero derrumbándose por dentro-
- ¡No quiero que Tay se muera!, ¡no quiero!, por favor Jill, no permitas que eso suceda, ¡no quiero, no quiero…! –lloraba Zac desconsolado… deshecho-

Momentos después ya estaban más tranquilos, Zac sollozaba sentado en el piso y Jill se metió al baño, sentía rabia, impotencia y dolor, además le angustiaba la ausencia de Isaac

- Soy una idiota, una inútil, no sirvo para nada… ¿cómo llamarme bruja si no puedo evitar esta desgracia? –se decía a sí misma, entonces cayó en la cuenta de sus palabras- Bruja… soy una bruja… pues bien… si es verdad todo esto y tengo poderes… ¡que se hagan presentes!, ya no reniego más de mi naturaleza y tomo de ella lo que me ofrece – gritó con determinación, una sensación de bienestar y seguridad se adueñó de ella, un nuevo brillo, apareció en sus ojos- tengo que hacerlo por ellos, no voy a permitir que esa zorra se salga con la suya, Taylor regresará a casa sano y salvo y todos estaremos bien, lo primero… prevenir a Isaac

En seguida, salió, consultó su libro, y se dirigió a Zac

- Tengo la solución, voy a conectarme con el subconciente de Isaac y le voy a decir todo lo que está pasando… no estoy segura de que funcione y necesito que estés aquí para cuidarme, pues como nunca he hecho esto temo perderme en algún sitio –Zac la miraba azorado, sin duda Jill ya no lucía tan indefensa y temerosa como antes-
- ¿Y cómo pretendes hacer eso? –preguntó todavía no muy convencido-
- Tú sólo cuidame, si tardo mucho en despertar, repite estas palabras con fuerza… -le explicó, mostrándole un texto del libro- intenta sacarme de donde esté, es nuestra única oportunidad Zac, un experimento, pero nos da una esperanza –Zac asintió con la cabeza, no tenían nada que perder. Jill se recostó en el piso, cruzó sus brazos sobre su pecho, cerro los ojos y murmuró algunas palabras, repentinamente la ventana se abrió de golpe y un fuerte viento penetró por ella, Jill clamaba cada vez con más fuerza y el viento aumentaba su potencia, Jill comenzó a levitar a unos cuantos centímetros del suelo, Zac estaba mudo de la impresión, con los ojos muy abiertos, atento a cualquier señal o movimiento, Jill continuaba sus plegarias cada vez más alto

- Que mi escencia y mi ser abandonen este cuerpo, permitanme viajar a donde quiero, sin límites ni fronteras… ¡ahora! -Y de pronto Jill cayó como un fardo sobre el piso, inconsiente y el aire cesó de golpe, Zac se acercó temeroso al cuerpo de su amiga, parecía como si estuviera muerta, sin signos vitales, aún así, él se colocó a su lado, esperando impaciente a que ella "volviera"…

Cuando Ike platicaba con Gissa, sintió un intenso mareo, todo a su alrededor se nubló hasta quedar en la más completa obscuridad… Abrió los ojos y pudo verse caminando en medio de la noche, volvía a casa y todo estaba tan silencioso, subió las escaleras con desgano

- ¿Mamá, papá?, ¿no hay nadie en casa? –preguntó extrañado- ¿dónde se habrán metido? –al llegar a la parte superior, miró que la única luz en toda la estancia provenía de la habitación de Taylor, se acercó lentamente, con curiosidad, escuchó unos quejidos e intrigado entre abrió la puerta, no lograba ver nada, pero oyó con más claridad que alguien se quejaba dolorosamente, abrió de golpe, pensando en que tal vez Tay nacesitaba ayuda, al hacerlo, Ike se llevó las manos al rostro, horrorizado… Taylor yacía en el piso completamente ensangrentado,con sus manos sobre su estómago, agonizando…

