*Capitulo 30: El Fin de la Pesadilla*
Taylor cayó lentamente al piso, Jill corrió hasta él completamente desmoralizada y envuelta en llanto, colocó la cabeza de Tay sobre sus rodillas e intentaba reanimarlo, Zac no podía salir de la valla de fuego pero llamaba frenético a su hermano. Gissa miraba incrédula el cuerpo inerte de Tay aunque sus ojos chispeaban de cólera, inesperadamente en un arranque de furia se fue contra él. De un manotazo quitó a Jill y tomó el cuello de la camisa de Taylor y comenzó a azotarlo contra el suelo, repetidamente, él aún agonizaba y respiraba con mucha dificultad
- ¡Estúpido! ¿qué demonios hiciste?… ¡idiotas
todos van a pagar las
consecuencias! ¡voy a matarlos! -gritaba Gissa
enloquecida, de pronto se
detuvo- pero si todavía estás vivo… -una sonrisa
desquiciada apareció en su
rostro- vives… eso significa que aún me sirves
jajajajajaja. Así sea lo
último que hagas Taylor Hanson vamos a terminar
con el ritual -
Y Gissa
corrió sus manos hacia el cinturón de Tay y lo
desabrochó. Jill al
percatarse de sus intenciones se le fue encima,
derribándola. Ambas rodaron
por la tierra. Jill quedó sobre ella y le sujetó
firmemente las muñecas-
- ¡No lo harás! -afirmó Jill- si Tay va a morir
por evitar tu regreso, su
muerte no va a ser en vano ¿me oyes?
- Jajajajaja quítate imbécil ¿qué no te das
cuenta que yo soy mil veces más
fuerte que tú?… me das risa, pobre brujita
huérfana jajajajaja -
Jill sintió
que la sangre le hervía en su interior y con
todas sus fuerzas le soltó una
bofetada-
- No te atrevas a hablar de mi familia -Gissa
frunció el entrecejo molesta-
- Ya basta de juegos, a ese -señaló a Tay con la
cabeza- no le queda mucho
tiempo, así que ¡a volar! -
con las piernas
impulsó a Jill lejos de sí y de
inmediato se volvió a encaramar sobre Taylor.
Jill corrió hacia ellos-
- ¡Quieta ahí! -ordenó Gissa y Jill notó que no
podía moverse… ¡se había
quedado congelada!
Intentaba inútilmente avanzar
o hacer cualquier
desplazamiento pero no lo lograba, de su frente
bajaban gotitas de sudor
provocadas por el esfuerzo. Gissa ya estaba
bajando los jeans de Taylor que
aún se desangraba. Zac miraba todo desde la valla
y se sentía inútil ahí
dentro pero era imposible atravesar la barrera
sin sufrir daños. Ike
resoplaba adolorido y reptaba complicadamente
hacia donde estaban Gissa y
Tay-
- ¡Dios, ayúdame… tengo que pensar en algo
pronto… tengo que salvar a
Taylor, tengo que ayudarlo… -pensaba Jill- ¿cómo
hago para romper su
hechizo?, ¿cómo?
Gissa continuaba desnudando a Taylor y apenas podía ocultar su satisfacción, se sentía cada vez más cerca de lograr su objetivo… habría ganado, otra vez se habría salido con la suya a no ser porque Taylor estaba demasiado débil. Ike consiguió llegar hasta donde ellos se encontraban, se levantó pesadamente y con las pocas fuerzas que le restaban, rodeó con su brazo el cuello de Gissa y se dejó caer de espaldas, arrastrando a la chica con él. Aprovechando su despiste Jill logró deshacerse del hechizo y de inmediato se colocó frente a Taylor cubriendolo con su cuerpo.
Gissa se liberó de Isaac en un segundo, pensó en matarlo de una vez pero… no pudo hacerlo… odiaba sentir compasión por alguien, pero no podía evitar pensar que Ike la había querido sin condiciones, en siglos nadie le había dado amor a cambio de nada, Isaac Hanson sí, pero debía terminar con él, dejarlo vivo representaba un peligro. Lo vio tendido, sudoroso, respirando agitado, su camisa hecha jirones por los latigazos que ella misma le había dado momentos antes y la sangre que empezaba a secarse, y él la estaba mirando, con los ojos entrecerrados y todavía pudo vislumbrar una chispa de afecto por parte de él, era como si le preguntara ¿por qué les hacía esto?.
