*Capitulo 9: Zac V/S Gissa*
Y mientras iban a casa Taylor le contó todo lo referente con Jill a Zac, llegaron algo tarde, Diana los esperaba, Tay no quería que su mamá se diera cuenta que venía golpeado así que le pidió a Zac que la distrajera. Isaac llevaba todo el día buscando a Gissa, quería verla y abrazarla, decirle que Taylor sabía todo pero que nada importaba, que él estaría con ella hasta el fin, había recorrido practicamente todos los lugares donde creía que podía estar y nada, cansado y fastidiado decidió volver. Taylor y Zac, en su habitación seguían bromeando acerca de lo sucedido…
- ¡Qué barabara esa Jen he!, ¡Quién lo iba a decir! tan dulce e
indefensa
que se veía… Tay, eso (el golpe) comienza a ponerse feo, mejor me voy a
traer hielo para ponertelo, esperame aquí no te vaya a ver mi mamá
- O.K… ¡oye!… gracias Zac
- Bah!, no es nada
Zac salió y fue hasta la cocina, Taylor se levantó de la cama y se miró al espejo, el golpe había empezado a ponerse morado, le iba a ser muy dificil ocultarlo, asi que mejor se puso a pensar en qué pretexto iba a decir. En esas estaba cuando escuchó que lo llamaban desde afuera, se asomó por la ventana, al ver que era Gissa bajó de inmediato
- Gissa ¡que alegría me da verte! –intentó abrazarla, pero ella lo
esquivó-
- ¡Uy!… ¡pero qué te pasó!, ¿te peleaste con alguien?
- No… bueno… no tiene importancia, necesito hablar contigo acerca de
Isaac
- ¿Isaac, tú hermano?
- Sí, hoy tuve una discusión muy fuerte con él, me dijo que ustedes dos
son
novios… y aunque no le creí necesito saber que pasa, ¿por qué razón
inventaría eso?
- Ay Taylor… es que… yo no quería decírtelo, pero… lo que pasa es que
yo no
quiero que tengan problemas, por eso me callé y no te dije nada…
- ¿Qué Gissa?, ¿qué sucede? –preguntó alarmado-
- Pues es que… Isaac me acosa desde el primer día que nos vimos, no ha
dejado de seguirme y molestarme, ya me cansé de rechazarlo pero no
entiende…
creo que él inventó todo para que te alejes de mi
- ¿Por qué no me lo dijiste? yo lo habría detenido, ¿como puede ser
capaz de
hacerme esto?… ¿estás segura de que tú no le diste alguna esperanza o
algo
así?
- ¿Ahora crees que yo tengo la culpa de que tu hermano me persiga?…
esto es
el colmo…mira, aún así como soy, te puedo asegurar que se respetar a
quien
quiero y ese eres tú, me ofendes al pensar esas cosas… te amo Tay ¿y
tú?
- Yo… yo… yo no sé que pensar, discúlpame, es que todo esto es tan
confuso…
a veces me das miedo Gissa, algo extraño pasa contigo, apareces de la
nada,
desapareces, te metes en mis sueños, estoy hecho un caos
- No preguntes nada, ya te dije, sólo déjate llevar y confía en mi
–ella le
tomó la mano pero él la soltó-
- A veces creo que no soy dueño de mis actos, de mis sentimientos, es
como
si estuviera bajo un embrujo ¿qué me hiciste?
- Nada, no te he hecho nada, todo es muy sencillo… te pasa que estas
enamorado de mi –Y Gissa envolvió a Taylor en sus brazos, sus ojos se
fijaron en los de él, se acercó para besarlo y estaban a punto cuando
Tay se
separó bruscamente-
- ¡No, no lo creo!… o tal vez sí… bueno me gustas mucho y te deseo pero
en
realidad no sé lo que siento por ti, no sé, no sé, ni siquiera yo me
entiendo
- ¿Estas diciendo que no me amas? –dijo ella furiosa-, ¡contestame!,
¿no me
amas?
- Lo siento Gissa yo…
En eso Zac salió de la casa y fue hasta donde ellos estaban
- ¡Taylor!, aquí estás, te estuve buscando por todos lados… el hielo
está
listo
- Zac, te presento a Gissa, ya te había hablado de ella ¿recuerdas?
- Sí… como olvidarla…¡ah!, mi mamá necesita que saques la basura ahora
mismo
- ¿No puedes hacerlo tú?, estoy ocupado
- Nop, estoy cuidando a Zöe
- ¡Que lata!, bueno Gissa te veo mañana y no te preocupes, voy a
solucionar
todo esto
Taylor le dio un ligero beso en los labios y entró corriendo a casa. Zac y Gissa se quedaron en el patio mirándose fijamente el uno al otro, desconfiados y con recelo, finalmente fue él quien rompió el silencio
- De modo que tú eres la golfa por la que mis hermanos se están
peleando –y
esbozó una irónica sonrisa-
- ¡Oye! ¿qué te pasa?, no te permito que me insultes de esa manera, yo…
- Pero si es la verdad… conmigo no tienes que fingir… sé la clase de
zorra
que eres
- Mide tus palabras niño, o te juro que vas a arrepentirte
- No me asustas, no te tengo miedo, y sólo voy a decirte una cosa… deja
tranquilos a Taylor y a Isaac o…
- ¿O qué?, ¿que crees que puedes hacerme?, ¡no te metas donde no te
llaman,
quítate de mi camino! –Gissa lo miró con un odio tan intenso y
profundo, que
Zac sintió un escalofrío que le heló la sangre, sin embargo supo
disimular
muy bien y le sostuvo la mirada por un par de segundos-
- Ya te lo advertí golfita, déjalos en paz –Zac entró en la casa y ella
se
quedó ahí estática, muy enojada, iba a marcharse cuando vio que Isaac
venía
por el camino.
- Giss, con razón no te encontraba ¿cuanto tiempo llevas aquí?
- Ike… ¿por qué le dijiste a Taylor lo nuestro?
- Yo no lo hice, una amiga suya… Jill… creo que así se llama se lo
dijo, no
sé como se enteró ella.
- … ¿Jill?… De cualquier manera Isaac, ya no vamos a poder seguir
juntos…
Taylor me amenazó, me dijo que no te buscara más, me dio miedo Ike, se
puso
tan agresivo, supongo que tendré que dejarte…
- ¡No, eso no!, todo va a estar bien, te lo juro, no voy a permitir que
nos
separe, no importa lo que pase yo voy a estar siempre contigo
- ¡Isaac eres maravilloso!…¡te amo tanto! –le dijo y lo besó
apasionadamente, sin saber que Zac observaba todo desde la ventana.
Durante la cena, el ambiente estuvo bastante tenso, Tay les dijo a sus padres que el golpe se lo había hecho jugando con Zac y éste apoyó la mentira. Ike no dijo ni una palabra y en cuanto terminó se retiró a su cuarto, al poco rato se encontró con Taylor en el pasillo
- Hasta que alguien te dio tu merecido, porque ni creas que me tragué
el
cuento que dijiste –dijo Ike –
- Pues me importa un cuerno lo que creas o no… este no es asunto tuyo
- Aún así, me alegro, de cualquier manera yo iba a ponerte en tu lugar
si no
dejas a Gissa tranquila
- No me digas… ¿y se puede saber cómo?
- ¿De verdad quieres saberlo? –se miraron retadoramente, pero al ver
que
Walker se dirigía hacia ellos cada uno siguió su camino.