- ¡Tay,Tay! ¿¡qué te pasó!?… -Ike corrió a auxiliarlo, estaba realmente espantado- ¡Dios! ¿qué hago?… –decía desesperado, mientras colocaba la cabeza de Taylor sobre sus piernas- ¿Qué hago?, ¿qué hago?… resiste por favor… voy… voy a llamar a… a… una ambulancia… ¿d-donde están papá y mamá?, ¿quién pudo hacerte esto?
- Fuiste tú Isaac –le respondió Gissa, quien se encontraba parada en el marco de la puerta, él volteó a mirarla con terror-
- N nnno, no, ¡NO!, yo nunca haría eso… él… él es mi hermano, ja-jamás le haría daño –contestó Ike cada vez más aterrado-
- ¡Fuiste tú! Y lo harías cuantas veces fuera necesario para cuidarme. Él abusó de mi ¿recuerdas? ¡y tu deber es defenderme!
- ¡No Gissa!… ¡yo no lo hice!… ¡no podría!… yo… -entonces Isaac volvió a recordar las imágenes de su sueño, pudo ver como encajaba la daga en el cuerpo de Taylor varias veces, con odio, con furia. Los ojos de Ike se llenaron de lágrimas, mientras negaba con la cabeza, incrédulo, no, el no lo habría hecho- ¡Eso fue una pesadilla!, no sucedió…
- ¡Mírate! –le dijo con frialdad, el estómago de Ike dió un vuelco cuando miró sus manos y su cuerpo manchados de sangre, la sangre de Taylor y la daga de plata a un lado suyo, sintió nauseas, dolor, mareo-
- ¡Oh Dios! ¡Dios!, soy un asesino… ¡Tay, Tay, perdóname! ¡perdóname! –chillaba arrepentido sujetando la mano de su hermano quien aún respiraba aunque con mucha dificultad-
- Te veré después, recuérdalo tú obligación es cuidarme, sobre lo que sea y sobre quien sea –le dijo ella y se fue, Ike no podía dejar de llorar, tenía que salvarlo, dejó a Taylor por un momento y corrió hacia el teléfono-
- ¿Ike? –lo llamó una voz, él estaba en shock, la miró y su nerviosismo creció enormemente, ahora ella iba saber lo que hizo con Tay, seguramente lo odiaría y se lo diría a todos, pero ella pareció no percatarse de la situación, sólo caminó hasta él y lo tomó por los hombros, mirándolo a los ojos ¿Ike? ¿estás bien? –él la miraba con los ojos desorbitados- ¿no me reconoces?, soy Jill
- ¡Lo maté, lo maté!… ¡Jill maté a mi hermano –gritó aterrorizado, mostrandole sus manos ensangrentadas –ella no veía nada raro-
- Ike, eso no es cierto, Tay aún está vivo pero lo que tengo que decirte es vital para terminar con esto
- ¡¡¡NO JILL!!!, soy un asesino, soy un asesino, soy… -repetía enloquecido, Jill le dio una bofetada para tranquilizarlo-
- ¡¡¡Escúchame!!! –le gritó zarandeándolo- ,ya casi no hay tiempo… Ike, Taylor esta en peligro de muerte, tú no le has hecho nada, pero Gissa lo hará. Necesitamos que estés de nuestro lado para salvarlo, ¿me entiendes?, tienes que confiar en mi, ella es mala y también a ti te está haciendo daño… por favor Ike, no nos falles, ellos están en el cementerio, Zac y yo también vamos a ir, alcanzanos allá, por favor… creeme… tengo que irme, prometeme que lo harás -Isaac asintió con la cabeza, Jill salió, pero Ike no pensaba en otra cosa que ayudar a su hermano malherido-
- Jill está loca, está loca, no se dio cuenta de lo que pasó aquí, pero yo… yo te voy a curar –levantó a Taylor en sus brazos, con algo de dificultad, y se encaminó a la puerta, Tay aún vivía, sus ojos entre abiertos lo miraban desconcertado-
- A-ayu-dame Ike –murmuró Taylor en su agonía-
- No digas nada, por favor, no me culpes –suplicó Ike-
- A-a-yudame, te… te nnne-cesito –volvió a decir, de pronto su cuerpo se tensó, exhalando por fin su ultimo suspiro…
- ¡Nooooooooooooooooooo! –gritó Ike, con un dolor, una pena que no había experimentado jamás-

Isaac despertó sobresaltado, en medio de la obscuridad, un sudor frío resbalaba por su frente, trató de ubicar donde estaba, pero no lo logró, se levantó lentamente, su cabeza daba vueltas, ese sueño volvía a repetirse, pero había algo distinto, y la presencia de Jill, no encajaba muy bien. Se dio cuenta de que estaba en el cuarto de un hotel, se preguntó cómo había llegado ahí, no recordaba nada, excepto ese sueño, la visión en que apuñalaba a Taylor venía a su mente cada vez que cerraba los ojos. Salió de lugar tambaleandose, no estaba bien, cualquiera que lo hubiese visto podría pensar que se le pasaron las copas