Por unos segundos Gissa se olvidó de su entorno, las lágrimas se acumularon en sus ojos sin atreverse a salir… tenía que hacerlo, debía matarlo, pero le dolía… el único que la había querido y tal vez amado. Se agachó y lentamente tomó el cuello de Ike entre sus manos, no quería verlo a los ojos y volteó el rostro, entonces comenzó a apretar y apretar. Sin pensarlo, Jill se volvió hacia Taylor y de un jalón le sacó la daga, su cuerpo se estremeció pero debía actuar pronto.
- ¡Hey Gissa!, ¡suéltalo! -le ordenó enérgica.
Gissa volteó exasperada,
tratando de dibujar una sonrisa cínica en sus
labios, sin embargo algo la
detuvo en seco, sus ojos se abrieron con sorpresa
y desconcierto, su rostro
se transformó en un gesto de dolor, se llevó las
manos al estómago y sintió
la sangre que manaba con fuerza, desvió la mirada
y fue ahí que vio la mano
de Jill empuñando la daga de plata, retorciéndola
en su interior.
Ella no
había dudarlo en enterrarsela hasta el fondo,
sólo sintió que debía hacerlo
y puso todo su odio y coraje en ello. Gissa se
tambaleó un poco hacia atrás
y de su inicial confusión pasó a carcajearse
ruidosamente, aunque con
fatiga-
- JAJAJAJAJAJAJAJA ¡Eres tan ridícula! ¿crees que
vas a matarme así? No seas
ilusa, se necesita más que esto -dijo entre
resoplidos, se estaba sintiendo
débil quizá por la sangre que estaba perdiendo-
- Por supuesto que no, pero sé como voy a hacerlo
-contestó Jill resuelta,
se acercó hacía ella y Gissa retrocedió un par de
pasos. Jill sabía que
tenía que actuar pronto, antes de que pudiera
recuperarse-
- ¡No te me acerques!, ¡no te atrevas a tocarme
-bufó Gissa, tratando de
aparentar normalidad, pero lo cierto es que se
notaba cada vez más
disminuida, si la herida no hubiera sido tan
profunda ya habría sanado, pero
esto iba a tardar un poco más.
Jill la asió del
brazo, jalándola con una
facilidad sorprendente, Gissa intentaba
resistirse pero sus conjuros no
surtían efecto
- ¿Y que piensas hacerme? -preguntó
retándola, como respuesta
Jill la puso de espaldas contra un viejo árbol y
trazó un círculo alrededor,
despúes se alejó un poco-
- Fuego poderoso que todo lo consumes, fuego del
infierno, ven aquí esta
noche, ven a reclamar lo que te pertenece -y del
círculo surgió una pira de
fuego, similar a la valla desde donde Zac miraba
atónito todo lo ocurrido,
pero estas llamas eran hirientes y abrasadoras.
Gissa sintió un calor
insoportable alrededor suyo y miraba aterrada la
lumbre
- ¡oh fuego! Recoge
este cuerpo que hace siglos debió consumirse en
tu hoguera y con artimañas
escapó de su destino. Hoy yo te lo ofrezco
llévatelo lejos y no permitas que
vuelva -
sorprendentemente el fuego pareció cobrar
vida, irradiar con más
fuerza y hacerse más agresivo, mientras que el
círculo iba cerrándose
lentamente sobre Gissa, quien lloraba de miedo y
de impotencia. Susurraba
algunas palabras y esperanzada miraba al cielo.
Jill continuó con su
conjuro- Destrúyelo, y tómalo como ofrenda, es
tuyo, esta noche yo te lo
ofrezco.
Las llamas terminaron de cerrarse sobre el árbol y Gissa, quien lanzó un grito desgarrador, cayó de rodillas tratando de alejarse del fuego, sus labios temblaban mientras continuaba murmurando y su mirada se perdía en la inmensidad de la hoguera.
Repentinamente comenzó a llover
inconteniblemente, el agua caía a torrentes,
era una especie de diluvio como nunca antes se
había visto. Jill se acercó a
la pira y continuó con su evocación. Gissa
guardaba la esperanza de salvarse
pero veía con desolación que el fuego no
retrocedía a pesar de la tormenta
que ella había causado, cada vez se acercaba más,
sentía el ardor en su
piel, y las llamas empezaron morder los bordes de
su túnica negra.
