El valor de los artículos: Todo lo que se ofrece en productos
en los clubes de trueque, no tiene una serie de gastos que sí acarrean
las cadenas de comercio, y en razón de esto, el precio de los artículos
es levemente inferior al del mercardo común. Por lo general, para
fijar precio, se parte de que un crédito es igual a un peso.
Otra variable que manejan los socios para reducir costos es el envase
retornable, con el que se fraccionan algunas infusiones o mermeladas provocando
una disminución del 10 al 20 por ciento del costo.
El pago: Los socios reciben un mínimo de vales que representan
habitualmente a 50 créditos distribuídos en cifras de 0,50,
1 crédito, 5 o 10. Allí puede comenzar el intercambio aunque
cuidando los papeles si desde el principio el "truequista" no
ofrece producto o servicio alguno.
Cada club deberá fomentar el suficiente "fondo de respaldo",
informar periódicamente a través del boletín sobre
la evolución de los bienes de respaldo y la circulación de
vales, y asimismo, regular la emisión de vales para mantener constantemente
su valor de uso.
Ayuda a los afectados: Los defensores a ultranza de la actividad diseñaron
-a medida que se fue aceitando el funcionamiento del trueque- una serie
de principios de autosupervivencia dentro de los clubes. Entre ellos figura
promover la reinserción al sistema de consumo de las personas que
por su condición socioeconómica quedaban relegadas -como el
caso de los obreros desocupados en la construcción- sin que las autoridades
les puedan otorgar alguna solución.
El trueque, a su vez, permite incorporarse a la producción, aún
careciendo de sofisticación tecnológica y capital.
Al no existir dinero de por medio, pueden armarse y deshacerse emprendimientos
sin generar desconfianza ni susceptibilidad. Hay que despreocuparse porque
no hay devaluación ni inflación de ninguna clase.
Los saldos negativos de algunos socios no deben constituir un motivo
de preocupación debido a que se transforman en órdenes de
consumo que se pueden subastar o ser utilizadas en la red de intercambio.
Además se trabaja dentro de un sistema económico "amigable"
donde no existen costos financieros, intereses o gastos punitorios. |