- Debo volver –pensaba, pero entonces recordó lo que Jill le dijo- ¿el cementerio? -miró su reloj, era tarde casi las doce, no sabía si hacer caso e ir, después de todo sólo había sido una pesadilla –me iré a casa- decidió al fin

Zac miraba atento a Jill, que no despertaba, empezaba a preocuparse, el tiempo se acababa, tenía miedo de no poder ayudarla, ¿y si no funcionaba? ¿si no decía bien el conjuro y se quedaba vagando en el limbo?, no sabía bien la razón, pero la nueva actitud de su amiga le infundía una seguridad extraña. Minuto a minuto se ponía más tenso, Jill no daba muestras de vida, su cuerpo seguía inerte… por fin comenzó a moverse, él esperaba espectante, ella abrió sus ojos y al ver a Zac arrodillado a su lado, esbozó una ligera sonrisa y él dio un suspiro de alivio

- ¿Qué pasó?,¡dime! –preguntaba Zac impaciente-
- Pude decirle, pero no sé si funcione, es decir… él estaba tan asustado, cuando yo llegue a él estaba inmerso en una pesadilla… sólo espero que crea en mi, que confie en mi
- ¿Le dijiste de la medalla?, que se la quitara –cuestionó Zac, Jill sintió un hueco en el estómago-
- ¡Pero que idiota soy!… olvidé decirle eso, nnno me acordé para nada… ¡diablos!… ¿cuanto tiempo estuve ahí?
- Como… 15 minutos, ¡tenemos que irnos ya!… me asomé a la recámara de mis papás y creo que ya están dormidos, espero que todo salga bien y no se enteren de nada… ¡vamonos Jill!
- Está bien, está bien, ya voy… por favor Ike, por favor… -murmuró para sí, mientrás bajaba las escaleras

Zac abrió despacio la puerta, no quería que sus padres o alguno de sus hermanos se diera cuenta de que iban a salir a esas horas, antes, a escondidas, había tomado las llaves de la camioneta de Walker, salieron sigilosamente y Zac temió que el sonido del motor los delatara, sin embargo todo continuaba en calma. Partieron a toda velocidad

- Hay una cosa que debo advertirte Zac… -dijo Jill un tanto seria-
- ¿Qué? preguntó con curiosidad
- Si, Isaac no llega o no estoy segura de que está a salvo, no puedo intervenir ¿de acuerdo?
- Eso es… ¡absurdo! ¿y entonces a qué vamos?, ¿a ver como matan a Taylor? –dijo Zac molesto- ¿se supone que para eso hiciste todo eso de prevenir a Ike?… ¡ah ya! ¡Claro! como no le dijiste lo de la medalla… ¿cómo pudiste ser tan tonta y olvidar algo así?, entonces tu numerito no sirvió de nada… ni siquiera sabemos donde está él ¡qué estupidez! –replicaba enojado-
- ¡Bueno ya! Perdóname ¿no?, por lo menos me cercioré de que no le ha hecho nada, y ¿sabes qué?, estoy segura de que lo veremos allá, él me escuchó, yo lo sé –dijo Jill un poco ofendida, cruzó los brazos y perdió su mirada en el camino, Zac al percatarse de ello, comprendió que se había alterado-
- Lo siento, lo siento Jill, no quise hablarte así, es sólo que ésta situación me tiene muy mal, no sé que hacer y me muero de miedo, no quiero que le pase nada a mi familia –dijo arrepentido, con la voz entrecortada a la vez que un par de lágrimas escapaban de sus ojos-
- Tranquilo Zac, te entiendo perfectamente, pero ahora debes ser más fuerte, vamos a salir bien… lo prometo –dijo poniendo cariñosamente una de sus manos sobre el hombro de Zac…

Taylor entró al panteón lleno de pánico, pero decidido, ya estaba harto de Gissa, de todo, se sentía cansado, desgastado. Se internó entre las tumbas con desgano, nunca antes le había parecido tan tétrico ese lugar, tenía frío, pero ¿qué más daba?, después de un rato no sentiría absolutamente nada más… al fondo pudo vislumbrar una luz, supuso que ahí era donde debía encontrarse con Gissa, se encaminó hacia allá…

Isaac, no lograba recuperar su lucidez, aún estaba mareado, pensó que le iba a resultar muy difícil seguir caminando en esas condiciones, pero debía volver, quizá sus padres estarían preocupados, se recargó contra la pared unos segundos y trató de continuar. En eso, las luces de un automóvil lo iluminaron, y el coche se orilló hasta alcanzarlo