Un último
chillido de desesperación escapó de su garganta
antes de que las llamas la
envolvieran por completo, calcinando su cuerpo,
sus largos cabellos negros y
consumieran su precioso rostro. El agua seguía
precipitándose
impetuosamente, mermando un poco el sonido de los
tétricos lamentos de dolor
que Gissa emitía.
Jill le dio la espalda y corrió
hasta donde estaba Zac, lo
liberó de la valla y lo abrazó con mucha fuerza,
Zac lloraba pero sus
lágrimas se confundían con la lluvia, él también
se aferró a Jill por unos
instantes, pero en un santiamén ya estaba
arrodillado junto a Isaac tratando
de reanimarlo. Jill giró hacia la hoguera, ésta
había comenzado a perder
fuerza y ella estaba atenta por cualquier cosa
que sucediera… no quería
sorpresas.
La tormenta no amainaba y le
dificultaba la visibilidad. Minutos
despúes el fuego se había apagado por completo,
Jill se acercó con temor
pero no parecía haber nada raro, sólo un montón
de ceniza diluyéndose con el
agua. Respiró hondo, casi con alivio, dio la
media vuelta y entonces la
flama se reavivó por un segundo, el impacto la
impulsó hacia atrás. Se
escuchó un aterrador alarido y ante la atónita
mirada de Jill y Zac, un
espectro negro, sin forma definida, emergió de
entre los restos, elevándose
majestuosamente. Jill estaba paralizada,
conteniendo el aliento, la sombra
se le fue encima y emitía unos pavorosos rugidos.
- ¡¡¡Corre Jill!!! -gritó Zac, haciéndola
reaccionar, huyó y la cosa iba
tras ella, Jill escapaba a toda velocidad pero
uno de sus pies se enredó
entre las raíces de un árbol y cayó.
Horrorizada
vió como el ser le daba
alcance, y lentamente descendía sobre ella.
Súbitamente una voz lo hizo
detenerse-
- ¡Quieta Gissa! -era Katherina
- ¿Gissa? -preguntó Jill en un murmullo- ¿eso es
Gissa?
- Sí, o mejor dicho el espíritu de Gissa, y no
te preocupes que no puede
hacerte nada, es indefensa, sin su cuerpo mortal
ha perdido todos sus
poderes y por fin puedo disfrutar plenamente el
verla derrotada, acabada, he
esperado este momento por tanto tiempo… es hora
de que pagues por todo lo
que has hecho, ¡¡¡llévensela!!! -
ordenó Katherina
y al momento las sombras
rojas que flotaban en el cielo bajaron y la
tomaron, el espectro de Gissa
aún trataba de resistirse pero fue inútil, una
vez sujeta las sombras
desaparecieron con ella entrando por una de las
tumbas por las cuales habían
salido-
- Nooooooooooooooooooooooo -fue lo último que
Gissa gritó. La lluvia amainó
un poco, quedando en una suave llovizna-
- ¡Ven pronto Jill!, ¡Taylor aún vive! -
Exclamó
Zac de improviso. Jill
corrió hacia ellos, al igual que Katherina. Tay
agonizaba, sus labios
estaban secos y su tez había perdido su color de
manera impresionante. Jill
tomó su mano y notó que estaba fría como un trozo
de hielo
- "No va a sobrevivir" -pensó Jill dolorosamente,
no quería decirselo a Zac,
no podía decirle. Katherina se acercó temerosa y
ya las lágrimas se
desbordaban de sus ojos-
- No, no quiero perderte de nuevo -dijo en voz
muy queda.
Taylor entreabrió
los ojos y no parecían ser los mismos, habían
perdido su brillo, incluso su
color no era igual, vio a todos con desconfianza,
receloso, como si no los
conociera, hasta que se encontró con la mirada de
Katherina, le sonrió con
dificultad-
- K- Kath… te ves hermosa… como siempre -dijo en
un susurro, levantó
débilmente la mano para acariciar una de sus
mejillas , pero sólo encontró
el vacío-
- ¿Christian?… ¡Dios! ¿eres tú? -preguntó Kath
desconfiada y confundida-
- Sssí… tenía que encontrarte de nuevo, verte
otra vez… este chico fue mi
guía, es igual a mi, él me trajo contigo lo he
estado siguiendo hasta dar
contigo, sabía que me traería hasta ti -
Jill y
Zac se miraban
desconcertados, Katherina sonrió alegre-
- Christian aún te amo, morí amándote ¿lo sabes?
