El trueque: una alternativa en expansión

El trueque, en el marco de una economía dineraria, mercadista, recisiva y globalizante, es una actividad económico social de complemento que ayuda a paliar los desajustes de los ajustes y que en el mundo, la Argentina y particularmente en Capital Federal y Gran Buenos Aires, se realiza en lugares cerrados que sumados al grupo de coordinadores y la gente, constituyen un nodo, los que a su vez originan las redes nodales de intercambio de bienes y servicios sin dinero, porque éste es reemplazado por el crédito (dinero virtual) de circulación internodal.

Hay alrededor de 200.000 asociados más sus grupos familiares que se dedican al trueque en los lugares arriba citados solamente.

Es una actividad en crecimiento, nacional e internacional, que ofrece posibilidades laborales a los desocupados, amas de casa, jubilados, artesanos y a cualquiera que sienta la necesidad de un cambio en sus actitudes de vida.

Veamos algunas pautas básicas:

-Que haya un cambio paulatino de mentalidad: menos rentabilidad y más solidaridad, más consumo necesario y menos consumismo superfluo, buenas ondas en vez de pálidas; más todas las actitudes que hagan a la armonía y la paz en las relaciones que deben ser humanitarias y humanizantes en lugar de los miedos y las dudas de la "calle": llevar a casa la fe y la esperanza real y concreta y no los problemas y falsos problemas inducidos por el mercado frío y calculador que lucra imponiéndonos las cosas por sobre nuestras conciencias.

-Que el costo del dinero de los bienes trocados sea reducido al mínimo posible por el trabajo agregado en forma de valor agregado útil y de calidad. Por ejemplo, una ama de casa con inteligencia y creatividad puede elaborar en sus horas libres una tarta de costo monetario de dos pesos, o menos, si tiene verduras u otros ingredientes producidos por ella misma, y cambiarla en el trueque por cinco créditos y con ellos adquirir otro bien con una diferencia de tres créditos o la materia prima para más tartas, en ese nodo o en otro: lo importante es hacer circular los créditos que simbolizan el valor agregado de su trabajo y no acumular para que los reciclajes sean en crecimiento.

-Que haya una red nodal ampliada al máximo de su eficiencia en cada zona, o sea que los tamaños y cantidad de nodos sean los óptimos y que ofrezcan cantidad, calidad y variedad de bienes y servicios.

Pensemos en la siguiente cadena de trueques: vamos de turismo a Córdoba y nos hospedamos en un hotel que acepta créditos: habíamos obtenido estos medios de pago trocando ropa tejida en casa con materia prima adquirida con créditos en una tienda que a su vez...

El hotel obtiene los comestibles con créditos y sus proveedores a su vez... Y así ad infinitum...

El trueque tiene sus límites en una economía monetaria, pero el gasto en pesos puede ser tan mínimo en un particular que para él prácticamente sea inexistente: esto depende del desarrollo ordenado, equilibrado y dinámico de la red.

-Que los bienes y servicios sean socialmente útiles o necesarios, para no recaer en el consumismo que es consumo por el consumo mismo y que aliena porque se vive consagrado a la obtención del dinero para conseguir las cosas, bombardeado y controlado permanentemente por los centros de poder a través de los medios publicitarios y de difusión en general.

-Que se reduzca el costo de los traslados: vehículos a gas, bicicletas, a pie en distancias cortas: es necesario que haya una red tupida de nodos.

-Que haya una jerarquización del trabajo a través de la medición justa de su valor agregado por medio del crédito el que a su vez debe tener un equivalente razonable con el peso: la elaboración de los productos para el trueque ayuda a tener conciencia de la totalidad del proceso económico porque se es parte del circuito y no un mero eslabón perdido de la producción masiva, de tal modo que el trabajo humano más su justa valorización eleva la conciencia de ser parte de un todo; lo cual ayuda a vivir una vida más digna y creativa.

Saúl Sauco

Lic. en Economía