Lunes 19 julio 1999

 

Algunas claves para acceder al sistema

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Los clubes de trueque suman día a día más adeptos en Viedma

 

El valor de los artículos: Todo lo que se ofrece en productos en los clubes de trueque, no tiene una serie de gastos que sí acarrean las cadenas de comercio, y en razón de esto, el precio de los artículos es levemente inferior al del mercardo común. Por lo general, para fijar precio, se parte de que un crédito es igual a un peso.

Otra variable que manejan los socios para reducir costos es el envase retornable, con el que se fraccionan algunas infusiones o mermeladas provocando una disminución del 10 al 20 por ciento del costo.

El pago: Los socios reciben un mínimo de vales que representan habitualmente a 50 créditos distribuídos en cifras de 0,50, 1 crédito, 5 o 10. Allí puede comenzar el intercambio aunque cuidando los papeles si desde el principio el "truequista" no ofrece producto o servicio alguno.

Cada club deberá fomentar el suficiente "fondo de respaldo", informar periódicamente a través del boletín sobre la evolución de los bienes de respaldo y la circulación de vales, y asimismo, regular la emisión de vales para mantener constantemente su valor de uso.

Ayuda a los afectados: Los defensores a ultranza de la actividad diseñaron -a medida que se fue aceitando el funcionamiento del trueque- una serie de principios de autosupervivencia dentro de los clubes. Entre ellos figura promover la reinserción al sistema de consumo de las personas que por su condición socioeconómica quedaban relegadas -como el caso de los obreros desocupados en la construcción- sin que las autoridades les puedan otorgar alguna solución.

El trueque, a su vez, permite incorporarse a la producción, aún careciendo de sofisticación tecnológica y capital.

Al no existir dinero de por medio, pueden armarse y deshacerse emprendimientos sin generar desconfianza ni susceptibilidad. Hay que despreocuparse porque no hay devaluación ni inflación de ninguna clase.

Los saldos negativos de algunos socios no deben constituir un motivo de preocupación debido a que se transforman en órdenes de consumo que se pueden subastar o ser utilizadas en la red de intercambio. Además se trabaja dentro de un sistema económico "amigable" donde no existen costos financieros, intereses o gastos punitorios.

     
   

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