… mi último pensamiento fue para tí… la última
imagen que me llevé fue tu
rostro… tenía que estar cerca de ti otra vez… y
tomé prestado su cuerpo,
cuando estaba débil, cuando noté que era fácil
entrar en él. Ahora que
nuestras almas se han encontrado podremos estar
juntos otra vez -dijo él-
- No puedo creerlo toda la eternidad buscándote y
ahora estás aquí, a mi
lado… Christian debemos irnos ahora, he terminado
mi misión y tú ya fuiste
vengado, ya tienes paz… nos esperan allá arriba
-dijo Katherina señalando al
cielo- vamos- se puso de pie y extendió su mano
hacia el cuerpo de Taylor-
- ¿Qué… qué está pasando? -preguntó Jill
contrariada-
- Gracias Jill, fuiste muy valiente tienes un don
maravilloso, por favor no
lo desperdicies. Traten de ser felices y olviden
todo el dolor que vivieron
aquí… Es hora -
Zac y Jill se quedaron pasmados al
ver que del cuerpo de
Taylor se desprendia un espíritu idéntico a él
que se unió a Katherina en un
abrazo interminable. Sólo que vestía ropas muy
antiguas y a pesar del
parecido no parecía ser Tay
-Gracias otra vez-
dijo por último Katherina y
ante sus ojos las dos imágenes fueron
desvaneciendose hasta desaparecer por
completo-
- Pe… pero… -balbuceó Jill tratando de ordenar
sus ideas. El grito de Zac la
volvió de golpe a la realidad-
- ¡¡¡TAYLOR!!! … Dios mio… ¡está muerto!, ¡está
muerto! -repetía sin cesar,
tomando la mano de su hermano.
Jill miró con
espanto el cuerpo inerte y se
agachó a corroborar lo dicho por Zachary. Colocó
su cabeza en su pecho y
confirmó que no respiraba. La palidez y la
frialdad de su piel no dejaban
lugar a dudas-
- Noooooooooo, nooooo por favor, no nos hagas
esto -exclamó desesperada-
¡Taylor! Escúchame, escúchame, ¡Taylor! por
favor, por favor… -lloraba
desconsolada abrazada al cuerpo.
Zac logró
serenarse un poco. Tomó a Jill
por los hombros tratando de separarla de su
hermano-
- ¡Basta Jill! ¡basta! No hagas esto más difícil,
no lo hagas peor -la
abrazó sin dejar de llorar. Tal vez aún no había
comprendido que Taylor no
volvería nunca, pero sentía dolor,una herida muy
profunda en su alma que
sabía nunca se iba a cerrar. Jill se acurrucó en
sus brazos, sintiendo como
las fuerzas le faltaban y de un momento a otro
iba a desfallecer. Y de
pronto se separó De Zac y lo miró aterrada-
- ¿Y Isaac?… ¿cómo está Isaac? -preguntó ansiosa-
- Bien, muy lastimado pero saldrá de esta, no te
preocupes lo dejé
recostado… -Zac sintió un nudo en su garganta y
al ver otra vez a Taylor en
el suelo se soltó a llorar de nuevo- ¡Oh Dios!
¡Taylor! ¿qué… qué voy a
decirle a mis padres?… ¿cómo pudo pasar esto?
¿¡¡como!!? ¿qué voy a hacer
Jill?, mi hermano esta… ¡oh Dios no! ¡noooooo!
¡nooooooo!.
Jill se arrodilló junto al cuerpo y con su dedo dibujó el parco rostro de Tay, su frente, su nariz, sus labios, sus azules pupilas miraban al vacio, como dos preciosos zafiros sin vida. Colocó una mano sobre ellos debía cerrarlos para siempre… Y en ese momento… ¡sucedió!… él cuerpo de Tay se convulsionó un par de veces. Jill retiró asustada su mano y vio que lentamente Taylor empezaba a recobrar su color sonrosado, así como un ligero destello de calor manaba de él.
