Aunque haya sido su año más productivo, Howard Shore no va a recordar 1996 con cariño: a las rechazadas partituras para Ransom (Rescate) y Mars Attacks!, se une la nula proyección de su música en That Thing You Do! (The Wonders), Striptease y The Truth about Cats & Dogs (La Verdad sobre Perros y Gatos), y sólo el reconocimiento de su estupenda partitura para Looking for Richard aparece como un punto a su favor. A ello hay que añadir la extraña partitura que acompaña Crash, la última colaboración con su amigo David Cronenberg, probablemente el director con el que mejor se compenetra. Utilizando un conjunto instrumental distinto al que nos tenía habituado últimamente (con guitarras eléctricas, arpas, viento y percusión, así como un importante apoyo electrónico), tan sólo en A Benevolent Psychopathology y en parte de Prophecy is Dirty and Ragged aparece el Shore que utiliza la sección de cuerdas con tensión y maestría; el resto, más próximo a algunas de sus primeras partituras para el cine, resulta interesante y, cuanto menos, original. No nos olvidemos que la esencia de la trama de J.G.Ballard (la unión del hombre y la máquina) debía ser apoyada tanto visual como musicalmente; Shore tiende a ello de la mejor manera posible. M.A.F.


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