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viernes, 12 de junio de 1998



Ciencia

El creador de «Dolly» estudia la clonación para trasplantes de cerdos a humanos

Barcelona. María Jesús Cañizares

Los científicos escoceses del Instituto Roslin, artífices de la clonación de la oveja «Dolly» a partir de una célula adulta, centran sus investigaciones en el trasplante de órganos de cerdo a seres humanos, según explicó Ian Wilmut, director del equipo que llevó a cabo el citado experimento y que ayer pronunció una conferencia en Barcelona. Wilmut anunció que en breve se publicarán los resultados de nuevas pruebas sobre la autenticidad de «Dolly».

El científico escocés Ian Wilmut En su primera visita a España, Ian Wilmut, considerado el «padre» científico de la oveja «Dolly», pronunció una conferencia sobre clonación en el Museo de la Ciencia de la Fundación «la Caixa». Tras la revolución que supuso clonar un mamífero a partir de una célula adulta, las investigaciones del Instituto Roslin se centran ahora en la posibilidad de obtener órganos de animales que puedan ser trasplantados al hombre.

«Cien mil personas mueren cada año antes de disponer de un órgano», explicó este científico, quien indicó que se trabaja con cerdos pero «de momento, el cuerpo humano rechazaría automáticamente un tejido de cerdo. Además, hay que eliminar las bacterias existentes en la superficie celular de este animal y los virus que, pese a estar inactivados, podrían activarse dentro del hombre». Wilmut cree que en un plazo de cinco años podrá corregirse este aspecto.

Según indicó, los órganos de cerdo son los más apropiados para sustituir a los del hombre. La biología de la clonación es, en su opinión, similar en cualquier mamífero, «pero la dificultad reside en la forma de reproducción. Los métodos rutinarios para obtener óvulos de cerdo no están tan definidos como los de oveja», precisó. El Instituto Roslin también trabaja en nuevos métodos para lograr proteínas que puedan aplicarse clínicamente a dolencias relacionadas con un error genético, como la fibrosis quística , y en la sustitución de células dañadas que no pueden repararse, como ocurre con el mal de Parkinson o en la diabetes. Otro de los objetivos es perfeccionar la metodología utilizada inicialmente «para lograr más embriones y más criaturas vivas».

Sobre la posibilidad de que la célula utilizada para clonar a «Dolly» no fuera adulta, sino fetal, lo cual demostraría que no hubo reprogramación genética, dijo que «existe esa posibilidad, pero estamos haciendo pruebas cuyos resultados se publicarán próximamente». Precisó que todavía es pronto para que otros laboratorios hayan podido repetir el experimento, «ya que Dolly nació hace apenas quince meses. En breve conoceremos los resultados de esas investigaciones».

Respecto al debate ético sobre la clonación humana, Wilmut indicó que «no se trata de una tecnología del terror. La idea de que pudiera ser utilizada por los Gobiernos para copiar personas no tiene sentido. Y aunque así fuera, no existirían dos personalidades idénticas. Un Sadam Hussein puede acabar siendo un santo porque hay hijos que se rebelan contra sus padres». Según Wilmut, el núcleo de la célula contiene la mayor parte de la información genética, pero no toda. «En la clonación, los cromosomas son iguales pero las mitocondrias no. Además, se nace de úteros distintos. Entre dos animales clonados hay más diferencias que entre dos gemelos».

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