Shostakovitch se sintió interesado por el Cine en una fecha tan temprana como 1929, cuando el productor Grigori Kozintsev le encargó la música para La Nueva Babilonia. Desde entonces, la relación del gran compositor ruso con el mundo cinematográfico fué permanente, incluso en los más negros años del stalinismo, hasta culminar, en 1970, con su última colaboración con Kozintsev y el mundo shakesperiano con El Rey Lear. Curiosamente, y al igual que ocurrió con Hamlet para la que compuso música escénica (1932 y 1954) y fílmica (1964), el propio Kozintsev había recurrido a Shostakovitch en 1941 para una primera aproximación escénica a El Rey Lear. Reunidas en un disco, por primera vez, las dos visiones del genio ruso de la misma obra revelan claras y significativas diferencias: la música escénica, compuesta al comienzo de la postguerra y en pleno control stalinista, resulta ligera y aséptica, quizás un tanto distante de la tragedia de Shakespeare, e incluye una de sus habituales versiones socarronas de temas populares, ésta vez nada menos que el célebre y navideño Jingle Bells, aquí incluída como una de las Diez Canciones de Tontos. Por el contrario, la música fílmica es una obra seria, meditada y profundamente dramática, muy acorde con el estilo musical de los últimos años del compositor ruso; en ella, la tristeza y la desesperanza de la tragedia de Lear, así como su locura y terror, están perfectamente plasmadas a lo largo de su desarrollo.
M.A.F.
El Rey Lear - Música Incidental, op.58A (1941) - 25:53
El Rey Lear - Música Cinematográfica, op.137 (1970) - 27:40
Rundfunk Symphonie Orchester, Berlin - Director: Michail Jurowski



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