Vivimos en un mundo de PALABRAS. No importa lo que suceda,
siempre tenemos una palabra para la situación. Algunas palabras significan
mucho para nosotros, palabras tales como AMOR, FELICIDAD, EXITO, LOGRO,
REGOCIJO, HABILIDAD; pero una palabra las controla todas... ¡¡ACTITUD!!
Si su actitud es buena, usted obtiene buenos resultados. Si
es mala, los resultados son malos. Si su actitud es regular, sus resultados no
son malos, pero no son buenos, son regulares.
Ahora, si usted desea probar su propia actitud, conteste
esta pregunta: ¿Usted siente que el mundo lo está tratando bien? Si su
respuesta es un rápido "Si" su actitud es buena. Si es "No"
su actitud es mala. Si tiene problemas para decidirlo, ¡Necesita ayuda!
El mundo no es nada más que un reflejo, un espejo de su
propia actitud. Uno de los aspectos más penosos de nuestra sociedad es el gran
porcentaje de gente disconforme porque solo piensan en lo que no tienen,
mientras que la verdad es que ellos no piensan en lo que realmente tienen.
Al mundo no le preocupa si cambiamos o no. Algunas personas
tienen éxito, otras fallan. Aquellos que tienen una actitud saludable siguen
adelante, aquellos que no la tienen viven insatisfechos y se marchitan. "Lo
que siembras cosecharás".
Sería difícil estimar el número de trabajos perdidos,
promociones sin consideración, ventas no realizadas, matrimonios arruinados,
todo debido a una pobre actitud. Todo porque la gente espera que otros cambien
en vez de ser lo suficientemente sabios y adultos como para darnos cuenta de que
sólo recibimos lo que nosotros damos.
Walter Scott dijo una vez que el éxito o el fracaso en
cualquier empresa se produce más por actitud mental que por capacidad mental.
En treinta días usted puede cambiar su pequeño mundo, su récord
de ventas y su medio ambiente con un simple método. Por treinta días trate a
cualquier persona con la que hable o encuentre, SIN EXCEPCION, como si
fuera la persona más importante de la tierra.
Descubrirá entonces que ellos también comenzarán a
tratarle a usted de la misma manera.
Viva en el mundo por otros, no para usted, y descubrirá que así saldrá
adelante. Una actitud generosa, con un agudo sentido del humor es una medicina
mucho mejor que cualquier tranquilizante o diván de psiquiatra.