Un bajada de semitono abre esta nueva y espectacular partitura de Alan Silvestri, autor por el que, debo reconocerlo, siento una especial debilidad. Maestro en el arte de crear obras tensas, vibrantes, con un habitual y soberbio juego entre el metal y la percusión -aunque también autor de partituras amables y divertidas, como Soapdish (Escándalo en el Plató, 1991)-, Silvestri no falla en su reencuentro con Schwarzenegger tras la impresionante música de Predator (Depredador, 1987). Dos breves temas, escuchados por primera vez en el segundo corte She's In en la cuerda y la madera, sirven de motor para los estallidos violentos de la orquesta, con bruscos cambios de modulación y esos ritmos marcados tan peculiares de su autor, esta vez con guitarras electricas incluídas que añaden un tono lamentoso en determinados pasajes. Inevitablemente, parte de la partitura manifiesta su tono incidental acompañando las andanzas del violento protagonista. No importa; la extrema habilidad de su autor en el manejo de estos temas permiten que se establezca una sensación de unidad a lo largo de toda la obra, y de esta forma, cortes como Kruger Escapes no se limitan a ser la habitual serie de acordes y explosiones orquestales sin sentido que pueden encontrarse en muchas partituras de hoy en día.
M.A.F.



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ATLANTIC 82957-2 / 43'