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viernes, 19 de diciembre de 1997


Ciencia

Los creadores de «Dolly» mejoran su técnica y logran ovejas clónicas con un gen humano

Madrid. A. Aguirre de Cárcer/J. M. Fernández-Rúa

Los investigadores escoceses que crearon este año la primera oveja clónica a partir de una célula adulta han dado un nuevo paso hacia adelante, al conseguir otros animales clónicos de esta especie pero que incorporan el gen humano que codifica la proteína anticoagulante factor IX. Los investigadores esperan que, al menos, dos de estas ovejas secretarán en su leche esta proteína terapéutica, que se utilizará para el tratamiento de la hemofilia B.

Los resultados de este avance, publicados hoy en «Science» por científicos del Instituto Roslin y de la empresa PPL Therapeutics, en Edimburgo (Escocia), son consecuencia de mejoras en la técnica utilizada para crear a «Dolly». Desde 1985, el único método viable para conseguir animales transgénicos (portadores de genes de otras especies, incluido el hombre) ha sido la microinyección de genes en el pronúcleo de óvulos inmaduros. Sin embargo, sólo una pequeña proporción de estos animales (5 por ciento) integraban correctamente el gen foráneo en su propio genoma. Por este motivo, muy pocos producían niveles significativos de proteínas terapéuticas.

Como ya informó ampliamente la revista ABC Cultural el pasado 3 de octubre, el objetivo de estas investigaciones es conseguir fábricas de animales clónicos y transgénicos, que secreten en la leche una serie de proteínas terapéuticas para tratar diversas patologías, entre ellas la fibrosis quística y la hemofilia B. Esta última enfermedad es causada por una deficiencia de la proteína anticoagulante factor IX. Para tratar a estos pacientes, se les administra factor IX aislado de plasma humano, un sistema de elevado coste y con gran riesgo de infecciones. Este peligro desaparecería con las ovejas transgénicas, que además serían un método menos costoso para producir esa proteína.

Clónicas y transgénicas

Otra técnica empleada hasta ahora para conseguir animales transgénicos con estos fines ha consistido en introducir el gen deseado en células totipotentes de embriones. Se trata de una clase de células aún no diferenciadas, que tienen capacidad para dividirse dando lugar a todas las propias de cada tejido u órgano. Los investigadores del Instituto Roslin utilizaron esta estrategia para crear a «Dolly». No obstante, en lugar de emplear células germinales de óvulos, esa oveja fue clonada a partir de una célula somática adulta.

Hasta entonces los científicos creían que las células somáticas eran incapaces de reprogramar y activar todos los genes necesarios para formar una criatura completa.En el experimento que hoy detalla «Science», estos investigadores, entre los que figura Ian Wilmut, utilizaron también células somáticas adultas que fueron cultivadas de la misma manera que se hizo con «Dolly». Más tarde por medio de técnicas de ingeniería genética lograron un gen de diseño, que estaba compuesto por la secuencia de DNA que codifica el factor IX y por un gen marcador cuya proteína es expresada en las glándulas mamarias de las ovejas.

El paso siguiente consistió en la transferencia de este gen «doble» directamente al núcleo de una célula fetal de una oveja que sólo tenía siete días de vida. Tras clonar esta célula, las copias idénticas obtenidas se hicieron crecer en un cultivo de laboratorio. Al cabo de un tiempo, Wilmut y sus colaboradores introdujeron los resultantes embriones clónicos en los úteros de seis ovejas adultas, consiguiendo que tres de ellas alumbraran corderos que contenían el gen humano del factor IX. El parto se produjo en julio pasado, pero una cría murió poco después. Las ovejas que permanecen vivas se llaman «Molly» y «Polly». Las otras tres crías nacieron sólo con el gen marcador en sus células y, por lo tanto, no producían la citada proteína humana.

Aunque aún hay que comprobar si «Molly» y «Polly» producirán el factor IX en su leche, el estado de ánimo de los científicos del Instituto Roslin es de completa euforia, por varias razones.En primer lugar, porque «Dolly» no fue el resultado de una célula clonada, como en este caso, sino de una única célula cuyo DNA fue reemplazado.

El nuevo método supone un importante progreso, ya que permitirá producir animales vivos a partir de células clonadas. Además demuestra que es posible, in vitro, diseñar a medida una célula adulta por ingeniería genética. Por otra parte, frente a las técnicas de microinyección de DNA en ovocitos, el sistema desarrollado por el Instituto Roslin ofrece numerosas ventajas. Por lo pronto, sólo son necesarias veinte ovejas para conseguir una transgénica, frente a las cincuenta y una con la microinyección de DNA.

ABC


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