- ¿Isaac?, ¿Isaac Hanson? ¿eres tú?, ¿te sucede algo? –le preguntaron unos chicos. Ike volteó a mirarlos, intentando reconocerlos, se trataba de Andy y Josh, dos de los mejores amigos de Taylor-
- Oye ¿necesitas ayuda?, no te ves muy bien –dijo Josh-
- ¿Quieres que te llevemos a casa?… ¡anda súbete! No podemos dejar que te quedes sólo aquí, además ya es muy noche –dijo Andy, abriéndo la portezuela trasera-

Ike abordó el vehículo, quería descansar, estaba muy fatigado y no sabía por qué, los chicos emprendieron la marcha, no quisieron preguntarle nada para no incomodarlo, sólo lo dejarían y aprovecharían para saludar a Taylor, pues hacía varios días que no lo veían. Ike se recostó en el asiento tratando de relajarse, pero al cerrar sus ojos, una oleada de imágenes acudieron a su cerebro… otra vez, de nueva cuenta se estaba sumergiendo en ese sueño, se vio subiendo las escaleras, abriendo la puerta de la habitación de Taylor… trató de resistirse, su mente luchaba por alejar esos pensamientos

- Es sólo un sueño Ike, es sólo un sueño, no es real" –murmuraba entre dientes a la vez que unas gotas de sudor comenzaban a perlar su frente y un ligero temblor se adueñaba de su cuerpo. Andy lo miraba preocupado-
- Creo que está delirando Josh, y está muy pálido, será mejor que te apresures –comentó al ver lo agitado que estaba, Josh echó una mirada por el retrovisor y lo vio muy inquieto, cosa que no le gustó nada-
- ¿Qué le habrá pasado? –preguntó Andy con interés-
- Quién sabe, sólo espero que no sea grave

Isaac suspiró aliviado al notar que este sueño no era igual a los otros, pues podía ver a Taylor en su habitación, tranquilo, como si nada, acostado en su cama leyendo una revista, la puerta se abría y él miraba hacia la persona que había entrado a su cuarto, una gran sonrisa se escapaba de sus labios… repentínamente Taylor se ponía serio, su gesto se transformó en desconcierto para pasar al pánico total, los ojos de Taylor se abrieron a más no poder, Ike miraba como su hermano intentaba huir, pero él no podía ver a nadie más dentro, Tay se alejaba temeroso, Isaac empezaba a desesperarse porque no entendía lo que ocurría, entonces vio una mano, que empuñaba la famosa daga de plata, sólo la mano y sintió miedo de que fuera él mismo quien la portara… ahí estaba de nuevo… ese terrible recuerdo… la mano apuñalando a Taylor sin piedad, con coraje, con odio, el dolor de Tay, su agonía, su sufrimiento… Ike sintió su llanto correr por su cara… no, no podía ser él, no podía… sin querer miró hacia el espejo y justo ahí… pudo ver a quien había atacado a Taylor… en definitiva él no había sido, despacio corio la mirada por aquella figura… se llevó las manos a la boca con asombro, incrédulo ante lo que veía… y sólo pudo murmurar…

- … Gissa… ¿tú?… ¡¡¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!, ¡NOOOOOOOO! –gritó Ike de improviso, abriendo los ojos de golpe, Andy y Josh se quedaron estáticos, Isaac los veía asustado-
- Calmado Ike, ya vamos para tu casa y vas a estar bien –dijo Andy tomandolo por los hombros
- A… ¿A mi casa? – cuestionó Ike- sssí gra- gracias –dijo algo más tranquilo- ¡N0! A la casa no… por favor Josh llévame al cementerio, por favor, es urgente –pidió repentinamente, los amigos se miraron estupefactos, pensando que seguía alucinando-
- Yo creo que estás muy agotado, mejor vamos donde Taylor para que descanses –le comentó Andy-
- ¡NO!, quiero ir al cementerio y si no pueden llevarme, entonces bájame aquí –respondió resuelto, su malestar había ido desapareciendo paulatinamente y volvía a recuperar poco a poco sus fuerzas-
- ¿Pero a que quieres ir allá?,es muy noche, además ya está cerrado – Josh trató de convencerlo-
- Creanme, es algo delicado y tengo que estar ahí cuanto antes, por favor chicos, háganlo por Taylor… él me necesita y está en peligro… -contestó Ike un tanto angustiado-
- ¿Estas seguro? –cuestionó Andy, Ike asintió débilmente con la cabeza, a la vez que una lágrima de dolor surcaba su mejilla derecha, como quemándole la piel…

@
Frames
http://www.oocities.org/hansonmexico