A lo largo de su ya considerable carrera en la música cinematográfica, y gracias a algunas soberbias partituras (y a otras no tan atractivas), Christopher Young ha demostrado su versatilidad y habilidad a la hora de producir música apropiada para diferentes géneros y en diferentes tonos. Investigador y experimentador, Young ha sido capaz de ofrecer partituras tan clásicas como Murder in the First (Asesinato en Primer Grado, 1995), tan avanzadas como The Vagrant (1992) o tan espectaculares como Species (1995); su nueva vuelta de tuerca le lleva directamente a la comedia de agentes secretos, con un título tan inevitablemente hitchcockiano como The Man Who Knew Too Little, para el que ofrece un sonido distinto y apropiado muy diferente del que nos tiene habitualmente acostumbrados. No se trata de buscar comparaciones o similitudes, pero es evidente que Young parte de un material de base muy asentado en la década de los sesenta, cuando el subgénero de espías y agentes secretos entregó una gran cantidad de películas, algunas de ellas serias pero otras de un evidente tono jocoso. El nuevo filme de Jon Amiel se acerca a esto último, y Young hace recordar a Henry Mancini en el tono general de la obra, aunque en ningun momento desaparecen sus toques personales tan a gusto de la multitud de aficionados que seguimos con atención su carrera. A.L.



/ VARESE SARABANDE VSD-5886 / 41'