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Solidaridad, una alternativa para superar el problema de la desocupación
Más de 130.000 personas forman parte de la Red Global del Trueque en todo el país. En Lomas funcionan cuatro clubes, que tienen un total de 1.000 asociados. La iniciativa cuenta con el apoyo de la Municipalidad de Lomas.

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CUANDO no existían ni las tarjetas de crédito ni el dinero, las transacciones comerciales se basaban en el intercambio de mercaderías, bienes o servicios. Hacia esa expresión primaria apuntan los impulsores de la Red Global del Trueque, que desde hace dos años hizo pie en Lomas de Zamora.
La idea surgió de un grupo de ecologistas de Bernal, y el 1º de mayo de 1995 comenzó a funcionar el primer club, integrado por 15 personas. Hoy, más de 130.000 personas de todo el país están inscriptas en la red que los nuclea.
En Lomas funcionan cuatro sedes que reúnen a más de 1.000 asociados. También se agrupan en Lanús, Burzaco, Mármol, Guillón, Florencio Varela y Quilmes.
Allí, la gente puede ofrecer sus servicios o productos a cambio de una herramienta de pago denominada "crédito", que tiene valor sólo entre los miembros del club.
Sin embargo, Jorge Cabezudo, uno de los actuales coordinadores del Nodo Alegría (todos los clubes se denominan nodos), que tiene su sede en Boedo 139, explicó que la base principal del funcionamiento de la Red Global del Trueque es la solidaridad.
"Hay algo que no se encuentra en el comercio habitual y está presente cada vez menos en el barrio: la solidaridad, el grupo de contención, de pertenencia", enfatizó.
Cabezudo remarcó que esas cualidades "son lo primero que se obtiene, lo más valioso, y no cuestan nada".
"Nos encontramos nuevamente como gente, con nuestros nombres, con nuestras caras. Dejamos de ser anónimos para ser conocidos, dejamos de hacer competencia para ser amigos, colaboradores", subrayó.
Microemprendimientos
Entre los socios es común que se formen microemprendimientos, siempre basados en la idea de solidaridad, porque el club del trueque "no es sólo el salvavidas para poder llenar la heladera nuevamente", explicó.
"Nos apoyamos en la gente, en su plena esencia y eso no se compra ni en el kiosco de la esquina, ni en el hospital, eso no se compra en ningún lado", sostuvo.
Los integrantes del club se autodenominan prosumidores, un vocablo que reúne las palabras "productores" y "consumidores". Cada uno de los que participa ofrece algo que él mismo produce o un servicio que puede prestar. Como pago recibe "créditos", de curso interno, que le permitirán adquirir lo que necesite por ese mismo valor.
La Red Global del Trueque nuclea a todos los clubes del país y, siendo socio de uno de ellos, se puede llevar un producto a cualquier otro nodo integrante del proyecto.
"No hay magia, sino sentido común. Se tienen en cuenta todas las experiencias humanas, las más actuales y las más antiguas, siempre que sean eficientes", explicó Cabezudo.
Además del Nodo Alegría, dentro de Lomas funcionan tres clubes más: en Lomas Este, Joaquín V. González 247, en Temperley, José Mármol y Cangallo, y en Villa Fiorito, Necol 277. Y se siguen creando nuevos nodos en los barrios donde hay un grupo que se ocupe de darles forma.
Cabezudo explicó que en el club "se van organizando cosas, teniendo en cuenta la realidad de la red global. Por ejemplo, un servicio de correo que va de nodo en nodo para llevar correspondencia, lo que es económico y se paga con créditos".
Profesionales, comerciantes, artistas, verduleros, zapateros, todos los sectores integran la red. Todos los que ofrecen algo que los demás pueden necesitar tienen un lugar sin pagar un derecho de admisión, ni de transacción.
El Nodo Alegría fue impulsado por el propio Cabezudo, fotógrafo, Cristina García, antropóloga social, y Adriana Jacosi, médica y psicoterapeuta. Funciona todos los lunes de 19 a 20.45. (LU)