- ¡Oh por Dios! ¡ZAC! -le llamó confundida- algo
pasa, ¡mira! -
Zac no daba
crédito a lo que sucedía. Taylor abrió sus ojos y
al mirarlos pareció no
comprender lo que pasaba-
- ¿Qué… qué me pasó? -preguntó aturdido- siento
mucho dolor… me-me arde
-dijo tocándose la herida que él mismo se había
hecho con la daga, se asustó
al ver la sangre-
- No es nada, nada… te vas a poner bien, no hagas
esfuerzos, ya pasó todo,
descansa. Es un milagro Zac, un milagro… ¡Tay
revivió!, ¡está vivo! -dijo
abrazándolo con alegría-
- Apenas puedo creerlo -murmuró Zac- pero… no se
acuerda de nada de lo que
ocurrió, ¿nunca lo hará?
- No sé, yo creo que sí pero por ahora es
preferible que esté así, el
recuerdo lo lastimaría más, cuando su salud no
corra peligro hablaremos de
esto. Ahora debemos salir de aquí y llevarlo al
hospital, ha perdido mucha
sangre.
Zac levantó en brazos a Tay e Isaac se apoyó en
Jill para caminar. Iban
heridos, quizá más interiormente que por fuera,
por lo menos podían respirar
tranquilos, la pesadilla había terminado. Ahora
había que ver hacia
adelante, tratar de olvidar para continuar con
sus vidas. Si lo lograrían o
no, ni ellos lo sabían pero algo tenían muy
claro… ¡estaban vivos y juntos!
Y eso era lo más importante.
*EPILOGO*
Al llegar al hóspital los atendieron a los cuatro pues todos estaban lastimados en mayor o menor medida. Zac inventó que los habían secuestrado pero habían logrado escapar. Diana y Walker llegaron muy angustiados a la clínica pero agradecieron a Dios el que sus hijos estuvieran bien. Cuando Taylor recobró el sentido les explicó a Isaac, Zac y Jill que no se dio cuenta de que estuvo muerto, que fue como un sueño donde su alma se desprendía de sí y vagaba por ahí sin rumbo fijo, una voz le explicó que su organismo estaba ocupado por otro espíritu y debía esperar para volver a él pues todavía no llegaba el día de su muerte; de repente se sintió atraído hacia su cuerpo y fue entonces que despertó.
Isaac y Jill estuvieron vendados cerca de un mes esperando a que los latigazos cicatrizaran bien y no les quedaran marcas. Zac los cuidaba a los tres pues sólo había sufrido varios raspones. Después de algún tiempo Jill les contó a Isaac y Taylor como había terminado con Gissa y les aseguró que jamás volverían a verla.
A todos les costó trabajo dejar los recuerdos a un lado y llevar una vida normal. Taylor todavía tiene pesadillas por las noches y desconfía de cualquier mujer que se le acerca al igual que Ike. Jill se ha unido más a la familia e intenta enterrar su pasado por completo, prometió no volver a usar la magia a menos que se tratara de una situación extrema… Y Zac, bueno Zac ha platicado mucho con Jill acerca del amor y la relación de pareja, así que el menor de los Hanson decidió que buscará a Lizzy para ver si pueden darse otra oportunidad.
¿Qúe tal? ¿les gustó?, espero que sí… pero si creían que aquí termina todo… ¡pues no! jajajaja. Ya estoy trabajando en la nueva "temporada" de Around the Hanson's life, donde ya no habrá rollos paranormales, ni brujas malditas, sólo situaciones locas en las que Isaac, Taylor y Zac se verán envueltos. De cualquier manera todo va conectado y va a llevar una secuencia con todo lo anterior. Así que dentro de poco no se pierdan la continuación de Around the Hanson's life y descubre si Zac volvió con Lizzy, ¿que pasó entre Taylor, Jill e Isaac? ¿de cual de los dos está enamorada?
Y pasando a
otra cosa pues ahora es cuando pueden mandarme
sus ideas, comentarios y
sugerencias para la segunda parte de este Hanfic
a
karina_hanson_tay@yahoo.com.mx o déjenlos en el
foro de esta página. Me dio
gusto saludarlas y nos vemos pronto por aquí
¿oky?.